Resolución general del Seminario comunista internacional
Proyecto 11.01.05
Bruselas, 4 de mayo de 2005
Las guerras de agresión contra Irak (1991, 2003), Yugoslavia (1999) y Afganistán (2001), pueden ser consideradas como las primeras salvas de una nueva guerra mundial para la cual se preparan los Estados Unidos. Estas guerras son consecuencia del proceso contrarevolucionario en la Unión Soviética terminado bajo el impulso de Gorbachov en 1989-91.
En efecto, esta contrarevolución cambió la correlación de fuerzas en el mundo en beneficio del imperialismo y. principalmente, del imperialismo norteamericano.
La agresión contra Irak en el 2003 fue una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas por parte del imperialismo norteamericano. Esta Carta fue el producto -en gran parte- de la lucha victoriosa de la Unión Soviética sobre la mayor parte de los ejércitos fascistas en la Segunda Guerra Mundial. Gracias a esta victoria, la URSS consiguió que se incluyera en la Carta, los principios de respeto de la soberanía nacional, la independencia y la integridad territorial de todos los países miembros.
Destruida la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, es el salvajismo inherente al sistema imperialista que se impone de nuevo en el mundo entero.
El atentado del 11 de septiembre de 2001 sirvió de pretexto a la extrema-derecha norteamericana para aplicar a escala planetaria, planes militares elaborados varios años antes. Las consecuencias de este atentado permitieron a George W. Bush obtener un segundo mandato presidencial en el 2005.
En Irak, los Estados Unidos enfrentan una guerra popular de las masas iraquíes que pagan con su sangre la lucha por la independencia y la democracia.
El pueblo iraquí se ha incorporado al combate heróico del pueblo palestino, en la vanguardia del combate de los pueblos del tercer-mundo contra la hegemonía norteamericana.
En el Irak ocupado, la coalición norteamericana se desmorona al ritmo que caen los soldados aliados.
Por otra parte, el movimiento antiguerra está bien vivo en el mundo.
En veinte años de mundialización neoliberal, prácticamente se agotaron todas las escapatorias a la crisis.
Las multinacionales norteamericanas se preparan para embarcarse hoy a la única vía que le queda al capitalismo, cada vez que hace frente a una crisis económica general insoluble. Es la vía de la "reactivación" de la economía a través de la producción masiva de armas que termina necesariamente en la Guerra Mundial, cuando se agotan todas las otras "soluciones" a la crisis internacional. La Guerra Mundial tiene por objetivo aplastar rivales, apoderarse de las materias primas y los mercados.
Bajo Bush hijo, las fuerzas más reaccionarias, expansionistas y belicistas de la burguesía americana tomaron el poder.
En la actualidad, los Estados-Unidos son la única potencia cuyas fuerzas armadas están presentes en el mundo entero. Bush se comprometió en una política internacional de tipo fascista para reforzar su hegemonía mundial ya establecida y para combatir militarmente a todo rival potencial sobre cualquier continente.
En el ámbito de la política interior, Bush ataca a todos los derechos democráticos que puedan frenar su política de guerra a escala mundial.
Para salvar al capitalismo americano de la grave crisis que lo atravieza, Bush optó con determinación por una política de dominación norteamericana sobre el conjunto del planeta, una política de preparativos de guerra a escala mundial.
La Unión Europea, China, Rusia, la India y Japón, son enemigos potenciales que pueden sufrir "guerras preventivas" por parte de los Estados-Unidos. Mientras tanto, la Administración estadounidense amenaza a los pequeños países que quieren seguir una vía independiente para su desarrollo. EEUU es el más importante patrocinador de guerras civiles en países de África y el Cáucaso.
Tal como ocurre con los Estados-Unidos, la Unión Europea y Japón están ampliando y centralizando la legislación y los instrumentos represivos y armándose. Pero no hacen el peso militarmente frente a los Estados-Unidos.
Todos los países de la UE así como Japón adoptaron legislaciones "antiterroristas" similares, cuyo objetivo principal es reprimir y criminalizar la oposición revolucionaria y anticapitalista. Estas medidas tienen también por objeto efectuar un control generalizado de la población y desmontar sus derechos fundamentales.
Estamos en la época del imperialismo. La revolución socialista es la única vía para liquidar definitivamente la explotación y la dominación en todo el mundo.
En la actualidad, los comunistas tienen el deber de intensificar su trabajo en la clase obrera que debe desempeñar su papel dirigente en la lucha antimperialista y anticapitalista.
Tienen también el deber de dirigir las masas populares en sus justas luchas contra la explotación y la opresión y de constituir un amplio frente unido contra la amenaza de una nueva guerra mundial que emana del imperialismo norteamericano.
Los planes para preparar una nueva guerra mundial pueden ser derrotados por la lucha de los pueblos y por el combate de la clase obrera internacional.
En la actualidad, ante las graves amenazas que pesan sobre el mundo, nuestra primera tarea es de trabajar por la unidad de todos los comunistas.
Nuestra segunda tarea consiste en establecer la alianza más amplia entre las fuerzas comunistas y todas las fuerzas antimperialistas y antiguerra, y eso en cada país y a nivel internacional.
Nuestra tercera tarea es reforzar y orientar el gran frente unido mundial contra el enemigo n°1 de los pueblos, el imperialismo estadounidense.
¡Trabajadores y pueblos del mundo, unámonos contra la hegemonía de EEUU!
¡Trabajadores y pueblos del mundo, unámonos contra los preparativos de EE.UU. para una nueva guerra mundial !
Apoyemos la resistencia antimperialista y revolucionaria de los pueblos del mundo.
Por la retirada de las tropas de ocupación de Irak, de los Balcanes, y de Afganistán.
Por el desmantelamiento de todas las bases militares norteamericanas en el extranjero.
Por la disolución del pacto agresivo que representa la OTAN.
Por la disolución del pacto agresivo de asistencia y defensa mutua norteamericano-japonés.
Alto a los complots estadounidenses de desestabilización de Cuba, y de atacarla militarmente.
Por el retiro de las bases estadounidenses de Corea, reunificación pacífica de Corea.
Las potencias nucleares deben comprometerse a jamás atacar primero las armas nucleares.
Desarme nuclear total, comenzando por los países que poseen mas armas nucleares.
Solidaridad con todas las fuerzas democráticas y antimperialistas en los Estados-Unidos.