Contribución al 13ndo Seminario Comunista Internacional
Bruselas, 2 - 4 de mayo de 2004
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Partido de la Liberación (PL)
Argentina
1. El imperialismo yanqui encarna el mayor peligro de guerra, fascistización y saqueo de nuestros pueblos.
Esta afirmación se corroboró con la guerra imperialista contra Afganistán en octubre de 2001 y la posterior ocupación de Irak en marzo de 2003. En ambos casos hubo bombardeos masivos contra la población civil, derrocamiento de gobiernos, apropiación de los recursos naturales, instalación de bases militares y gobiernos títeres.
La continuidad de la ocupación de Irak y la campaña golpista contra el gobierno constitucional de Hugo Chávez en Venezuela van de la mano con las amenazas contra Cuba. George W. Bush formó en octubre de 2003 la "Comisión para la Transición a la Democracia en Cuba" y reforzó el bloqueo estadounidense contra el país socialista.
No puede haber dudas de los planes guerreristas estadounidenses. La Casa Blanca envió este año al Congreso el pedido del mayor presupuesto de guerra de la historia: 401 mil millones de dólares. Esto implicó un aumento del 10 por ciento respecto al ejercicio anterior (11 por ciento más para el FBI), la creación del HSD (Departamento de Seguridad Interior) con presupuesto de 33 mil millones de dólares. Para el sostenimiento de sus tropas de ocupación en Irak y Afganistán solicitó, aparte, 87.500 millones de dólares. El complejo militar-industrial del Pentágono está de fiesta: Lockheed Martin ganó un contrato por 225 mil millones de dólares para la fabricación de 3 mil nuevos aviones para las tres fuerzas armadas. Halliburton y otras empresas ligadas al gobierno republicano vienen adueñándose de la mayor parte de los contratos de la "reconstrucción" iriaquí, por más de 5 mil millones de dólares.
La mayor parte de las 30 mil ojivas nucleares existentes en los arsenales mundiales, mencionadas por Mohamed El Baradei, director general de la AIEA (Agencia Internacional de Energía Atómica), son norteamericanas. EE.UU. sigue produciendo nuevas armas, como la super bomba "Moab" de 10 toneladas, armas nucleares tácticas, misiles balísticos, el amplificador gigante de ruido LRAD, etc. A mediados de marzo de 2004 el jefe de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear, Linton Brooks, pidió al Congreso la asignación de 27.600 millones de dólares para el desarrollo de armamento atómico, según informó el diario The Washington Post. El funcionario aseguró que la suma serviría para determinar el nuevo armamento nuclear exigido por la secretaría de "Defensa", valuado en 485 mil millones de dólares.
El Pentágono está reforzando sus bases en nuestra región: Manta (Ecuador), Tres Esquinas (Colombia), El Salvador, etc. Una avanzada del 7ª Grupo de Fuerzas Especiales ya está radicado en zona de Triple Frontera del lado paraguayo, a instancias del Comando Sud (USSOUTHCOM) dirigido por general James Hill.
Los planes de guerra no reparan en hacer espionaje a la ONU, usar satélites y colonizar el espacio exterior y redoblar la inversión en tecnología con vistas a su uso militar. La Union of Concerned Scientist (UCS), una asociación de investigadores críticos, publicó un informe titulado "La integridad científica en la decisión política: Investigación sobre el mal uso de la ciencia de la administración Bush". Entre otras "distorsiones" imputables al gobierno mencionó desde el cambio climático, la protección de las especies o la sanidad pública, hasta la investigación médica o la seguridad nuclear. Más de sesenta científicos, entre los que se encuentran una veintena de premios Nobel, denunciaron que la administración Bush "ha suprimido o deformado los análisis científicos de agencias federales para hacerlos más coincidentes con la línea política del gobierno".
Las autoridades estadounidenses han lanzado al mundo sus teorías fascistas de la "guerra preventiva", afirman son "un país en guerra", reiteran sus acusaciones contra naciones catalogadas como "eje del mal", etc. Todas estas campañas buscan demonizar a países díscolos, lo que explica las mentiras de las armas de destrucción masiva imputadas a Irak, las acusaciones contra Corea del Norte, las denuncias falsas contra Cuba sobre armas químicas, etc. El imperialismo no es sólo guerra. Es sobre todo una guerra mentirosa.
Los campeones de los derechos humanos cometen gruesas violaciones a esos derechos en Irak, Afganistán, Guantánamo, Haití y el propio territorio yanqui, donde hay 1.200 presos tras los atentados de setiembre de 2001. Esos detenidos no han sido acusados formalmente, no tienen causa ni juez ni abogados defensores.
Para asegurarse su hegemonía económica y comercial, EE.UU. instrumenta el ALCA en el continente americano y lo quiere ver sobre ruedas en enero de 2005. Seguramente este proyecto busca cerrar el déficit de la balanza comercial norteamericana de 500 mil millones de dólares anuales. Como confesó Colin Powell a los congresistas de su país: "Nuestro objetivo con el ALCA es garantizar a las empresas norteamericanas el control de un territorio que va del Polo Artico hasta la Antártida, libre acceso, sin obstáculo o dificultad, para nuestros productos, servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio" (Clarín, 18/3/2004).
Los pueblos vienen oponiendo resistencia. Estos odian al imperialismo sobre todo el yanqui y lo demuestran con sus movilizaciones en todo el mundo. Los planes de Bush también chocan con la competencia interimperialista y sufre algunas pérdidas como la derrota de su aliado José María Aznar en España. Además debe soportar tironeos por la deuda externa o los subsidios agrícolas con países del Tercer mundo como se vio en la reunión de la OMC en Cancún con Brasil y Argentina. Es que en América Latina no se aguanta más ser el continente con la mayor desigualdad del ingreso, donde el 10 por ciento más rico de la población se queda con el 48 por ciento del ingreso, en tanto el 10 por ciento más pobre solamente el 1,6 por ciento.
El blanco estratégico de los yanquis es China Popular, con sus grandes reservas naturales, su mercado y los límites que pone el gobierno de Hu Jintao a la hegemonía norteamericana global. China está visualizada desde los documentos del Pentágono de 1997 como el enemigo que puede desbancarlo como potencia económica emergente que prepara un área comercial asiática superior al ALCA. A Washington no le pasa desaparecibido que el país asiático cuenta con fuerzas militares de importancia aunque retrasadas tecnológicamente. Desde 1993 los pensadores fascistas de EE.UU. como Samuel P. Huntington, en su ensayo "El conflicto entre civilizaciones, próximo campo de batalla" estuvieron entre los primeros en hablar de una "conexión confuciano-islámica" ligando al PC de China con el fundamentalismo islámico.
Ratificamos nuestra opinión de que los países más importante de Europa, Canadá, Japón y Rusia son imperialistas. El mundo está dominado por las 200 corporaciones trasnacionales más importantes, como Shell, General Motors, Ford, Exxon, IBM, Exxon, AT&T, Mitsubishi, Mitsui, Merck, Toyota, Philip Morris, General Electric, Unilever, Fiat, British Petroleum, Mobil, Nestlé, Philips, Intel, DuPont, Standard, Bayer, Alcatel Alston, Volkswagen, Matsushita, Basf, Siemens, Sony, Brown Bovery, Bat, Elf, Coca-Cola, Microsoft, Cisco, Oracle, los bancos IBJ/DKB/Fuji, el Deutsche, BNP/Paribas, UBS, Citigroup, Bank of America, Tokio/Mitsubishi, etc.
Sabemos que la OTAN (ahora engrosada con otros países ex socialistas hasta completar 26 miembros), la OMC y la UE son expresiones de potencias imperialistas. Francia y Canadá mandando marines para la ocupación de Haití así lo demuestran, así como el papel expoliador de las empresas y bancos españoles en América Latina, como Telefónica, Repsol, Banco Santander, etc. Otro tanto con el rol agresivo de la UE y la OTAN en la guerra contra Yugoslavia.
Hay que luchar contra todas las potencias imperialistas, pero eso no quita a EE.UU. -en particular mientras perdure la política nazi-fascista de Bush- el rol de enemigo central de los pueblos. "El mundo empieza a estar regido por métodos nazi-fascistas" anticipó Fidel Castro en mayo de 2002. Tenía mucha razón porque desde entonces afloraron los métodos y políticas nazi-fascistas con centro en Washington.
Esas políticas de fuerza y guerra remachan la injusticia imperante, donde "cada siete segundos muere un niño en el mundo menor de diez años por efectos directos o indirectos del hambre", según informó en octubre de 2003 la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación).
2. Crecen las luchas de los trabajadores y pueblos del mundo.
Tenemos una evaluación positiva del movimiento por la paz mundial que nació el 15 de febrero de 2003 con movilizaciones de más de 20 millones de personas en todo el planeta contra la inminente agresión contra Irak. Por cierto que ese movimiento de masas tiene límites políticos puestos por socialdemócratas, verdes, pacifistas y revisionistas. La solución a estos límites no puede ser que los comunistas nos aislemos del movimiento sino involucrarnos mucho más y disputar su dirección.
Positiva también ha sido la heroica resistencia del pueblo de Irak, al margen del conciliador gobierno nacional-burgués de Saddam Hussein. Más de 565 soldados norteamericanos fueron muertos desde el 20 de marzo de 2003 hasta la misma fecha de 2004. También hay resistencia a los invasores en Afganistán. Por otro lado sigue la valiente lucha de los palestinos contra un Israel fascista apañado por EE.UU. y el "Muro del Apartheid" que roba el 15 por ciento de la tierra de Cisjordania.
Hay una extraordinaria movilización popular en Latinoamérica. En Argentina se abrió una situación revolucionaria a fines de 2001. Sigue la guerra civil revolucionaria en Colombia y Alvaro Uribe Vélez viene fracasando ante las FARC-EP y el ELN, pese a contar con 1.300 millones de dólares anuales aportados por los yanquis y 500 asesores del Pentágono. Es muy positivo el rol antiimperialista de Cuba y la radicalización del gobierno de Chávez en Venezuela, la rebelión de las masas de Bolivia en setiembre-octubre de 2003, etc. Se incuban puebladas en Brasil en la medida que Lula siga pagando la deuda externa con el superávit fiscal del 4,25 del PBI comprometido ante el FMI.
El justo levantamiento popular en Haití contra Aristide fue aprovechado por fuerzas reaccionarias y burguesas, no dando lugar a un cambio popular progresista sino a la llegada de los marines yanquis, franceses y canadienses. Esto refrescó la necesidad de la dirección política de un partido marxista-leninista, un frente antiimperialista y fuerzas revolucionarias para que los levantamientos populares no tengan el resultado frustrante de Puerto Príncipe. Tenemos confianza en que el pueblo haitiano seguirá luchando porque la crisis de ese país no ha terminado: se agravará bajo ocupación de los marines.
Crece la conciencia política antiimperialista. En Argentina el 67 por ciento de la población considera que ha aumentado el repudio a la política estadounidense, según una encuesta de Graciela Römer publicada en diario "La Nación", junio de 2003. Un porcentaje más elevado rechaza la deuda externa y el rol chantajista del FMI. Hay más oposición antiimperialista a la realización de los ejercicios aéreos con tropas norteamericanas, como el "Aguila III" que debió ser postergado en 2003. Cuarenta mil personas ovacionaron a Fidel Castro el 26 de mayo de 2003 en un acto popular en la facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, que se vio en directo por 7 millones de teleespectadores en el país y tuvo amplia difusión en el exterior.
No sólo está en crisis el modelo neoliberal en el Tercer Mundo, caso patente de Argentina, sino también el capitalismo y el imperialismo. Los datos de la economía norteamericana son concluyentes: déficit fiscal de 521 mil millones de dólares y otro similar del comercio exterior, lo que equivale en cada caso al 5 por ciento del Producto Bruto Interno (pensar que el FMI exige que Argentina tenga un superávit fiscal de más del 4 por ciento del PBI para destinarlo íntegramente a pagar la deuda externa). El desempleo de la superpotencia se mantiene alto, 6 por ciento, y durante la administración Bush se han liquidado 2,3 millones de empleos.
Eso torna vulnerable a la superpotencia pero en mayor o menor grado el fenómeno se reitera en Europa y Japón. Las políticas guerreristas están despabilando a amplios sectores de trabajadores y del movimiento de masas. Los miles de despidos ordenados por las multinacionales, tienen el mismo efecto despertador. En los países imperialistas no está a la vista un ciclo de prosperidad sino otro de más ajuste y crisis, que ha provocado paros gremiales en Italia, Francia, Alemania y otros países del "G-7".
Sobre la base de este análisis, el PL de Argentina reitera su planteamiento hecho ante el Seminario de Bruselas en 2003: se debe caracterizar a la situación mundial como prerrevolucionaria a la luz de una aplicación creadora y concreta del leninismo. En algunos países y regiones hay incluso una situación revolucionaria. Estas definiciones son muy importantes porque influyen en las políticas y tareas que debe asumir el movimiento comunista internacional.
Creemos que hay una buena plataforma para impulsar un frente popular, antiimperialista y antifascista a nivel mundial. Ese frente debe tener tareas "defensivas" frente al fascismo, según lo previó para su época Jorge Dimitrov en el VII Congreso de la Internacional Comunista (agosto de 1935) pero también tareas "ofensivas" contra el imperialismo y el sistema capitalista. O sea, no se trata de limitarnos a una defensa exitosa contra la guerra imperialista sino también derrotar en puntos al sistema imperialista, haciendo avanzar la revolución de nueva democracia y la revolución socialista en algunos países.
El Seminario de Bruselas debe criticar ciertas posiciones que no analizan correctamente la situación mundial pues sobrestiman la fuerza del imperialismo y subestiman las luchas populares. Si se mantuvieran estos enfoques equivocados también habrá fallos en cuanto a las tácticas y tareas de los comunistas.
El imperialismo siente temor ante la insurgencia de los pueblos. George Tenet, el jefe de la CIA, declarór ante el Comité de Inteligencia del Senado norteamericano: "aunque la situación en América Latina no es horrible, excepto por el caso de Colombia, sí es muy inquietante" (ANSA, 25/2/04).
El terrorismo de grupos como Al Qaeda evidencia la descomposición de la dominación imperialista yanqui, que antes manipulaba a Bin Laden y hasta cierto punto lo creó por medio de la CIA cuando precisaba del fundamentalismo islámico para combatir en Afganistán contra la URSS. Ese terrorismo es perjudicial a los pueblos y a veces es funcional a las necesidades de los sectores fascistas del imperialismo. Estos justifican la fascistización con la excusa de los atentados del 11 de setiembre de 2001 y ahora quisieron hacer otro tanto con el atentado en Madrid del 11 de marzo de 2004, aunque el pueblo español no se lo permitió. Esta crítica al terrorismo no significa que consideremos a todo acto terrorista como repudiable en sí. Cuando un pueblo tiene su país ocupado militarmente –caso de Irak- es correcto que esa invasión sea combatida por todos los medios. Pero aún en estos casos, una cosa es el atentado con obuses contra el hotel de Bagdad donde paraba Paul Wolfowitz, número 2 del Pentágono, y otra cosa muy diferente es un atentado en una mezquita, con centenares de fieles muertos, algo que repudiamos.
3. Reafirmar y actualizar el marco teórico-político del frente único.
En la medida que enfrentamos al imperialismo y su tendencia a la superexplotación y la guerra, reafirmamos y actualizamos nuestro marco teórico-político. Ratificamos estas obras imprescindibles: "Imperialismo, etapa superior del capitalismo" de Lenin; el VII Congreso de la Internacional Comunista y el informe de Jorge Dimitrov "Fascismo y Frente Unico"; las políticas aplicadas por José Stalin y el PCUS en el curso de la Segunda Guerra Mundial; "El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional" y otros trabajos de Mao Tsé tung sobre el Frente Unico Antijaponés (Tomos II y III de Obras Escogidas).
De ese legado rescatamos la táctica de los comunistas ante la guerra imperialista global: convertirla en guerra civil revolucionaria al interior de cada país.
También aprendemos a definir cuál es la fuente mayor de guerra mundial y propiciar un amplio frente antifascista en su contra basado en la unidad obrera, antifascista y antiimperialista. Se deduce de allí la importancia de penetrar en profundidad en las amplias masas trabajadoras y a la vez fortalecer los partidos marxista-leninistas para disputar la dirección del frente antifascista. Surge también la gran lección de luchar contra las medidas de la fascistización antes que se produzca la victoria del fascismo. Otro tanto con la enseñanza de combinar dialécticamente la lucha nacional con la antifascista mundial.
Entendemos que es un buen marco político la resolución del Seminario Comunista Internacional de Bruselas, del 4 de mayo de 2003, titulada "Pueblos del mundo, unámonos contra los preparativos de una Tercera Guerra Mundial".
Advertimos que al interior del movimiento comunista internacional tienen cierto peso concepciones infantiles, que no comparten plenamente la política de frente único antifascista. Parecería que hay quienes no ven claramente el peligro de guerra mundial impulsada por EE.UU. o se resisten a definir a éste como el principal enemigo de la humanidad. Sus reticencias se basan en el hecho cierto de que hay varios imperialismos, como los representados por Silvio Berlusconi en Italia, Gerhard Schroeder en Alemania y Jacques Chirac en Francia, entre otros.
En otros casos se esgrimen las críticas a los dirigentes socialdemócratas con influencia evidente en el movimiento europeo por la paz, para justificar que no se debe confluir con ellos en las marchas anti Bush.
En nuestra opinión hay que unificar el Seminario Comunista de Bruselas en base a la resolución ya mencionada de mayo de 2003 y superar el sectarismo como enfermedad principal en este momento en ese ámbito. Por cierto, también hay que enfrentar las tendencias oportunistas de derecha que existen y se pueden desarrollar a medida que el frente antifascista comience a tomar forma. Como bien advirtió Mao, cuando no hay frente el peligro mayor es el sectarismo y cuando hay frente lo más funesto es el seguidismo.
4. Algunas experiencias positivas antifascistas y antiimperialistas del Partido de la Liberación y el pueblo argentino.
El Partido de la Liberación impulsó en noviembre de 2002 la formación del MAP (Movimiento Antiimperialista y por la Paz Mundial) con un llamamiento al pueblo y personas antiimperialistas no afiliados a ningún partido. También lo creamos en base a acuerdos con otras organizaciones sociales y políticas como el Partido Comunista, MPR Quebracho, Cesarc, Solidaridad con Colombia, Comité Democrático Haitiano, etc.
Esa creación reflejaba nuestro interés por frentes populares amplios para movilizar a sectores de las masas con un sentido práctico.
En 2003 promovimos coordinadoras populares contra la guerra imperial en Irak, que llamaron a manifestaciones antiguerra hacia la embajada yanqui en Buenos Aires. En abril de ese año dirigimos una manifestación de 300 personas ante las puertas de la fábrica Lockheed Martin en la ciudad de Córdoba. Los manifestantes cortaron más de una hora la ruta 20 de acceso a esa ciudad y quemaron banderas yanquis, reclamando la reestatización de esa fábrica de aviones privatizada por el gobierno de Carlos Menem en 1995. El MAP fue el núcleo impulsor de esta actividad, en unidad con otras fuerzas de la Coordinadora contra la Guerra, así como de radios abiertas y otras manifestaciones.
El MAP y el PL participaron del Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba el 26 y 27 de julio en Buenos Aires. Llevamos allí proposiciones de frente antifascista y los 5 puntos de solidaridad con el país socialista. Estos fueron aprobados por el Encuentro, que hizo suya la consigna nuestra de "Si tocan a Cuba se levanta el mundo".
Hicimos una campaña para una Marcha Sanmartiniana a la ciudad de Mendoza, donde en octubre de 2003 el gobierno de Kirchner había acordado realizar un ejercicio militar aéreo argentino-estadounidense, el "Aguila III". En Mendoza había habido a fines de setiembre marchas contra ese operativo, con un acto de masas convocado por "Pueblo de Mendoza contra el Aguila III", al que asistieron 4 mil personas. Al final el "Aguila III" debió ser suspendido debido a esa repulsa popular y las diferencias entre los dos gobiernos en torno a la amplitud de la "inmunidad diplomática" exigida por Washington. Nosotros publicamos la declaración frentista "Libres o muertos, jamás esclavos" con decenas de firmas de organizaciones sociales y políticas. El MAP y el PL encabezaron esa campaña antiyanqui, que remató en una reunión antiimperialista en Mendoza, donde participaron dirigentes de la Casa de la Amistad Argentino-Cubana de Mendoza, el Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación, el MUP 20 de Diciembre, el Movimiento Peronista Montonero, etc.
En Buenos Aires organizamos como MAP y Tendencia Clasista 29 de Mayo -junto a los aliados del MUP 20- una marcha a la embajada boliviana, en apoyo a la rebelión popular de octubre de 2003 en ese país.
El MAP participó del Congreso Bolivariano de los Pueblos en Caracas, en noviembre-diciembre de 2003. Nuestro delegado intervino en el Congreso, reuniones y actos, estableciendo relaciones más fructíferas con el movimiento bolivariano y organizaciones latinoamericanas.
También apoyamos al Comité Democrático Haitiano de Argentina en su campaña contra el gobierno entreguista de Aristide en Haití y en repudio a la ocupación del país por los marines que ya han asesinado a personas en Puerto Príncipe. Organizamos como MAP actos solidarios en el sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba y participamos del ciclo "Cátedras Bolivarianas" de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo en Buenos Aires. Están agendados otros actos y charlas en las universidades de Córdoba y Salta e Institutos Terciarios de Capital Federal. Se ha difundido una declaración solidaria con el pueblo haitiano, suscripto por personalidades y organizaciones antiimperialistas.
Hemos participado de la Coordinadora Antiimperialista que marchó a la cancillería argentina repudiando el "Aguila III" en una oportunidad y contra la deuda externa y ALCA en otra. Esa Coordinadora fue en octubre de 2003 a la embajada yanqui para repudiar el rol de Estados Unidos en el asesinato del Che Guevara. En marzo de 2004 participamos en Buenos Aires junto con los aliados de Quebracho y Agrupación Martín Fierro de la ocupación durante varias horas de dos sucursales del Citibank y el BankBoston, para repudiar el rol de saqueadores de estas entidades yanquis en la deuda externa. El 8 de octubre de 2003 promovimos en Salta un acto de unidad popular de homenaje al Che con numeroso público en una plaza céntrica de esa ciudad. Encabezaba la marcha una bandera del MAP, que tuvo orador propio en el acto.
El 18 de marzo de 2004 el MAP hizo un boicot a la "conferencia internacional" organizada por los gusanos anticastristas de CADAL, el Opus Dei y la Fundación Konrad Adenauer en un Hotel de Buenos Aires. Ese boicot tuvo mucha repercusión pública y en los medios de comunicación, aprestándonos ahora a una campaña para que el gobierno de Néstor Kirchner vote a favor de Cuba en la ONU en Ginebra.
En síntesis, el Partido de la Liberación (PL) considera que la cuestión antimonopolista y antiimperialista es el principal contenido de la revolución popular pendiente en la Argentina. Enfrentar a esos enemigos es un asunto de vida o muerte, sobre todo hoy que éstos adoptan políticas y métodos nazifascistas y desde la Casa Blanca tratan de imponerlas por medio de la guerra imperial.
Estamos empeñados en extender el MAP a todo el país, tomando como ejes la lucha contra la deuda externa y el FMI, el rechazo del ALCA y los ejercicios militares como el "Aguila III". El general estadounidense Richard Myers vino a Buenos Aires en marzo de 2004 para abogar por concretar los ejercicios bilaterales este año. Si queremos cumplir un buen papel contra la guerra en preparación por el imperialismo yanqui, hoy tenemos que formar frentes antiimperialistas con ejes concretos como los mencionados.
5. Los problemas políticos a resolver.
La relación entre la lucha nacional contra la oligarquía argentina y el imperialismo dentro del país, y la lucha antiimperialista y antifascista a nivel mundial. Hay que resolver en forma correcta esta contradicción pues en el pasado hubo buenos y malos ejemplos al respecto.
El buen antecedente lo dio el PC de China, que enfrentó al imperialismo japonés aún cuando no era como Alemania el blanco principal durante la Segunda Guerra Mundial. Ese partido se apoyó en las fuerzas propias como cuestión central y secundariamente en la ayuda externa de la Unión Soviética. Luego del 8 de mayo de 1945, la URSS victoriosa contra Alemania le declaró la guerra a Japón y entonces el PC de China pudo articular su ofensiva contra los ocupantes japoneses coincidiendo con los embates del Ejército Rojo soviético.
El mal ejemplo lo dio la dirección del PC argentino, que una vez terminada la Segunda Guerra aún mantenía su colaboración con los partidos oligárquicos y la propia embajada norteamericana en Buenos Aires. Con anterioridad no había hecho huelgas contra los frigoríficos ingleses y norteamericanos, regalando las banderas antioligárquicas y antiimperialistas al nacionalismo burgués en ascenso, el peronismo.
Una mayor vinculación entre lo nacional y lo internacional reclama como herramienta la unidad de los partidos integrantes del Seminario Comunista de Bruselas y los que aún no participan del mismo. Insistimos en lo que propusimos desde 1999: que se mantenga el Seminario y a la vez se forme una Conferencia de Partidos con coordinación permanente, con publicaciones y tareas comunes.
Existen casos donde las tareas nacionales e internacionales coinciden en alto grado, por ejemplo en Colombia. Allí la guerrilla lucha contra el gobierno fascista de Uribe Vélez y el alto mando militar, completamente entregados al guerrerismo norteamericano al punto de imitarlo con un "estatuto antiterrorista" copiado de la "Patriot Act".
La relación entre la amplitud de las alianzas antifascistas y la disputa por la dirección de ese frente por los comunistas.
En la Segunda Guerra había un factor muy favorable para disputar la hegemonía del frente: la URSS. Allí el proletariado edificaba su poder socialista con el sexto de la población mundial. Hoy eso no existe. En consecuencia, el riesgo de que una alianza antifascista sea copada por los partidos de la burguesía "democrática" no fascista e incluso por sectores proimperialistas como son muchos dirigentes socialdemócratas, es más alto que entonces. Con mayor motivo los marxista-leninistas debemos dirigir la lucha antifascista en algunos países y a la vez reforzar la coordinación mediante una Conferencia de Partidos. La amplitud es un factor positivo e imprescindible pero dialécticamente hace que se incremente la disputa por la dirección del frente. Hay que tener el punto de vista independiente recomendado por Mao en "El problema de la independencia y autodecisión dentro del Frente Unico" (Tomo II, pág. 219).
La relación entre las tareas actuales contra el imperialismo y la reacción, por un lado, y las relativas a enfrentar la guerra imperialista propiamente dicha.
Lo más inmediato hoy son las tareas antiimperialistas y antifascistas contra la ocupación yanqui-británica en Irak, el régimen fascista de Ariel Sharon en Israel que se comporta como nazi con los palestinos, el bloqueo y riesgo de agresión yanqui contra Cuba, las campañas de Bush contra Corea del Norte, Siria, Libia, etc. En Latinoamérica son claves el rechazo de la deuda externa y el ALCA, El "plan Colombia" y el golpismo en Venezuela financiado por la CIA y el Departamento de Estado. Hay que rechazar la represión y la creciente fascistización, que se ven en muchas partes: represión anticomunista, atentados fascistas, leyes como la "Patriot Act" de George Bush y restricción de las libertades democráticas en varias naciones, detenciones ilegales y gran cantidad de presos políticos, espionaje policíaco, ejercicios militares con tropas estadounidenses que reclaman bases propias, engrosamiento de los presupuestos de "Defensa y Seguridad", etc. Por lo tanto, si queremos de verdad derrotar más adelante el fascismo y la guerra, ahora mismo debemos frustrar las medidas de fascistización del imperialismo y los regímenes asociados.
Lo enseñó muy bien Dimitrov: "Quienes no luchen en el curso de estas etapas preparatorias contra las medidas reaccionarias de la burguesía y el fascismo, no se hallarán en disposición de impedir la victoria fascista, sino que, por el contrario, la facilitarán" (VII Congreso de la Internacional Comunista, pág. 156).
La relación entre la labor partidaria y frentista en la clase obrera y las demás capas sociales.
La construcción de un frente antifascista debe tener su columna vertebral y la cabeza pensante en la clase obrera. Consideramos a ésta en su sentido amplio de clase trabajadora (no solamente al proletariado industrial) y el sector de desocupados de esa clase. Pero un frente amplio debemos concebirlo como popular, con el concurso de muchos sectores: campesinos pobres y medios, juventud, intelectuales y estudiantes, capas medias urbanas y rurales, sectores democráticos de la burguesía nacional, etc. Los partidos del Seminario tenemos que hacer hincapié en la clase trabajadora y desde allí trazar un vasto arco de aliados, a trabajar desde la base y en simultáneo mediante alianzas con organizaciones que expresen a ese espectro.
La relación entre la unidad contra el fascismo y la continuidad de la lucha por el programa de la revolución nacional, democrática y popular en los países dependientes y por la revolución socialista en los países capitalistas desarrollados.
Hay que enfocar creadora y dialécticamente las diferentes etapas de la lucha, con sus consignas y aliados, que son también diferentes. Pero a la vez hay que ver la conexión y continuidad entre todas las etapas revolucionarias y no renunciar a la perspectiva de la revolución popular y su avance hacia el socialismo. Esto nos plantea relacionar correctamente la labor entre las masas, las organizaciones de masas, el frente popular antifascista en gestación, el frente estratégico de liberación nacional y la dirección del partido marxista-leninista. El fortalecimiento político, ideológico y orgánico de estas herramientas será decisivo para la victoria antifascista y su profundización revolucionaria general. Es que no se trata solamente de derrotar a los regímenes nazifascistas como el de Bush y sus aliados más cercanos, que expresan al sector más recalcitrante y agresivo del capital financiero. Hay que seguir sin interrupciones la lucha de clases para enterrar a toda forma de imperialismo y de opresión. La historia mostró que era necesario unir fuerzas contra el Tercer Reich de Hitler pero también se vieron las barbaridades cometidas luego por los presidentes norteamericanos Truman y Eisenhower, en particular en su "patio trasero" latinoamericano.
La profundización de la lucha antiimperialista, desbordando lo antifascista, es una necesidad que viene de la realidad internacional donde el grupo de potencias imperialistas han llevado a una mayor división del mundo entre los países magnates y países paupérrimos. Según un informe de la OIT difundido ene febrero de 2004 en Londres y titulado "Por una globalización justa, crear oportunidades para todos", el producto bruto interno per cápita de los 20 países más pobres era entre 1961 y 1962 de 212 dólares y el de los 20 estados más ricos, de 11.417 dólares. Entre 2000 y 2002 el primer monto se elevó a sólo 267 dólares en tanto que el segundo se triplicó, pasando a 32.339 dólares. "De esta forma, la diferencia entre los más ricos y los más pobres pasó de 53,85 a 121,12 veces" ("La Nación", 25/2/2004).
La relación entre los aliados directos e indirectos en la lucha antifascista y el aprovechamiento de las contradicciones interimperialistas, sin quedar "pegados" a sectores imperialistas no fascistas.
Los aliados más importantes son directos, o sea los integrantes del campo popular mencionados en el punto 5.D. Pero la experiencia ha mostrado que llegado el caso de guerra se pueden plantear pactos de no agresión con algunos enemigos, al efecto de ganar tiempo: serían aliados indirectos contra el enemigo principal. En la historia se vieron acuerdos con partidos socialdemócratas que habían integrado gobiernos represores de la clase obrera. Se abrieron "segundos frentes" con ejércitos imperialistas no fascistas, que buscaban hegemonizar la lucha contra la guerra y arrebatarles los frutos al proletariado y los países socialistas. Etc. Esa fue una táctica correcta, necesaria e inteligente.
Todo dependerá de las situaciones concretas, las correlaciones de fuerzas, la necesidad que haya de sumar más sectores para oponer al bando imperialista más agresivo. El aprovechamiento de las contradicciones interimperialistas e intermonopolistas es obligatorio para los revolucionarios, como las utilizó entre 1930-1950 José Stalin.
Otra cosa es la forma concreta que tendrá ese aprovechamiento, para lo cual deben superarse las posiciones inmaduras al interior del movimiento comunista. En base a una plataforma común se pueden encarar tácticas no idénticas. Veamos un ejemplo. Nosotros tenemos que profundizar en Argentina la lucha por la reforma agraria, reclamando la expropiación sin indemnización de las más de 400 mil hectáreas de tierras que tiene en nuestro país el megainversor George Soros (Cresud). Pero a la vez, comprenderíamos al gobierno de un país socialista si, en aras de frenar a Bush, hace alguna alianza indirecta con Soros, quien ha prometido aportar 12 millones de dólares a la candidatura demócrata de John Kerry y en diciembre de 2003 declaró al Washington Post que el discurso de Bush le recordaba al de los nazis en su Hungría natal.
Sectores de la gran burguesía no fascista pueden ver en ciertas alianzas antifascistas un "mal menor" para dirimir a su favor la lucha intestina en las clases dominantes con la intención de luego frenar en seco el avance de los comunistas y los revolucionarios.
Nosotros debemos hacer el frente único para vencer al enemigo más peligroso de hoy: el nazi-fascismo yanqui y sus socios partidarios de la guerra. Pero luego, en vez de entregar las armas como ordenaron Maurice Thorez y Palmiro Togliatti a los partizanos de Francia e Italia en 1945, pretenderemos reemprender el camino guerrillero e insurreccional para llevar a término una revolución popular contra el capitalismo dependiente. Así actuó Stalin en apoyo de los pueblos de Europa oriental tras la victoria de 1945 sobre el Tercer Reich. Es lo que hizo Mao entre 1945 y 1949, cuando -tras derrotar a los imperialistas japoneses- completó la derrota del Kuomintang y proclamó la República Popular de China.
La relación de la lucha contra una y otra forma de desviaciones oportunistas en el seno del pueblo y del movimiento comunista.
En el movimiento de masas, el activismo en un sentido amplio y el conjunto de las fuerzas de izquierda, antiimperialistas y progresistas, creeemos que la desviación más grave a conjurar es el oportunismo de derecha. Quienes incurren en esta desviación no creen que se pueda enfrentar ni derrotar al imperialismo. No confían en la potencialidad de los pueblos, agrandando las victorias tácticas del imperialismo y la OTAN en el Golfo Pérsico, Kosovo e Irak. Consideran que el actual es un tiempo de derrota y la dirección de los procesos políticos debe ser entregada a los socialdemócratas .
Hay que disputar el movimiento popular resistiendo esas posturas socialdemócratas, reformistas, verdes, altermundistas y revisionistas, que son mayoría en los Foros Sociales Mundiales, el movimiento pacifista y cultural.
Contradictoriamente, al interior de las corrientes revolucionarias y el movimiento comunista expresado en el Seminario de Bruselas y otras instancias marxistas, la traba más gruesa con vistas al frente único antifascista son las concepciones inmaduras y rémoras de sectarismo. Los compañeros "de izquierda" no comprenden la necesidad imperiosa de unir fuerzas heterogéneas contra la superpotencia, la única que tiene arsenales suficientes y fuerza política-económica-bélica como para llevar adelante una Tercera Guerra Mundial. No queremos ser pedantes pero a todos nosotros nos vendría muy bien una relectura del clásico leninista "El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo". Sobre todo ahora, cuando debido a la crisis general del sistema capitalista, se comienzan a mover masas de millones de personas, muchas de ellas por primera vez en su vida y deben ser abordadas por los comunistas con gran tacto y flexibilidad. Esta es la hora de ampliar al máximo nuestros trabajos de masas. Sólo con el concurso de la vanguardia no podremos alcanzar la victoria antiimperialista y antifascista.
6. Antecedentes positivos para la formación del frente antifascista.
En primer lugar hay que destacar la resistencia antiimperialista de los iraquíes y del resto del mundo, que ha desnudado el rol criminal de los yanquis. Los gobiernos socialistas de Cuba, Corea del Norte y Vietnam se han plantado también frente al nazifascismo. Otro tanto hicieron los pueblos por sus propias reivindicaciones y los gobiernos tercermundistas como los de Venezuela, Siria, Irán, Libia, China,etc.
Todo eso ayudó al despertar de los intelectuales progresistas de EE.UU. como Noam Chomsky, James Petras, Ramsay Clark, Michael Moore, Sean Penn, Tim Robbins, Susan Sarandon, etc. Reivindicamos la importante actividad de denuncia y movilización anti guerra por parte de ANSWER-IAC, entre otros.
Además hay varios manifiestos que apuntan en la buena dirección antifascista, comenzando por la resolución del Seminario Comunista de Bruselas de mayo de 2003 y varios discursos antiimperialistas muy valiosos de Fidel Castro. Además, mencionamos:
Llamamiento de los 145 intelectuales nucleados en UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba), del 12 de abril de 2003, titulado "Declaración de los intelectuales y artistas cubanos contra el fascismo".
Asamblea y Documento antifascista de intelectuales de todo el mundo presentes en la XIII Feria Internacional del Libro de La Habana, en febrero de 2004. Formación del Comité de intelectuales cubanos "En defensa de la humanidad" luego de esa Feria del Libro y en aplicación de los acuerdos votados en el Congreso internacional sobre ese mismo tema realizado en México en octubre de 2003.
Resolución del Encuentro Nacional del Movimiento Solidario Argentino-Cubano, del 26 y 27 de julio de 2003, en Lomas de Zamora, Buenos Aires. El mismo denunció el rol agresivo fascista de la administración Bush y puso como central la consigna de "Si tocan a Cuba se levanta el mundo", una correcta orientación movilizadora para los pueblos.
Documentos del Congreso Bolivariano de los Pueblos, noviembre-diciembre de 2003 en Caracas, Venezuela, con resoluciones contrarias a la injerencia yanqui en ese país, enfrentando el ALCA y denunciando a Bush como criminal.
Documento antiyanqui "Libres o Muertos, Jamás Esclavos", de fuerzas antiimperialistas y de izquierda de Argentina rechazando el operativo aéreo "Aguila III" en octubre de 2003 con los aviadores norteamericanos. Este ejercicio fue suspendido pero se lo intenta reflotar en 2004.
Documento de Solidaridad con el Pueblo de Haití, impulsado por el Comité Democrático Haitiano en Argentina, MAP, Mopassol, PL, PC y otras organizaciones, del 1 de marzo de 2004.
Documento "Que Argentina vote por Cuba en Ginebra", firmado por más de mil organizaciones sociales y políticas de Argentina y otros 25 países, por lo que también es conocido como "MIL POR CUBA". Esta declaración fue impulsado por el MAP con un claro contenido popular, antiimperialista y antifascista, con motivo de la maniobra yanqui de condenar a Cuba en la 60º sesión de la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra y se convirtió en la declaración más representativa de la solidaridad con Cuba. Su texto y lista de firmantes se puede consultar en www.pl.org.ar
7. Propuestas concretas del PL de Argentina.
El PL de Argentina propone aprobar la resolución del Seminario de Bruselas de mayo de 2003 como base de acción política y complementarla con un anexo correspondiente a los aportes políticos del Seminario de mayo de 2004.
En base a eso mociona que los partidos del Seminario emitan ahora una declaración política de masas con la propuesta de un frente antiguerra, antifascista y antiimperialista cuyo blanco central sea el gobierno de George Bush. Allí se deben plantear en forma sencilla las consignas políticas y tareas para los pueblos y organizaciones que compartan el objetivo del frente único.
Los partidos del Seminario que acuerden con las resoluciones políticas y las tareas deberían formar una Conferencia de Partidos Marxista-Leninistas que adopte esa plataforma programática, designe un órgano provisorio de coordinación y acuerde tareas prácticas para lo que resta de 2004. Los demás partidos se seguirían reuniendo en el Seminario para el debate de ciertos temas y acuerdos más limitados. La crisis internacional y los planes nazifascistas de EE.UU. nos obligan a dar un salto de calidad en nuestra forma de relacionarnos, organizarnos, debatir y obtener acuerdos de trabajo.
Naturalmente que los avances de la unidad internacionalista de los partidos marxista-leninistas no resolverán mágicamente los problemas de la lucha de clases en cada país. Sigue siendo esencial que disparemos "la flecha" del marxismo-leninismo al "blanco" concreto de cada revolución en cada país. Pero esta verdad general no quita importancia al debate de una táctica unida antiimperialista a nivel mundial, partiendo como primer eslabón del Seminario Internacional de Bruselas. Esta instancia tiene que "negarse a sí misma", dialécticamente, para convertirse en una Conferencia de Partidos, con mayores requisitos políticos, ideológicos, organizativos y sobre todo prácticos, requeridos por la elevación de la lucha de clases mundial.
Su eje de construcción debe ser la intervención de los partidos en las campañas populares y antiimperialistas en cada país y región, así como la lucha por el frente mundial antiguerra, antifascista y antiimperialista, y los esfuerzos por dotarlo de la dirección revolucionario de la clase obrera.
Comité Central
del Partido de la Liberación (PL) de Argentina,
01/04/2004
www.pl.org.ar