XV Seminario Comunista Internacional
Bruselas, 5-7 de mayo del 2006
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Resolución general

ˇMovilicemos, intensifiquemos y agrandemos la lucha contra el imperialismo y particularmente contra el enemigo principal, el imperialismo estadounidense, sus guerras de agresión, sus amenazas y preparativos para nuevas agresiones!

I.

Así como el imperialismo estadounidense utilizó la mentira de las así llamadas "armas de destrucción masiva" de Irak para justificar su agresión contra este país, ahora amenaza a Irán bajo pretexto de su supuesta intención de producir armas nucleares.

Washington se reserva el derecho de bombardear centenares de objetivos en Irán y acaricia la posibilidad de utilizar bombas nucleares tácticas. Mientras que Estados Unidos cierra los ojos ante la proliferación nuclear cuando se trata de sus aliados, como Israel, rechaza el derecho de Irán de desarrollar la tecnología nuclear aún para objetivos estrictamente civiles. En cuanto a Estados Unidos, estos, se niegan a respetar el tratado de no proliferación nuclear, que impone el desarme nuclear de todos los estados que posean armas nucleares. Los Estados Unidos y la OTAN han declarado, de manera repetida, que podrían ser los primeros en usar armas nucleares en un conflicto, incluso contra estados que no las posean. Así, la administración estadounidense amenaza con la destrucción nuclear a cualquier país que rechace doblegarse ante su dominio absoluto.

Esta nueva amenaza de agresión y de guerra se agrega a las guerras/ocupaciones ilegales, ilegítimas y criminales en Irak y Afganistán, que han causado ya cientos de miles de muertos. Hay también un aumento de la presión y de la subversión imperialista contra Siria. Al mismo tiempo, la ocupación bárbara y permanente de Palestina es posible sólo por el apoyo masivo del imperialismo estadounidense, al estado sionista y racista de Israel, por la complicidad de la Unión Europea, y por su rechazo común al gobierno palestino electo democráticamente.

En América Latina, los Estados Unidos tratan de imponer su dominio a través de presiones políticas, el chantaje económico y su presencia militar. El bloqueo contra Cuba continúa. No se escatima ningún esfuerzo para desestabilizar la revolución bolivariana en Venezuela, y, desde el primer día, el nuevo gobierno de Evo Morales en Bolivia ha sido blanco de ataques. La masiva ayuda militar estadounidense al régimen colombiano -el famoso "plan Colombia"- sirve para tratar de erradicar la lucha revolucionaria del pueblo colombiano, y para reforzar el dominio estadounidense en el continente.

Los Estados Unidos sabotean la reunificación pacífica e independiente de Corea. Provocan, amafiados con Japón, aún más conflictos internos de todo tipo en este país de Asia Oriental con el objetivo de desplegar de nuevo sus fuerzas militares en la región.

En África, los países imperialistas continúan pillando los inmensos recursos naturales que deberían de servir al desarrollo de ese continente. Para este fin, mantienen dictaduras en el poder en gran número de países africanos, que impiden la expresión democrática de la población. Para alcanzar sus objetivos, el imperialismo no duda en suscitar, atizar o fomentar divisiones y conflictos entre los países y los pueblos africanos.

II.

La intensificación de las agresiones imperialistas es una expresión de la crisis estructural, inherente al imperialismo. Los mercados financieros en los Estados Unidos, que juegan un rol esencial en el enriquecimiento de las clases dominantes, son alimentados por 800 mil millones de dólares al año provenientes del extranjero. Sólo la confianza internacional en el dólar y en los mercados financieros estadounidenses puede garantizar esta situación favorable al crecimiento de la economia estadounidense. En la situación actual de crisis estructural y del riesgo creciente de un crac bursátil, esta confianza se impone a través de una hegemonía económica y militar. Ante el creciente conflicto en su política, los Estados Unidos intensifican aún más su agresividad.

Las amenazas de agresión contra Irán, así como la ocupación en Irak, muestran la importancia del control del petróleo en la situación internacional actual, pues es un motor esencial para la supremacía mundial. Este sector económico estratégico tiene un impacto directo sobre la crisis estructural. Aún más, el control del petróleo es un medio de presión contra todos los países que deben proveerse de recursos energéticos, y da la posibilidad de frenar la emergencia de nuevas potencias mundiales. Los preparativos de guerra imperialistas tienen entonces por objetivo controlar firmemente el Medio Oriente, que dispone de dos terceras partes de las reservas petroleras y un tercio de las reservas gasíferas mundiales. A través de un "cambio de régimen" en Irán, los Estados Unidos pretenden instalar un régimen que les sea sumiso, como era el caso en los tiempos de la dictadura del Sha.

Aparte de la dominación en Irak, Irán y el resto del Medio Oriente, son China y otros países de Asia los que son enfocados como los principales rivales. Estos países dependen todavía más del petróleo de Medio Oriente.

Diferentes gobiernos europeos ejercen igualmente presiones políticas sobre el gobierno de Teherán y participan en el aislamiento de Irán. Esto muestra que, si las contradicciones se exacerban entre los Estados Unidos y la Unión Europea, eso no evita que esta última se confabule con las políticas agresivas del imperialismo estadounidense. El imperialismo europeo ve también a China y otros países de Asia como competencias.

III.

Pero a pesar de su poder militar aplastante y su posición agresiva, los Estados Unidos encuentran dificultades crecientes para mantener su posición hegemónica. La lucha antiimperialista se desarrolla por todos los rincones del mundo.

En Irak, los Estados Unidos se meten más y más en un callejón sin salida. Las fuerzas más modernas y los mejores equipos del mundo sufren grandes derrotas en una guerra popular librada por las masas iraquíes que vierten su sangre por la independencia y la democracia. Hay más de dos mil 400 soldados estadounidenses muertos y decenas de miles de heridos. Mientras que el sector militar-industrial de Estados Unidos obtiene ganancias extraordinarias, el costo financiero de la guerra se vuelve más y más difícil de mantener para Washington.

En Afganistán, las tropas de los Estados Unidos y de la OTAN encuentran igualmente una resistencia creciente.

En Palestina, las elecciones y la resistencia permanente contra la ocupación de Israel han probado que el pueblo palestino rechaza todo compromiso que no respete los derechos nacionales inalienables. Lucha por eliminar las colonias sionistas instaladas en los territorios ocupados después de 1967 y por la destrucción del muro de separación y de aislamiento racista. Continúa su lucha por un estado palestino soberano, con Jerusalén como capital, así como por el derecho al regreso de los refugiados.

Los éxitos recientes de la lucha de masas en Nepal obligaron al régimen autocrático y represivo a ceder a las exigencias populares justas y democráticas. Mientras tanto, el ímpetu revolucionario sacude la dominación imperialista en el país.

En América Latina, la revolución cubana acumula avances importantes desde el punto de vista político, económico, diplomático y humanitario. Gana un gran apoyo en todo el continente ante los planes estadounidenses de recolonización. En Venezuela y Bolivia, la nacionalización de las industrias petroleras y gasíferas es de buen augurio para la aspiración de los pueblos de América Latina a su plena soberanía y a terminar con los acuerdos que se dicen "de libre intercambio", que de hecho significan la continuación del dominio de los Estados Unidos. La colaboración estrecha entre Cuba, la revolución bolivariana de Venezuela y el proyecto popular y nacional dirigido por Evo Morales en Bolivia, muestra el progreso de América Latina en el desarrollo de una alternativa popular a la independencia estadounidense, viable e integrada. En oposición al "Área de Libre Comercio de las Américas" o ALCA, dirigido por los Estados Unidos, el proyecto, "Alternativa Bolivariana para la América" o ALBA, abre a los países de América Latina la perspectiva de una soberanía real.

La resistencia del pueblo congolés ha hecho fracasar la guerra de agresión impulsada por el imperialismo estadounidense contra la República Democrática del Congo, que le ha costado la vida a más de cuatro millones de congoleses. Durante las primeras elecciones libres en la historia del Congo, en el transcurso del segundo semestre del 2006, probablemente el pueblo podrá imponer su voluntad.

China y Rusia refuerzan de manera conjunta la "Organización de Cooperación de Shanghai" (OCS). Esta organización reagrupa a la República Popular de China, la Federación de Rusia, Kasajstán, Tayikistán, Kirquistán y Uzbekistán. El año pasado la OCS se pronunció en favor del retiro de las bases estadounidenses en la región. La próxima adhesión de Irán, la India y Palestina a la OCS pondrá al imperialismo estadounidense en Asia aún en mayor dificultad.

Por todos los rincones del mundo, los trabajadores y otras fuerzas sociales luchan contra el imperialismo y contra las políticas capitalistas. Así, en Europa, las fuerzas patronales son obligadas a retroceder en numerosos casos (proyecto del Tratado constitucional europeo, directiva europea sobre la carga y descarga de mercancias en los puertos, el CPE –contrato de primer empleo- en Francia…)

Con tal de oponerse al desarrollo de las luchas populares y revolucionarias, los imperialistas estadounidenses, europeos y japoneses han recurrido a diferentes medidas antidemocráticas, anticomunistas y algunas veces de tipo fascista. Ésto va desde la prohibición de símbolos comunistas, la adopción de resoluciones anticomunistas y el establecimiento de supuestas "listas terroristas", las medidas financieras, las acciones judiciales, la represión policiaca, el poner fuera de la ley a organizaciones comunistas, meter en prisión a comunistas y llegar hasta los asesinatos. Estas medidas son reprobadas y condenadas por grandes sectores de medios democráticos y progresistas.

Estamos en la época del imperialismo y las revoluciones proletarias. La revolución socialista es la única vía para liquidar definitivamente el capitalismo, la explotación y la dominación de una vez por todas en el mundo entero. En preparación de la revolución, los comunistas y revolucionarios desarrollan y reforzan todas las luchas contra la explotación y la opresión. Trabajan en levantar un gran frente unido contra las guerras en curso y contra las amenazas de nuevas agresiones provenientes principalmente del imperialismo estadounidense.

IV.

En consecuencia, formulamos las mociones de orden siguientes: