Validez y actualidad de la Revolución de Octubre de 1917 para el siglo XXI
Bruselas, 4 - 6 de mayo del 2007
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Construyendo el Partido de nuevo tipo en España.
Por Raúl Martínez Turrero
Partido comunista de los Pueblos de España
I.- El impulso de la Revolución de Octubre y la creación del Partido Comunista de España. El triunfo de la Revolución de Octubre de 1.917 convulsionó al movimiento obrero español. El entusiasmo generado por el país de los soviets y la creación de la III Internacional -en marzo de 1.919-, deslindándose el campo con la II Internacional, hace que una parte de la Juventud Socialista cree en 1.920 el Partido Comunista Español. A su vez, el Congreso del PSOE celebrado en abril de 1.921 rechazada definitivamente adherirse a la Internacional Comunista, provocando la separación de un sector que constituirá el segundo destacamento comunista organizado en España, el Partido Comunista Obrero Español. El 14 de noviembre de 1.921 el PCOE y el PCE deciden unificarse, dando lugar a la creación del histórico Partido Comunista de España.
El PCE lucha activamente contra la dictadura de Primo de Rivera, son tiempos de persecución y clandestinidad caracterizados por las caídas y los encarcelamientos de decenas de militantes comunistas.
El 14 de abril de 1.931 se proclama la II República, el PCE prepara su IV Congreso (celebrado en Sevilla en marzo de 1.932), en el que se corregirá el sectarismo de la etapa anterior y se nombra Secretario General a José Díaz. Los acontecimientos se suceden con rapidez. En octubre de 1.934, el movimiento obrero asturiano convierte la huelga general convocada en toda España en un movimiento de carácter insurreccional que llega a tomar el poder político. Bajo la consigna de ¡Uníos Hermanos Proletarios! ¡UHP!, las Alianzas Obreras escriben una de las más gloriosas páginas del movimiento revolucionario español y aportan la primera experiencia de unidad popular antifascista. Tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1.936, la reacción conspira de manera creciente contra la República. El 18 de julio de 1.936 el fascismo se levantaba en armas contra la II República Española. La respuesta popular no se hizo esperar, desde el frente a la retaguardia los pueblos de España, con la clase obrera y su partido a la cabeza, organizaron por doquier la Guerra Nacional Revolucionaria contra los golpistas auxiliados desde el exterior por el nazi - fascismo.
Frente al "Pacto de No Intervención" sellado por las democracias burguesas de Europa, la Unión Soviética y la Internacional Comunista se volcaron en auxilio de la clase obrera española. Enrolados en las Brigadas Internacionales, decenas de miles de voluntarios de la libertad, procedentes de multitud de países, empuñaron las armas junto a los trabajadores y trabajadoras españolas en la mayor gesta internacionalista conocida por la humanidad hasta nuestros días. Muchos brigadistas internacionales, junto a los comunistas y otros antifascistas españoles, pondrían su experiencia al servicio de los pueblos de Europa en la II Guerra Mundial hasta el aplastamiento definitivo del nazi fascismo en mayo de 1.945, en que las tropas del Ejército Rojo entran victoriosas en Berlín.
La victoria fascista dio paso a una de las páginas más cruentas de la historia de España. Más de un millón de exiliados, desaparecidos, fusilados ; campos de concentración y batallones de trabajo forzoso, hambre y miseria. Pero a pesar de las difíciles condiciones en que se desenvolvía la lucha, el Partido Comunista no cejó en su empeño de derrotar al fascismo. El movimiento guerrillero continuó combatiendo a pesar de haberse dado por finalizada la guerra regular y al mismo tiempo, y nuevamente en la clandestinidad, el PCE trabaja por reorganizar la lucha de masas contra el franquismo. Miles de militantes comunistas se enfrentan en cada rincón de España a la dictadura. Ni la tortura, ni los fusilamientos doblegaron la moral revolucionaria del proletariado español y de su Partido.
Pero las cosas comenzaban a cambiar en la dirección del PCE. La desaparición de la Internacional Comunista, impidiendo la existencia de una instancia de coordinación internacional entre los PP.CC. y facilitando el progresivo reconocimiento internacional del franquismo, y la crisis del movimiento comunista internacional, manifestada tras la muerte del camarada José Stalin y la celebración del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, junto a las constantes y arbitrarias depuraciones y la perversión del centralismo democrático, fueron algunos de los factores que permitieron a la dirección del PCE, liderada por Santiago Carrillo, preparar las condiciones para apartarse del marxismo leninismo y sellar, llegado el momento, un pacto con las clases dominantes que garantizaría la recomposición de la dominación capitalista en España tras la muerte de Franco.
II.- De la dictadura franquista a la monarquía borbónica, dos formas históricas de la dictadura del capital. La lucha por el Partido y la defensa del marxismo leninismo. La estrategia para mantener la continuidad del dominio burgués en España, al final de la dictadura franquista, fue una elaborada operación que requirió de la colaboración y la sumisión de las fuerzas históricas de la izquierda española y de manera especial de su organización más significada, el Partido Comunista de España.
El periodo de la transición se saldó con una quiebra generalizada de las capacidades organizativas y de combate de la izquierda revolucionaria, al tiempo que las propuestas democrático burguesas se constituían en hegemónicas para el mismo pensamiento de izquierdas, incapaz de mantener un discurso propio basado en las categorías del materialismo histórico y del socialismo científico.
La formulación escrita del "eurocomunismo" fue la expresión más explícita del abandono de las posiciones revolucionarias por parte del PCE, y fue el colofón a una deriva política e ideológica que comenzó con la adopción de la política de "reconciliación nacional" (finales de los años 50), provocando, a partir de entonces, una brecha cada vez más aguda entre la base militante, altamente comprometida en la lucha contra la dictadura, y la dirección instalada en el exilio.
La liquidación de las estructuras políticas, y del mismo proyecto de la izquierda revolucionaria española, terminó arrasando igualmente a las estructuras sindicales y, en paralelo, también a una parte importante de las organizaciones sociales y movimientos progresistas. Estos frentes, huérfanos del paraguas del Partido de la Revolución, fueron derivando hacia posiciones de integración y subordinación al proyecto hegemónico burgués, en su versión liberal o socialdemócrata.
La dictadura franquista tuvo su desarrollo con la recomposición del proyecto histórico monárquico burgués basado en la violencia, la explotación de la clase obrera y la opresión de los pueblos de España. Los mismos sujetos económicos, empresariales y grandes propietarios mantuvieron el control total de los mecanismos de poder del estado. La política de "reconciliación nacional", teorizada por Carrillo, facilitó la impunidad a los responsables de la dictadura de Franco y el ocultamiento y pretendido olvido de todas las responsabilidades en los crímenes y la brutal represión desatada durante cuarenta años. El ocultamiento de la memoria histórica supuso la entrega miserable y la traición al patrimonio político ideológico de quienes entregaron la vida por la defensa de la República y la Revolución. Así, a día de hoy, las víctimas siguen sin ver reconocida su aportación a la causa de la democracia y el socialismo y, ni tan siquiera, han sido rehabilitadas colectivamente en los expedientes gubernativos y judiciales existentes, gracias al reciente pacto suscrito por el PSOE e Izquierda Unida.
La renuncia al marxismo - leninismo, al internacionalismo proletario, a los principios organizativos del centralismo democrático; a la estrategia de ruptura democrática y, con ella, a las ansias republicanas del pueblo, abrieron una brecha en el movimiento comunista español entre quienes permanecieron fieles a los principios leninistas y entre quienes optaron por la claudicaron a cambio de un hueco en los estrechos límites capitalistas definidos en la Constitución Monárquica de 1.978.
En este periodo de Transición, la celebración sobre las bases del marxismo leninismo del Congreso de Unidad Comunista (enero de 1.984) en el que nace el PCPE quiebra el proceso de derrotas y abandonos y sienta las bases para la construcción del Partido de la Revolución en España.
III.- Desarrollar, impulsar y construir el PCPE como vanguardia de la lucha de clases en España. La desintegración de la Unión Soviética y el triunfo de la cotrarrevolución en los países del Este de Europa fortalecieron en España la tendencia liquidacionista iniciada con la formulación del eurocomunismo. La desorientación inicial pronto se convirtió en una nociva subjetividad de derrota que caló profundamente en gran parte de la militancia comunista.
Las luchas de resistencia contra las políticas de ajuste neoliberal, a lo largo de la década de los 90, y la constatación de que la crisis general del imperialismo adquiere formas de explotación y opresión cada vez más violentas, más brutales, incorporaron a la lucha de clases a una nueva generación ajena a la cultura revisionista, ajena a la subjetividad de derrota y a las desviaciones políticas, ideológicas y organizativas que el revisionismo eurocomunista convirtió en hegemónicas en el movimiento obrero y en el comunismo español. Es de destacar, a su vez, el apego a los principios leninistas y la confianza en la clase obrera y el pueblo de los y las camaradas que a pesar de las derrotas sufridas en los años 70 y 80, y en condiciones extremadamente difíciles, permitieron que no se rompiese en el seno del movimiento obrero la continuidad histórica, el hilo rojo, del marxismo leninismo.
En este escenario tiene lugar el Congreso de Unidad entre el PCPE y el Partido Comunista Obrero Español en el año 2.000, elemento que, junto a la corrección de los errores detectados y superados por el VII Congreso del PCPE permitieron el ejercicio regular de la dirección política por parte del Comité Central y del Comité Ejecutivo, el impulso a la intervención política organizada de la militancia comunista, el encuadramientro progresivo en Células del conjunto de la militancia y el funcionamiento regular de las mismas, la mejora en la distribución y la regularidad del órgano de expresión del CC (Unidad y Lucha), la recuperación progresiva de nuestra organización juvenil, los Colectivo de Jóvenes Comunistas (CJC),etc. Estos elementos, unidos a la incorporación al PCPE de diferentes destacamentos leninistas en los últimos años, sitúan a nuestro partido a la ofensiva y ante el reto de avanzar hacia una nueva fase de desarrollo del PCPE como vanguardia de la lucha de clases en España.
El VIII Congreso del PCPE, celebrado en Madrid en abril de 2.006, escenificó el inicio de esa nueva etapa. Algunos de los elementos centrales situados por el conjunto de delegados y delegadas como reto para el nuevo Comité Central, son:
- Trabajar por un Partido de militantes conscientes cuyo método organizativo es el centralismo democrático. Un reto que se plantea de formal real y no retórica, para forjar una militancia que base su compromiso con el Partido en la disciplina consciente; herederos de la cultura militante y los mejores ejemplos del comunismo español, alejados del individualismo y la frivolidad, orgullosos de nuestra militancia comunista y cumplidores de las tareas encomendadas en cada momento. Un Partido que, por su forma de organizarse y por el ejemplo de sus militantes, exprese ya en su interior los valores de la sociedad socialista que queremos construir, donde no tenga cabida la mezquindad de la sociedad burguesa; un espacio de lucha organizada donde la entrega individual de cada camarada permita hacer esa suma colectiva de esfuerzos superior, que es el Partido. Forjar un radical compromiso militante, inaceptable por el estado y la clase dominante, que nos obliga a enfrentarnos a ellos y por el que, llegado el momento, igual que hicieron nuestros camaradas en Octubre del 34, en la Guerra Nacional Revolucionaria, en la guerrilla y en la clandestinidad, habremos de entregar, si es preciso, hasta la vida.
- Trabajar por una política de cuadros leninista. Trabajamos para un Partido con una política de cuadros que impulse la formación de dirigentes caracterizados por su capacidad política e ideológica. Un Partido que desarrolle una intensa labor de lucha ideológica en el seno del movimiento obrero y popular para asegurar la primacía de las posiciones revolucionarias. En este sentido cobra gran importancia la regularidad adquirida en el trabajo y el impulso de las tareas de formación política e ideológica. Junto a la Escuela Central de Cuadros del Partido, se trabaja en este momento para, en el periodo 2.007 2.010, organizar cuatro Escuelas Intermedias, de carácter territorial (Norte, Centro, Este, Sur) y una Escuela de Formación Virtual, como instrumento para atender a las permanentes necesidades de formación político ideológica de nuestra militancia. Igual importancia atribuimos al intercambio de impresiones y a la colaboración en esta materia con otros partidos hermanos. En coherencia hemos propuesto a varios partidos europeos celebrar un encuentro de Responsables de Formación que inicie y concrete las posibilidades de trabajo conjunto.
- Trabajar por un estilo leninista de dirección y de dirigente. Nuestro VIII Congreso ha definido un perfil de dirigente del PCPE: aquél o aquélla a quien la militancia le responsabiliza de tareas de dirección y se obliga al cumplimiento de las mismas entregando lo mejor de si mismo. El dirigente comunista debe estar vinculado a la lucha popular, ser partícipe y conocedor de la realidad partidaria desde la base su Célula-; conocedor de la política del Partido y profundamente identificado con ella, preocupado por formarse teóricamente y dispuesto permanentemente a asumir la crítica y ejercer la autocrítica. Ellas y ellos han de ser el espejo del Partido que queremos construir ante nuestra clase y ante los sectores populares más avanzados. Todos estos parámetros son los que deben ser tenidos en cuenta a la hora de elegir camaradas para los distintos comités del PCPE.
Unida a la definición de cuadro del PCPE, está el desarrollo de los procesos de rendición de cuentas recientemente incorporados a nuestra práctica- donde los principios leninistas de crítica y autocrítica se convierten en realidad con el debate de un Informe de Rendición de Cuentas Anual en que se analiza el trabajo de cada miembro del Comité Central y de cada organización del Partido, para posteriormente ser debatido por todas las Células y dar comienzo a los procesos de rendición de cuentas de los comités intermedios. Esta práctica, ajena hasta la fecha a la cultura comunista en España, está permitiendo a nuestro Partido profundizar en la unidad política e ideológica y dotar a la militancia de un conocimiento preciso del grado de desarrollo partidario y del cumplimiento de los planes de trabajo de cada miembro y de cada Comisión del Comité Central, como expresión concreta de la democracia interna leninista y factor que contribuye a construir una nueva cultura militante que, superando los vicios reformistas en lo organizativo, implemente la combatividad y la disciplina en el Partido.
- Trabajar por un Partido profundamente internacionalista. Como comunistas luchamos contra el enemigo principal de la clase obrera mundial, el imperialismo. Para el PCPE es necesario levantar un Frente Mundial Antiimperialista para frenar la nueva ola de devastación imperialista; a favor de la paz mundial y por la liberación de los pueblos oprimidos y la emancipación de la clase obrera internacional. Entendemos que el impulso, organización y desarrollo de ese FMA no es ajeno al desarrollo y fortalecimiento de un movimiento comunista internacional que tenga una presencia activa, que juegue un papel decisivo en abierta lucha ideológica contra la socialdemocracia y al reformismo. Educamos a nuestra militancia y a nuestra clase en los principios del internacionalismo proletario, en el sentimiento de pertenencia a una misma clase obrera mundial, por eso aspiramos a superar la actual fase de intercambio de análisis y puesta en común de posiciones a una colaboración más estrecha, respetando la soberanía de cada organización, con aquellos Partidos Comunista y Obreros que compartan la necesidad de continuar dando pasos en la reconstrucción del movimiento comunista internacional y, a medio plazo, en la reconstrucción de la Internacional Comunista.
Creemos que también deben darse pasos en el ámbito europeo. Para el PCPE la creación del PIE supone un salto cualitativo en la integración y supeditación de algunos partidos a la estructura imperialista de la Unión Europea. Para nosotros y nosotras es preciso incrementar la colaboración entre los partidos que basándose en el marxismo leninismo están dispuestos a dotar a la clase obrera de los pueblos de Europa de una estrategia y un proyecto revolucionario y antiimperialista, sin sectarismos pero deslindando el campo entre quienes han abandonado explícitamente el objetivo de la Revolución Socialista para integrarse en el reformismo y la socialdemocracia.
Partiendo de las anteriores concepciones, el PCPE entiende que existe una relación dialéctica entre su propio fortalecimiento y la reconstrucción y fortalecimiento del movimiento comunista internacional y por eso, con toda la modestia y con nuestros escasos medios, estamos dispuestos a aportar lo mejor de nosotros y nosotras para la consecución de tal propósito.
El noventa aniversario de la Revolución de Octubre nos ofrece la oportunidad de reflexionar e intercambiar análisis sobre uno de los aspectos centrales definidos en su día por Lenin y los bolcheviques: la construcción del partido de nuevo tipo, la construcción del partido de la revolución. Para el PCPE el partido leninista de nuevo tipo continúa siendo una necesidad de la lucha de clases en el S. XXI, a su construcción creativa entrega nuestra militancia sus mejores esfuerzos convencidos de la necesidad histórica de que la clase obrera camine hacia la toma del poder político y hacia la construcción del socialismo. Como decía Lenin, ayer era pronto y mañana será demasiado tarde. El tiempo apremia, pues la disyuntiva lleva tiempo planteada: SOCIALISMO O BARBARIE.
¡Viva el marxismo leninismo!
¡Viva el internacionalismo proletario!
¡Viva la clase obrera mundial!
Comité Ejecutivo del Partido Comunista de los Pueblos de España (Abril de 2.007).