La revolución socialista mundial en las condiciones de la globalización imperialista

Partido de la Liberación (PL) de Argentina

Contribución al Seminario Comunista Internacional

"La revolución mundial bajo condiciones de globalización imperialista"

Bruselas, 2 - 4 de mayo 2000

 

I) Las dificultades y crisis del imperialismo

Para los comunistas y demás revolucionarios es decisivo precisar cuál es la situación económica y política del sistema imperialista mundial, especialmente de la superpotencia yanqui, cabeza de la contrarrevolución mundial.

En los últimos años el imperialismo ha mostrado hasta el hartazgo que es el mismo régimen monopolista-financiero, parasitario, guerrerista y decadente que analizó en su tiempo Lenin. La última gran crisis financiera estalló en junio de 1997 en Tailandia y el resto del sudeste asiático, trasladándose luego a Rusia, Brasil y los principales mercados del mundo, incluida Wall Street. El FMI y el capital financiero internacional tuvieron que salvar con créditos de apuro no sólo a gobiernos de países dependientes sino también a bancos y "prestigiosos" fondos de inversión creados por premios Nobel, que también se iban a pique. Pero esos créditos no hicieron sino agravar los problemas financieros y provocaron nuevas críticas al FMI y el gobierno norteamericano.

En este momento hay una crisis económica de sobreproducción, que está provocando la recesión en EE.UU., el país que junto a Alemania operó como la "locomotora" de la globalización imperial. La administración Bush asumió en medio de un bajón de la economía yanqui: sólo en enero último hubo 175 mil despidos de obreros y empleados en las principales corporaciones estadounidenses, comenzando por la General Electric y siguiendo por las empresas de tecnología e Internet que cotizan en el Nasdaq, índice que se depreció un 60 por ciento en el último año.

Las maniobras para tratar de zafar de estas crisis son las fusiones, adquisiciones y creación de supercompañías, como las concretadas entre América On Line y Time Warner, el Chase y el JP Morgan, Novartis y Zeneca, Daimler y Chrysler, entre muchas otras. Así se crean entidades monstruosas pero que en el 70 por ciento de los casos obtienen resultados deficitarios porque inflan aún más la "burbuja especulativa". Además, y lo que es más importante, la crisis sigue su curso ascendente porque las fusiones sacrifican fuerzas productivas a través del despido de centenares de miles de empleados de las empresas fusionadas y en las otras firmas afectadas, desplazadas o directamente aplastadas por la creación de esos súper holdings.

En las últimas semanas se anunciaron 26 mil despidos en Motorola, 11 mil en la autopartista Delphi y 26 mil en Chrysler, con cierres de plantas; 9.600 en Procter & Gamble, etc. Una definición sobre la injusticia del mundo globalizado la dio el titular del Banco Mundial, James Wolfensohn: "algo anda mal en un mundo donde el 20 por ciento de la población se queda con el 80 por ciento de los recursos". Lo que anda mal es precisamente el orden mundial imperialista que defienden míster Wolfensohn y su colega Horst Koehler, del FMI, junto a las autoridades de Estados Unidos y la Unión Europea, y las jefaturas del Pentágono y la OTAN.

Todas esas representaciones político-militares en definitiva sirven a los conglomerados financieros como el Citigroup, que en 2000 obtuvo ganancias por 13.500 millones de dólares, subiendo sus acciones 22,1 por ciento. (Nota ).

II) Se ahondan las contradicciones imperialistas

Esa mayor concentración y centralización monopolista no conduce al "ultraimperialismo" y un equilibrio más o menos permanente entre las potencias sino a una más despiadada competencia entre éstas y otro tanto entre las corporaciones. Ello va en detrimento de los trabajadores, los campesinos, los pueblos oprimidos y las naciones dependientes del resto del planeta. La ley del "desarrollo desigual" que caracteriza al imperialismo, fundamentada por Lenin, sigue vigente.

Las pujas entre capitales estadounidenses, europeos y japoneses, que signaron los siete años de la Ronda Uruguay del GATT siguieron emponzoñando las deliberaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Es particularmente virulenta la competencia entre las entidades financieras, las compañías de telecomunicaciones y de Internet, las de aeronavegación, etc, así como son contrapuestas las posturas de los países en el comercio internacional, las patentes, etc.

La administración Bush, recogiendo las herencias políticas de Bill Clinton y Bush (padre), está espoleando la cabalgadura para ver si en la reunión de presidentes de Quebec, Canadá, logra avanzar en la constitución del ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas) antes de 2005. Quiere armar en 2003 ese bloque hegemonizado por sus corporaciones, las que podrán participar en las licitaciones de gobiernos y empresas públicas de todo el continente con las facilidades propias de los productos nacionales, siendo en verdad "made in USA".

La Unión Europea está enfrentada a esa posibilidad y busca terciar mediante acuerdos bilaterales con Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.

Los tironeos de uno y otro bando imperialista están provocando nuevas contradicciones en el Mercosur (Mercado Común del Sur). Brasil defiende esta instancia para negociar desde allí con Washington, en tanto los entreguistas gobiernos de Argentina y Chile se muestran dispuestos a capitular ante la Casa Blanca. Fernando H. Cardoso no protege a sus obreros y campesinos sino a los monopolios brasileños y los acuerdos con las multinacionales que habían visto con simpatía el Mercosur cuando se fundó, diez años atrás.

Las contradicciones interimperialistas no impidieron a las grandes potencias actuar en común en campañas militares contra los pueblos de Irak y Yugoslavia. Los misiles y bombardeos causaron miles de muertos civiles -"daños colaterales" según la cínica expresión de la OTAN- y mostraron el otro rostro, genocida, de la "globalización".

De todos modos, aún en medio de ataques como esos, los agresores no lograron eliminar sus diferencias interimperialistas, que se proyectaron al terreno militar. La Unión Europea avanza con su proyecto de crear una fuerza armada independiente de la OTAN, con el núcleo dirigente germano-francés. Su objetivo es armar un contingente de despliegue rápido de unos 100 mil efectivos. La jefatura estadounidense del pacto Atlántico mira con desconfianza este plan y, a la recíproca, los europeos critican el reflotado sistema nacional yanqui de defensa antimisiles (NMD sigla en inglés) que recoge el espíritu hegemonista de la "Guerra de las Galaxias".

Los que han reaccionado con mayor virulencia contra esa iniciativa de Bush y su grupo (Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Colin Powell y Condoleezza Rice) han sido los gobiernos de Rusia y la República Popular China. Esta última fue acusada por el presidente yanqui de "ser un peligro para toda la región de Asia", por lo que sería uno de los primeros puntos donde el Pentágono piensa organizar el NMD con la excusa de defender Taiwán. (Nota ).

El bloqueo yanqui contra Cuba socialista, que ya dura 42 años, es otro motivo de discordia entre capitales yanquis y europeos. La Casa Blanca, republicana, es partidaria de reforzar aquel cerco y no descarta una agresión militar contra la isla. Ese bloqueo es un factor que potencia todos los conflictos de América Latina, generando en nuestros pueblos una gran oposición antiimperialista. Una eventual agresión de la aviación y los marines contra Cuba pondría al continente en un punto de ebullición popular superior al existente durante la guerra de Vietnam.

III) Las luchas obreras y populares

El mundo actual está dominado por un grupo de grandes potencias a la cabeza de las cuales marcha la superpotencia yanqui en medio de disputas y forcejeos con sus aliados-adversarios.

La principal resistencia a esos planes de dominación no está dada por peleas secundarias entre "los de arriba" sino ante todo por la lucha de los trabajadores y demás sectores populares, los pueblos oprimidos y una parte de las naciones tercermundistas.

En la última década, de cierre del siglo XX, han ido en aumento esas luchas no sólo en lo cuantitativo sino también en lo cualitativo. El Partido de la Liberación (PL) de Argentina entiende que la actual situación internacional es diferente a la que prevalecía a fines de los ´80 y principios de los ´90, cuando se produjo la victoria táctica de Estados Unidos, la debacle de la URSS y la caída del Muro de Berlín. El bloque imperialista tuvo entonces una ventaja apreciable, iniciativa política e ideológica, aprovechándola para lanzar ataques militares.

Ese momento -propio de cuando Estados Unidos y sus aliados dominaban casi a voluntad el tablero mundial- ha terminado. Esto no significa menospreciar su fortaleza táctica y su capacidad de hacer daño a los pueblos en todos los sentidos, también en lo militar.

No estamos diciendo que ha cambiado la correlación de fuerzas a nivel mundial a favor del campo obrero, popular y socialista. Esa correlación aún favorece al bloque imperialista. Pero sería funesto que los comunistas y demás revolucionarios no advirtiéramos que la situación mundial ha registrado cambios a favor de la causa de los pueblos y en detrimento de la cruzada de los Estados Unidos y sus aliados. Hoy hay mejores condiciones para el combate por el Pan, el Trabajo, la Tierra, la Democracia, la Independencia Nacional y el Poder Popular camino al socialismo –en los países dependientes- y por la revolución socialista en los países capitalistas desarrollados.

Es imprescindible precisar bien cuál es el momento político que estamos viviendo. Hay que descubrir los puntos flojos de de la globalización imperialista para golpear sobre éstos y avanzar con la revolución socialista mundial y su aliado el movimiento de liberación nacional y social.

Se han consolidado los países socialistas sobrevivientes de la crisis. Cuba, Corea, Vietnam y Laos deben ser reivindicados como naciones socialistas, aún con sus reformas de mercado y otras políticas que puedan suscitar dudas o debates. La economía cubana creció el 6 por ciento en 2000 y porcentajes similares en los últimos años pese al bloqueo yanqui reforzado con la "ley Helms-Burton". En total se estima que esta medida causó a la isla pérdidas de 65 mil millones de dólares. El gobierno de Fidel Castro viene además de obtener una espectacular victoria sobre el imperio luego de frustrar el prolongado secuestro del niño Elián González por parte de la mafia anticastrista de Miami. La dirección de la revolución cubana venció a esos intereses y soldó su vínculo con los sectores juveniles que por razones de edad no habían participado de las épicas jornadas revolucionarias de Sierra Maestra, Playa Girón, la crisis de los misiles, etc.

Los movimientos de liberación nacional y social también han logrado importantes victorias. La Alianza de las Fuerzas Democráticas logró tomar el gobierno de la República Democrática del Congo, derrotando a la dictadura mobutista apoyada por Bélgica, Francia y Estados Unidos.

Con altibajos, una parte de los países tercermundistas defendió su camino independiente, como Libia con Muammar Khadafy, Sudáfrica con Nelson Mandela y el actual presidente Thabo Mbeki, Angola con Eduardo dos Santos, el Congo Democrático del asesinado presidente Laurent Kabila, etc. Aunque no ha podido plasmarse en un estado independiente con capital en Jerusalén oriental, los palestinos han avanzado y ganado una vasta solidaridad internacional para su causa.

En Venezuela ha emergido la tendencia tercermundista con el presidente Hugo Chávez, que adoptó ciertas medidas nacionalista-burguesas y reforzó la unidad de los países exportadores de petróleo mediante la II Cumbre de la OPEP. Caracas mantiene una actitud digna frente a Washington: se opone al "plan Colombia" y al ALCA, y cultiva una relación amistosa con Cuba.

En los últimos años una serie de gobernantes neoliberales y reaccionarios fue derribada por la movilización popular. Así ocurrió en Ecuador con Abdalá Bucaram y Jamil Mahuad; en Brasil con Fernando Collor de Mello; en Venezuela con Carlos Andrés Pérez y el corrupto sistema bipartidista de AD y Copei; en Argentina con Raúl Alfonsín; en Filipinas con Joseph Estrada; en Indonesia con Suharto, etc. Si bien los reemplazos han sido hechos por políticos de la misma laya de los derrotados, eso no quita mérito a las movilizaciones de los pueblos que barrieron a esos presidentes. La experiencia de enfrentamiento con los aparatos represivos gubernamentales hizo pegar saltos a la conciencia política de las masas.

Especial interés tiene para el Seminario Comunista Internacional el análisis concreto de algunas luchas revolucionarias del mundo. Entre éstas destacamos el avance de las FARC-EP de Colombia, que con su accionar combativo han mantenido la zona desmilitarizada de 42 mil kilómetros de superficie y la han convertido en una ventana abierta a sus relaciones con amplios sectores sociales de Colombia, la región y el mundo. La fuerza de esa guerrilla ha llevado al imperialismo yanqui y al oligárquico gobierno de Andrés Pastrana a instrumentar el "plan Colombia", de intervención militar regional manipulada por los "gringos" contra la guerrilla bajo excusa de combatir el narcotráfico.

En ese país no sólo operan las FARC-EP sino que también existen el ELN y el EPL. En México, Perú, Filipinas, Turquía, Irlanda, el país vasco y España, la frontera de El Líbano con Israel, los territorios palestinos ocupados por el ejército sionista y otras regiones del mundo hay movimientos guerrilleros de distinta orientación política.

En el Tercer Mundo la lucha de clases se ha enconado y hoy se producen ocupaciones de haciendas improductivas por los campesinos Sin Tierra de Brasil; centenares de cortes de rutas de los desocupados y hambrientos de Argentina; insurrecciones de los indígenas en Chiapas (México), Ecuador y Bolivia; violentas puebladas en ciudades de Indonesia y Argentina; huelgas obreras y enfrentamientos con la policía, como en la fábrica Daewoo de Corea del Sur, etc. (Nota ).

Uno de los fenómenos más interesantes se registra en Gaza y Cisjordania, donde las masas palestinas –sobrepasando a la vacilante dirección de Yasser Arafat- están en las calles desde el 28 de setiembre último confrontando con el ejército israelí a las órdenes de Ariel Sharon, siempre apoyado por el imperialismo yanqui. La rebelión palestina no sólo arroja piedras o bombas molotov sino que también está desarrollando sus milicias armadas, entre éstas las del movimiento Al Fatah al que pertenece el presidente de la Autoridad Nacional Palestina. A pesar de que la represión israelí ha provocado 500 muertos palestinos (en su mayoría jóvenes y niños) y más de 10 mil heridos, la sublevación no ceja e incluso envuelve a los árabes que viven en el Estado de Israel.

También se han producido grandes huelgas obreras y manifestaciones en Europa, por demandas salariales y defensa de convenios laborales y previsionales, en contra del cierre de fábricas y las privatizaciones de empresas públicas. Uno de esos ejemplos ha sido la lucha de los obreros de Forges de Clabeq, en Bélgica, donde cumplió un papel destacado el PTB.

Si bien no alcanzaron esos niveles de combatividad y conciencia, no deben subestimarse los movimientos sociales de crítica al "nuevo orden mundial". Entre éstos se deben mencionar las manifestaciones contrarias a la OMC en Seattle (diciembre de 1999) y las que siguieron contra la asamblea anual del FMI-Banco Mundial en Praga (setiembre de 2000), la reunión de la Unión Europea en Niza y el Foro de Davos (enero de 2000 y de 2001).

Es cierto que estos movimientos carecieron de contenido proletario y no fueron dirigidos por revolucionarios sino por un heterogéneo arco de fuerzas reformistas, ecologistas, anarquistas, socialdemócratas y de las ONG. Pero su sentido general cuestionaba ciertas políticas del FMI.

En todo caso, los comunistas tendremos que revisar si hemos participado o no activamente de esos acontecimientos. No podemos quejarnos de que exista una dirección no proletaria sino hemos hecho lo suficiente por aportar al movimiento y desplazar a aquélla. Debemos ser capaces de tomar las reivindicaciones democráticas y antiimperialistas planteadas en aquellas protestas, desde las más importantes ligadas a la deuda externa del Tercer Mundo hasta los asuntos ecológicos como los acuerdos de Kioto sobre el clima, desconocidos recientemente por la Casa Blanca.

Nuestra táctica tiene que ligar esos asuntos concretos a la cuestión política general de la revolución socialista mundial y sus distintas etapas según los países de que se trate.

En momentos como el actual, cuando crecen los cuestionamientos populares a la estrategia estadounidense del ALCA, es urgente tomar medidas para poder insertarnos en el torrente amplio y contradictorio que hizo estallar su primera ola en Seatlle hace dos años. Los partidos comunistas que ya están insertos en el mismo estarán en mejores condiciones de disputar la dirección. Hay que orientar el movimiento de masas hacia formas más elevadas de la lucha de clases que nada tienen que ver con la política de los sindicatos "amarillos" de la ALF-CIO o la "verde" Greenpeace.

 

IV) Avanza la conciencia de las masas

Cuando subrayamos la cantidad y calidad de las luchas, huelgas y guerrillas en el mundo, generalmente los sectores reflujistas nos objetan que la cantidad no es tanta y que la calidad deja mucho que desear. (Nota ) .

Los ideales del socialismo han recuperado prestigio en contraposición con el irracional mundo dominado por los monopolios y banqueros donde casi 3 mil millones de seres humanos deben sobrevivir con apenas dos dólares diarios. La propaganda de los comunistas de que la revolución cubana hizo descender la mortalidad infantil a 7 por mil nacidos vivos tiene gran receptividad en pueblos oprimidos donde esa media es superior en cinco o más veces. En Argentina esa tasa es tres veces mayor que la de la isla -20 por mil- y mueren 55 chicos por día debido a enfermedades vinculadas con la pobreza.

Amplias masas de la población mundial han visto el proceder de los jefes del imperialismo, que las han hundido aún más en la miseria en Asia, Africa y América Latina. El endeudamiento de estos países es actualmente de 2,3 billones (millones de millones) de dólares. Se llegó a este nivel atroz pese a pagar durante varios años millonadas de dólares en billetes estadounidenses, entregar la mayor parte del patrimonio nacional y las empresas públicas a las multinacionales, y poner la política económico-social doméstica bajo el control del FMI-Banco Mundial.

Toda esa explotación dejó profundas enseñanzas antiimperialistas en la mente de los pueblos, en especial los devastados por los misiles de la OTAN -en Irak, Yugoslavia, Libia y Sudán-, por los prolongados bloqueos –en Cuba, Libia, Irak y Yugoslavia-, por la intervención militar –en Panamá, Nicaragua, El Salvador, Somalía, Haití y ahora Colombia-, por el soporte imperial a los gobiernos reaccionarios –en Medio Oriente, Argentina, Perú, Turquía, Zaire, Indonesia y Filipinas-, etc. Las poblaciones que sufrieron una u otra forma de exacción imperial y agresiones militares, han elevado su conciencia antiimperialista.

Por su propia experiencia, muchos pueblos han calado la clase de explotadores que son los socialdemócratas cuando vieron al "socialista" Javier Solana, por entonces secretario general de la OTAN, encabezar políticamente los bombardeos contra Yugoslavia en 1999. (Nota ).

Quien crea que estas dolorosas experiencias no han dejado semillas de conciencia entre las masas populares, está profundamente equivocado. Y no se trata sólo del fruto amargo de los fracasos -que sabemos cuán educativos suelen ser-, sino también los de un torrente de luchas en diversos rincones del mundo. Los trabajadores y demás sectores populares están aprendiendo sobre todo de ese auge de conflictos, advirtiendo que en su camino no sólo se interponen las viejas dictaduras militares estilo estilo Pinochet y Videla de los ´70, sino también las nuevas democracias burguesas con sus planes de ajustes, miseria, desocupación y entrega de la soberanía nacional; una pornográfica corrupción y creciente represión.

Como fruto de ese aprendizaje, pueblos como el argentino descreen más del parlamentarismo burgués. En las últimas elecciones hubo más de un 25 por ciento del padrón electoral que -en un país donde el voto es obligatorio- optó por votar en blanco, impugnar su voto o directamente no votó.

No estamos planteando que espontáneamente los pueblos están llegando a una conciencia "de clase para sí" ni estamos negando el rol clave de la conciencia socialista que deben infundir en los trabajadores los partidos marxista-leninistas. Lo que queremos es graficar ante los camaradas del Seminario Comunista Internacional el elevado nivel de las luchas y sus saldos políticos.

Este es el piso desde el cual debemos asentar nuestras tácticas y proyectos socialistas y revolucionarios con las peculiaridades de cada país y situación concreta, algunas de las cuales pueden no congeniar con los trazos generales esbozados aquí. Que prevalezca una tendencia hacia la elevación de la lucha de clases no niega excepciones o situaciones diferentes y aún contrapuestas, de reflujos o duras derrotas populares, que también deben ser tenidas en cuenta.

V) La situación prerrevolucionaria

Hay que tener en cuenta el agravamiento mundial de las condiciones de vida de las masas populares, flageladas por el desempleo y la miseria. Esto ha impulsado notablemente la resistencia por parte de los afectados, "los de abajo". A este elemento hay que sumarle que "los de arriba" no pueden seguir gobernando como hasta ahora. La corriente hacia la fascistización es evidente en los mayores gastos en armas y espionaje, la mayor represión policíaca, el desarrollo del neonazismo, los "pactos antiterroristas" de los gobiernos e incluso en la reforma de los estatutos de la OTAN en plena campaña de los Balcanes.

La elección en base a la cual Bush asumió el poder pese a haber perdido por medio millón de votos populares frente a Al Gore, fue una mancha más del sistema electoral de la superpotencia que en un solo día -el 7 de noviembre de 2000- gastó más de 3 mil millones de dólares. Se puede prever que la mezcla de recesión, "mano dura" policial y recorte de presupuestos públicos decididos por George Bush, chocará con una mayor resistencia de los trabajadores, afroamericanos, inmigrantes, intelectuales progresistas, etc. (Nota ).

Variadas formas de insurgencia de "los de abajo"; crisis financieras, económicas y políticas de "los de arriba"; desenmascaramiento ante las masas del "nuevo orden mundial"; agudas contradicciones interimperialistas especialmente entre Estados Unidos y Unión Europea; varias guerras de agresión de las potencias contra pueblos del Tercer Mundo; persistencia de países socialistas como Cuba, Corea, Vietnam y Laos, etc.

Ese es el panorama internacional actual y no puede definirse como de reflujo sino como propio de una situación prerrevolucionaria. La revolución socialista proletaria mundial aún no está puesta a la orden del día ni está al alcance de la mano, por eso decimos "pre" revolucionaria. Pero vivimos en el período anterior a la situación revolucionaria y debemos pugnar por que las masas populares abran una nueva situación para que el asunto del poder se convierta en algo práctico, posible y necesario, como ya se empieza a dar en países como Colombia.

VI) Por una Conferencia de partidos marxista-leninistas

Una situación prerrevolucionaria se define ante todo por la existencia de factores objetivos, contabilizando como tal también el peso de la conciencia política de los oprimidos. Siendo un marco favorable para el avance hacia la crisis revolucionaria y la revolución misma, aquellos factores no son suficientes. Se necesita también, en forma imprescindible, el factor subjetivo de la revolución. Se entiende por tal el accionar del partido comunista a la cabeza de la clase obrera en cada país, desplegando una política y una estrategia correctas, luchando de manera revolucionaria por el poder y dirigiendo un frente político de todas las clases y capas sociales que puedan unirse en cada etapa.

Eso es cierto a nivel nacional y también lo es en lo internacional: hace falta una coordinación teórico-práctica, político y organizativa, de las organizaciones marxista-leninistas que en la lucha de clases jueguen un rol de vanguardia, y que no se autoadjudiquen ese supuesto rol. (Nota ).

El Seminario Comunista Internacional de Bruselas ha cumplido en los últimos años un importante papel de esclarecimiento y debate sobre los programas comunistas y de temas que atañen a los movimientos de liberación nacional y social. Creemos que ahora debe dar un salto, proponiéndose como la base de la unidad superior de esas organizaciones y otras que aún no participan del mismo. La meta debiera ser una Conferencia o Coordinadora de Partidos Comunistas, Organizaciones Revolucionarias y Frentes de Liberación Nacional y Social.

Lo esencial del programa está dado por las resoluciones consensuadas en los Seminarios de los últimos años, debidamente actualizadas y enriquecidas. Ahora debemos plasmar todo eso en una política en común y un plan de trabajo, con acento en las acciones prácticas y la lucha unida. Afirmamos esta prioridad sin negar que el Seminario de Bruselas debe continuar debatiendo y estudiando nuevos temas de interés para la lucha de los pueblos.

Actuando de ese modo y ligándose a las masas, la Conferencia o Coordinadora podrá convertirse en un polo de referencia política y práctica de sectores obreros y populares que pelean por la liberación nacional, la democracia popular y la vía al socialismo en medio de la globalización imperialista. Así se llenará un vacío de dirección que están aprovechando no sólo el imperialismo y sus lacayos sino también las corrientes reformistas, socialdemócratas, trotskistas, etc.

Hasta ahora el Seminario de Bruselas ha actuado como una especie de "círculo de propaganda" de las ideas socialistas y comunistas en el mundo. Ahora hay que dar un paso de avance, en consonancia con la situación internacional, para convertirlo en el pilar de una coordinación más concreta. Esta debería tener como núcleo a los partidos marxista-leninistas y los frentes que pugnan no sólo por las reivindicaciones más sentidas de las masas sino primordialmente por el poder político.

Para nosotros es evidente que la valiosa experiencia de las tres Internacionales Comunistas adoleció de defectos, entre ellos un sistema de dirección mundial que no se adecuaba en forma flexible a las situaciones nacionales específicas. Además de las desviaciones hacia el oportunismo de derecha de ese período (del que el PC argentino fue un caso patente), también hubo problemas derivados del peso extra del "partido guía", problemas de dogmatismo y transplante mecánico de experiencias. Esto merece profundizarse en un balance histórico que aún no está saldado, de modo que sería precipitado proponer ya la reconstrucción de la Internacional Comunista. (Nota ).

Conscientes de ello, lo que propiciamos es el avance desde el Seminario hacia la Conferencia de Partidos para integrar en mayor grado la teoría con la práctica y poner la lucha de clases en el centro de la actividad de las organizaciones. Podemos hacerlo con una plataforma general de la revolución socialista mundial y sus etapas, dejando un ancho campo de independencia para su aplicación concreta en cada país.

Sin pretender que esa plataforma está completamente terminada, los sucesivos Seminarios sirvieron para darle una buena base. Por ejemplo, está claro que la revolución es directamente socialista en los países imperialistas y capitalistas avanzados; y que adopta un contenido nacional democrático dirigido por la clase obrera en los países coloniales, semicoloniales y capitalistas dependientes, en tránsito ininterrumpido hacia el socialismo. Está definida la única vía revolucionaria para el acceso al poder político, que podrá adoptar formas insurreccionales o de guerra popular prolongada y combinaciones de ambas según las distintas categorías de países. Sabemos que enfrentamos a un enemigo imperialista con centro en la superpotencia americana, que hoy hace gala de una aguda agresividad hacia su propio pueblo y en la arena internacional. Coincidimos en formar o fortalecer los partidos marxista-leninistas que deben desarrollar todas las formas de lucha pero apuntar hacia las más directamente relacionadas con la lucha por el poder. Sabemos que la labor de esos partidos choca entre otros enemigos con el revisionismo contemporáneo, peligro principal de degeneramiento que debe ser combatido afuera y adentro de la organización para que ésta "nunca cambie de color". Entre las tareas de los partidos tienen que prestarse atención a las vinculadas con lo reivindicativo-económico-laboral, la lucha antiimperialista, la solidaridad internacional con los pueblos oprimidos, las campañas por la libertad de los presos políticos revolucionarios, el enfrentamiento con los neonazis, etc. (Nota ).

Sin pretender agotar la lista de coincidencias tras varios Seminarios de Bruselas, creemos que existen puntos básicos para dar un salto hacia nuevas tareas. No se trata de meras definiciones: varios de los partidos concurrentes han avanzado en su labor militante dentro de sus países, aplicando en forma tesonera y creadora esas tesis generales. Una Conferencia de Partidos nos permitirá aprender más eficazmente de esos logros y también de las inevitables derrotas.

VII) La lucha por el Frente Antiimperialista

Mao Tsé tung recalcó que la política y la táctica son el alma o vida del Partido. Por eso la revolución socialista mundial en las condiciones de la globalización no puede contentarse con programas y líneas generales –imprescindibles por cierto- sino que también debe elaborar y aplicar políticas y tácticas. Entre otras, está la necesidad de impulsar el Frente Antiimperialista.

Los organismos financieros internacionales y los bancos comerciales se siguen llenando los bolsillos con el aumento incesante de la deuda externa de los países dependientes. Un caso típico es América Latina, que en 1982 –al estallar el problema en México- debía algo menos de 300 mil millones de dólares. Pese a haber abonado desde entonces más de 300 mil millones de dólares, ahora debe ˇ700 mil millones!. Sus pueblos son más pobres, habiéndose dilapidado el capital social con las privatizaciones de empresas públicas que fueron a parar a manos de monopolios extranjeros.

En la región hay 220 millones de personas viviendo en la pobreza, según la Comisión Económica para América Latina (Cepal); o sea que el 45 por ciento de la población total es pobre. Esto afecta a los trabajadores, desocupados, campesinos, jubilados, estudiantes, indígenas, etc.

Argentina tenía una deuda externa de 7 mil millones de dólares al momento del golpe de Estado fascista de marzo de 1976 y por obra de esa dictadura la vio elevarse en 1983 a 40 mil millones. Los sucesivos gobiernos burgueses de Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Fernando De la Rúa hicieron que la cuenta ascienda hoy a 145 mil millones de dólares, equivalente a la mitad del producto bruto interno (PBI). El gobierno argentino pagará este año 12 mil millones de dólares sólo en intereses de la deuda externa y para ello tramitará nuevos créditos –que aumentarán el endeudamiento-, aumentará los impuestos y recortará los programas sociales, de salud y educación.

Una de las consecuencias es el auge del desempleo, que en Argentina llega al 14,7 por ciento de la población económicamente activa, según la última medición del Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos). Esto, sumado al subempleo, significa que hay más de 4 millones de trabajadores castigados por la falta de empleo. Al compás de la deuda externa, amplios contingentes de la población se empobrecieron. La estadística oficial habla de 14 millones de ciudadanos que viven por debajo de la línea de pobreza establecida para una familia tipo de 4 miembros en 480 pesos o dólares mensuales (la canasta familiar para una familia tipo es de 1.200 pesos o dólares mensuales).

Luchar contra la deuda externa, las políticas de ajuste del FMI y Banco Mundial, enfrentar a los bancos acreedores y el sistema político estructurado para pagar esa deuda con el hambre del pueblo, debe ser una de las prioridades de los comunistas y demás revolucionarios.

Hay que derrotar las campañas agresivas del imperialismo en contra de Cuba, tanto el bloqueo como las votaciones en Ginebra donde se acusa a Fidel Castro de violar los derechos humanos. Hay que solidarizarse con las naciones agredidas con invasiones y bombardeos como los que tomaron como blancos a Irak desde 1991 y a Yugoslavia en 1999. La Unicef, parte de las Naciones Unidas, estimó en medio millón los niños iraquíes muertos a consecuencia del bloqueo de alimentos y medicinas impuestos por el Consejo de Seguridad desde 1990.

La reciente declaración de Bush de que no ratificará el Protocolo de Kioto sobre el Clima y que desconocerá los objetivos ya acordados para la reducción de la emisión de gases contaminantes, demostró una vez más que en la superpotencia no se puede tener ninguna ilusión sobre ningún tema.

En suma, el sistema imperialista hambrea y encadena a los pueblos, bloquea y bombardea naciones, saquea recursos naturales, lanza carreras armamentistas incluso en el espacio exterior, fascistiza sus regímenes y apoya las dictaduras, el sionismo, el neonazismo, etc. Como si todo eso fuera poco, envenena los ríos y el mar, fumiga las selvas, tala y arruina los bosques y contamina la atmósfera. El imperialismo quiere perpetuar un régimen mundial donde tres multimillonarios tienen tanto dinero como 600 millones de personas que viven en los 48 países más pobres. Por eso el PL de Argentina sostiene que hay que combatir al imperialismo "donde quiera que esté", como enseñaba Ernesto Che Guevara.

En esas campañas antiimperialistas es posible y correcto que el arco de alianzas se amplíe hacia diversos sectores sociales, partidos políticos y hasta gobiernos nacionalistas burgueses.

El frente obrero y popular contra el negociado de la deuda externa puede golpear hasta cierto punto junto a algunos gobiernos africanos, asiáticos y latinoamericanos endeudados, entidades de las pequeñas y medianas empresas, del sindicalismo burocrático y hasta una fracción de la iglesia católica que ahora critica aspectos del neoliberalismo al que antes ayudó a entronizarse.

En la denuncia contra la intervención yanqui en Colombia se puede coincidir tácticamente con el presidente venezolano Hugo Chávez, que también rechazó al ALCA. A la vasta oposición mundial contra los bombardeos a Irak se pueden agregar ciertos gobiernos tercermundistas, incluida China, sin olvidar que Saddam Hussein viene resistiendo con altibajos la agresión.

En el rechazo al bloqueo yanqui contra Cuba ya se ven actuar a varias fuerzas reformistas y burguesas, incluso a grandes empresarios de otros países. Algunos lo hacen por motivos políticos y otros por la esperanza de concretar negocios con el gobierno de la isla socialista.

Las burguesías nacionales pueden ser un aliado temporal, inestable, vacilante y condicional del movimiento proletario. Se trata de clases y capas de doble aspecto, que en parte son oprimidas por el imperialismo y por el otro oprimen a los trabajadores y campesinos. A veces comparten con los comunistas y la revolución un trecho del camino y de pronto varios de ellos se pasan con armas y bagajes a la reacción oligárquico-imperialista. En este tema no podemos ser sectarios, porque el Frente Antiimperialista requiere amplitud de miras, pero tampoco ser oportunistas ni seguidistas de sectores de la burguesía nacional, con los que debemos practicar una política de unidad y lucha.

Para asestar un duro golpe al enemigo principal en este momento del desarrollo histórico es adecuada la política del Frente Antiimperialista, ora enfilada contra los monopolios y gobernantes yanquis, ora contra los europeos y japoneses, según las distintas partes del globo donde se esté luchando y según los diversos conflictos.

Pero en definitiva la garantía de victoria antiimperialista y en la revolución socialista mirada de conjunto sólo la puede dar la clase obrera a la cabeza de una alianza básica con el resto de los trabajadores, los campesinos pobres y medios, la intelectualidad progresista y los indígenas, acorde a la etapa de la revolución de que se trate.

Ese bloque popular revolucionario tiene que estar dirigido por el partido marxista-leninista, el único capaz de guiar la revolución nacional democrática y la revolución socialista en medio de las complejas circunstancias que ambas atravesarán antes de la victoria y luego de la misma para su defensa y consolidación.

Por lo tanto, la táctica del Frente Antiimperialista nos lleva otra vez al punto planteado: hay que superar los atrasos políticos y organizativos y plasmar una Conferencia de Partidos Marxista-Leninistas con base en el Seminario Comunista de Bruselas.

 

2 de abril de 2001

Comité Central del Partido de la Liberación (PL) de Argentina

 

Contribución al Seminario Comunista Internacional

"La revolución mundial bajo condiciones de globalización imperialista"

Bruselas, 2 - 4 de mayo 2000