Contribución
al 12° Seminario Communist International
El Partido Marxista-Leninista y el Frente Anti-Imperialista ante la Guerra
Bruselas,
2-4 de mayo, 2003
www.icsbrussels.org , ics[at]icsbrussels.org
Partido Proletario del Perú
La política del imperialismo fascista, nuestra táctica y tareas
¡socialismo sí, imperialismo y capitalismo no!
El Seminario Comunista Internacional en sucesivos años viene estableciendo las características fundamentales de la situación mundial, en particular el curso del imperialismo y del movimiento proletario. Ha definido con certeza que la tendencia permanente del imperialismo es la guerra. Esta previsión se ha hecho realidad, ahora asistimos a un ambiente de guerra con la cual la situación política se convulsiona y se trama con agudos acontecimientos de revolución y contrarrevolución.
La guerra de agresión e invasión a Irak por el imperialismo norteamericano y sus socios es el hecho principal de la situación política internacional. El imperialismo ha pasado del engaño y la amenaza a la violencia como medio para despojar y usufructuar de la riqueza de los pueblos del tercer mundo. La conducta genocida adoptada por el gobierno de Bush y sus socios contra el pueblo de Irak delínea una política de ofensiva contrarrevolucionaria del imperialismo.
Es evidente que en las actuales condiciones de fracaso neoliberal y eminente crisis del imperio norteamericano, la guerra sea el sustento del plan para prolongar su existencia. La fuerza motriz que impulsa la guerra son los apremios de las propias contradicciones del imperialismo, el afán de salir de su crisis y el perverso propósito de expandir su dominio absoluto en el mundo para proseguir con su política de sometimiento, opresión y explotación.
Desde el 20 de Marzo del 2003 la guerra ha establecido una nueva situación, se da inicio a un nuevo proceso de mayor tensión mundial, donde se prefiguran notables cambios en la escena mundial. Se puede establecer que la peculiaridad fundamental del momento consiste en la presencia de un nuevo período de ofensiva contrarrevolucionaria del imperialismo contra el proletariado mundial y los pueblos oprimidos que luchan por su liberación, progreso y el socialismo. El objetivo inmediato es imponer su dictadura fascista neoliberal y neocolonial. De tal manera se está acreditando a la vista del mundo una nueva pugna de lucha histórica entre revolución y contrarrevolución, donde ésta última por ahora tiene la iniciativa. El foco de esta confrontación sin duda se ubica en el Medio Oriente, pero amenaza expandirse a territorios de todos los países que combaten por su soberanía.
La situación mundial de la lucha de clases se caracteriza por el renacer del fascismo y el empleo de los medios violentos para dar salida a las contradicciones. El uso de la guerra por el gobierno de Bush para imponer su voluntad expresa el rol fascista del imperio norteamericano y confirma que su Estado ha devenido en una máquina de opresión sangrienta y terrorista. Su estrategia basada en maniquear libertad, democracia, paz, desarme bacteriológico y lucha al eje del mal, son hipócritas políticas para imponer medidas de lo más criminales y gansteriles en el mundo. Lo demuestra el derroche de millones de dólares en la guerra, el despliegue de las mejores técnicas para derrocar gobiernos hostiles a su conveniencia, el exterminio de seres humanos por diversos medios y la destrucción de la propia naturaleza. Su táctica de "golpea para aterrorizar" utilizada en la guerra contra Irak y sus acciones anticipadas con fuerte inversión en armas, el establecimiento de bases militares, la implantación del espionaje, soborno de conciencias y el reclutamiento de mercenarios son hechos económicos, políticos y militares que desenmascaran al imperialismo norteamericano como el terrorista más peligroso del mundo.
Estados Unidos sistemática y prepotentemente ha venido violando la soberanía de los pueblos. En 1983 incursionó en Grenada, en 1989 invadió a Panamá y aprisionó a Noriega, en 1999 intervino en Kosovo, en el 2002 atacó Afganistán, ahora al pasar de la preparación de la guerra a la guerra misma una vez más se ha apartado del orden establecido y de todo fundamento jurídico, social o ético. Es decir, se ha puesto por encima de los principios y normas del orden internacional, no respeta ninguna legalidad ni regla, sólo le interesa sus ambiciones y actúa con total indiferencia ante el clamor de la humanidad que reclama paz y justicia social. Con la invasión a Irak el imperio norteamericano ha pisoteado el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ha desprestigiado y herido de muerte a la O.N.U., evidenciando que es un organismo caduco, incapaz de asegurar la paz, que no puede garantizar la estabilidad mundial ni la convivencia pacífica. Ha puesto de manifiesto la necesidad de un nuevo mecanismo de seguridad mundial.
La guerra injusta de Estados Unidos y sus socios contra Irak, por demás irracional y criminal, es un hecho repudiable y que desafía a los pueblos del mundo, es el comienzo de una ofensiva en perjuicio de la humanidad que pretende perennizar la pobreza de millones de seres humanos mediante el control en forma absoluta del mundo. Por lo pronto se empieza a posesionar del Medio Oriente, ya se le ve dispuesto a nuevos hechos de sangre, quiere someter a Siria e Irán y no pierde de vista los países de Libia, Corea del Norte y Cuba. Se puede decir que la guerra contra Irak constituye una guerra anticipada a los pueblos libres y al socialismo. El gobierno de Estados Unidos se ha desenmascarado como el principal asesino de la paz mundial y como el enemigo número uno de los pueblos que luchan por su propio destino.
La invasión a Irak no detendrá la lucha de liberación del pueblo iraquí ni mejorará la situación en el Medio Oriente. Por el contrario, en estos momentos el pueblo iraquí con sus fuerzas conscientes se empieza a organizar y resiste a la invasión, muy pronto darán paso a una nueva fase de guerra contra el imperialismo, pasarán de la guerra de resistencia a la guerra de liberación, ello es inevitable porque el pueblo desea su libertad y no ha perdido su capacidad de obtener éxitos en el combate diario, más aún, cuando mantiene a su favor el apoyo moral de las multitudes del planeta. Colateralmente los problemas del Medio Oriente se siguen agudizando, el conflicto kurdo es más latente, el reclamo del Estado palestino no cesa ni la pugna árabe - israelí se resolverá de inmediato.
Es indudable que el imperialismo no se ha satisfecho con la invasión a Irak, ahora está realizando ataques políticos a nivel internacional tratando de establecer un nuevo realineamiento político para mantener la correlación de fuerzas a su favor, por ello cohesiona e impulsa la labor de sus fuerzas contrarrevolucionarias, quiere relanzar a la O.N.U. y hacerle jugar nuevamente su papel servil. Pero tiene contundente respuesta por parte de las fuerzas del campo anti-imperialista y revolucionario, cada vez se suman y unen esfuerzos para repudiar al imperialismo. Siendo notoria la gestación de una oleada de agitación de las masas a nivel mundial, donde activan en primera fila las vanguardias marxistas - leninistas y sus militantes.
El imperialismo norteamericano y sus aliados han agitado todo el régimen capitalista por imponer violentamente su política hegemónica opresora. Situación que no retrocederá a corto plazo, porque la guerra contrarrevolucionaria será duradera por la suma de conflictos que requiere para imponerse o para ser derrotada. De igual modo la lucha entre el imperialismo y los pueblos oprimidos será prolongada por la ferocidad del fascismo y por la firme resistencia y voluntad a la libertad que tienen los pueblos oprimidos. De esta situación ubicamos que la contradicción más relevante del momento político es la lucha del imperialismo y socios contra los países pobres que luchan por su soberanía. Por lo tanto, la contradicción del imperialismo y los países del tercer mundo se seguirá tensando, se agudizará más. Por el momento la correlación de fuerzas favorece al imperialismo, pero en el futuro sus fuerzas serán disminuídas ante el avance de la conciencia de los pueblos, por lo que en perspectiva será de triunfo para los oprimidos.
Durante los combates de la guerra contra Irak los países de capitalismo desarrollado que rivalizaban con el imperialismo norteamericano y pugnaban por ganarle hegemonía, se han visto impotentes y humillados por el imperio del Norte, en los hechos sólo han realizado "demagogia contra la guerra", todos sus intentos pacificadores fueron inútiles, mostraron incapacidad y traslucieron debilidad aun para hacer respetar su gestión diplomática.
La Unión Europea que se abanderaba como símbolo de la concertación se ve fraccionada por la conducta sinuosa del gobierno de Aznar y otros. La Comunidad Económica Europea ha sido resquebrajada. De facto le han cortado las aspiraciones hegemónicas a Alemania y Francia. Algo igual ha ocurrido con Rusia, su voz ha sido desescuchada y se ha puesto de manifiesto que se busca su desplazamiento definitivo de la zona en conflicto e incluso se le ha anticipado el veto a su accionar en el Medio Oriente. La China que emerge como un nuevo gigante se ha mantenido pasivo frente a los acontecimientos que asombran al mundo, esta indiferencia preocupa, tanto más cuando en política la abstención significa sucumbir, ¿o es que acaso China está esperando su turno para actuar?
De esta situación se desprende que ya empezó otro reacomodo y realineamiento de fuerzas inter-imperialistas. En esta pugna saca ventaja favorable el imperio norteamericano y sus socios, pero se vislumbra una nueva polarización que a no dudarlo será de mayor disputa contra el imperialismo norteamericano, el cual ha pasado a ser repudiado por la población mayoritaria del mundo, de la que pueden sacar ventaja otros grupos imperialistas. Por ahora han aumentado las contradicciones entre Europa, Estados Unidos - Inglaterra. En perspectiva estas contradicciones se seguirán antagonizando, no obstante ello frente al avance del socialismo uno y otro reaccionarán y contemporizarán sus diferencias para evitar debacles.
Los gobiernos burgueses del mundo capitalista, en especial de los países del tercer mundo lacayos y títeres del imperialismo, se han hecho cómplices de la guerra y la invasión al territorio de Irak, algunos con descaro se pronunciaron apoyando abiertamente al fascismo y otros se sumieron en el silencio; pero todos ratificaron su política totalmente rastrera y su incapacidad para detentar el poder con soberanía y sin sujeción al imperio norteamericano, como es el caso del gobierno peruano de Alejandro Toledo, lacayo y servil al imperio norteamericano.
Desde luego que la guerra ha desmitificado a todas las hipócritas glorias sociales de los burgueses y todos los gobiernos que se sometieron y obedecieron a pie juntillas al imperialismo para vanagloriarse y pavonearse con la democracia burguesa, con la paz y la libertad, han quedado en total ridículo. El imperialismo ha contradicho con sus hechos toda su fanfarronería de democracia, de paz, libertad y justicia. Es decir la conducta dictatorial y rapaz del gobierno norteamericano-británico violentando el orden establecido y rompiendo estructuras y organismos han puesto en crisis en vastos territorios del mundo a su pregonada democracia, han desacreditado y precipitado a la bancarrota a sus gobiernos títeres, haciendo que los eslabones del capitalismo mundial, sus regímenes de democracia burguesa y sus modelos económicos se debiliten más, posibilitando que el auge contrarrevolucionario se estanque y se geste una oleada de flujo del movimiento democrático popular y socialista.
Con motivo del repudio a la guerra de rapiña y al imperialismo la mayoría de los gobiernos burgueses han sido emplazados y desenmascarados por las masas populares, en diversos países la gobernabilidad está cuestionada, de manera particular en El Perú donde al gobierno de Toledo sólo le queda el 10% de apoyo nacional. El proletariado mundial y las grandes masas de los diversos países del mundo se agitan y reanudan sus luchas de resistencia. A la fecha ya se han manifestado millones de trabajadores rechazando al imperialismo y a sus respectivos gobiernos burgueses. Estas movilizaciones de masas agitando paz, libertad, bienestar y socialismo cada vez se presentan más conscientes y numerosas.
La lucha de los pueblos contra el imperialismo nunca ha cesado. Los obreros, campesinos, estudiantes e intelectuales de distintos lugares del planeta pugnan por sus intereses y cada vez más movimientos están confluyendo en una lucha antiimperialista, pasando gradualmente del reflujo al auge. Nos encontramos en la antesala de grandes cambios, pero estos cambios sólo son posibles con la participación constante de los comunistas que deben luchar contra el imperialismo y el capitalismo asumiendo una conducta activa, consecuente y firme en defensa de los intereses del pueblo y por el socialismo.
La vida demuestra que las contradicciones de clases entre la burguesía y el proletariado en cada país se exacerba y en algunos casos adquiere carácter de lucha violenta por la disputa del poder. En este sentido, la ofensiva contrarrevolucionaria del imperialismo no ha doblegado la lucha del proletariado ni de las masas, antes bien, se ha acrecentado las contradicciones entre la burguesía y el proletariado en los diversos países. El proletariado empieza de manera más consciente a luchar por la conquista de sus intereses.
Como parte de toda esta trama política, es innegable la presencia consecuente de la vanguardia del proletariado marxista-leninista, de las fuerzas socialistas y progresistas del mundo. Es destacable la reanimación del quehacer revolucionario. Empero también se ha notado su debilidad, su falta de articulación y de preparación para asumir y responder conforme a los retos que exige la confrontación con el imperialismo. La guerra ha encontrado a las fuerzas que luchan por una nueva sociedad en situación de desventaja, desligada de las masas, con una estructura orgánica partidaria inferior a la de la contrarrevolución y sin un mando único a nivel mundial para actuar uniforme y bajo un solo plan frente a la agresión del fascismo norteamericano. Cuánta falta hace el restablecimiento de la Internacional Comunista.
Se constata que en lo inmediato se necesita afirmar la unidad y desarrollar la fuerza orgánica partidaria para derrotar al imperialismo. Aun así, los países que persisten en el socialismo como Cuba y Corea del Norte se paran firmes frente al imperialismo y dan muestras de dignidad revolucionaria. Pero creemos que es insuficiente el enfrentamiento por separado, se hace necesario la unidad de todos los países que están por el camino socialista y poner en práctica el internacionalismo proletario.
La situación del Movimiento Comunista Internacional debemos considerarla autocríticamente e iniciar una nueva etapa de articulación y restablecimiento de la Internacional Comunista bajo el impulso del Seminario Comunista Internacional, pues la desorganización favorece al manto fascista que se cierne sobre la humanidad.
Con la invasión a Irak se ha intensificado la ofensiva neocolonial contra el tercer mundo, demostrando que el campo de la contrarrevolución todavía se mantiene en auge. El imperialismo tácticamente sigue siendo fuerte, la superioridad está de su lado y la correlación de fuerzas le es favorable; pero estratégicamente le es adversa pues se advierte que contra ellos están las multitudes del planeta. Los agresores norteamericanos y sus aliados se han desenmascarado ante el mundo como un imperio genocida y fascista que tienen el afán de someter a la humanidad a la más cruel opresión y explotación. Por ello si bien es cierto que se mantiene en auge y está ganando la guerra, es un auge y una victoria pírrica, puesto que desde el punto de vista ideológico está perdiendo la confrontación, que de mantenerse esa situación los llevará a sufrir reveses ulteriores. Hoy la población árabe y mundial como nunca antes repudia al imperialismo, el rechazo es generalizado y sin ninguna duda debilitará las posesiones del imperialismo en lo político, económico y militar.
Al campo de la revolución se le presentan condiciones favorables para salir del repliegue. Tácticamente aún es débil pero las fuerzas conscientes y socialistas asumen una conducta de resistencia activa, lo cual nos posibilitará hacernos fuertes con un trabajo sostenido y pasar del repliegue a la ofensiva con el claro objetivo de conquistar el poder. Juega a nuestro favor la convulsión de ingentes masas a nivel mundial que repudian al imperialismo, la movilización de amplios contingentes de masas en los diversos pueblos del mundo que están por la paz y una nueva sociedad. Es decir se está gestando una ola de protesta de lo más enérgica contra el imperialismo con el definido propósito no sólo que los invasores abandonen Irak sino también con el clamor que el imperialismo sucumba. Esto es un hecho objetivo.
En suma, se asiste a una situación política donde el imperialismo se impone por medios violentos con un costo de descrédito y debilitamiento de él y de sus gobiernos serviles del tercer mundo que siguen actuando contra el clamor de las masas. Al mismo tiempo las multitudes populares de diversos lugares del mundo acompañadas de las vanguardias revolucionarias se convulsionan y rechazan al imperio norteamericano y a sus lacayos burgueses, pero en lo inmediato sin la fuerza organizada para derrotar y desplazar a sus enemigos. Esto significa que la ola contrarrevolucionaria se mantiene en auge, en tanto que la ola revolucionaria no ha llegado todavía, las fuerzas imperialistas y burguesas son aún superiores a las de los obreros y campesinos. El desenlace definitivo de la situación presente está por venir y de seguro generará virajes que pueden tener enorme importancia para la revolución internacional. Por ahora la política norteamericana ocasiona inestabilidad social y política en el mundo y da inicio a un nuevo realineamiento de fuerzas y a la necesidad de cambios en los organismos mundiales. En perspectiva esta guerra de invasión a Irak tendrá funestas consecuencias para el imperio norteamericano y sus socios si es que los comunistas asumen el papel que le corresponde en defensa de los pueblos frente a los hechos del imperialismo.
Luego de observar cuál es la situación del momento político de la lucha de clases a nivel internacional, es necesario establecer la táctica general que corresponde para salir del repliegue, fortalecer al movimiento revolucionario y pasar a la ofensiva. Ésta táctica debe ser la siguiente:
El partido debe unirse al proletariado y a las masas para juntos luchar en primera fila contra el imperialismo y el capitalismo, por la defensa de la independencia, la soberanía nacional, por la conquista de la democracia para el pueblo y por el socialismo. Esta conducta exige de nosotros pasar a construir y consolidar el partido, organizar y ganar a las masas y unirnos con aliados del campo del pueblo en un amplio frente único antiimperialista y anticapitalista para combatir y derrotar a los enemigos del pueblo. En este sentido forjemos el Movimiento Democrático Popular y Socialista, desarrollando tenazmente la lucha ideológica, política y el boicot civil necesario contra el imperialismo y el capitalismo, desplegando la lucha ampliamente unitaria por la defensa de la soberanía nacional y la conquista de la democracia para el pueblo, levantando banderas reivindicativas de los trabajadores y del socialismo.
El propósito de esta conducta es pasar de ser débiles a ser fuertes, y de la resistencia a la ofensiva con el fin de desplazar a la burguesía del poder y expulsar al imperialismo del país, terminar con la dependencia e instaurar el socialismo. El principio general de la táctica actual es ganarse a las masas, desarrollarnos partidaria y políticamente preparándonos para la inevitable ulterior lucha por el poder, deslindando con el revisionismo de izquierda o de derecha.
La idea establecida para el presente período implica que los comunistas debemos trabajar arduamente por la gestación de un movimiento antiimperialista revolucionario y un movimiento anticapitalista revolucionario popular, ambos para impedir el desarrollo de la ofensiva imperialista y ligados a la salida socialista.
El internacionalismo proletario es un principio que siempre está a la orden del día para todo comunista. Creemos que los países socialistas deben apoyar toda acción y movimiento revolucionario de los pueblos que luchan contra el imperialismo y el capitalismo. Es un deber sagrado respaldar la lucha por la liberación nacional y la lucha revolucionaria por la democracia popular y el socialismo. También debemos proceder a respaldar y solidarizarnos con los países socialistas del mundo. Debemos impedir el desarrollo de cualquier campaña sistemática que despliegue el imperialismo contra los países socialistas para derrumbarlos, hay que defender el socialismo de Cuba y de Corea del Norte, asumamos la defensa de estos países como banderas comunistas contra el imperialismo.
Si no actuamos de la manera establecida será difícil abordar con eficacia la lucha contra el imperialismo y el capitalismo. Se perderá una gran oportunidad para aprovechar las condiciones objetivas y preparar las condiciones subjetivas para pasar a la lucha por la conquista del poder y la instauración del socialismo. No olvidemos que la única forma de derrotar al imperialismo y a sus gobiernos lacayos es con la revolución victoriosa. Este es nuestro reto.
Por lo tanto el cumplimiento de la táctica trazada distinguirá al comunista del revisionista, distinguirá al revolucionario sincero que quiere la revolución del oportunista que se apoltrona ante la ofensiva contrarrevolucionaria y abandona la lucha por el pueblo.
Las tareas que se desprenden de las ideas señaladas son las siguientes:
1) Construir y desarrollar sólidamente al partido.- La condición básica para el triunfo de la lucha antiimperialista y anticapitalista es la construcción del partido de la clase obrera. Sin la presencia a nivel nacional e internacional de una sólida vanguardia del proletariado no se puede hablar de resistencia al fascismo, de su derrota, ni de la revolución. Cumplir con la línea de derrotar a la burguesía, desplazarla del poder y expulsar al imperialismo requiere de un fuerte y sólido partido basado en los principios del comunismo científico, enraizado en la clase obrera, construido en lo orgánico, en lo político y en lo ideológico, preparado como lo enseña el leninismo con la capacidad para pasar de la lucha política a la lucha política por otros medios y conquistar el poder.
El cumplimiento de esta tarea nos convoca a potenciar y consolidar el trabajo de construcción del partido, deslindando ideológicamente con el revisionismo de izquierda o de derecha. Ello debe significar afirmar y ampliar las organizaciones de base del partido, o sea construir células allí donde estén las masas y a partir de éstas desarrollar un trabajo comunista sostenido de formación política e ideológica y de captación para tejer la red con dimensión adecuada para asumir el reto de la lucha por el poder.
La estructura del partido debe asentarse en los organismos vivos de las masas, inclusive hay que penetrar en la superestructura del Estado burgués y socavarlo también desde adentro. Las células del partido deben ganar la dirección de los organismos de masas, es una tarea permanente formar nuevas células, reclutar más militantes del proletariado al partido y consolidar la organización preparándonos para la revolución. Quien quiere con sinceridad la revolución construye al partido, quien quiere que el partido triunfe gana a la causa al mayor y mejor contingente para la revolución y el socialismo. La tarea de construir y desarrollar sólidamente al partido obliga que cada sección o cada base del partido cumpla con el estatuto y desarrolle su plan de construcción sobre la base de unidad, centralismo democrático, disciplina y la acción conjunta.
2) Realizar y ampliar el trabajo de masas en forma sostenida.- Este tipo de trabajo es el eslabón más débil de todo nuestro quehacer político. Tenemos que salir del aislamiento, hay que ligarnos y estrechar los vínculos del partido a las masas, hay que exhortarlas cogiéndonos de dos grandes columnas: una, partir de la defensa de sus propios intereses de las masas; dos, desenmascarar ante las masas lo más ampliamente posible a sus enemigos hasta hacerle comprender que la defensa de sus intereses es inseparable de la derrota y derrocamiento del fascismo, de la burguesía y del imperialismo.
En el trabajo de masas hay que considerar que aún el socialismo es débil y el imperialismo y el capitalismo es fuerte, para modificar tal situación requerimos penetrar profundamente las masas, ganarlas a la causa del partido, organizarlas y levantarlas a la lucha en forma planificada y unificada contra sus enemigos de tal forma que cambiemos la correlación de fuerzas a favor del socialismo. Es decir tenemos el objetivo de cambiar la correlación de fuerzas a favor de la revolución, de allí que el centro de nuestro trabajo debe constituir formular las reivindicaciones de las masas y sus consignas correctas para su materialización, movilizándolas contra el imperialismo y el capitalismo; alcemos a las masas al combate, ganémoslas políticamente a la dirección del partido y al campo socialista.
Nuestra política de obrar con las masas y al frente de las masas es una línea contundente. El objetivo de este trabajo es forjar la fuerza social elemental para desarrollar con éxito el gran movimiento revolucionario hacia la conquista del poder y la construcción del socialismo. Sólo se puede ser bolchevique invencible si se conserva el contacto con las grandes masas y se le conduce a las grandes victorias.
3) Desplegar la lucha antiimperialista y anticapitalista.- En la presente etapa nuestro objetivo central es la lucha contra el imperialismo y contra el capitalismo, en especial el norteamericano-británico, y fortalecer la fuerza antiimperialista y socialista. Esto nos lleva a ponerle freno a la ofensiva de la contrarrevolución, abriendo diversos frentes de lucha en los lugares donde estén dadas las condiciones de modo tal que debilitemos más al eslabón de opresión imperialista para ulteriormente pasar a romperlo.
En la presente etapa luchamos políticamente por la paz mundial, por la democracia para el pueblo y el socialismo. En el momento el núcleo de esta lucha es la confrontación ideopolítica entre el capitalismo y el socialismo, de esta manera estamos generando las condiciones para pasar de la resistencia a la ofensiva. Para ello debemos explicar al pueblo los funestos resultados del imperialismo y llamar la atención que la única manera de vencer las dificultades de los oprimidos es derrotando al capitalismo y expulsando al imperialismo; toda esta lucha debe estar sujeta a un solo plan de agitación política e ideológica de acuerdo a las condiciones dadas.
La lucha antiimperialista significa pasar a prepararnos para una lucha ardua con miras a lograr la paz y el bienestar para nuestros pueblos. Hay que ampliar la contraofensiva ideológica contra el imperialismo desenmascarando lo más que se pueda hasta dejar arraigada en las masas la idea de que es funesta para la humanidad la vigencia del imperialismo. Hay que realizar una campaña de propaganda lo más amplia posible para dar a conocer el carácter agresivo del imperialismo y que el único camino que conduce al bienestar, la liberación, la paz es el socialismo; hay que explicar que el imperialismo siempre será crimen, explotación y guerra.
En ningún momento abriguemos la idea que el imperialismo se retirará de la escena política por las buenas, por la simple movilización por la paz, de tal modo tengamos claro y expliquemos que la lucha por la paz obligará en determinadas circunstancias a la lucha política por otros medios, es decir responder al imperialismo medida por medida, guerra de liberación contra guerra de agresión, guerra revolucionaria contra guerra contrarrevolucionaria.
4) Trabajar por el internacionalismo proletario.- La clave de este trabajo reside en lograr la unidad de los partidos marxistas-leninistas del mundo. Ello es fundamental para desarrollar la solidaridad de clase, el apoyo mutuo y la acción unitaria. Es importante que a partir de la base del Seminario Comunista Internacional se restablezca la Internacional Comunista y se oriente el trabajo de unidad y de acción de todos los partidos marxistas-leninistas bajo un solo plan contra el imperialismo y los respectivos gobiernos burgueses y opresores.
El proletariado y los comunistas de los países imperialistas de manera decidida deben colaborar activamente con los pueblos que luchan contra el imperialismo y los gobiernos burgueses. De nuestra parte debemos actuar en coordinación con todas las luchas revolucionarias de los pueblos del tercer mundo. De igual modo todos los proletarios y comunistas de los países oprimidos tenemos que unirnos y apoyarnos mutuamente brindándonos la solidaridad y la colaboración en la lucha revolucionaria por la liberación de nuestros pueblos. Sin todo este tipo de apoyo es imposible el avance y el triunfo de la revolución socialista. La tarea fundamental del momento es formar el Frente Unico Revolucionario Antiimperialista y Anticapitalista, cuya plataforma se sustente en la lucha por la independencia, la soberanía nacional, la justicia social y el socialismo. En este frente hay que agitar la defensa de los países socialistas teniendo como bandera a los hermanos países de Cuba y Corea del Norte.
La tarea de desplazar al imperialismo no es fácil, no es un trabajo de un día para otro, no se puede hacer con fuerzas insignificantes, hay que prepararnos adecuadamente para hacerlo en el mejor tiempo y con la mejor fuerza, ello pasa por organizarnos con vocación a la conquista de poder y la firme convicción de derrocar a la burguesía, expulsar al imperialismo e instaurar el socialismo. Tarea que requiere de manera indispensable el trabajo del Frente Único Revolucionario; pero sin que esto signifique dejar de lado el objetivo de combatir al revisionismo y criticar a los pseudo-revolucionarios que quieren conquistar hegemonía para vilipendiar las reivindicaciones de las masas y conciliar con el enemigo de clase.
5) Rechazar toda campaña anticomunista.- La lucha ideológica es una forma de lucha fundamental y necesaria en la actual etapa para salir del repliegue y pasar a la ofensiva. Jamás debemos perder de vista que en toda lucha lo fundamental es primero ganar la contienda ideológica para poder asegurar el triunfo político. De esta manera no debemos descuidar que contra el imperialismo y sus lacayos tenemos que sostener una tenaz lucha ideológica y derrotar todas sus pretensiones, desenmascarando sus concepciones económicas, políticas e ideológicas.
De igual modo debemos rechazar todas las patrañas que traman contra los comunistas, a todas las campañas anticomunistas que en estos últimos años han venido desplegando las fuerzas contrarrevolucionarias tenemos que ponerles alto y desbaratarlas. Esto significa que ante las masas el partido debe pasar a explicar las virtudes del socialismo científico, nuestra ideología, nuestra línea política y el programa que defiende los intereses del pueblo.
¡SOCIALISMO SÍ, IMPERIALISMO Y CAPITALISMO NO!
Lima, 27 de Abril del 2003
CONSEJO POLÍTICO DEL P.P.P.
I. TUTA
Secretario General