Contribución al 13ndo Seminario Comunista Internacional
Bruselas, 2 - 4 de mayo de 2004
www.icsbrussels.org , ics[at]icsbrussels.org
Partido Comunista de Cuba
Cuba
Ante todo, quisiera expresar la satisfacción del Comité Central del Partido Comunista de Cuba por estar participando, una vez más, en este Seminario Internacional convocado por el Partido del Trabajao de Bélgica.
Para nadie es un secreto que afrontamos momentos altamente complejos y riesgosos en las relaciones internacionales, en las cuales predomina el uso de la fuerza y la dominación imperial.
Afganistán, Iraq, y como dijera el propio presidente de los Estados Unidos, cualquier "oscuro rincón del mundo" puede ser objeto de la política hegemónica, expansionista y guerrerista de la actual administración norteamericana.
Nuevos conceptos se han impuesto y ejecutado en las relaciones entre las naciones del planeta, "soberanía limitada", "intervención humanitaria", "guerra preventiva" y otros, que solo procuran disfrazar de democracia las aspiraciones del gobierno de los Estados Unidos de someter por la fuerza a los estados que se opongan a sus dictámenes y defiendan su autonomía e independencia. Es así que el imperio se adjudica el derecho, ya no a dar una respuesta rápida a cualquier agresor, sino a atacar primero a cualquier país, por supuesto, la prioridad la tienen los que resisten.
Precisamente, como un elemento más dentro de la estrategia hegemónica de la administración norteamericana, podemos inscribir al ALCA, la conocida Área de Libre Comercio para las Américas, proyecto de esencial carácter anexionista, que se está concertando a espaldas de la mayoría de los pueblos de América Latina.
El hecho de abordar este tema en el Seminario Internacional que ahora nos ocupa, nos pareció de vital importancia, pues Estados Unidos pretende acelerar la consumación del ALCA con el propósito de "oficializar" a los países de América Latina como su patio trasero y de obstruir los nexos y contactos de la región con el resto del mundo, incluida Cuba.
El ALCA entraña, por tanto, un grave peligro para nuestra América, no solo desde el punto de vista económico y político, también cultural. Se trata de extinguir la identidad, de arrebatar las tradiciones, la historia, de los pueblos de la región.
Luchar contra el ALCA, es luchar contra el neoliberalismo, contra gobiernos lacayos, es luchar por la solidaridad y por un verdadero desarrollo justo y equitativo.
El ALCA, que es lo mismo que decir el neoliberalismo, solo desarrollará las fortunas de las trasnacionales y de algunos pocos oligarcas nativos, en tanto bloqueará el desarrollo socioeconómico de los países latinoamericanos, hará crecer la pobreza, multiplicar la desigualdad, sacrifciar aun más la política social mediante la reducción al mínimo de los servicios primarios como la salud y la educación, desaparecer la promoción de las culturas nacionales y universal.
Sin embargo, Estados Unidos pretende presentar al ALCA como el único posible camino para el desarrollo de América Latina, como la alternativa dorada que se materializará como un compromiso jurídico de los Estados.
Sin querer atiborrar de datos a los presentes, debemos subrayar que en el pasado año el Producto Interno Bruto de América Latina por habitantes resultó inferior al de 1997 como expresión del retroceso en el crecimiento, hay 20 millones de latinoamericanos pobres más que en 1997 y la tasa de desempleo se elevó casi al 11% para llevar la cifra de desempleados urbanos a 17 millones.
A esto podemos añadir que la inversión extranjera, presentada de forma reiterada por el imperio como el arma salvadora, declinó en la región en un 25% respecto al año anterior, mientras la fuga de capitales por el servicio de la deuda externa es sencillamente insostenible.
Justamente, sobre el tema de la deuda, uno de los obstáculos mayores para el desarrollo regional, tanto Estados Unidos como el proyecto ALCA, no dicen una palabra. Entre los años 2001 y 2003, mientras se efectuaban las negociaciones del ALCA, América Latina entregó como pagos por su deuda unos 464 mil millones de dólares, o sea, 154 mil millones anuales.
Como es conocido, tanta expoliación y miseria condujeron a explosiones sociales que provocaron el desplome de gobiernos neoliberales como es el caso de Argentina y Bolivia.
Por tanto, sostenemos que es una contradicción evidente en la que incurre el gobierno de Estados Unidos al insistir en el ALCA como la solución y el paraíso terrenal para Latinoamérica, cuando las políticas neoliberales que el ALCA contiene y que impulsaría aun más, solo han logrado deteriorar hasta el infinito la situación económica y social del continente
Los ideólogos del imperio, no obstante, mantienen su retórica hueca y barata y prosiguen con el slogan de que el ALCA constituye una oportunidad histórica de ampliar el comercio, extender la prosperidad , difundir la democracia y profundizar la asociación hemisférica en medio de la competencia mundial.
Más, tenemos que agradecer al propio Colin Powell el definir con franqueza y exactitud imperialista los propósito del ALCA, cuando apuntó: "nuestro objetivo es garantizar para las empresas norteamericanas el control de un territorio que se extiende desde el Ártico hasta la Antártida y el libre acceso, -sin ninguna clase de obstáculos-, de nuestros productos, servicios, tecnologías y capitales por todo el hemisferio".
Y es cierto, es imposible creer en el señuelo del acceso al mercado de Estados Unidos si tenemos en cuenta que el déficit comercial de esa nación alcanzó una marca histórica de unos 500 mil millones de dólares el año pasado y que ese déficit crece vertiginosamente desde 1992 cuando fue de 35 600 millones. Junto al crecimiento del déficit, ha ocurrido también un aumento de la importancia del comercio exterior para la economía norteamericana, de modo tal que exportar es un imperativo para ella, debido a la necesidad de reducir el déficit y también por el significado que las exportaciones tienen para una economía donde la tasa de desempleo actual de 6% es uno de los más graves síntomas de la crisis.
Hay que mencionar que de la reunión de cancilleres efectuada en Miami surgió un cambio de diseño del proyecto original del ALCA con dos ingredientes: un "ALCA suave", con nebulosos contornos pendientes de precisar y unos acuerdos bilaterales de libre comercio que sigue siendo el ALCA duro y probablemente más duro aun.
Con estas variantes, el proyecto anexionista puede haber cambiado su forma y procedimientos, pero mantiene su esencia.
La batalla contra el ALCA no ha terminado, está ahora en su momento más difícil y decisivo, y el año 2004 será primordial para el desenlace de lo que suceda finalmente con este proyecto anexionista y dominador.
La Campaña Continental contra el ALCA, como parte integrante de los esfuerzos de la Alianza Social Continental, no puede quedar atrás en esta competencia por el derecho a la vida. La Campaña ha demostrado ser una fuerza eficiente que no puede ser ignorada. En Québec, en Quito, en Cancún o Miami, desafiando bombas lacrimógenas, balas de goma, vallas de acero, golpizas, detenciones y amenazas de toda índole, los movimientos sociales han dado lecciones de valor y dignidad.
Cuba libra también una intensa batalla contra el ALCA. Las organizaciones cubanas que integran el Capítulo Cubano de la Alianza Social Continental, ha promovido en La Habana encuentros hemisféricos para reflexionar y concertar acciones que contribuyan a la derrota de este proyecto de anexión y promovido múltiples acciones para enfrentar este engendro ajeno a los intereses de los pueblos latinoamericanos.
En tanto, el gobierno de la Revolución Bolivariana de Venezuela ha rechazado también con mucha firmeza el contenido neoliberal del ALCA y expresado su disposición de someter este proyecto a un plebiscito oficial si fuera necesario. El gobierno de Brasil, por su parte, se negó a aceptar la negociación en los términos unilaterales propuesto por Estados Unidos y junto a Argentina ha defendido una posición de MERCOSUR.
Es por todo lo anterior, que denunciamos enérgicamente en este Seminario el ALCA y todo lo que significa y pedimos a los partidos aquí representados, que se unan de una u otra forma a esta batalla contra el neoliberalismo salvaje y la dominación imperial en nuestra región.
Para finalizar, quiero agradecer al Partido del Trabajo de Bélgica su posición vertical de solidaridad hacia la Revolución Cubana, en momentos en que la demencial administración de los Estados Unidos, en su carrera electorera y terrorista, amenaza abiertamente con una agresión militar a mi país, en contubernio con la mafia cubana radicada en Miami.
Cuba no quiere la guerra, mucho hemos hecho para evitarla, pero tengan por seguro que no permitiremos que nos arrebaten nuestra soberanía, ni nuestro derecho a elegir el camino que entendamos mas conveniente, lo cual defenderemos hasta con nuestra última gota de sangre si fuese necesario. Solo nos queda seguir adelante en nuestra batalla contra el Imperio, contra la intimidación basada en el poderío militar, en fin, luchar porque nuestros pueblos tengan un futuro de paz, con la dignidad que todo hombre merece.
Muchas gracias.