Contribución
al Seminario Comunista Internacional
"Crisis económicas y la posibilidad de una gran crisis mundial"
Bruselas, 2-4
mayo de 2002
www.icsbrussels.org , ics[at]icsbrussels.org
Ecuador
Partido Comunista Marxista-Leninista del Ecuador (PCMLE)
La construccion y desarrollo del partido comunista
Para los comunistas, la construcción y desarrollo del partido de la clase obrera, es entendida como una necesidad ineludible del proletariado para alcanzar su liberación. La organización de la revolución por parte de los trabajadores y las demás clases oprimidas, es necesario entenderla como una gran empresa, en la que confluyen una serie de fenómenos sociales, históricos, internos del país y externos. La revolución por lo tanto no es una acción voluntariosa, de buenos deseos. No es consecuencia de la voluntad de un grupo de revolucionarios, ni siquiera de la de un partido comunista.
La historia de la humanidad, nos ha demostrado, que son las grandes masas y su fuerza, su sabiduría, su unidad y su combatividad las que hacen la historia, las que producen los grandes cambios. En la época del imperialismo la lucha de los trabajadores y los pueblos, ha dado como resultado las mas importantes revoluciones sociales de toda la historia de la humanidad, las que condujeron al proletariado al poder.
La organización de la revolución presupone la existencia de un gran movimiento de masas revolucionario, de unos destacamentos militares organizados como fuerzas armadas populares, y de un partido comunista cuantitativamente y cualitativamente grande, capaz de conducir las pequeñas y grandes batallas que conducen a la toma del poder.
El partido revolucionario del proletariado es el partido de la clase obrera.
Es un partido que con la guía del marxismo leninismo es capaz de analizar la
situación económico-social del país, el devenir histórico político, el desenvolvimiento
de las clases y de la lucha de clases, la correlación de fuerzas y con esos
elementos trazar la estrategia y las tácticas de la revolución. Es un partido
indisolublemente ligado a la vida y a la lucha de la clase obrera y de las otras
clases trabajadoras, una organización que sabe pulsar el estado de ánimo de
las masas y ponerse a la cabeza de los avanzados para impulsar su lucha reivindicativa
y política, en un proceso ininterrumpido que lo conduzca a organizar las batallas
finales por el poder popular. Es un partido que sabe utilizar todas las formas
de lucha, combinarlas creadoramente apuntando siempre al objetivo del poder.
Es una organización revolucionaria que está en capacidad de forjar la gran unidad
de los trabajadores de la ciudad y del campo, la conjunción de los patriotas
y demócratas, de los izquierdistas y revolucionarios. Es un partido aguerrido,
experimentado, agudo y sagaz para desenvolverse en el complicado engranaje de
la lucha de clases. Es un partido dotado de la perseverancia, de la ductilidad
y la fortaleza para enfrentar al enemigo de clase, a las dictaduras y al reformismo,
a la ofensiva ideológica y a las torturas. En fin es un partido marxista-leninista
dotado de las cualidades para vencer al capitalismo y edificar el socialismo.
La construcción del partido es una responsabilidad de todo el partido, de sus
militantes y dirigentes; pero, sobre todo, es una gran tarea en la que tiene
que emplearse, multilateralmente, la dirección en todos sus escalones, y, particularmente
el Comité Central.
La construcción multilateral del partido exige tener los conocimientos generales y particulares que le permitan a la dirección y a la base confluir en esfuerzos y producir una organización revolucionaria. Nos referimos a la teoría general de la revolución, su línea, sus estatutos, su programa, el conocimiento de los fundamentos del leninismo, del marxismo, como también la teoría sobre el partido, sus características, y su funcionamiento.
Un importante papel en la construcción del partido juegan los cuadros, los jefes por sus conocimientos, con su experiencia y por la practica que deben desarrollar, convirtiéndose en ejemplos de la base. El jefe revolucionario, no solo debe ser un ejemplo para el partido en su interior, sino un ejemplo a seguir para las amplías masas y en especial para los dirigentes populares, convirtiéndose en un referente.
El partido puede existir y crecer, asumir su rol histórico, solo si está inmerso
en la organización y la lucha de las masas trabajadoras. Sólo de está manera
podrá construir un movimiento de masas revolucionario que rebase las luchas
reivindicativas y ponga la mira en la transformación social, en el poder popular,
en la revolución y el socialismo. Solamente en contacto con los trabajadores
y los pueblos podrá cumplir sus propósitos de impulsar y dirigir la violencia
organizada de las masas, las fuerzas armadas populares. Sólo en el huracán de
la lucha de las masas podrá desarrollarse integralmente como un gran partido,
numeroso y de calidad, pertrechado de la teoría revolucionaria y con la capacidad
para utilizarla en la organización de la revolución.
La clase obrera y el campesinado pobre, los pobladores y la juventud deben conocer
la política del partido, sus propuestas actuales y mediatas, lo que queremos
y planteamos los comunistas frente a la crisis, en oposición a la burguesía
y al imperialismo, el programa del poder popular y el socialismo; debe conocer
al partido y sus fuerzas, a la organización social y política que los conducirá
a los combates por la libertad social y nacional; deben conocer a los militantes
revolucionarios, a los comunistas, deben saber de sus virtudes y consecuencia,
de su coraje y capacidad.
Para que nuestra política se asumida por las masas, el comité de partido, la célula, el núcleo la Juventud Revolucionaria deben tener un sector concreto de masas donde realizar su actividad, un ámbito de trabajo donde pueda aplicar las políticas del partido.
Buscar que el partido se nutra de nuevos comunistas, es organizar la lucha popular, es organizar la huelga obrera, la manifestación barrial, la toma de locales públicos y privados, la toma de tierras, la huelga estudiantil, el paro del magisterio; es organizar la lucha antiimperialista, por los derechos humanos, etc Esa gama de combates que van forjando un movimiento de masas revolucionario, son la fragua donde se va templando la organización partidaria, crece el partido y se califica.
El movimiento social se convierte en la cantera inagotable de revolucionarios proletarios. Es en medio del combate y acción popular que los más avanzados de las masas van asumiendo el papel de políticos, de hombres que pueden ver mas allá de los horizontes de las masas, pueden mirar la perspectivas del cambio social y comprometerse con el mismo. En este accionar pueden conocer al partido, por diversos medios. Este elemento dialéctico en el que confluyen la lucha de clase y la construcción y desarrollo del partido, es el que va garantizando que el partido y la clase obrera se unan, se eduquen, y dirijan a las amplias masas por la conquista del poder popular.
No basta en el movimiento popular, reivindicar nuestra política para que los luchadores sociales se adhieran a nuestras filas. Ellos deben conocernos personalmente, deben conocer la organización a la que los invitamos a ser parte, debemos convencerlos que nuestro Partido es la trinchera desde donde pueden luchar por hacer realidad el mundo nuevo-
La construcción del Partido en el movimiento de masas hay que planificarla, tomando en cuenta el sector social donde estamos trabajando, sus condiciones materiales, sus niveles de lucha, sus niveles culturales, el papel estratégico que desempeñan en los planes del partido. Debemos disponer de los hombres que tenemos, tomando en cuenta todos los factores sociales y políticos del sector.
Los métodos que utilizamos para llegar a las masas, y producir su adhesión a la política del partido, tienen que ver la posibilidad de que ellas se incorporen concientemente a la lucha, y los mas avanzados al partido.
En este terreno las directivas del partido del impulsar el debate y la consulta
con las masas, nos aseguran una discusión democrática de sus puntos de vista,
un esclarecimiento de los problemas inmediatos y mediatos. Si las masas discuten
y deciden qué hacer y cómo hacer, garantizamos en buena medida su protagonismo
en la acción y la lucha. Si las masas van al combate se educan en él directamente;
si él partido está presente y cumple su rol el aprendizaje de las masas es más
acelerado y sobre todo calificado.
Al partido, el debate y la consulta de las masas le permite afirmar su vinculación
con las masas y enriquecer su conocimiento del pensamiento de las masas, y asegurarse
una dirección correcta y una más acertada elaboración de la política revolucionaría.
En estos debates y consultas es posible conocer directamente a aquellos combatientes
populares que destacan la vida y la lucha de los trabajadores y los pueblos.
La rendición de cuentas es una orientación que, aplicada por el partido, los dirigentes revolucionarios responsables de organizaciones de masa, por los izquierdistas y demócratas, nos asegura un conocimiento por parte de la masa de nuestra gestión política, responsabilidades y manejo de los asuntos materiales. En lo fundamental esto nos permite renovar la relación ideológica, política y orgánica del partido con las masas. Entendiendo esta ultima parte como un instrumento que asegura el contacto físico del partido, una educación política y un fortalecimiento de los espacios del partido.
El agrupamiento de candidatos a militantes del partido es una tarea permanente, que no termina con la toma del poder. Ahora esa agrupación debe darse por la acción del militante, de manera franca y abierta, con audacia y ambición, la revolución necesita decenas, cientos y miles de comunistas, de ahí que el agrupamiento debe ser masivo, cuidadoso, en la que primen dos características fundamentales, ser un activista social, un luchador popular, y estar dispuesto a organizarse para luchar por la revolución, por el poder popular.
La formación de los nuevos comunista debe ser planificada, por la célula o el comité de dirección, y debe tener como meta formar a hombres capaces de organizar, propagandízar y dirigir la acción revolucionaria de las masas con pleno conocimiento del camino que están recorriendo para tomar el poder y organizar el nuevo estado, el estado socialista.
La construcción y desarrollo del partido, es entonces, una tarea que se la puede cumplir, de la mejor manera, en forma consecuente en medio de la lucha de clases, que es el mejor escenario donde los comunistas se forjan y se forman.