La clase obrera, su rol y su misión
actual.
Las tareas y las experiencias concretas
del Partido Comunista en la clase obrera y en el sindicato
Bruselas, 16 - 18 de mayo del 2008
www.icsbrussels.org , ics@icsbrussels.org
La
clase obrera argentina,
sus luchas y el trabajo político del Partido de la Liberación
Partido de la Liberación (PL) de Argentina
1) La situación actual
La clase obrera argentina tiene una larga historia de luchas. Baste decir que junto con los trabajadores de Cuba, los argentinos fueron el primer contingente obrero del continente en realizar los paros y actos del 1 de mayo, en 1890, la primera vez que fue convocada esta jornada a nivel internacional.
Actualmente los trabajadores componen la mayor parte de la población económicamente activa, que ronda los 17 millones de personas. De éstos, el proletariado industrial supera el millón de efectivos, y se acerca a los 3 millones contando los obreros de la construcción, las minas, los ferrocarriles, la producción de energía, los peones agrícolas, etc.
Esos trabajadores están afiliados en un 50 por ciento a sus respectivos gremios, aunque esa proporción baja en muchos casos debido al rechazo que las bases de afiliados sienten por la cúpula burocrática que los digita, en algunos casos desde hace décadas. Un caso extremo es el del pope del sector automotriz: José Rodríguez es el secretario general del SMATA desde hace 35 años en forma consecutiva e ininterrumpida, consagrado en forma de "lista única".
El nivel salarial es comparativamente bajo en relación al costo de vida. El promedio general de salarios es de 1.200 pesos mensuales (400 dólares), mientras que la canasta básica alimentaria hoy en día es de 2.738 pesos, según el estudio que mes a mes actualiza el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación.
Por cierto que hay otros sectores de trabajadores que tienen ingresos más altos, como los camioneros y los petroleros, donde los sueldos promedios están en 3.500 pesos. Pero son atípicos para el conjunto en un país donde los maestros tuvieron que amenazar con no comenzar las clases este año sino le subían el salario inicial a 1.490 pesos y solamente lograron ponerlo en 1.290. Las protestas por ese aumento insuficiente hicieron que en 7 provincias, sobre las 23 y la Capital Federal, las clases no empezaran. Un millón de escolares no tuvo clases normalmente por dos, tres o más días de huelga docente.
Si la insuficiencia salarial afecta a quienes trabajan, el pago de sumas "en negro", que no están blanqueadas en el salario, hace que los jubilados pasen penurias aún mayores. Es que cuando revistan como activos, el salario se empina con sumas en negro, pero cuando se jubilan sólo perciben ingresos sobre la suma remunerativa del salario básico.
Así es que hasta comienzos de este año, la mayoría de los jubilados percibía sólo 630 pesos (210 dólares), que no les alcanza ni para pagar los remedios… La Corte Suprema de Justicia emitió en noviembre de 2007 un dictamen requiriendo al Poder Ejecutivo actualizar las jubilaciones pero éste hizo caso omiso y sólo dispone, de cuando en cuando, algún pequeño retoque y nada más.
Esos leves aumentos no sirven ni para mantener a raya la inflación, que cada año supera el 20 por ciento, aunque el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, Indec, diga que es de menos de la mitad. En 2007 afirmó que la inflación había sido sólo de 8,5 por ciento, pero la real fue de más del doble, sobre todo en el rubro alimentos, que es lo que más importa en los hogares de trabajadores.
Las condiciones de trabajo son muy difíciles por la constante violación de las leyes laborales y por la precarización del trabajo que caracteriza a las patronales ávidas de mayor plusvalía. Y no sólo de las pequeñas fábricas u obras de construcción sino también de los monopolios: en 2007 hubo un accidente con diez muertos en el monopolio del aluminio, Aluar, en Chubut; y en la siderúrgica Acindar, de Santa Fe, donde un incendio provocó dos muertos. Y todas fueron crónicas de muertes anunciadas, pues allí se violaban descaradamente las condiciones de trabajo. Esto también ocurre con los choferes de ómnibus de larga distancia, obligados a manejar hasta 36 horas seguidas. Esto explica una parte de los 8.000 muertos en accidentes viales que suceden en Argentina cada año (8.108 para ser más exactos en 2007).
Según las últimas estadísticas de la Encuesta Permanente de Hogares, a fines de 2007 la informalidad laboral era en todo el país del 39,3 por ciento, con picos en la provincia de Jujuy donde es del 51,1. Quiere decir que cuatro de cada diez trabajadores no están registrados, no se les hacen aportes jubilatorios ni de obra social.
El gobierno presenta esas tasas como evidencias de un "gran progreso" respecto a la peor crisis de 2001-2002, pero es evidente que el trabajo en negro es aún muy elevado. Y lo peor es que el propio Estado lo fomenta, con contratados y personal temporario en los diversos niveles de la administración, desde los municipios hasta los ministerios y dependencias nacionales, pasando por los gobiernos de provincias.
Esta cuestión del empleo informal hay que tenerla en cuenta porque de lo contrario otros hechos se minimizan. Por ejemplo, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo informa que en accidentes laborales mueren 600 trabajadores por año. Pero eso es sólo en la economía formal. Sumando la informal, la cantidad supera el doble de esa cifra, o sea 1.200 muertos por accidentes. La construcción, minería y trabajo rural son los rubros con mayor número de fallecidos y heridos graves.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner se ufana de haber logrado el descenso de la desocupación, lo que es cierto sólo parcialmente, pues de índices de 20 por ciento de desempleo en 2002 ahora es de 7,5 por ciento (que se convierten en 8,5 por ciento al sumar a los desocupados que perciben un pequeño subsidio de 150 pesos llamado "Plan jefes y jefas de hogar desocupados").
Pero conviene aclarar que los 3.7 millón de empleos creados, según la estadística gubernamental, son mayoritariamente puestos precarios y de bajos salarios. Y en Argentina aún hay 2 millones de desocupados y subocupados que tienen dramas laborales porque carecen de empleo o solamente hacen de vez en cuando alguna tarea remunerada.
Los desocupados sólo perciben ese subsidio de 150 pesos (50 dólares). En el caso de haber sido antes trabajadores formales y de haber sido despedidos, entonces cobran durante seis meses una suma algo mayor como subsidio al desempleo, para luego dejar de percibir completamente ese ingreso.
2) Varias luchas importantes
En 2007 y en lo que va de 2008 hubo muchas luchas importantes de la clase obrera, aunque éstas no fueron tantas en el proletariado industrial, comparativamente mejor pago que los otros sectores de asalariados.
En general los docentes en todos los niveles (maestros, profesores y docentes universitarios), fueron el segmento más movilizado, demandando salarios y aumento del presupuesto educativo, que en 2008 sigue siendo inferior al destinado a Defensa, pues alcanzan 2.450 millones de dólares y 3.000 millones respectivamente.
No solamente los trabajadores de la Educación sino en general los empleados estatales fueron en este tiempo los más movilizados por reclamos salariales. Su argumento de fondo, además de lo caro que está la vida y cubrir la canasta alimentaria, fue volver en contra del gobierno el argumento de éste sobre cómo ha mejorado la situación del país respecto a 2002. Si el Producto Bruto Interno creció a un promedio del 8 por ciento anual en cinco años seguidos, entonces que distribuyan la riqueza. Si todos los años hubo un superávit fiscal primario (antes de pagar deuda) del orden de los 22.000 millones de pesos (7.3 mil millones de dólares), pues que lo utilicen en mejorar los ingresos de asalariados y jubilados, además de invertir en obras para el desarrollo nacional.
Eso es lo que piden amplios sectores de trabajadores. Sin embargo el gobierno de Cristina de Kirchner, como antes el de su marido, ha sido mezquino para atender esos reclamos. En cambio, en enero de 2006, Néstor Kirchner abonó de contado y por adelantado toda la deuda pendiente con el FMI, de 10.000 millones de dólares.
Durante los años anteriores hubo cortes de rutas y de calles como un método habitual de protesta, sobre todo de los desocupados. Llegaron a ser 2.236 cortes en el año 2002, tras lo cual comenzaron a declinar.
El Centro de Estudios Nueva Mayoría, de tendencia derechista, consignó que "durante el año 2007 tuvieron lugar 593 cortes de rutas y vías públicas, representando el menor nivel de los últimos 5 años".
Caben dos precisiones. El número de 593 cortes no es despreciable ni mucho menos. Y, sobre todo, porque muchos de ellos no fueron protagonizados por los desocupados, llamados piqueteros, sino por la clase obrera, que tomó esos métodos de lucha.
La consultora recién mencionada, puntualiza: "Sin embargo, cuando entre agosto y septiembre de 2007 se registró un promedio de 22 cortes mensuales, en diciembre ascendieron a 67, destacándose los 39 protagonizados por obreros de la construcción el 20 de diciembre pasado".
Otro sector de trabajadores que hizo huelgas y cortó rutas, instalando piquetes de huelguistas, fue el de los obreros y empleados del petróleo. Reclamaban que sobre sus salarios (relativamente altos) no se les cobrara el impuesto a las ganancias. Esto desembocó en violentos enfrentamientos con la policía en la localidad de Las Heras, provincia de Santa Cruz, donde aún hoy están presos 6 trabajadores acusados de la muerte del policía Sayago durante la refriega.
Hubo huelgas combativas de los obreros de la pesca en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, varias veces reprimidos por la Policía Bonaerense; de los trabajadores del Casino de la Capital Federal, a raíz de despidos, siendo reprimidos en nueve oportunidades por los guardias privados, la policía y la fuerza de seguridad Prefectura Naval; de los obreros de la alimentación reclamando aumentos a los monopolios Arcor y Pepsi-Kraft Foods; de los empleados de la ciudad de Buenos Aires, contra las 2.500 cesantías dispuestas por el nuevo jefe de Gobierno, el derechista Mauricio Macri; de los docentes universitarios agrupados en la Conadu Histórica con actuación en las 37 universidades estatales, que ya hicieron tres paros en 2008, etc.
De todas maneras, como se advirtió en este informe, el rol del proletariado industrial ha sido inferior al de otras épocas. Debe pesar la influencia del peronismo y la burocracia sindical en el sector, las mejoras salariales que alcanzaron algunos de esos sectores, la insuficiencia del trabajo del Partido de la Liberación y de otras corrientes revolucionarias en su interior, etc. Gremios como los metalúrgicos (UOM), mecánicos (Smata), Ferroviarios (UF), electricidad (Luz y Fuerza) y otros, no han tenido planes de lucha ni medidas de fuerza, al menos en comparación con los de otros períodos.
El rol de contención de la burocracia sindical tuvo mucho que ver con esa relativa pasividad. Hugo Moyano, el secretario del gremio de Camioneros y de la CGT a nivel nacional, es el principal soporte del gobierno nacional. El negocia cada año la pauta salarial de su gremio, utilizada luego como "tope" o "techo" para las demandas del resto de los sindicatos. Y es el principal propagandista de las "virtudes" del gobierno y su modelo económico, captando ideológicamente a una parte de los trabajadores. Y quienes quieren luchar, deben hacerlo solos, abandonados por las conducciones sindicales, que en algunos casos han apelado al matonismo y patotas para agredir a los que luchan, además de denunciar a los activistas ante las patronales para que éstas los despidan.
Uno de los casos más notable fue el de los empleados del Casino, golpeados por las fuerzas de seguridad pero también por los burócratas de Aleara, el gremio de juegos de azar ligado al gobierno de Macri. Los burócratas de la UOCRA, en Neuquén, también golpearon en 2006 a maestros en lucha que cortaban una ruta. Y así de seguido.
Sin embargo, esos ataques mafiosos de la burocracia no surtieron demasiado efecto pues en varios casos la lucha se reinició. Justamente en Neuquén, los docentes retomaron los cortes de rutas a principios de 2007, lo que derivó en la represión policial ordenada por el gobernador de ultraderecha Jorge Sobisch. Así fue que en abril de 2007 fue asesinado el maestro Carlos Fuentealba, lo que provocó una conmoción nacional y marchas multitudinarias en Neuquén y la mayoría de ciudades. Era la primera vez que se asesinaba de ese modo a un maestro. Este 4 de abril, en el primer aniversario de ese asesinato, hubo una marcha y acto con 30.000 personas en Neuquén, y paros docentes en varias provincias, entre ellas Salta, a pesar de que la CTERA, la confederación de gremios docentes, no llamó al paro.
A lo largo de 2007 la más alta expresión de lucha docente fue en Santa Cruz, donde el gremio combativo y pluralista Adosac encabezó un largo conflicto, con paros prolongados, carpas instaladas frente a la Casa de Gobierno y marchas, que fueron reprimidas con tropas especiales de la Policía. Este paro fue más significativo aún por tratarse de la provincia de residencia del matrimonio Kirchner. Al final la huelga triunfó al arrancar un aumento salarial que llevó el básico docente de menos de 200 pesos a más de 800, que por supuesto sigue siendo insuficiente pero es el más alto del país entre los educadores (cobran 1.290 pesos pero el básico es menor y llegan a esa suma con varios ítems como el incentivo docente y sumas no remunerativas, o sea en negro).
Aún con esas victorias de trabajadores, la distribución del ingreso sigue siendo desigual e inequitativo El 10 por ciento más rico de la población gana 30 veces lo que el 10 por ciento más pobre. Y los trabajadores hoy sólo representan el 36 por ciento del ingreso nacional, el resto va para los capitalistas, pese a que el peronismo siempre se vanaglorió de que en los años ´50 había logrado su objetivo de 50 y 50, "fifty-fifty" entre capital y trabajo, y que los Kirchner dijeron que quieren llegar a eso.
3) Algunas experiencias del trabajo político del Partido
El Partido de la Liberación orienta a movimientos más amplios como la Tendencia Clasista 29 de Mayo y listas de frente único en diversos gremios, integradas por camaradas, amigos y aliados independientes. En conjunto, contando todo eso, ha hecho buenas experiencias en 2007 y 2008 sobre todo entre sectores de trabajadores estatales y de desocupados. En la clase obrera, si bien hay algunas experiencias positivas, éstas no han sido un fuerte del trabajo, con excepciones embrionarias como en Metrovías de la Capital Federal y metalúrgicos de Mendoza.
Lo más destacado es el trabajo que nuestros camaradas y amigos hacen entre los docentes universitarios de Salta, donde tienen posiciones importantes en la Comisión Directiva de la Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad de Salta (Adiunsa). El secretario general de este gremio por la Lista Verde es a la vez secretario de organización en el orden nacional de la Federación de docentes universitarios (Conadu Histórica), que acaba de obtener su personería gremial demorada por años en el Ministerio de Trabajo.
El trabajo allí no es solamente gremial, si bien es lo esencial. Además de los paros hechos en lo que va de 2008 por la cuestión salarial, Adiunsa distribuye su boletín mensual, hace jornadas de homenaje a los desaparecidos por la dictadura, apoya a otros gremios en conflicto, ayuda a una biblioteca popular en zona humilde, trae intelectuales de otras provincias a dar conferencias, etc.
En Salta contamos con otro frente en los docentes provinciales o maestros primarios. Allí participamos en el Plenario Docente, de composición frentista, que tuvo una intervención dirigente en los prolongados conflictos que hubo en 2006 y 2007. Salta fue una de las provincias donde no se empezó a tiempo el ciclo escolar de 2008, por reclamos salariales, y allí estuvieron a la cabeza nuestras compañeras.
Lo que ellas tienen que resolver, junto con los aliados y con el activismo docente, es qué hacer en materia gremial. Concretamente nuestra lista y las demás de la oposición han sido excluídas durante tres elecciones consecutivas de la elección de Comisión Directiva en ADP (Asociación de Docentes Provinciales), por parte del burócrata Choque, agente del gobierno provincial. Y entonces hay una fuerte corriente favorable a desafiliarse de ADP y formar otro gremio, con lo que en principio estamos de acuerdo. El trotskismo no quiere formar tal cosa sino seguir en una "Autoconvocatoria Docente" en forma de asambleas, algo que en los picos del conflicto puede funcionar pero luego, durante el año, se cae y los activistas se quedan con las manos vacías, sin organización, para beneplácito de la burocracia.
También ha sido significativo el avance en el gremio de Judiciales de Córdoba, donde a fines del año pasado varios camaradas y amigos de la Lista Naranja han sido electos delegados por votación de sus compañeros, integrando el Cuerpo de Delegados. Ellos han estado a la cabeza de las asambleas y conflictos salariales, por condiciones de trabajo en el Fuero de Familia, etc. Y han sido sumariados por las autoridades del Tribunal Superior de Justicia debido a sus posiciones combativas, etc.
Este año hay elecciones en ese gremio judicial, Agepj, y es muy posible que una camarada encabece la lista amplia opositora, que tiene probabilidades de ganar. Son 4.500 empleados los que trabajan en el Poder Judicial provincial.
También allí hay una labor que excede el "tradeunionismo", pues los compañeros nuestros han organizado actos de homenaje a los desaparecidos durante la dictadura, como en 2007, en el salón de actos del Palacio de Tribunales; han colaborado con actos por la libertad de los Cinco cubanos presos en EE UU; han organizado charlas públicas con los abogados del conflicto docente de Santa Cruz, etc. Algunos de estos dirigentes gremiales también han incursionado en las luchas político-electorales, pues han sido candidatos a diputados nacionales por la lista frentista antiimperialista Proyecto Sur, en las elecciones de octubre de 2007, apareciendo en todos los medios de comunicación como parte del PL y Proyecto Sur, sin temer a posibles críticas de sus compañeros de trabajo más atrasados políticamente.
Los compañeros de Córdoba aprovecharon la campaña electoral para ir en dos oportunidades a volantear a los obreros de la Lockheed Martin, que en 1995 se adueñó, Carlos Menem mediante, de la estatal Fábrica Militar de Aviones. Una vez fueron acompañados por otros compañeros de Proyecto Sur. En estos años fueron en otras oportunidades a volantear y "escrachar" (repudiar en el lugar) a la fábrica armamentista yanqui, en el marco de protestas por la guerra en Irak.
En Mendoza nuestros camaradas han repartido volantes en forma sistemática, dos veces al mes, en la principal fábrica metalúrgica, Impsa, y una vitivinícola, Fecovita, con un boletín sindical basado en las notas publicadas en Liberación. Han tenido buena recepción y en los últimos meses lograron conformar una célula en el gremio metalúrgico, lo que puede dar renovado impulso al trabajo durante 2008.
También allí se participa de marchas por derechos humanos, contra los tarifazos de la electricidad y por la solidaridad con Cuba, entre otros temas políticos que trascienden las estrechas fronteras de lo sindical.
El Partido de la Liberación ha mantenido su trabajo sobre el sector de desocupados, aún cuando éste bajó su participación relativa en las luchas obrero-populares a partir de 2004. Es una tarea muy esforzada, que tiene mucho de asistencialista, porque consiste en atender comedores en barrios muy humildes, merenderos infantiles, centros populares donde se hace apoyo escolar a los niños que tienen retraso en la escuela producto de la mala alimentación o escaso nivel cultural de sus familias, etc.
Con mucho orgullo, informamos que se mantienen abiertos los Centros Populares de la TC 29 de Mayo en Buenos Aires (Centro Raúl Kossoy, Centro Ana María Estevao y Centro Emilio Jáuregui), en Córdoba (Centro Agustín Tosco y Centro "Tamborcito de Tacuarí") y en Salta (Biblioteca Popular en Barrio Brigadier Juan Manuel de Rosas).
Allí buscamos contrarrestar las tendencias al clientelismo político, al que malacostumbra el gobierno, y al lumpenismo en ciertos desocupados crónicos. Insuflamos en cambio valores políticos y culturales revolucionarios. Muchos de quienes asisten a esos centros populares barriales luego nos acompañan a las movilizaciones políticas y por derechos humanos en esas ciudades, con lo que a su vez elevan su nivel de conciencia. Sobre la base de despertar ese interés, varios jóvenes están haciendo un curso de derechos humanos en el Centro Agustín Tosco, de Córdoba, que queremos generalizar a otros puntos.
En Buenos Aires hay dos puntas de trabajo muy interesantes. Uno está en Capital Federal, dentro del sector obrero de Metrovías, la empresa del subterráneo. Hay allí una lucha permanente con la patronal, del grupo monopolista Roggio, por salarios y condiciones de trabajo pues se trata de tareas insalubres, y con la burocracia sindical de la UTA (Unión Tranviarios Automotor).
Lamentablemente la mayor parte del Cuerpo de Delegados de Metrovías tiene posturas afines a grupos trotskistas, que no permiten darle a la lucha el contenido político antimonopolista y la amplitud necesarias.
La otra punta está en la Zona Oeste de la provincia de Buenos Aires, donde estamos participando de la formación de un núcleo de docentes e investigadores de la Universidad Nacional de Luján. Esto puede convertirse en 2008 en una agrupación que trabaje con la Asociación docente de esa casa de estudios, Adunlu, para movilizar a los trabajadores de la educación. Esto se complementaría con los estudiantes, puesto que la agrupación juvenil TUPAC, dirigida por el PL, cuenta con una secretaría en el Centro de Estudiantes de Historia, de esa universidad de Luján. En esa zona también contamos con el Centro Popular Emilio Jáuregui, que atiende un merendero de niños de hogares de padres desocupados o muy humildes, de modo que así se puede conformar una buena base para el trabajo político y social en la zona.
Por supuesto que al informar de estos aspectos positivos del trabajo partidario y de herramientas más amplias como la TC 29 y listas o frentes gremiales, no estamos diciendo que el trabajo realizado fue suficiente ni mucho menos. El PL marcha este año 2008 hacia su XI Congreso Nacional y una de las asignaturas pendientes, o fallas a corregir, es justamente el poco trabajo realizado en la clase obrera. Nos proponemos hacer uno mucho mejor durante este año y en los venideros, de lo que informaremos en los próximos Seminarios Comunistas Internacionales. El PL mira hacia el seminario de Bruselas con la idea de aprender de otros partidos hermanos que tienen un mayor desarrollo entre los trabajadores. Estamos convencidos de que la clase obrera es la vanguardia y contingente principal de la fuerza motriz de la revolución popular, antiimperialista y democrática argentina.
10 de abril de 2008
Comité Central del Partido de la Liberación (PL) de Argentina