Contribución al XVII Seminario Comunista Internacional

La clase obrera, su rol y su misión actual.
Las tareas y las experiencias concretas del Partido Comunista en la clase obrera y en el sindicato

Bruselas, 16 - 18 de mayo del 2008

www.icsbrussels.org , ics@icsbrussels.org


 

Partido Comunista do Brasil (PCdoB)

Para comenzar, queremos transmitir nuestro fraternal saludo a todos los camaradas presentes y agradecer, en nombre del Comité Central del Partido Comunista de Brasil, la valiosa posibilidad de participar de este 17º Seminario promovido por el Partido del Trabajo de Bélgica.

Destacamos la actualidad del tema en debate. El papel y las tareas de los trabajadores y del movimiento sindical en el actual período son asuntos de gran importancia estratégica, vinculados a la lucha por la afirmación de la perspectiva socialista.

Nuestra breve intervención almeja compartir con los camaradas la actuación del PCdoB en este frente. Preliminarmente, es imprescindible subrayar que a nuestro modo de ver la lucha social, la lucha política y la lucha de ideas son procesos interdependientes, cada uno cumpliendo su papel en la acumulación de fuerzas.

Desde el punto de vista de la coyuntura política, la primera observación de relevancia a ser destacada es que América Latina vive un significativo movimiento político de cambio, caracterizado por sucesivas victorias electorales de gobiernos con agendas y coligaciones partidarias que se oponen al neoliberalismo.

A pesar de las victorias electorales de las fuerzas de izquierda, democráticas y nacionalistas, el imperialismo y las fuerzas neoliberales (bancadas por las clases dominantes locales) no sufrieron una derrota definitiva.

Las fuerzas conservadoras apeadas del poder buscan contener la ola de cambios, apelando inclusive para acciones golpistas y/o ilegales. Prueba de ello, para quedarnos con dos ejemplos recientes, son la ofensiva separatista en Bolivia y las provocaciones del gobierno de Colombia, especialmente contra Ecuador.

No obstante, es justo afirmar que ocurre una significativa alteración en los rumbos políticos de los países de la región, aunque cada experiencia siga su itinerario particular, en concordancia con las especificidades y la correlación de fuerzas de cada país.

Esta nueva coyuntura presenta nuevos desafíos para los comunistas y las fuerzas consecuentes de América Latina. El desafió esencial es elevar la participación y el protagonismo de los trabajadores en la lucha política para impedir la reacción, consolidar el avance de las fuerzas progresistas y otorgar al proceso de cambio un carácter social más avanzado, apuntando el camino de superación del neoliberalismo, del imperialismo y del capitalismo.

Otras intervenciones abordaran experiencias en curso en sus respectivos países. Para contextualizar nuestra intervención, circunscribiremos nuestro análisis a la actual situación de Brasil, con sus características.

Partimos del 2003, año a partir del cual Brasil pasa a ser gobernado por el presidente Luís Ignacio da Silva, ahora en su segundo mandato. Por primera vez en su historia, el PCdoB participa en el gobierno, en el interior de una amplia coalición política.

A nuestro modo de ver, el gobierno de Lula representa una inflexión política importante en nuestro país, resultado de la derrota de la coligación conservadora que condujo al país, especialmente en la década de los 90, para la aplicación de una desastrosa agenda neoliberal.

Particularmente en este segundo mandato, que va hasta el año 2010, podemos afirmar que Brasil vive una situación particular que combina tres factores raros en la historia política del país: democracia, desarrollo y distribución de ingresos.

Esos tres factores se combinan con una política externa volcada hacia la priorización de las relaciones Sur-Sur, con énfasis en la integración latino-americana. Ese rumbo más general ha merecido el respaldo de las fuerzas progresistas del país y otorgado gran popularidad al gobierno.

No obstante estos aspectos positivos, el país vive también sus contradicciones e impasses. La lucha por un proyecto nacional de desarrollo fundado en la valorización del trabajo y en la soberanía nacional enfrenta obstáculos. El principal obstáculo, es la gestión conservadora de la política macroeconómica.

El Banco Central de Brasil (BC), dominado por sectores vinculados al capital financiero y gozando de larga autonomía, en la practica, funciona como freno al crecimiento del país.

El BC brasileño aplica una agenda ortodoxa con una única finalidad: combatir la inflación. Con esto, no lleva en consideración, como en otros países, la necesidad de asociar la defensa de la moneda con el crecimiento económico y la generación de empleos.

Fundamentado en este rumbo, las autoridades monetarias brasileñas aplican una política de intereses elevados, verdadera traba al crecimiento, con superávits primarios en el presupuesto de la Unión que sacrifican las inversiones sociales y en materia de infraestructura la política de cambio se mantiene disociada de las necesidades de desarrollo del país.

Todas esas contradicciones, todavía, no anulan nuestra valoración de que los cambios en curso en el país, con las particularidades ya citadas, se sitúan en el cuadro general de evolución positiva vigente en América Latina.

Por esta razón, el gobierno de Lula sufre fuerte oposición parlamentar conservadora, apoyada principalmente en los medios masivos de comunicación, que buscan desestabilizar y desgastar al gobierno, hasta ahora sin existo, teniendo en la mira las elecciones presidenciales de 2010.

Frente a esta realidad, el PCdoB, ha manifestado su apoyo al gobierno, presionándolo en el sentido de adoptar cambios más profundos y combatiendo los movimientos del conservadorismo neoliberal.

Más recientemente, el partido adopta una nueva orientación táctica, más osada y afirmativa, en correspondencia con la coyuntura más favorable para el progreso de la lucha de los trabajadores y de mayor presencia del PCdoB en el escenario político nacional.

Específicamente en el terreno del movimiento sindical, esta nueva orientación se traduce, más concretamente, en el apoyo de los comunistas para la construcción de una nueva central sindical de carácter clasista, salto de calidad importante en la intervención de los comunistas entre los trabajadores.

Así fue como, del 12 a 14 de diciembre de 2007, culminando un amplio y democrático proceso de discusiones, fue fundada la Central de los Trabajadores y Trabajadoras de Brasil (CTB), filiada desde su fundación a la Federación Sindical Mundial.

El congreso de fundación contó con la presencia de 1037 delegados, representando 556 entidades sindicales, con seis millones de trabajadores en la base, de 24 estados (Brasil tiene 27 estados), además del Distrito Federal.

La CTB tiene el apoyo de seis de las veintisiete federaciones de trabajadores agrícolas del país, tiene una presencia fuerte entre los trabajadores marítimos y ocupa posición destacada en categorías de trabajadores importantes como los metalúrgicos y los profesores, etc.

Cifras oficiales de 2002 indican que Brasil tiene una población económicamente activa de 82,7 millones de trabajadores, de los cuales 35 millones componen a la clase operaria, 6,8 millones otras categorías de trabajadores, 22 millones de trabajadores autónomos, domésticos y de subsistencia, 18,8 millones del llamado ejercito industrial de reserva (trabajadores informales con un ingreso inferior a medio salario mínimo y desempleados).

En Brasil existen seis centrales sindicales. La más grande de ellas es la Central Única de los Trabajadores (CUT), social-demócrata, comandada por el Partido de los Trabajadores. La segunda en representatividad es la Fuerza Sindical, con gran presencia del Partido Democrático Laborista, anteriormente ajustada a tesis liberales y hoy en reciclaje político.

Más recientemente, resultado de la fusión de otras centrales, fue construida la UGT – Unión General de los Trabajadores. Esta central, junto a la CUT y a la Fuerza Sindical, están filiada a la Central Sindical Internacional (CSI).

Tenemos también la Nueva Central Sindical de los Trabajadores (NCST) y la CGTB, esta ultima filiada a la FSM. En Brasil existen, sin constituirse como centrales sindicales, otras dos articulaciones sindicales de orientación predominantemente trotskista: Conlutas y la Intersindical.

El presidente electo de la CTB, explica que la central ¨ surge en un contexto histórico prometedor para el pueblo brasileño, en un momento de transición política y cambio de rumbo en América Latina y en Brasil ¨.

Y añade que ¨ el compromiso de trabajar para elevar el nivel de participación y protagonismo político del sindicalismo y de la clase trabajadora en la vida nacional, como forma de abrir camino para un nuevo proyecto de desarrollo, fundado en la soberanía y en la valorización del trabajo y apuntando hacia una transformación aun más profunda, la destrucción del capitalismo y la construcción de un nuevo sistema social, el socialismo del siglo XXI ¨.

Para él ¨ el camino en esta dirección no será nada fácil. Tendrá que ser construido por varias luchas y exige mucho más que palabras y buenas intenciones. Presupone la unidad en la base y en la cúpula del movimiento, la inserción de los desempleados y trabajadores informales en las batallas sindicales y políticas, el predominio de concepciones clasistas y democráticas, el respeto a la pluralidad ideológica, el velar por la efectiva autonomía de las entidades frente a gobiernos, patrones y partidos políticos. Son los desafíos de la CTB y del conjunto sindicalismo nacional ¨.

La CTB, por tanto, concebida por los comunistas, pero con una composición plural, surge en un cuadro complejo y heterogéneo, en un momento de realineación política de las centrales sindicales, ahora legalizadas. Todo eso exige una táctica amplia y flexible de los comunistas.

Esa táctica precisa llevar en consideración las particularidades del sindicalismo brasileño. En el país hay una norma constitucional, conocida como ¨ unicidad sindical ¨, que garantiza la unidad en la base, con apenas un sindicato para cada categoría de trabajadores.

En contrapartida, en la cúpula del sindicalismo de Brasil, como ya fue citado, existen diversas centrales sindicales. Históricamente, los comunistas siempre luchamos por la unidad, desde la base hasta la cúpula del movimiento. La actual división en la cúpula es producto de divergencias estratégicas, políticas y de concepciones aun sin superar.

Esa diversidad de situaciones impone múltiples formas de actuación de los comunistas en el movimiento sindical, en una situación que caracterizamos de lucha por la unidad en la diversidad.

Frente a esta realidad, propugnamos por la realización de una nueva Conferencia de las Clases Trabajadoras (Conclat) en el país, con la participación de todas las centrales sindicales, para crear las bases para la unidad de acción y, posteriormente, la unidad más amplia de las centrales.

Ante esta situación, nuestra propuesta es que esa Conclat apruebe una plataforma común que incorporase banderas como: la valoración del salario, la generación de empleos, la prohibición de despidos injustificados, la reducción de la jornada de trabajo sin reducción del salario, la defensa y ampliación de los derechos laborales y de previdencia, defensa del derecho a huelga y otros derechos sindicales.

Esta plataforma de lucha, para que sea un éxito, precisa ser encaminada por una coordinación de las centrales sindicales, que combine acciones de masa unitarias en defensa de los derechos de los trabajadores. La unidad precisa incorporar otros sectores sociales, en Brasil representados por la Coordinación de los Movimientos Sociales (CMS), que agrupa al Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra, la Unión Nacional de Estudiantes y otras entidades populares.

Paralelamente, este esfuerzo precisa ser sustentado con la elevación de la conciencia política de los trabajadores, el fortalecimiento de los sindicatos de base y la estratégica organización en los locales de trabajo, todo combinado con una mayor integración orgánica del sindicalismo latinoamericano y mundial.

La realización de estas tareas exige, hoy, de los comunistas diversos movimientos. En primer lugar, a nivel general, el apoyo para la consolidación y el fortalecimiento de la CTB, y el aumento de sus relaciones con el movimiento sindical internacional.

En segundo lugar, en los locales de trabajo y en los sindicatos de base, los comunistas deben desarrollar esfuerzos para filiar nuevas entidades a la CTB al mismo tiempo que buscan construir núcleos de la CTB, inclusive, conforme las circunstancias lo permitan, en sindicatos filiados a otras centrales.

Los comunistas brasileños, durante 20 años, actuaron en el frente sindical por intermedio de una organización conocida como ¨ Corriente Sindical Clasista ¨, mayoritariamente vinculada a la CUT.

La poca democracia interna de la CUT, el rebajamiento de su papel movilizador y las relaciones de dependencia política con el gobierno, entre otros factores, acabaron por agotar las posibilidades de actuación clasista en el interior de esta central.

Con esto inauguramos una nueva fase, con la desafiliación de la CUT y el osado emprendimiento de construcción de la CTB. Ese desafío sindical se asocia con la necesidad de organización partidaria en el interior de las empresas.

La presencia de los comunistas brasileños entre los trabajadores, en general, y en el movimiento sindical, en particular, aun es minoritaria. Predominan en el sindicalismo nacional corrientes conservadoras y reformistas. La lucha por la conquista de la hegemonía se fortalece con la construcción de la CTB.

Este proceso de afirmación del sindicalismo revolucionario demanda esfuerzos. Desarrollar la conciencia clasista de los trabajadores, ampliar la unidad y avanzar en la organización y la lucha son eslabones interconectados de una misma cadena.

El hilo conductor de la acción de los comunistas busca dar respuesta a estos desafíos. Nuestra participación en este Seminario tiene como objetivo el compartir experiencias, aprender mucho y desarrollar el internacionalismo, uno de los pilares estratégicos de la lucha revolucionaria.

Muchas gracias.