Contribución
al 12° Seminario Communist International
El Partido Marxista-Leninista y el Frente Anti-Imperialista ante la Guerra
Bruselas,
2-4 de mayo, 2003
www.icsbrussels.org , ics[at]icsbrussels.org
Yamila Pita Montes, Funcionaria del Departamento de Relaciones Internacionales, Comité Central, Partido Comunista de Cuba
Tácticas y métodos de lucha en el frenta antimperialista y antiguerra
Compañeros:
Ante todo, debo expresar en este plenario que para nosotros resulta muy fructífero participar en el Decimosegundo Seminario Comunista Internacional, convocado por el Partido del Trabajo de Bélgica y escuchar los puntos de vista y criterios que aquí se vierten, en un planeta regido por la globalización neoliberal y la prepotencia del imperialismo yanqui.
El siglo 21 adornado y beneficiado por un sinnúmero de adelantos científicos, informáticos y otros, que bien pudieran haberlo convertido en algo mucho mejor, se enfrenta a la barbarie imperialista y a una profunda crisis económica y política, considerada la primera de carácter plenamente internacional.
En nuestra exposición nos referiremos a las experiencias del Partido Comunista de Cuba, a sus tácticas y métodos en el Frente Antimperialista y Antiguerra, a las que a nosotros, que luchamos por una sociedad mejor en condiciones muy difíciles, nos han dado resultados, por supuesto, en un camino no exento de tropiezos, pero resultados que nos empeñamos en perfeccionar y adecuar cada día más a los intereses nacionales; a los intereses del pueblo cubano.
Lo que aquí expresaremos, lo hacemos con la convicción de que: damos los pasos necesarios en nuestras circunstancias y siempre respetando el derecho a la soberanía y la autonomía del resto de los pueblos del mundo, como exigimos se nos respete la nuestra.
Para hablar de tácticas, métodos u objetivos de lucha, es inevitable hablar primero de estrategias y para el Partido Comunista de Cuba su primera estrategia, su prioridad número uno, es la defensa y fortalecimiento de nuestro Socialismo y nuestra Revolución, desde el punto de vista político, ideológico, económico, y cultural. Lo es también la defensa de la paz en el mundo y el respeto a las normas jurídicas internacionales.
Para el Partido, el Gobierno y el pueblo cubanos, luchar por fortalecer la Revolución es luchar contra el imperialismo, es luchar por un mundo de paz, es luchar por que nuestro pueblo disfrute de los derechos humanos que le son negados a nuestra especie en muchas partes del mundo.
Para hablar de tácticas en el frente Antimperialista y Antiguerra, debemos recordar que a partir del once de septiembre del año 2001, el gobierno de Estados Unidos, bajo el pretexto de "su lucha antiterrorista", ha sembrado el terror en el mundo de una manera despiadada y brutal; toda vez que ha cercenado más aún la ya débil democracia en las relaciones internacionales, y desatado con más fuerza su ola hegemónica y prepotente, creyéndose de veras, el papel de gendarme del orden internacional.
En su prepotencia y ambición, la administración norteamericana ignora a las Naciones Unidas, ignora a la opinión pública internacional y a la de su propio país y desatiende cualquier criterio o sugerencia que no esté en consonancia con sus intereses nacionales, confundiendo y mezclando, con toda intención, los intereses de la seguridad planetaria con los de su gobierno.
La guerra que la administración Bush lanzó contra Afganistán utilizando como pretexto los ataques terroristas del once de septiembre no cumplió los objetivos que proclamaba, pues solo podrá encontrarse una solución a los problemas de este mundo, entre ellos el terrorismo y la guerra, mediante la cooperación de todos los Estados, con un análisis colectivo, y a través del consenso, no a través de la violencia que sólo genera violencia.
Más reciente, el pueblo iraquí también ha sido otro blanco de las ambiciones y la hegemonía yanqui, a pesar de la oposición de la gran mayoría de los Estados de las Naciones Unidas, incluso de naciones aliadas de la gran potencia.
Nada le importó a Bush, con el pretexto de combatir al llamado régimen "terrorista" de Saddan Husein, desató contra Iraq la guerra, el terror que engendra la violencia, más si es la violencia que es capaz de generar la superpotencia que rige hoy al mundo, para ocupar así a un país, en franca violación de las normas y el derecho internacional.
Sobre Bagdad y otras ciudades de Iraq se arrojaron cientos de misiles, misiles que abortaron un proceso que solo podía tener una solución verdadera y justa, mediante el diálogo y la diplomacia.
Todos sabemos cuáles fueron las verdaderas motivaciones que condujeron a Estados Unidos a esa guerra irresponsable, injusta e innecesaria.
En primer lugar, implantar en esa zona los intereses geoestratégicos norteamericanos que van mucho más allá del dominio del petróleo y pasan por la vocación hegemonista y unipolar de Washington, el cual aprecia en esta región posibilidades inmensas de establecer un control directo e indirecto sobre otras partes del mundo, incluida la propia Europa.
Cuba, su gobierno, su partido y su pueblo, rechazan y rechazarán siempre el ejercicio de la fuerza como método para solucionar problema alguno en la arena internacional, nos oponemos al genocidio, a la matanza de todo un pueblo y luchamos y lucharemos por el derecho a la vida, y a la paz.
La Revolución cubana, que ha sido víctima por más de cuarenta años de una política terrorista que se gesta desde territorio estadounidense con absoluta impunidad, está consciente de que la batalla contra la guerra debe ser política y ética.
En las más de cuatro décadas de su existencia, la Revolución cubana ha enfrentado casi 700 actos terroristas, como consecuencia de los cuales han muerto 3478 cubanos y 2099 han quedado incapacitados. Pero defendemos la paz, creemos en la paz y estamos convencidos de que solo un mundo de paz hará posible la solución de los problemas que hoy afrontamos, mientras el gobierno de los Estados Unidos, gasta o más bien malgasta, 400 mil millones de dólares que integran su presupuesto para gastos militares.
Precisamente por luchar contra el terrorismo y por la paz y seguridad de los pueblos de Cuba y del propio pueblo norteamericano, permanecen en cárceles de Estados Unidos cinco compañeros cubanos.
Gerardo, Ramón, René, Fernando y Antonio son cuatro jóvenes intelectuales que sometidos a torturas y vejaciones sistemáticas en cárceles norteamericanas, no han renunciado ni renunciarán jamás a sus principios e ideales, y mantienen su firmeza y convicción de que la mejor forma de evitar la guerra es luchando por la paz.
Sabemos que muchos de los compañeros aquí presentes, conocen del caso de los cinco compañeros cubanos prisioneros del Imperio, y que incluso han creado comités de solidaridad con Gerardo, René, Ramón, Fernando y Antonio.
El pueblo cubano agradece todas las acciones que se han emprendido a favor de nuestros cinco hermanos, para quienes reclamamos un juicio justo y su liberación inmediata.
Debemos luchar porque se conozca internacionalmente la situación que enfrentan ellos y sus familiares a quienes les son negadas las visas para que los visiten e incluso se les entorpece la comunicación con nuestros cónsules. Nuestros hermanos están aislados, confinados, y está situación debe cesar.
Debemos luchar contra el doble rasero, la hipocresía y la mentira, que implanta en el mundo el gobierno de los Estados Unidos. Acusa a nuestros hermanos de terrorismo, a hombres que luchaban por la paz, mientras en las calles de Miami se pasean libremente terroristas de origen cubano, y cubanos que han practicado todo tipo de acción criminal contra el pueblo y el gobierno de Cuba. Secuestros de aviones, de lanchas, instigación a la violencia, distribución de propaganda contrarrevolucionaria y muchos hechos más que atentan contra la seguridad de la Revolución y del pueblo. Cuba reclama la paz, lucha por la paz, y defiende la paz.
Libertad para Gerardo, René, Ramón, Fernando y Antonio, quienes son parte de nuestro pueblo, de nuestra Revolución, auténticos defensores de un mundo de paz.
Y para nuestro país preservar su Revolución, que como apuntábamos anteriormente es una manera de luchar contra el imperialismo y por la paz, estamos convencidos de que el Partido Comunista de Cuba debe cuidar celosamente su estrecha relación con las masas, con el pueblo.
Conocer los problemas de la base, de la sociedad, discutirlos, abordarlos, y tratar de darles solución es tarea priorizada de nuestros cuadros y de todos los militantes de manera general.
Un Partido alejado de su pueblo, para el que lucha y se esfuerza, está destinado al fracaso, a la desorientación, a la pérdida de sus objetivos y de su propia identidad.
En consonancia con lo anterior, damos prioridad al trabajo político ideológico dentro del Partido, y en todo nuestra sociedad, procurando crear las condiciones para que nuestro pueblo sea más culto, lo que es lo mismo que decir que sea más libre.
Estamos librando una profunda batalla en el campo de las ideas, la Batalla de Ideas que se ha convertido de hecho en una Revolución dentro de la Revolución.
Para nuestro Partido y nuestro Gobierno, lo más importante es nuestro capital humano, al cual debemos preparar e instruir, pues será el verdadero motor impulsor de los cambios que se producirán dentro del Socialismo que hacemos, el cual nos proponemos perfeccionar.
Fortalecer la educación, la cultura política, artística y general, masificar el conocimiento, revolucionar los sistemas de enseñanza escolar, facilitar las misma oportunidades para todos, explicar conceptos sobre los más disímiles temas, son objetivos de nuestra Batalla de Ideas.
Defendemos el criterio a partir de nuestra realidad de que no es lo mismo crecer que desarrollarse pues tenemos la convicción de que el crecimiento económico es necesario e importante pero más trascendente es que crezcan bienes, servicios y valores culturales, en este mundo globalizado y neoliberal; esa es otra de nuestras formas de luchar contra el imperialismo y por la paz.
Dentro de esta batalla inagotable, preservar nuestra historia, nuestras raíces, nuestra identidad, con humildad y sencillez es importante y trascendental, y también es una forma de luchar contra el imperialismo y por la paz. Un pueblo que niegue su historia, que la desconozca, estará incapacitado para luchar por la paz, contra la guerra y contra el imperialismo.
Y como pibote fundamental de nuestra Batalla de Ideas y dentro de nuestra lucha por la paz y contra el imperialismo, se erige la ampliación y profundización en nuestra sociedad de los sentimientos y principios solidarios, de cooperación, frente al egoísmo y a la ambición desmedida que genera la sociedad consumista.
Para luchar por la paz debemos respetar la paz, debemos ayudar a que exista y se fortalezca, debemos por tanto, sembrar en nuestros hijos, en nuestra sociedad el ideal solidario que defendieron hombres como Martí y Ernesto Che Guevara, y que el compañero Fidel nos inculca cada día.
No podemos dormir tranquilos, descansar en paz, mientras haya un hombre en el mundo sometido, explotado, mientras hayan causas nobles que apoyar y pueblos que reclamen nuestros modestos esfuerzos.
Por supuesto, para lograr las metas que nos proponemos como Partido Marxista Leninista en el poder tenemos a los medios de comunicación a favor de nuestros objetivos, a favor de nuestro pueblo, de su cultura universal.
Trasmitir información veraz y oportuna, alentar polémicas y debates que fortalezcan a la Revolución, crear la consciencia necesaria, es papel de los medios de comunicación en Cuba.
El poder de los medios, su control, es indispensable para la Revolución cubana. No hay espacio en nuestra prensa escrita, radial o televisiva para nada ni nadie que pretenda socavar nuestras conquistas y atentar contra los intereses reales del pueblo cubano.
En tanto, en nuestras condiciones, luchar contra el bloqueo que nos impone el imperialismo, bloqueo que cada día se hace más feroz y despiadado, y contra leyes como la Ley de Ajuste Cubano que incentiva la emigración ilegal, desordenada y riesgosa, es otra forma de luchar a favor de un frente antimperialista y a favor de la paz.
Cifras conservadoras apuntan que el valor de las afectaciones a Cuba por la aplicación de la política genocida de bloqueo supera los 70 mil millones de dólares. Esta cifra no incluye los más de 54 mil millones de dólares reportados como daños directos ocasionados a objetivos económicos y sociales del país durante las últimas cuatro décadas, por los sabotajes y acciones terroristas llevados a cabo por agentes al servicio de los Estados Unidos, tolerados por dicho país u organizados y financiados desde su territorio.
Este bloqueo se hace más crudo y más hostil en las condiciones impuestas por el neoliberalismo.
Precisamente la lucha y el enfrentamiento a las políticas neoliberales, a la globalización neoliberal como expresión imperialista, es también para nosotros otra forma de luchar por la paz.
La globalización neoliberal es una expresión burda y descarnada de los objetivos imperialistas de reintentar colonizar a nuestros pueblos, en particular a los del Tercer Mundo.
Vender las riquezas naturales, las industrias, vender a un país, es una crimen imperdonable, es un crimen que los pueblos no están dispuestos a seguir soportando.
El gobierno de Cuba en sus relaciones e intercambio con el capital extranjero aplica fórmulas que no comprometen nuestra soberanía ni nuestra independencia.
Dentro de este proceso de globalización y en nuestra lucha por la paz y contra el imperialismo, Cuba se opone resueltamente a la ejecución de lo que nos quieren presentar como "procesos integracionistas", cuando no son más que descaradas trampas políticas y económicas como el ALCA, Acuerdo de Libre Comercio para las Américas, que pone en juego la libertad de nuestros pueblos y presupone un proceso de absorción de los más pobres por los más ricos.
El ALCA no es más que una colonización desvergonzada y atrevida, significa sencillamente la anexión de América Latina a Estados Unidos. Un acuerdo humillante, avasallador, desigual para el tránsito de capitales y mercancías de los países de América Latina hacia la superpotencia que rige hoy a este mundo.
Nos oponemos firmemente al ALCA, como nos oponemos a continuar pagando una deuda externa que exprime nuestras economías y que contribuye a la distribución y apropiación desigual de las riquezas de este mundo, principio básico del Imperialimo y también causa fundamental de las guerras en este planeta.
Entre lo que se paga por concepto de capital e intereses los países del Tercer Mundo destinan hasta el 50% de sus presupuestos nacionales, ¿qué les queda para su desarrollo, para mitigar el hambre de sus niños, mujeres y ancianos?.
El mundo está necesitado de cambios, de transformaciones, de espacios donde discutir amplia, profunda y democráticamente estos problemas. Por eso urge también la democratización de las Naciones Unidas. Así lucharemos por la paz.
Creemos en las Naciones Unidas, pero en unas Naciones Unidas independiente, auténtica, fiel a los principios para los cuales fue concebida.
La Organización de Naciones Unidas debe estar en disposición de discutir con serenidad, en un espacio verdaderamente neutral, de hacer cumplir las leyes internacionales, de liberarse de presiones, chantajes e intrigas, si queremos luchar por la paz.
Es cierto que la ONU afronta hoy serios problemas y es extemporánea en muchos de sus procedimientos. Su Asamblea General, donde están presentes muchos Estados del mundo no cuenta con ningún poder, en tanto, el Consejo de Seguridad, su órgano ejecutivo, o supuestamente ejecutivo, tiene cinco países que tienen el derecho al veto, derecho que cercena el carácter democrático de esta organización.
No obstante, debemos luchar por fortalecerla, el mundo sin las Naciones Unidas sería una gran catástrofe. En las Naciones Unidas se debe defender el criterio de que la lucha por la paz es una batalla política y no militar, es una batalla de pensamiento, de convencimiento, de entendimiento y no de fuerza bruta, de prepotencia y de presión.
Es por todo ello que para luchar contra el imperialismo y contra la guerra, para salvar al mundo de la catástrofe, debemos unirnos, las fuerzas progresistas y revolucionarias del planeta, los hombres de bien, dispuestos a luchar por las causas justas, debemos unirnos.
No es momento de exclusión, es momento de comprensión, de polémica, de debate, para sin abandonar nuestras posiciones marxistas, sin perder nuestra identidad como partidos políticos, crear un frente común que luche por salvar a la humanidad de la catástrofe.
Debemos estar muy claros de cuáles son nuestros objetivos, nuestras estrategias, debemos estar muy claros de quiénes son nuestros enemigos, debemos estar convencidos de que la desunión entre la izquierda, y entre los que están dispuestos a enfrentar los flagelos de la globalización, significa un punto a favor del imperialismo, de las fuerzas retrógadas, de la derecha.
Las fuerzas progresistas del mundo, los Partidos Marxistas Leninistas, no podemos permitirnos el lujo de aislarnos, de encerrarnos en una urna de cristal. Estamos en el deber y la obligación, para servir mejor a nuestros pueblos, de mantenernos al tanto de lo que sucede en el mundo, de relacionarnos, conversar, intercambiar, con diferentes fuerzas políticas.
Así nos haremos también más fuertes, así podremos divulgar nuestras ideas, nuestras aspiraciones, así podremos perfeccionar nuestras metas y elevar nuestros retos.
Debemos seguir muy de cerca a los Movimientos No Global, sus experiencias, motivaciones, formas de lucha, capacidad de movilización, imperfecciones.
El reciente Foro Mundial, celebrado en la ciudad de Porto Alegre, heterogéneo, plural, contó con la participación de miles de personas de todo el mundo, que se opusieron a la globalización neoliberal.
Mujeres, hombres, niños, se pronunciaron contra la pobreza, la acumulación de riquezas en manos de unos pocos mientras millones mueren de hambre en este mundo, contra el desempleo, contra la muerte por enfermedades previsibles, contra la ignorancia, y contra otras muchos flagelos que azotan hoy al mundo.
No podemos dar la espalda a estos movimientos, debemos seguirlos muy de cerca y no permitir que pierdan su entusiasmo, su fortaleza, su inspiración antiglobalizadora y progresista.
La humanidad atraviesa difíciles momentos, y el gobierno, el partido y el pueblo cubanos, estamos preparados para seguir adelante por difíciles que sean las condiciones, no queremos la guerra, queremos la paz, y somos del criterio de que la mejor forma de mantenerla, de lograrla, es reafirmándole a nuestros enemigos, desde nuestro frente revolucionario de lucha que no cejaremos antes las presiones económicas, que no cejaremos ante las presiones políticas, que no nos dejaremos provocar por amenazas prepotentes e irresponsables.
No queremos la guerra, repito, Cuba quiere y lucha por un mundo de paz, pero
a la vez, estamos preparados para enfrentar al Imperialismo con las armas si
fuera necesaria. Somos independientes, totalmente soberanos, y lo seguiremos
siendo.
Compañeros:
Estamos en un momento crucial, complejo, repleto de desafíos y retos que debemos enfrentar, pero enfrentarlos con optimismo, con la convicción de que se impondrá la justicia y la razón.
Tenemos que estar convencidos de que podemos y estamos en la obligación, como Partidos Marxistas Leninistas, de defender nuestros ideales hasta el final, solo así seremos fieles a nuestros pueblos y a nuestra causa, solo así lucharemos de una manera efectiva por la paz y contra el imperialismo.
Detengamos la locura, la prepotencia, la ambición y el odio imperialista; paremos la guerra, la pobreza, la discriminación, el analfabetismo; solidaricemosnos con los pueblos del mundo que reclaman nuestro apoyo, que cese el genocidio del pueblo palestino, reclamemos nuestro derecho a un mundo de paz.
Muchas Gracias.