Contribución al 13ndo Seminario Comunista Internacional
Bruselas, 2 - 4 de mayo de 2004
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Red de los Comunistas
Italia
LA COMPETENCIA GLOBAL ENTRE BLOQUES IMPERIALISTAS
La fase histórica actual presenta muchos elementos de discontinuidad con respecto a la anterior, pero se pone al mismo tiempo en continuidad con el proceso histórico, interrumpido por la Revolución de octubre, de formación de un único mercado mundial, basado sobre la generalización a todo el planeta del modo de producción capitalista. La que es definida globalización no es sino un proceso imperialístico de expansión de un modelo capitalista limitado, hasta hace 15 años, a una sola parte del mundo.
Esta tendencia se refleja al interior, en las relaciones de fuerzas y en la composición de clase de la sociedad, y tambièn sobre al exterior, porque reaparece y se agudiza, a travès de la cada vez más evidente contraposición entre bloque estadounidense y polo europeo, primero sólo económica pero cada vez más también política y militar, la típica contradicción entre imperialismos en competición por el control de los mercados y de los recursos mundiales.
Después de una fase de relativa concertaciòn hemos pasado a una fase de creciente competencia intercapitalista. Hemos pasado de la fase de la mondializaciòn a la de la competencia global: el capitalismo una vez alcanzado el nivel más alto de su desarrollo no puede que entrar en competencia con si mismo y con las fracciones en las que se ha articulado a nivel mundial.
Los sujetos de esta competencia no son ya los Estados nacionales sobre cuyo se ha articulado el imperialismo entre el fin del 1800 y el 1900, sino los bloques. Bloques económicos sobre todo, pero tendencialmente bloques políticos y militares. El bloque es algo más que un área monetaria o comercial: es la tentativa de sistematizar todos los recursos disponibles por la competencia global, incluidos los Estados, las monedas, las instituciones, las fuerzas armadas, pero sobre todo el capital y el trabajo.
A causa de la caída del campo socialista por primera vez en la historia del capitalismo se realiza la creación de un único mercado mundial, debido a la necesidad de encontrar una salida a la aumentada producción de mercancías y sobre todo a la necesidad de encontrar inversión por el capital acumulado en exceso.
La concentración del poder económico en la sociedad, a la que està conectada la centralización de los procesos de decisión política y de formación de las conciencias, representa la característica fundamental de la actual fase de desarrollo del capitalismo. El movimiento total del Capital también produce un fuerte empujón a la competencia y a la defensa de rentas de posición monopolística a nivel de los bloques económicos y de las áreas monetarias centrales en el sistema imperialista.
Los centros del capitalismo colaboran para imponer condiciones genéricamente favorables al propio desarrollo (libre mercado, deuda externa, privatización de las utilities y de los fondos de jubilación públicos, etc) pero contrastan cuando se trata de repartirse los nuevos mercados y los nuevos recursos puestos a disposición por la apropiación privada de la economía pública.
A pesar del echo que hasta la caída del bloque socialista y en los años después del 1989 las centrales capitalistas mundiales hayan colaborado activamente a la realización del mercado único mundial capitalista logrando imponer a todo el planeta el sistema económico basado sobre el asillamado "libre mercado", los intereses concretos y específicos de los diferentes centros imperialistas no han sido nunca unitarios. Tal como el modo de producción capitalista no es un moloch único sino una multiplicidad de capitales en competencia, así el imperialismo hay que considerarlo como formado por centros en competición entre ellos.
A esta tendencia es atribuible la situación de guerra permanente en acto y la transformación del papel del Estado dentro de la formación de bloques como aquello dominado por la unión europea o el ALCA.
El análisis ha localizado la existencia tendencial de tres polos imperialistas: aquél sometido a los EE.UU.; aquel constituido por la Unión Europea, construido alrededor de un centro formado por el eje Franco-alemán y en expansión en los Balcanes y en el Mediterráneo; aquel asiático anclado a la búsqueda de un país guia después de la quiebra del Japón.
Los tres polos presentan las características típicas de las formaciones imperialísticas: dominio de los monopolios; concentración de los capitales a su interior; predominio de la exportación de capitales con respecto a aquella de mercancías; hegemonía del capital financiero sobre aquello productivo.
El nacimiento de las contradicciones entre los polos deriva del desarrollo inegual de las diferentes partes y fracciones del capital que lo componen, a causa de las diferentes condiciones de acumulación existentes y del diferente desarrollo de las fuerzas productivas. El crecimiento distinto conduce a la modificación de las relaciones económicas de fuerza y por lo tanto a la rotura del equilibrio total del sistema. La potencia dominante, es decir la económicamente más avanzada, pierde posiciones con respecto a las concurrentes sobre todo a causa del aumento de la composición orgánica del capital, que siendo más consistente en los sectores dominantes y por lo tanto más desarrollados del capital internacional, engendra una mayor superproducción de capital y, punto crucial, una más alta vulnerabilidad a la caída del ensayo de ganancia y a la crisis.
Si en el siglo pasado tocó a Inglaterra, hoy tal proceso empieza a presentarse puesto que los EE.UU. están perdiendo progresivamente su hegemonía económica. La crisis de superproducción de capital ha reforzado esta tendencia poniendo EE.UU. en dificultad.
ESTADOS UNIDOS Y POLO EUROPEO: UNA ÁSPERA COMPETENCIA
Sobre los aspectos atados a la naturaleza y a la estrategia imperialista de los Estados Unidos, encarnada en los últimos años por la administración Bush y sobre todo por los asillamados Neoconservadores, no me extendo, porque estos aspectos han sido egregiamente y extensamente tratados en las pasadas ediciones del Seminario Comunista Internacional y también lo serán en las intervenciones de las otras delegaciones.
Los sectores económicos hegemónicos en Europa se mueven, desde hace años, para que esta región del mundo sea en futuro un polo de referencia y competitivo distinto por el de los Estados Unidos. La adopción del euro como moneda única es el verdadero motor de este proceso. Ha sido sobre todo el nacimiento del euro a poner las bases por un desafío global a la hegemonía económica de EE.UU. que, hasta hace este momento, a traves del dominio ejercitado sobre todas las economías mundiales por el dólar, única moneda de reserva y de cambio internacional antes existente, habia impuesto un tipo de impuesto sobre todas las transacciones comerciales y financieras internacionales, alimentando así su enorme déficit público y del comercio extranjero que arriesga hoy de hacer derrumbar sobre si mismo el entero sistema económico estadounidense. El nacimiento del euro no ha desplegado todavía todos sus efectos como factor de rotura de la dominaciln mundial del dólar (uno de los cuatro factores de hegemonía imperialista junto a la repatriación de ganancias e intereses sobre las inversiones extranjeras, al intercambio desigual y la recaudación de los intereses sobre la deuda extranjera). Pero a nadie huyen " pequeños detalles" como las ambiciones de los países productores de petróleo de utilizar el euro en las transacciones petrolíferas (costádas a Irak una invasión) o los efectos de la devaluación del dólar que EE.UU. han utilizado sea contra Europa sea para tratar de estabilizar una balanza de los pagos en crisis. El euro inicia también a imponerse como amoneda de reserva y por las transacciones en importantes países.
Se afirma a menudo, también en la izquierda, que si la Europa Unida existe desde el punto de vista económico y financiero no ocurre lo mismo por cuanto concierne el nivel político y militar. En realidad también estos dos niveles de unificación han tenido, en los últimos años, una grande aceleración, hecha aún más explícita después del inesperado cambio de gobierno en Madrid, después de años de estrecha alianza con EEUU, entregando otro importante Estado a la construcción de un polo europeo fuerte.
Los pasos en adelante rápidamente desembocados en la transformación de las actuales instituciones europeas, con el ensanche hacia el este, con la "Charta social", el espacio judicial y policíal único, la política extranjera y de defensa comùn, y por fin la Constitución demuestran la voluntad de los poderes fuertes europeos de acelerar un proceso de unificación también política que ciertamente hasta ahora fue retrasada por las contradicciones internas a las diferentes fracciones de la burguesía y por la rijosidad de los Estados Nacionales.
Las incertidumbres implícitas en el ensanche de la Unión a los países de la Europa del este y a los contrastes sobre los criterios decisionales de una Unión Europea a 25 miembros han "obligado" a una consolidación del criterio de las "cooperaciones estructurada" alrededor el eje franco-alemán, un tipo de directorio/locomotora que arrastrará quién aceptará subir al tren de la centralización monetaria, política y militar.
El eje franco-alemán es otro motor de la construcción europea. No sólo hay la posición común contra la guerra en Irak, hay ya una integración económico-financiera consolidada, una sinergia de liderazgo político, las posiciones tomadas en la cumbre de la OTAN de Praga, el documento común y la cumbre a cuatro de Bruselas sobre la defensa, la cumbre a tres de Berlín en cuyo París y Berlín han "embridado" a Gran Bretaña. Este embridamiento de Londres ha llevado al reciente documento sobre la Defensa comùn firmado por Francia, Alemania y Gran Bretaña. Este última no quiere quedar cortada fuera de ello pero, al mismo tiempo, no renuncia a hacer de" garante" de los intereses estratégicos de EEUU sobre las ambiciones europeas.
El objetivo es tener a disposición una fuerza militar de intervención para realizar operaciones a largo rayo y con amplia proyección internacional con un recambio sobre el campo después de apena 30 días de operaciones. Los incrementos de los gastos militares de los países europeos tendrán que ser relevantes. Javier Solana ha reprochado ya que "para elaborar una defensa colectiva algunos países tendrán que efectuar reestructuraciones dolorosas y asignar fondos suplementarios" para transformar fuerzas estáticas en unidades flexibles y proyectables a gran distancia. Romano Prodi en su "Manifiesto" por Europa habla abiertamente de la asunción de responsabilidades militares y de sus consecuencias en los presupuestos.
El documento franco-alemán delinea los mecanismos decisionales del nuevo Ejército europeo:
a) Si no todos los miembros UE están disponibles, se recurrirá a las "cooperaciones estructuradas"; b) Constitución de una "célula" europea dotada de un mando integrado dentro del mando OTAN de Mons en Bélgica; c) Constitución de la Agencia europea por la política de los armamentos (por lo tanto adopción de estándar y tecnologías taradas sobre la industria militar europea).
EL IMPERIALISMO EUROPEO: PELIGROSO PARA SI MISMO Y PARA LOS DEMAS
El supuesto patrimonio "progresista" de Europa parece haberse agotado al final de los años' 80, y alimentar la ilusión podría ser trágico para las fuerzas anticapitalistas. La Europa imperialista que se está construyendo tiene que revolucionar completamente su propio orden interno para poder esperar competir con los EE.UU. a un par nivel. Por este una unificación europea bajo las señas del capitalismo y de la competencia global no puede que ser peligrosa tanto para los europeo que para los demàs.
Un estudio documenta como gran parte de los intercambios mundiales estàn concentrados en las actividades de las grandes multinacionales pero también como la mayor parte de estos intercambios estén dentro de la hilera de la misma multinacional. En el caso de sociedades francesas el intercambio "internacional/interno" es igual al 80%, en aquellas italianas y japoneses sube al 95%, en el caso estadounidense es el 86%, en las inglesas baja al 78% (Relación INSEE, en Alternative Economique, enero de 2004).
Por las multinacionales, el mercado principal queda aquel del país de la casa-madre y el regional: pues Europa por las multinacionales europeas, el NAFTA por las de EE.UU. (Hirst y Thompson: "La globalización de la economía"). Los numerosos contenciosos comerciales entre UE y EE.UU., la quiebra de las reuniones del WTO en Seattle y Cancùn, la aumentada competiciòn tecnológica (desde Galileo a Airbus) revela los niveles de la competencia. El proteccionismo vuelve a actuar concretamente como sistema de defensa de los mercados internos - ayer de los Estados nacionales y hoy de aquellos internos a los bloques sobrenacionales. Es una tendencia tan fuerte que ha visto emerger en la cumbre del WTO una rara coalición de países emergentes (el G 22) que se ha opuesto en manera "proteccionista" al proteccionismo coalizado de EE.UU. y UE.
La UE agrega la Europa del este y los Estados Unidos apuntan a agregar a América latina a traves del Alca y a dolarizar las economías latino-americanas: esto es indicativo de la tendencia a estructurar estratégicamente bloques regionales cada vez más homogéneos pero desiguales a su interior, un desnivel indispensable para poder ser competitivos sea a nivel global que dentro del propio bloque.
Los países de la Europa del este que entran en el UE y los países del sur del Mediterráneo que tendrán que entrar en el Mercado Único con Europa en 2010, según cuanto establecido por la Conferencia Euro-mediterránea de Barcelona, se convierten en una periferia interior que se parece al cuartel de un gran ejército industrial a disposición del núcleo fuerte del capital "europeísta".
Un estudio del AT Kearney sobre datos de la OCDE afirma que la riqueza de EE.UU. es constituida por el 70% por capital humano y por el 30% por los recursos físicos y financieros. En Europa la situación aparece en diferente: 54% de la riqueza debida al capital humano y el 46% a los recursos físicos y financieros. No solo es el nivel de instrucción de la fuerza de trabajo que hace la diferencia. Aparecen decisivos la duración de la vida laboral, la cantidad ocupada con respecto a aquella disponible, el nivel de los sueldos. Faltan completamente los factores de cohesión y protección social. Salud, escuela, servicios sociales, sostén a la renta por precarios y parados son factores superfluos y por lo tanto que hay que eliminar, privatizándolos o liquidándolos de la esfera pública.
La UE que está tomando cuerpo está haciendo propio estos criterios porque ha asumido en lleno la tesis de la competencia global con Estados Unidos. Europa se está "amerikanizando" para poder competir con el modelo americano: privatización de los servicios públicos, sociales y energéticos, iniciativa privada en la economía estratégica, desmantelamiento de las conquistas sociales, precarizaciòn del trabajo, uniformidad del modelo cultural, control político, policíal y social interno por parte de los Estados, especulación financiera internacional, política extranjera colonizadora... Por no hablar de la situación de los imigrantes sin papeles; de la naturaleza saqueada por un modelo de desarrollo insostenible; de los pueblos, subordinados a un fuerte proceso de asimilación lingüística y cultural; hasta algunos sectores responsables de las tradicionales economías nacionales, que se ven cada vez más empobrecidos. En pocas palabras, retroceso democrático y aumento del totalitarismo, en nombre de la seguridad y de la competencia.
La apropiación privada de la riqueza, en ausencia de disuasiones (la amenaza soviética, un fuerte movimiento sindical, las luchas de liberación anticolonial) ha vuelto a crecer a los niveles anteriores al estallido de la Primera Guerra Mundial. La mayor riqueza producida no se reparte de modo tendencialmente equilibrado sino a travès de la finanziarizaciòn aumenta la concentración, recrea los monopolios, reduce la competicòn a la sola dimensión del trabajo mientras protege los mercados internos a travès de la construcción de grandes bloques económicos y políticos supranacionales, liberistas al interior y proteccionistas al exterior. La competencia global, después de haber orientado el conflicto contra los países de la periferia no puede que reenderezar el conflicto entre polos parecidos entre ellos a nivel de desarrollo de las fuerzas productivas.
Son cada vez más numerosas las violaciones de los derechos individuales y colectivos, civiles, económicos, culturales o políticos, que se cometen en nombre de la seguridad y la defensa de la democracia, sea a nivel planetario, sea en seno a la UE. La introducción de las famosas "Listas Negras" individuales y colectivas, es una clara expresión de ello. No podemos olvidar tampoco las medidas destinadas a la construcción de un espacio policíal y judicial europeo; la política contra el derecho de asilo y contra los refugiados políticos. Ya "no existen" refugiados de los estados miembros de la unión, puesto que se consideran estados democráticos. La expulsión de militantes de izquierda, europeos o no, es cada día más generalizado en el ámbito de la Unión, a menudo acompañado por maltratos y torturas, bajo la cobertura de legislaciones especiales antiterroristas.
Sin contar la enorme reducción de la libertad de expresión, de organización, de manifestación, de que el caso vasco es un claro ejemplo de lo que se hace en el ámbito de la Unión Europea: ilegalizaciòn de organizaciones civiles y políticas, cierre de medios de comunicación, suspensión del derecho a manifestar y a publicar propaganda política, negación del derecho a la representación política institucional al 15% de la población, aplicación de la tortura. Ya se puede hablar no sólo de déficit democrático sino de clara falta de democracia burguesa.
Las referencias a los "pueblos" de Europa han sido eliminadas por la futura Magna Charta europea, firmando con eso el acto de muerte de las naciones sin estado. El desprecio hacia los derechos colectivos y hacia la biodiversidad cultural es evidente desde el primer artículo del borrador de Constitución elaborada por la Convención.
La estructura institucional de la UE, que garantiza Europa como potencia en su política extranjera y de defensa, la Europa fortaleza contra los inmigrantes y la Europa liberista contra sus trabajadores, en el borrador de Convención queda subordinada a un Consejo de ministros al mismo tiempo ejecutivo y legislativo, que establece un funcionamiento dominado por los intereses de las grandes potencias europeas, el asillamado "directorio" de la unión.
Se desmorona el mito de una Europa progresista "en si y por si" y no solo en la esfera economico/social. Sobre el plan de la política internacional, mientras muchos se han entusiasmado por las posiciones franco-alemanas contra la guerra en Irak, la UE ha adoptado numerosas decisiones reaccionarias. También sobre cuestiones como las sanciones contra Cuba, la ilegalizaciòn de Hamas y del Frente Popular de Liberación de Palestina, en las negociaciones con los países en desarrollo durante el WTO, la Unión Europea ha dado la impresión de americanizarse pero "en propio". Incluso desmarcandose de las posiciones americanas o israelíes, la UE ha asumido posiciones agresivas contra otros países y otros pueblos. Según Thierry de Montbrial "el riesgo de una crisis transatlántica grave como aquella iraquí es menor en lo breve más que en el mediano término... Los americanos rechazan categóricamente el concepto de mundo multipolar". Por su parte el ejecutiva europeo ya ha enviado una fuerza militar europea en Congo y en los Balcanes para "experimentar", versus los intereses americanos en África, intervenciones en áreas de crisis.
LA GUERRA: EL TERRENO ÚLTIMO DE LA COMPETENCIA GLOBAL ENTRE LOS POLOS IMPERIALISTAS
Desafortunadamente la teoría y la historia demuestran que, en ámbito capitalista, el único modo para restablecer cierto equilibrio entre bloques imperialistas es la guerra. La guerra preventiva lanzada por el partido neoconservador de EEUU responde a esta necesidad tal como la invasión y la ocupación de Afganistan y Irak corresponden a la necesidad imperialista de ocupar no sólo áreas del globo para apoderarse de recursos sino también y sobre todo para quitar estos recursos a las potencias concurrentes, debilitando el adversario antes que éste pueda consolidarse y desafiar en serio el liderazgo mundial de la potencia dominante. El control del Oriente Medio y del Afganistan permite a EE.UU. de acapararse ingentes recursos energéticos en una fase en que se están agotando y una alternativa valida a bajo coste no ha sido todavía localizada; de controlar el traslado y la transformación de los recursos energéticos a travès de la gestión de los asillamados "pasillos"; de controlar territorios - diseminándolos de centenares de millares de soldados y de bases militares tecnológicamente avanzadas - a las fronteras de las potencias concurrentes o en áreas potencialmente hegemonizables por estas últimas; por fin, pero no por importancia, de impedir a países externos a los bloques ya preconstituidos adoptar como moneda de reserva y de intercambio el euro en lugar del dólar.
El desafío lanzado a la hegemonía USA a travès de la creación de la moneda única europea y de su rápida extensión a numerosas áreas del sur del mundo, (generalmente ex colonias europeas y Países productores de petróleo y gas) han obligado Estados Unidos a contestar utilizando el ejercicio de la fuerza que se dirige hoy hacia áreas externas al bloque europeo y asiático pero que mañana pudiera golpear directamente la misma UE o potencias emergentes como Rusia, China e India.
La divaricaciòn y la competencia entre el ejército europeo y el proyecto americano en ámbito NATO ya es evidente. Su realización sancionaría la rotura del subalternidad militar europea a los Estados Unidos. La Unión Europea estaria dispuesta a intervenir militarmente con sus hombres y medios en los teatros de crisis dónde creyera amenazados sus intereses estratégicos (palabras de Javier Solana) y lo haría como hasta hoy lo han hecho los EE.UU., a lo mejor autónomamente y también en contraste con los intereses de los Estados Unidos en el Oriente Medio o en África, en la Europa del este o en Cáucaso.
Hoy, como afirmó la resolución conclusiva del Seminario Comunista Internacional del 2003, todas las potencias imperialista están armandose para poder intervenir eficazmente en cada parte del mundo. Actualmente la diferencia entre los gastos militares sustentados por los Estados Unidos y aquellos de las otras potencias mundiales es enorme. Los gastos militares americanos son superiores de tres veces con respecto a las de todos los países de la unión europea juntoS. Sería trágico si, para reequilibrar esta diferencia y afirmar su autonomía, la Ue siguiera EE.UU. en la via del rearme y del aumento de los gastos militares. Pero innegablemente es ésto lo que está ocurriendo: en los programas de la comisión europea se pide explícitamente un empinamiento de los gastos militares a travès de un corte ulterior de los gastos sociales. El eje franco-alemán está obrando concretamente para que los gastos militares sean desincorporados por los cálculos de los presupuestos públicos "embridados" por el Pacto de Estabilidad.
Una nueva escalada a los armamentos no es la via justa por la perspectiva de un mundo multipolar, no más dominado por la supremacía de la superpotencia estadounidense. Tal perspectiva debe ser perseguida con una línea de desarme progresivo y balanceado, de reequilibrio a la rebaja, que proteja la seguridad de cada uno y apunte a un Tratado internacional por el bando efectivo de todas las armas de exterminio. Se dice en el documento del SMI 2003:
"Es innegable que el imperialismo europeo està explotando los países dominados y interviniendo militarmente por sus intereses neo-coloniales. Pero el imperialismo europeo no está preparando guerras en gran escala contra Rusia o China." La verdad es que Europa no se pone hoy sobre este terreno no es por falta de voluntad, pero por inadecuación dsde el punto de vista tecnológico y militar y porquè las potencias emergentes pueden ser posibles aliadas contra EEUU.
Decir con fuerza no a la guerra significa no sólo tener fuera nuestros países de la guerra y las bases militares USA y NATO fuera de Europa – empezando con la retirada de los militar implicada en operaciones bélicas. También significa crear las condiciones por una transformación democrática y social que, prohibiendo la guerra, indique una alternativa de sociedad dirigida a impedir que la humanidad sea de nuevo víctima de las guerras y de la competencia global entre las mayores potencias capitalistas.
El desmantelamiento de las bases militares que contienen armas nucleares, bombas, aviones a reacción estadounidenses, tiene que constituir un objetivo prioritario de la" política" y un significativo paso de calidad del amplio y unitario movimiento que se opone a la guerra en Italia, en Europa, en el mundo.
Hoy buena parte de la opinión pública europea, por la primera vez en las últimas décadas, està atravesada ampliamente por un sentimiento anti-norteamericano, demostrado por las enormes movilizaciones contra la guerra imperialista de los EE.UU. en Irak. Pero también una parte consistente del establishment europeo sustenta una campaña de denuncia del egemonismo USA dirigida pero a legitimar la perspectiva de un polo europeo competidor a los EE.UU. a los que los trabajadores y los pueblos europeos son llamados a adherirse de manera acrítica en nombre de la lucha al enemigo principal.
Està claro que los conflictos entre potencias capitalistas pueden ser usados por los comunistas para ampliar la movilización popular contra el peligro principal que está amenazando el mundo: la guerra global permanente declarada por EE.UU.. Pero por si mismo el movimiento contra la guerra y el despertar de una conciencia popular antiamericana no son suficientes, porque pueden justificar, en la opinión pública, la convicción que sea indispensable una consolidación de Europa a cualquier condición contra la amenaza principal y pendiente.
Es por lo tanto tarea de los comunistas trabajar por la consolidación de una subjetividad independiente del movimiento de clase que sea antagonista a la amenaza principal pero que desarrolle en los trabajadores y las clases explotadas europeas fuertes anticuerpos respecto a una adhesión a un proyecto europeo alternativo a EE.UU. pero igualmente imperialista. Sería trágico si los comunistas renunciaran a luchar contra el imperialismo de casa propia en nombre de la emergencia determinada por el enemigo principal.
La consolidación de un tipo de "nacionalismo europeo" en seno a las clases populares va absolutamente rechazada y combatida porque representaría una condición muy negativa por el desarrollo de una conciencia contraria a la guerra y potencialmente antiimperialista.
REFORZAR LA INDEPENDENCIA ESTRATÉGICA DE LOS COMUNISTAS Y DE LA CLASE TRABAJADORA DE LOS POLOS IMPERIALISTAS
El imperialismo, del punto de vista de Lenin, no es ni una línea política ni tantomeno una elección de potencia por parte de un gobierno o de un Estado, sino sobre todo una formación económico-social, específico resultado histórico de la evolución del modo de producción capitalista. El imperialismo representa la consecuencia del desarrollo de las contradicciones del capitalismo, siendo al mismo tiempo la tentativa extrema de solucionarlas y la causa de su ulterior exacerbación.
Si hoy la agresividad del imperialismo USA constituye la amenaza más grave e inmediata no hay qye olvidar que por la clase trabajadora europea el rápido desarrollo y consolidación del imperialismo europeo constituye una amenaza igualmente grave. Es de fundamental importancia establecer un correcto posicionamiento de los comunistas y de sus posibles aliados respecto al proceso de construcción y ensanche de la unión.
No sólo los representante directos del capital monopolístico, pero también muchos exponentes políticos e intelectuales de una izquierda que puede ser considerada "filoimperialista" nos invitan a trabajar al servicio del "Príncipe" o para el "Rey de Prusia" contra "El emperador." También un intelectual progresista como Samir Amin en un reciente ensayo habla de la reedición de un tipo de alianza anti-nazi en la Segunda Guerra Mundial que vea juntos movimientos por la paz, izquierdas y gobiernos europeos y euroasiáticos. Es una sugestión "fuerte" pero en la época un papel de relieve y referencia de la alianza fue desarrollado por la URSS. ¿Hoy deberíamos contentarnos y aplastarnos sobre Chirac, Schroeder y Putin?
Hoy una serie de preguntas se ponen a los comunistas: ¿tenemos que aceptar la consolidación de la unión europea en nombre de un reequilibrio del poder de EEUU? ¿Puede actuar la política de los gobiernos europeos de otra manera de aquélla realizada hasta ahora? ¿Es posible que la victoria de una opción reformista/progresista en las instituciones europeas pueda desviar significativamente de esta ofensiva antipopular y militarista que se perfila claramente? A la luz de la Constitución europea, pero sobre todo del proceso material y de las fuerzas sociales que la determinan, tenemos que contestar que no. No es posible y difícilmente lo será sin una rotura social y política profunda de la hegemonía y del proceso que ha llevado a la unificación política de Europa. Esta conciencia todavía aparece irrisoria en gran parte de la izquierda europea y demasiado "superficial" en los movimientos antiliberalistas que incluso han representado lo máximo de radicalidad posible en estos últimos años. Los comunistas tenemos que trabajar por el rearme ideológico del movimiento sindical y de la izquierda para que los movimientos populares puedan desarrollar un propio punto de vista independiente de las clases dominantes.
El calendario de la construcción europea procede a etapas forzadas. Antes del 2006, todos los estados miembros de la futura Unión tendrán que ratificar el tratado constitucional, por consultas populares - referendo - o por acuerdos tomados en las instituciones competentes. En el 2009 todas las legislaciones estatales tendrán que haber sido modificadas en función del tratado constitucional aprobado; todo eso dicta un calendario político, que la izquierda debe afrontar para modificarlo sustancialmente, donde no fuera posible paralizarlo.
La solicitud de un referendum sobre la Constitución europea (apoyando el NO) y la oposición a las doctrinas estratégicas y a las destinaciones funcionales al ejército europeo, son dos "pequeños/grandes" elementos de programa que tendrán que vivir y acompañar la movilización general contra la guerra preventiva estadounidense y el modelo neoliberalista. Sobre este programa los comunistas tienen que saber construir sus alianzas sociales y políticas en el escenario europeo e internacional, una alianza entre los pueblos de Seattle y Florencia con aquellos de Durban y Cancùn.
Si históricamente la burguesía ha reivindicado los derechos a nivel individual y al estado-nación como cobertura ideológica para justificar su poder, al revès el proletariado reivindica los derechos colectivos, la identidad obrera de clase, cuya base es la explotación que padece bajo el capitalismo. Contra los estados nacionales de la burguesía, la clase obrera reivindica su unión mundial de clase: el internacionalismo.
Los comunistas, confundiendo identidad nacional y estado-nación, a menudo han considerado la nación como un instrumento por la división de la clase obrera, rechazando la cuestión nacional en su discurso. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que la constitución de organizaciones basadas sobre el reconocimiento del derecho a la autodeterminación por todos los pueblos a menudo es positiva y, además, aumenta la capacidad de movilización antiimperialista. Si se considera la aceleración hacia una "Política exterior comun" hay que darse cuenta que nos encontramos frente a la rápida formación de un nuevo Estado Supranacional dominado por el Capital Monopolístico europeo y votado a la competencia global por la repartición del planeta. Eso quiere decir que los parlamentos estatales perderán cada poder efectivo sobre las políticas de la Unión, y por lo tanto vendrá menos la posibilidad por las poblaciones europeas de incidir en las decisiones de la UE. Pero los objetivos de la unión Económica y Monetaria no pueden ser realizados si los Estados miembros no renuncian a su soberanía y es por lo tanto muy positivo que en algunos países del Norte de Europa se haya difundido, a veces imponiéndose, una posición contraria a la entrada en el UE o a a la adopción de la moneda única.
Hace falta por lo tanto defender el ejercicio de la autodeterminación nacional, de los Estados pero también de los pueblos sin estado, oponiéndola a la concentración del poder en un grupo estrecho de burócratas expresión directa de los intereses del capital monopolístico europeo.
Tambièn tenemos que trabajar a la creación de instrumentos políticos, no solo al nivel nacional o estatal, sino también internacionales, que unan y articulen en la práctica a los trabajadores, las naciones sin Estado, los sectores progresistas, todos los espacios políticos y sociales contrarios a este modelo europeo. La izquierda anticapitalista europea tiene que articular una plataforma mínima, que contenga las principales reivindicaciones comúnes para crear un frente común de rechazo que, a travès de la lucha de masas, institucional e ideológica, enfrente la instauración de la dictadura neoliberista. Poner en competicòn a los trabajadores de la periferia interior con los trabajadores de la "vieja Europa" significa un retroceso de los estándares sociales y políticos totales de los trabajadores en Europa. Un retroceso que sólo una capacidad coordinada de luchas sociales y sindicales entre todos los sujetos del trabajo asalariado en el corazón y en la periferia interna al polo europeo podría obstaculizar y, posiblemente, parar. Los comunistas tienen que trabajar por la reconstitución de la clase obrera como sujeto de cambio iendo más allá de la denuncia.
Después de la agresión y de la demolición de la Yugoslavia no se puede esperar que la UE contribuya en ningún modo a la paz y a la estabilidad mundial. Hoy, si el argumento de la "Europa Social" puede y tiene que ser utilizado en la propaganda y en la movilización política de masas, está claro que no se puede creer en la posibilidad de cambiar la naturaleza del proyecto imperialista europeo desde dentro. Sólo la parálisis del proyecto de unificación del continente - tanto territorial que política y militar - podrá permitir a la clase trabajadora y a los pueblos europeos de parar la construcción de un nuevo polo imperialista cuya agresividad de dirige ya, por su consolidación, contra su mismo proletariado y en perspectiva contra los otros polos creando un escenario posible de guerra total, como ya ocurrido en el pasado. Sólo la desintegración del actual nivel de integración de la Unión Europea podrá crear las condiciones para la creación de una nueva hipótesis de unificación continental, esta vez bajo las señas de la libre asociación de los pueblos y de las clases trabajadoras nacionales y no de la imposición de la burguesía monopolista y de los estados a su servicio.
Si a nivel táctico los comunistas tienen que perseguir por amplias alianzas políticas y sociales la rotura de los pactos internacionales entre Estados decididos por la burguesía de sus países -NATO, FONDO MONETARIO INTERNACIONAL etc - a nivel estratégico tienen que necesariamente perseguir la conquista del poder por parte de las clases trabajadoras en una perspectiva de transformación socialista del modo de producción.
Red de los Comunistas (Italia abril de 2004)