Contribución al 12° Seminario Communist International
El Partido Marxista-Leninista y el Frente Anti-Imperialista ante la Guerra
Bruselas, 2-4 de mayo, 2003

www.icsbrussels.org , ics[at]icsbrussels.org

Red Resistencia Suiza, José Vicente Peña*

Las Experiencias De Trabajo De Partido en los Frentes Antiimperialistas y en Los Frentes Contra la Guerra

Zürich - Suiza, abril de 2003

En Colombia tenemos muchos frentes antiimperialistas, muchos frentes que combaten por lograr una Colombia en paz con justicia social, unos frentes que obran y abren caminos hacia la Nueva Colombia.

Nuestra experiencia en la lucha contra el imperialismo y contra la guerra que nos han declarado y que nos quieren imponer, nos ha demostrado que es posible lograr avances en el accionar revolucionario y de enfrentar sin vacilaciones y sin dudas al modelo imperial.

Colombia por su posición geoestratégica, por sus riquezas y por tener un movimiento armado que ha puesto en jaque al modelo neoliberal, ha sido declarado escenario de guerra desde hace varias décadas y esto nos deja un lamentable saldo de más de 30 mil muertes políticas y sociales cada año.

El terrorismo de Estado se han ensañado contra el movimiento popular y ha tratado de resquebrajar la lucha organizada del pueblo, pero pese a esa declaratoria de guerra, la lucha política y militar ha avanzado a tal punto que existen dos Estados paralelos que se enfrentan internamente por controlar el país. Se han cerrado casi todos los espacios políticos de oposición y a muchos luchadores y luchadoras no les ha quedado otro camino que el de la lucha armada como único medio de prolongar la vida y de combatir efectivamente el modelo económico, político y social que tenemos.

La lucha contra el Plan Colombia ahora Iniciativa Regional Andina, contra el ALCA y contra el Plan Puebla Panamá, se ha convertido en una lucha por alcanzar una segunda independencia, en una lucha por alcanzar la paz con dignidad, en una lucha de liberación nacional.

Colombia es el país de América del Sur que más recibe ayuda económica y militar del imperialismo norteamericano y a través del Plan Colombia como plan de guerra, soportamos una intervención directa, abierta y descarada por parte de tropas de EE. UU. que se campean a lo largo y ancho de la geografia nacional y esto sin duda alguna a internacionalizado el conflicto colombiano como quiera que tenemos fuerzas armadas de ocupación. En mi país en consecuencia, ya no sólo luchamos en términos políticos en eontra del modelo neoliberal e imperial, sino contra un ejército que poco a poco nos invade y que se enfrenta al movimiento revolucionario.

El actual gobierno le ha declarado la guerra al pueblo colombiano y sus organizaciones, ya no basta con que más de un 30% de la población se esté muriendo de hambre, sino que hay que eliminarlos fisicamente y aqui se cumple la premisa del Marxismo-Leninismo de que el capitalismo como sistema no tiene otra salida a su propia crisis que la destrucción masiva de las fuerzas productivas, es decir, la fuerza de trabajo de millones de seres humanos. Esto explica que mientras los seres humanos somos capaces de producir alimentos para el triple de la población mundial, más de un tercio de ella se muera literalmente de hambre.

El capitalismo monopolista trasnacional puede entonces, acabar parcialmente con las enormes masas de población supérfluas e innecesarias para ellos, pueden matar 2000 iraquíes, pueden dejar morir unos cuantos millones de hombres, mujeres y niños en Africa, Asia y América Latina, pero la gran tragedia del capitalismo es que no nos puede exterminar a todos.

La experiencia histórica del movimiento comunista nos enseña que la tendencia a la solidaridad internacional, a la ayuda mutua y a la coordinación de acciones, que es una tendencia consustancial a los partidos hermanos, recibe un impulso particularmente poderoso en los períodos críticos del desarrollo mundial. Tal es precisamente el momento que vivimos ahora, un momento en el que aumentan bruscamente las influencias que los factores internacionales ejercen en la vida política interna y en las contradicciones clasistas, en que las fuerzas del imperialismo procuran reforzar su alianza militarista y contrarrevolucionaria, poniendo en peligro la causa de la paz y del progreso social.

Los sectores agresivos del imperialismo, encabezados por el ala más reaccionaria y guerrerista del capital monopolista de los EE.UU., se esfuerzan en todos los frentes por tomarse la revancha social de las derrotas históricas sufridas, procurando lograr la superioridad estratégico-militar e imponer su dominio en todo el planeta. La política de confrontación, de guerra preventiva y armamentismo de la administración norteamericana agrava la amenaza de una tercera guerra mundial. Sin embargo, las recientes movilizaciones en contra de la guerra y de rechazo a la política imperial, ponen en evidencia el despertar continuo, decidido, creciente y fehaciente de una enorme fuerza de paz que alberga en su seno al partido marxista-leninista y que constata la conformación material de un frente anti-imperialista que buscará confrontar los intereses del capital.

AMBITO INTERNACIONAL

Como quiera que el derecho internacional se ha convertido en el instrumento jurídico de orden internacional que permite a un reducido grupo de Estados ejercer su supremacia sobre el mundo entero, no solamente a través del saqueo económico y la usura financiera, sino también con la violencia armada, el terror, con verdaderos actos de bandidismo internacional, hoy como nunca se requiere con urgencia de ese Frente Unico que de curso a una tribuna viva para la lucha antimperialista en toda su complejidad, pero la vale la pena darle continuidad a esta experiencia. No debemos desconocer que después del derrumbe de la URSS y de la proclamación del "Nuevo Orden Mundial" por los EE.UU., las posibilidades de alcanzar la victoria en un país aislado de cualquier movimiento de liberación son muy limitadas.

Los países imperialistas han definido el llamado Derecho Internacional con el fin de garantizar sus intereses económicos y estratégicos y de someter cualquier intento de sublevación y de oposición a la hegemonía.

El accionar conjunto del frente antiimperialista tiene su fundamento en la diversidad y la descentralización. Pero al igual que no hay lucha sin unidad, no puede haber unidad sin lucha. Hoy es imprescindible un profundo debate de ideas acerca de quién es el enemigo principal, contra quién tiene que ir dirigido el filo principal de la lucha y todo debe apuntar contra el sistema económico y político neoliberal. Hoy, en el FA., al igual que entre todos los progresistas y revolucionarios, la línea de demarcación fundamental está en luchar o no contra los proyectos del enemigo principal de todos los pueblos del mundo.

Luchar consecuentemente contra la globalización, contra la explotación, las guerras, los abusos contra los derechos humanos, la destrucción del medio ambiente y el abismo entre los países ricos y pobres, ha de llevar necesariamente a señalar el principal sostén de todo el sistema capitalista en el mundo, muy por encima de cualquier otra potencia. Señalar, denunciar y combatir a EE.UU. como responsable máximo de la globalización es hoy la principal batalla dentro del FA.

COALICION MUNDIAL DE LA RAZON

La crisis del capitalismo y sus contradicciones crean una base real para la formación de una coalición mundial de la razón, de una coalición de todos los adversarios de la guerra, que podría abarcar a comunistas, socialdemócratas, pacifistas, representantes de los países socialistas, parlamentarios, miembros de los gobiernos, organizaciones sociales y un largo etcétera.

Sé que reunir a todos los que abogan por la paz y el progreso social es una tarea viva, contradictoria y difícil. Pero hoy es más acuciante que ayer. Los éxitos alcanzados en la acción conjunta justifican los esfuerzos que deben aportarse de una parte y de otra, para superar los prejuicios y las ideas preconcebidas, tratando siempre de establecer un clima de respeto mutuo, favorable a la búsqueda paciente de soluciones aceptables.

Para dar golpes a nuestro enemigo, para frenar su ofensiva, es urgente una coordinación internacional, ese FA. que construimos. Sin apoyo y participación del movimiento antimperialista mundial la victoria en un sólo país es sumamente difícil.

Los debates controversiales durante los encuentros que se han realizado demuestran que todavía falta un camino considerable para consolidar el FA. de tal manera que se convierta en un instrumento de lucha eficaz y sólido. No podemos construir un frente sólo sobre generalidades antimperialistas, sin tener una plataforma política clara que asuma críticamente las experiencias positivas y negativas.

Creemos que temas de gran importancia como los que mencionaré, requieren de nuestra respuesta común y merecen un concenso de que momento no se ha logrado, estos serían entre otros, esos temas:

* El apoyo decidido al proceso de insurrección político-militar que se desarrolla en Colombia.

* El apoyo a todos los movimientos, pueblos y naciones que luchan contra el imperialismo para su plena soberanía.

* A pesar de las experiencias negativas de los procesos de paz en el Sur y Centro América y el Medio Oriente, debemos apoyar las negociaciones y diálogos como vías de solución a los conflictos armados, sociales y políticos.

* Subrayar que la lucha armada, en el caso de Colombia hoy por hoy es inevitable e imprescindible para lograr los cambios que requiere el país, como quiera que el Estado y su gobierno le ha cerrado las puertas a cualquier posibilidad de una salida política negociada.

A la par de la lucha y la acción común, el FA. tiene que avanzar en la clarificación pragmática. Por lo tanto es nuestra tarea empujar esta clarificación a través de seminarios teórico-prácticos.

Un FA. combatiente necesita un centro internacional que tiene el mandato de las organizaciones y corrientes participantes y que está encargado de impulsar las campañas acordadas y a coordinarlas.

El partido en consecuencia, plantea la propuesta de participar en manifestaciones que cuestionen mínimamente el belicismo en curso, pero lo hacemos planteando la necesidad de una FRENTE ÚNICO ANTIMPERIALISTA, que rechace el pacifismo impotente, proyectando el sentimiento popular por la paz hacia el único camino posible de victoria: la guerra total al capitalismo como sistema, del cual el Imperialismo que sufrimos es su peor expresión de barbarie.

 

* Colombiano Defensor de Derechos Humanos exiliado en Suiza, Red Resistencia Suiza, Coordinación Campaña Europea Otra Colombia es Posible en Paz con Justicia Social.

E-mail: lassi@colombia.con, www.redresistencia.org