La democracia representativa enmascara la dictadura burguesa
Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador
Contribución al Seminario Comunista Internacional "Imperialismo,
Fascistización y Fascismo" Bruselas, 2 - 4 de mayo 2000
Introducción:
Nuestra presencia es a nombre del Partido Comunista Marxista Leninista
del Ecuador (PCMLE). Somos integrantes de la Conferencia Internacional de Partidos
y Organizaciones Marxista-leninistas.
Reinvidicamos los principios revolucionarios proletarios contenidos en las grandes
contribuciones de Marx, Engels, Lenin y Stalin, reconocemos como un aporte fundamental
a la doctrina y a la pràctica marxista leninistas, las contribuciones de
Enver Hoxha y de los distintos partidos y organizaciones marxista leninistas que
combatieron y continúan la lucha por la emancipación social del
proletariado. Para nosotros son importantes las contribuciones de otros revolucionarios
y antiimperialistas, de los distintos procesos de liberación nacional ocurridos
a lo largo del siglo XX; destacamos entre otras los aportes de Hochimin y Che
Guevara.
Afirmamos la vigencia de la lucha de clases como motor de la historia y la necesidad
de conducirla a la dictadura del proletariado, a travès de la violencia
revolucionaria de las masas.
Estamos convencidos de la necesidad de la unidad de los comunistas y de los revolucionarios,
de los trabajadores y los pueblos.
No pretendemos imponer nuestro pensamiento, pero no renunciamos a la tarea de
difundirlo, debatirlo y ganar para su causa a la clase obrera, a las masas populares
y a los revolucionarios.
Somos ciertos que la lucha por la revolucón y el socialismo exige combatir
al revisionismo y al oportunismo, desenmascararlos ante los trabajadores. Sólo
así podemos frenar su labor de diversión y de sapa del movimiento
obrero y popular.
Invitamos, desde esta tribuna a los diversos partidos y organizaciones que se reclaman comunistas a profundizar el debate teòrico -politco, pero sobre todo a comprometernos más firmemente con el proceso liberador que se gesta a lo largo y ancho del planeta.
Vamos ahora a tratar nuestro tema:
Desde finales de los ochenta, la América Latina se muestra como la vitrina de la democracia representativa. Las dictaduras militares, los regímenes fascistas, fueron echados por la lucha de las masas, pero también por un cambio del esquema imperialista.
Esa situación coincide con el derrumbe del "socialismo real", con la derrota del socialismo en Albania, con serios reveses de la lucha armada revolucionaria, algunos de cuyos procesos fueron negociados, con el reflujo general que adolece el movimiento revolucionario de los trabajadores y los pueblos.
En el Ecuador, a partir de 1979, se dejaron atrás las dictaduras militares y se reimplantó la democracia representativa que perdura ya por más de veinte años, el período más largo, de la vida republicana.
Aparentemente en la América Latina y en el Ecuador está plenamente vigente la democracia burguesa.
Desde el punto de vista de la existencia de gobiernos presidencialistas; de la realización de elecciones, efectivamente una nueva situación se vive en estos países.
Esa situación de "vigencia" de la democracia burguesa es formal.
En el Ecuador esa realidad tiene caraterísticas definidas.
En ningún otro período precedente, incluso bajo las botas militares, los trabajadores y los pueblos han soportado tan drástico recorte de sus derechos sindicales y políticos.
En nombre de la modernización están desapareciendo las obligaciones estatales de atender la educación, la salud y la seguridad social.
En el caso de la educación, además de la pretensión de privatizarla, se busca por todos los medios, legales y de hecho, terminar con el laicismo e imponer la enseñanza religiosa.
La salud gratuita practicamente ha desaperecido y los hospitales y dispensarios están en soletas.
La seguridad social ha sido conducida a la quiebra y se están dando los pasos finales para su venta a la empresa privada.
En nombre del progreso y del incremento y mejora de los servicios, se está vendiendo, a precios irrisorios, los teléfonos, la electricidad y el petroleo; se concesionan las carreteras, los puertos y los aeropuertos. Esto significa que estos servicios y los combustibles adquieren precios internacionales, tornándose inaccesibles a la gran mayoría de ecuatorianos.
En nombre de la globalización y de la interdependencia de los Estados, en busca de la competividad y de involucrarse en el libre comercio se impulsa a rajatabla la flexibilización laboral. El derecho de estabilidad, de organización y de huelga
están casi totalmente restringidos.
En nombre de la gobernabilidad se llevan adelante, las reformas políticas, vía Constituyente y a través de la legislación reaccionaria.
Se estableció una ley electoral antidemocrática que busca instaurar el bipartidismo y elimina la posiblidad de la representación de las minorías en el parlamento y los municipios.
Se elminaron las elecciones legislativas de medio período.
Se privó al Congreso de la facultad de fijar los sueldos y salarios, de la posibilidad de presentar proyectos legislativos de carácter económico, de la facultad de censurar y destituir ministros. En definitiva, se otorgaron facultades extraordinarias al Presidente.
Se fortalece el aparato policial y se destinan a las fuerzas armadas a las tareas de la seguridad interna.
En nombre de la paz continental y del progreso se obligó por parte del imperialismo la firma de la paz con el Perú. Estos tratados buscan disponer de los ejércitos de Perú y Ecuador para una eventual intervención militar en Colombia.
En nombre del combate al narcotráfico se instalaron las bases militares de Manta en el Pacífico y Baesa en la Amazonía. En realidad se trata de enclaves militares destinados a sofocar la lucha revolucionaria de los trabajadores y los pueblos del Ecuador y eventualmente, constituyen parte del cerco imperialista de Colombia.
En este período y particularmente en los últimos años,(1998-99-2000) la organización y la lucha de los trabajadores y los pueblos, la organización y la militancia de los comunistas y demás revolucionarios han soportado una ofensiva ideológica y política tendiente a desarticularlos y desviarlos de sus objetivos y caminos revolucionarios, han sido víctimas de la persecusión, la prisión, la tortura y el asesinato.
Las huelgas y manifestaciones de los trabajadores, las importantes jornadas de lucha de los obreros, campesinos y los maestros, las huelgas generales; las acciones y levantamientos de los pueblos indios; las protestas y movilizaciones de la juventud estudiantil, secundaria y universitaria han soportado el embate de la represión policial y militar: son centenares y en algunas ocasiones miles, los hombres y mujeres apresados y juzgados por la Ley de Seguridad Nacional; son varias decenas de ecuatorianos heridos en los combates y las huelgas, en la ciudad y el campo; se cuentan por decenas los combatientes asesinados en la lucha callejera por parte de los organos especializados de represión de la policia y el ejército.
A fines de 1998 fue secuestrado y asesinado el dirigente sindical de izquierda, compañero Saúl Cañar.
En febrero de 1999, Jaime Hurtado militante del PCMLE y Diputado del MPD, junto con Pablo Tapia y Welington Borja son asesinados en pleno día y a escasos metros de la Corte Suprema de Justicia.
Se trata de un crimen de Estado que pretendió descabezar el movimiento revolucionario que viene creciendo, terminando con la vida de uno de los más queridos dirigentes populares, y, sembrar el temor y eventualmente la dispersión en las filas de los comunistas y demás revolucionarios.
Esta claro que el imperialismo y la burguesía exhiben de un lado, el caramelo de la democracia, del pluralismo, la prédica de la paz social y de otro lado, ejercen una brutal ofensiva para recortar y restringir los derechos políticos, las libertades públicas y los derechos humanos que los trabajadores y los pueblos del Ecuador conquistaron, a costa de su lucha y de su sangre, a través de los tiempos.
Con la careta de la democracia y el "fin de las ideologías" se transforman los servicios sociales en negocios que dejan pingües ganancias a los empresarios.
Se trata también de acrecentar las ganacias de las oligarquías nativas y de los monopolios imperialistas a través de las privatizaciones.
En nombre de la libertad se persigue y pretende aniquilar la organización sindical de los trabajadores, la militancia y la actividad de los revolucionarios.
Ni las políticas privatizadores ni el recorte de las libertades públicas han conseguido el clima de silencio y acatamiento por parte de las masas trabajadoras.
Ni las medidas neoliberales, ni la globalización y todo lo que ella signfica en el terreno económico y político han podido conjurar la crisis en la que se debate el capitalismo y el imperialismo y particularmente la economía y la vida del país.
En estos años, en el Ecuador se registran las más importantes y significativas luchas de los trabajadores y las demás masas populares. Los pueblos indios están de pie, protagonizando grandes jornadas de lucha.
La lucha de las masas registra la huelga de empresa, el reclamo de los pobladores pobres, las barricadas juveniles, los paros del magisterio, los levantamientos populares y los alzamientos indios. Particularmente, a partir de marzo de 1999 se construye el Congreso del Pueblo y en el 2000 el Parlamento indígena popular.
Las luchas de los trabajadores y de los pueblos del Ecuador tienen la característica de generalizarse rapidamente, involucrando a centenares de miles y millones de protagonistas; de adquirir rapidamente altas connotaciones políticas, de apuntar contra el gobierno y plantearse su derrocamiento y de haberlo alcanzado por dos ocasiones.
En enero del 2000 ese levantamiento fue más allá de echar al gobierno burgués, se planteó la constitución de un gobierno alternativo, de "salvación nacional" y lo consiguió por unas cuantas horas.
Independientemente de los resultados, de las limitaciones y defiencias, los comunistas marxista-leninistas del Ecuador que venimos participando activamente en estas acciones, tenemos en cuenta los elementos positivos, las perspectivas. No nos olvidamos de los problemas, pero trabajamos para impulsar y calificar ese gran movimiento de masas revolucionario que se gesta en nuestro país, tenemos el propósito de conducirlo al poder popular y al socialismo.
PCMLE
Abril de 2000