Contribución al XVII Seminario Comunista Internacional

La clase obrera, su rol y su misión actual.
Las tareas y las experiencias concretas del Partido Comunista en la clase obrera y en el sindicato

Bruselas, 16 - 18 de mayo del 2008

www.icsbrussels.org , ics@icsbrussels.org


MR8 - Brasil

Compañeros y compañeras,

Siempre es una honra estar junto con ustedes. Agradecemos una vez más la iniciativa del PTB de propiciarnos la oportunidad de nos reunir aquí en Bruselas para discutir los temas importantes que nos incumben a todos nosotros. Gracias, camaradas del PTB.

El año pasado aquí estuvimos presentes para debatir el tema: La validad y actualidad de la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia.

En aquella oportunidad llegamos a la conclusión de que hasta el XX Congreso del PCUS la 1ª Revolución proletaria iniciada en 1917 anduvo por el camino justo y correcto. Aquel Congreso significó un divisor de aguas. Avanzar en el rumbo de la construcción del Socialismo o andar para atrás. Hoy, pasados más de cincuenta años, no hay comunista serio que no perciba que las posiciones aprobadas en aquel Congreso caminaron en el sentido inverso del avance de la construcción del Socialismo.

El Movimiento Revolucionario Ocho de Octubre está profundamente convencido de que lo fundamental es tener claro que no hay ninguna posibilidad de socialización de los medos de producción que no sea a través de la estatización de los mismos. El socialismo pleno implica, necesariamente, en la plena estatización de los medios de producción. Y en este socialismo pleno no hay lugar para el mercado. La existencia del mercado representará siempre la sobrevivencia de formas pré-socialistas o todavía no enteramente socialistas en el interior de la sociedad socialista. Por eso, el avance de la sociedad socialista implica en la reducción continua de la esfera de acción del mercado y en la ampliación constante de la esfera de acción del plano económico.

Camaradas, hoy, nuevamente aquí nos encontramos para fraternalmente cambiar ideas en la conducción de la lucha de nuestros pueblos, evidentemente, inspirados por todos aquellos que lucharon antes de nosotros.

Vivimos la época en que el capitalismo maduró, envejeció y se encuentra en  su fase de podrecimiento. Eso significa la agudización de la contradicción entre la necesidad de la masa de miles de millones de seres humanos y la concentración del producto del trabajo humano en las manos de una minoría cada día más insignificante. El capitalismo de la libre concurrencia ya no existe, es apenas una quimera usada para la lucha ideológica. La característica principal del capitalismo en nuestros días son los monopolios. Y principalmente los monopolios del principal país imperialista: el norteamericano. Ese es el enemigo principal de los pueblos. El es el principal beneficiario del proceso de concentración del capital. Por eso, camaradas, nuestra lucha debe tener como objetivo central aislar al imperialismo norteamericano y sus monopolios en todas las partes  del mundo. Construir un gran frente internacional contra el imperialismo norteamericano. Unir a la clase obrera de los varios países con este objetivo. Debilitar el enemigo principal e de esa forma debilitar y aislar sus aliados existentes en todos nuestros países. Los monopolios norteamericanos quieren someter todos a sus intereses. Eso implica en violentar las mínimas normas de convivencia entre los pueblos y sus respectivos países.

Violentar y destruir sus culturas, su soberanía y sus ideas, sus identidades nacionales. Y como asistimos hoy día, invadir el territorio soberano de otras naciones para pillar sus riquezas naturales y saquearlas. Como revolucionarios debemos colocarnos a la vanguardia de la denuncia de esas actitudes que los monopolios americanos realizan en  todas las partes del mundo, unir nuestras fuerzas, construir alianzas con todos aquellos, que, aunque sea de forma temporaria, puedan luchar a nuestro lado, y así prepararnos  para golpearlo de muerte en el auge de la crisis que se está dibujando.

Por eso, camaradas, es fundamental para nosotros, celar por la unidad de la clase obrera – y, en este sentido, celar por la unidad sindical de los trabajadores.

Nosotros, en el Brasil, estamos ahora recogiendo los frutos de una larga lucha para unificar el movimiento sindical brasileño. Es  verdad que el enemigo también trabajó incansablemente para dividirnos. Quiero decirles a los camaradas que nosotros, del MR8, estamos muy felices por haber vencido al  enemigo en este terreno.

 Hoy, todavía no conseguimos unificar a todos los trabajadores del Brasil en una central sindical única. Sin embargo, las tesis  divisionistas fueron derrotadas. La demostración mayor de esta victoria fue la elección y la reelección, por la primera vez en nuestra Historia, del obrero metalúrgico, compañero Luiz  Inácio Lula da Silva, para la Presidencia del Brasil.

 Estamos seguros, camaradas, de que marcharemos para unificar todas las centrales que recientemente fueron reconocidas legalmente en  nuestro país. Creemos en esto porque conseguimos la victoria de mantener la unidad en la base del movimiento sindical. Lo que quiere decir que rescatamos el principio del sindicato único por categoría, dentro de una misma base territorial. Esta es la vacuna contra el divisionismo, tan difundido y proclamado por el imperialismo como algo supuestamente más "democrático". O sea, ellos nos quieren profundamente divididos,  para continuar  reinando. Y nosotros tenemos que celar por nuestra unidad para vencerlo.

 Abajo los monopolios!

 Abajo el imperialismo norteamericano!

 Viva la unidad sindical de la clase obrera!

 Viva el frente internacional contra el imperialismo  norteamericano!

 Viva la soberanía de los pueblos y de las naciones!

 Viva el socialismo!

 Muchas gracias.

 Nelson Chaves

Secretario de Relaciones Internacionales del Movimiento Revolucionario Ocho de Octubre – MR8