El fascismo moderno
y el Tercer Camino de Tony Blair

Leopoldo Grullón, Secretario General
Partido Comunista (Marxista-Leninista), República Dominicana


Contribución al Seminario Comunista Internacional "Imperialismo, Fascistización y Fascismo" Bruselas, 2 - 4 de mayo 2000




Una de las posiciones más extraordinarias de Carlos Marx fue haber explicado, no sólo la mercancía como célula base del capitalismo, y la plusvalía como apropiación del trabajo de los proletarios y factor de acumulación del propietario de los medios de producción, sino y sobre todo, haber demostrado que el Estado es el órgano de la dictadura de las clases gobernantes echando por tierra el filisteismo de la democracia, acuñada por materialistas vulgares e idealistas metafísicos a lo largo de la historia.

Así, la democracia, tanto en las República griega como en romana, y desde luego en el capitalismo, es un término convencional para explicar un sistema de gobierno, en el cual, grupos sociales de los de arriba pueden jugar a la cámara alta y la cámara baja y a una ficticia separación de poderes, puesto como la vida misma lo ha demostrado, el poder ejecutivo reside en los aparatos coercitivos del Estado, y democracia, en este tipo de régimen, sólo existe entre clases, capas y etamentos que controlan los medios de producción y el capital financiero.

Se puede hablar de la democracia política a lo Mostesquieu y hasta de los tres componentes del Estado Mayor de las libertades. Más, sin embargo, la propiedad de los medios de producción, y por lo tanto, las riquezas siempre quedan en manos de reyes, patricios, caballeros de industrias, burgueses y desde luego el capital monopolista, capital financiero, es decir, los monopolios imperialistas...

Obviamente que la aparición del fascismo hay que buscarlo en esa dictadura del capital monopolista de Estado, propia del imperialismo, que no puede evitar las crisis periódicas y entonces para gobernar elimina el sistema de gobierno demcrático-burgués y las llamadas libertades públicas, aplicando la violencia como sistema de Estado.

Casi siempre las crisis se dan en medio de una aguda confrontación inter-imperialista en lucha por un nuevo reparto de zonas de influencias, exportación de capitales y colonización. Y en líneas interiores, en medio de una de esas cada vez más profundas crisis cíclica, la burguesía monopolista encuentra el apoyo de una pequeña-burguesía chouvinista dispuesta a hacerle el juego a las aventuras guerreristas y a la violencia política contra las fuerzas democráticas, especialmente contra los comunistas

Y aunque parezca extraño, estos elementos podemos encontrarlos hoy día en la llamada política del Tercer Camino de Tony Blair aunque quieran decirnos todo lo contrario..

Origen histórico del fascismo. La crisis del sistema capitalista mundial

Veremos lo que dice la historia del PCUS de la época de Stalin: "Mientras la industria de la U.R.S.S., durante los tres años de crisis (1930-1933), crecía en más del doble, alcanzando en 1933 el 201 por ciento de su nivel de 1929, la industria de los Estados Unidos descendió, a fines de 1933, hasta el 65 por ciento de su nivel de 1929, la de Inglaterra hasta el 86 por ciento, la de Alemania hasta el 66 por ciento y la de Francia hasta el 77 por ciento.

Como resultado de la crisis económica mundial, fueron lanzados al hambre, a la miseria y al suplicio 24 millones de obrero parados. La crisis agraria condenaba al sufrimiento a decenas de millones de campesinos.

La crisis económica mundial vino a agudizar todavía más las contradicciones entre los Estados imperialistas, entre los países vencedores y los países vencidos, entre los Estados imperialistas y los países coloniales y dependientes, entre los obreros y los capitalistas, entre los campesinos y los terratenientes.

La crisis económica mundial vino a agudizar todavía más las contradicciones entre los Estados imperialistas, entre los países vencedores y los países vencidos, entre los Estados imperialistas y los países coloniales y dependientes, entre los obreros y los capitalistas, entre los campesinos y los terratenientes".

Fascismo y la guerra

"En su informe ante el XVI Congreso del Partido, el camarada Stalin decía que la burguesía buscaría la solución a la crisis económica, de una parte, en la represión contra la clase obrera mediante la instauración de !a dictadura fascista, es decir, de la dictadura de los elementos más reaccionarios, más chouvinistas, más imperialistas del capitalismo y de otra parte, en el desencadenamiento de la guerra por el reparto de las colonias y de las zonas de influencia a costa de los intereses de los países mal defendidos.

Y así fue, en efecto. En 1932, recrudeció el peligro de guerra por parte del Japón. Los imperialistas japoneses, viendo que las potencias europeas y los Estados Unidos se hallaban completamente absorbidos por los asuntos interiores de sus pulses con motivo de la crisis económica, decidieron aprovechar esta ocasión para lanzarse sobre el territorio chino, mal defendido, someter a su imperio este país y convertirse allí en dueños de la situación. Sin declarar la guerra a China y aprovechándose canallescamente de los "incidentes locales", provocados por ellos mismos, los imperialistas japoneses introdujeron furtivamente sus tropas en Manchuria. Las tropas japonesas se apoderaron completamente de Manchuria, asegurándose allí posiciones favorables para anexionarse el Norte de China y atacar a la U.R.S.S. Con objeto de tener las manos libres, el Japón salió de la Sociedad de Naciones y comenzó a armarse intensivamente.

Esta circunstancia empujó a los Estados Unidos, a Inglaterra y a Francia a reforzar sus armamentos navales en el Extremo Oriente. El Japón venía persiguiendo, manifiestamente, el objetivo de someter a su imperio a China y eliminar de allí a las potencias imperialistas europeas y norteamericana. Estas respondieron al golpe, reforzando sus armamentos.

Por tanto, gracias a los imperialistas japoneses fascistizados, se creó en el Extremo Oriente el primer foco de guerra. La crisis económica no agudizó 1as contradicciones del capitalismo solamente en el Extremo Oriente. Las agudizó también en Europa. La pertinaz crisis industrial y agraria, el enorme paro forzoso y la situación cada vez más precaria de las clases desposeídas contribuían a agudizar el descontento de los obreros y campesinos. El descontento fue creciendo hasta convertirse en un estado de indignación revolucionaria de la clase obrera. Este descontento se agudizó especialmente en Alemania, país económicamente agotado por la guerra, por las contribuciones que se le habían impuesto en provecho de los vencedores anglofranceses y por la crisis económica, y donde la clase obrera vivía agobiados bajo el yugo de su propia burguesía y de la burguesía extranjera, anglofrancesa.

El fascismo en Alemania

Testimonio elocuente de esto eran los seis millones de votos obtenidos por el Partido Comunista de Alemania en las últimas elecciones al Reichstag celebradas antes del ascenso de los fascistas al Poder. La burguesía alemana vió que las libertades democráticoburguesas que aún se conservaban en Alemania podían jugarle una mala pasada, que la clase obrera podía aprovecharse de esas libertades para desarrollar el movimiento revolucionario. En vista de esto, decidió que, para mantener en Alemania el Poder de la burguesía, no había más que un sólo camino: acabar con las libertades burguesas, reducir a la nada el parlamento (el Reichstag) e instaurar una dictadura terrorista de tipo nacionalista burgués, capaz de aplastar a la clase obrera y que encontrase su base de sustentación entre las masas pequeñoburguesas influidas por la idea del desquite. Y para esto, llamó al Poder al partido fascistas, que para engañar al pueblo se había puesto la etiqueta de Partido nacional-socialista, pues sabía perfectamente que el partido fascista es, en primer lugar, el sector de la burguesía imperialista más reaccionario y más enemigo de la clase obrera y, en segundo lugar, es el partido más rabiosamente defensor de la idea del desquite, capaz de arrastrar consigo a las masas de millones de hombres de la pequeña burguesía de sentimientos nacionalistas. Ayudaron a la burguesía en esta empresa los traidores a la clase obrera, los dirigentes de la socialdemocracia alemana, que con su política oportunista allanaron el camino al fascismo.

Tales fueron las condiciones, gracias a las cuales los fascistas alemanes sublevaron al Poder en 1933.

En el triunfo del fascismo en Alemania no hay que ver solamente un signo de la debilidad de la clase obrera y fruto de la traición a la clase obrera de la socialdemocracia que desbrozó cl camino al fascismo. Hay que ver también en el un signo de la debilidad de la burguesía, un indicio de que ésta no está en condiciones de gobernar con los viejos métodos del parlamentarismo y de la democracia burguesa, razón por la cual se ve obligada a recurrir, en política interior, a los métodos terroristas de gobierno..." (Stalin, "Problemas del Leninismo", pág. 545, ed. rusa).

Los fascistas alemanes señalaron su política interior por el incendio del Reichstag, por una represión brutal contra la clase obrera, por la destrucción de las organizaciones del proletariado y la supresión de las libertades democrático-burguesas. Su política exterior, por la salida de la Sociedad de Naciones y la preparación abierta de una guerra encaminada a revisar por la fuerza las fronteras de los Estados europeos en provecho de Alemania.

La guerra fría y el fascismo

Terminada la Segunda Guerra Mundial los llamados países democráticos que combatieron al eje alemán-italo-japonés aprendieron bien sus métodos. Como acción significativa en líneas exteriores los Estados Unidos lanzan dos bombas atómicas contra dos ciudades abiertas del Japón causando la muerte a centenares de miles de ciudadanos. Iniciaban así la política internacional de terrorismo de Estado. En líneas interiores se inició una cacería contra los norteamericanos que de una u otra forma habían manifestado sus simpatías con la revolución en la patria de Lenin. El senador Mc Carty y el jefe del FBI, Edgar Hubbel, montaron en el senado los famosos juicios bajo la acusación de "actividades" antinorteamericanas. Vidas brillantes fueron destruidas. Intelectuales progresistas, sindicalistas, gentes comunes le cayó arriba la plaga de la acusación de "comunistas". Se restringió para ellos la libertad de tránsito, de opinión y de creencias. Lo que se escribía era sometido a una fanática sensura y como en el caso de los esposos Rossenbert fueron llevados a la silla eléctrica acusados de pasas a la URSS secretos atómicos.

En casi todos los países del tercer mundo, las democracias democráticos burguesas fueron sustituídas por regímenes militaristas quienes combinaban la violencia feudal con la violencia fascista a nombre de salvar el mundo "del comunismo ateo y disociador". Por ejemplo la burguesía mexicana en el poder que se las daba de muy progresista en el plano internacional hizo aprobar una ley de "disolución social" contra los luchadores democráticos a quienes condenaba a penas de 30 o más años de reclusión.

En líneas exteriores se dió rienda suelta a las políticas intervencionistas utilizando cada vez que le era necesario, tropas navales y aereotransportadas que partían de una red de bases militares desde Europa, el Continente asiático y América Latina. El derrocamiento del Presidente Arbenz en Guatemala es el caso típico en América Latina. O la intervención militar norteamericana con 48 mil marines en la República Dominicana en 1965 bajo el pretexto de que 47 comunistas se proponían tomar el poder...

La Doctrina de Seguridad Nacional de los Estados Unidos establecía la necesidad de dedicar cuantiosos recursos a defender zonas próximas al Sur de los Estados Unidos; prevenir una amenaza potencial seria a las vías marítimas en el Caribe y evitar la proliferación de Estado revolucionarios. Y su política de defensa exterior se basaba precisamente en el balance de poder entre los E.U. y la URSS, es decir bajo la óptica de la confrontación Este-Oeste, y el mantenimiento del liderazgo en el llamado "mundo libre".

Con la eliminación del socialimperialismo soviético la política imperialista cambia de traje.

La política de los derechos humanos fue un arma utilizada por los países imperialista para tratar de desacreditar al máximo la dictadura del proletariado y finalmente controlar a los países donde las burguesías habían reasumido el poder político gracias al revisionismo.

El desarrollo de nuevas tecnologías no dió el resultado esperado de una gran prosperidad en el capitalismo. Por el contrario: en la década del 70, bajo el impulso de la primera ministra británica Margaret Thatcher y el presidente estadounidense Ronald Reagan, se empezó a rehabilitar el neoconservatismo basado en la filosofía individualista y la política económica del monetarismo y de la "economía de la oferta" que predominaron en el pensamiento político de los años 80. Se tomaron serias medidas restrictivas contra las masas trabajadoras con el propósito de revalorizar el capital y restablecer los márgenes de ganancia. Se reinicia así la llamada globalización imponiéndose nuevas reglas en el mercado internacional basadas en la desprotección a las economías menos desarrolladas. El capital financiero se lanzó a la conquista de zonas de influencia para la exportación de capital usurero.

El "tercer camino" es justamente la nueva teoría desarrollada por el capital monopolista de Estado en esta situación para conservar el poder. Por un lado, toma los problemas del capitalismo destacados resultantes del término de la guerra fría; por el otro, capta nuevos problemas que no pueden resolverse con la ejecución de las políticas tradicionales, incluyendo nuevos factores de inestabilidad social causados por la globalización, la normalización del mercado económico y financiero, el desafío de la globalización al "control" de los niveles nacionales e internacionales y la modificación de la estructura social tradicional y las relaciones sociales.

Como éstos problemas han producido una crisis de la democracia capitalista y un impacto fuerte en la estructura y las políticas tradicionales, aguzando las contradicciones entre el desarrollo global y el atraso del régimen político capitalista tradicional, los imperialistas formularon conjuntamente la "modernización del capitalismo", poniendo los cimientos reales del "tercer camino" para que éste pudiera obtener una amplia resonancia en el mundo capitalista.

En 1993 Estados Unidos elaboró un paquete político en sustitución de las políticas liberales y conservadoras tradicionales, ayudando a realizar la modernización política y administrativa en el país. Al mismo tiempo, los reformadores del Partido Laborista de Gran Bretaña levantaron la bandera del "tercer camino" llamado a superar las políticas liberales y conservadoras tradicionales. La propaganda incansable de Bill Clinton y Tony Blair amplió rápidamente la influencia del "tercer camino" en la comunidad internacional. Y la subida al Poder de Gerhard Schroeder, del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo llevó a su auge.

Esta teoría apareció en la sociedad de la información con el surgimiento de la "economía del conocimiento". Tiene como primera característica el llamado socialismo democrático. La "democracia" se refiere al régimen democrático parlamentario bajo las condiciones capitalistas, y el "socialismo" son las actividades sociales con la amplia participación de diversos sectores, (la llamada sociedad civial) con el fin de establecer un orden social de unión y ayuda mutua. Desde luego que no se trata del derecho "de a cada quien según su trabajo, a cada quien según la posibilidad", sino el socialismo pequeño burgues. La teoría de Blair corresponde a este espíritu. Por un lado, no solamente se opone al intervencionismo estatal en líneas interiores del Partido Laborista tradicional, sino también al librecambismo de los nuevos los neoliberales. Por el otro, presenta la redemocratización , llamando a reformar el sistema político de Gran Bretaña, simplificando las funciones gubernamentales y distribuyendo el poder político , para aumentar la eficiencia del gobierno. Subraya además el establecimiento de una nueva sociedad ciudadana con la "propiedad pública para todos" y la ocupación privada capitalista: abandono de las nacionalizaciones, la ejecución de las privatizaciones y el mantenimiento del sistema privado, mientras supuestamente se impulsan reformas de la sociedad en la esfera capitalista considerando simultáneamente la equidad social y la eficiencia económica.

En segundo lugar, en su característica de la sociedad de la información, el "tercer camino" representa los intereses de la nueva y numerosa clase media surgida y busca reflejar y resolver las principales contradicciones de esa sociedad, existente entre el progreso tecnológico y el pleno empleo, entre el desarrollo personal y el control estatal, entre el ambiente natural y la civilización industrial que lo destruye, entre las naciones y la globalización, entre las disputas regionales el "tercer camino". Es la nueva base social del fascismo.

El intervencionismo nueva forma del fascismo en la política internacional del imperialismo

Nadie duda que los líderes imperialistas, que profesan el "tercer camino", como Clinton y Blair, fueron los que incitaron y desencadenaron la guerra de Kosovo. Alguien describió certeramente esta guerra de agresión como la del "tercer camino".

Durante la guerra, los seguidores del "tercer camino" heredaron la tradición intervencionista que pregonaba que la política exterior debe ser decidida por los ´valores moralesª, y formularon y aplicaron la política de "neointervencionismo" en los asuntos internos de otros países haciendo uso de la fuerza.

La práctica de la guerra de Kosovo muestra que el "tercer camino" impulsa una política exterior más agresiva e intervencionista.

Con el fin de la guerra fría y la desintegración de la Organización del Pacto de Varsovia, las condiciones exteriores e interiores de la seguridad estatal de los países occidentales cambiaron radicalmente. Por una parte, terminó el patrón de bipolaridad y la posibilidad de una guerra de gran escala entre países desapareció o se redujo notablemente; por la otra, las turbulencias regionales, la lucha contra el tráfico de drogas y las disputas étnicas y religiosas se constituyeron ´en la principal amenaza para la seguridad internacionalª. Por eso los países occidentales han reajustado su estrategia para crear un mecanismo de seguridad y normas internacionales orientados hacia el siglo XXI. Bajo estas circunstancias, Blair presentó la "nueva teoría de la comunidad internacional" durante la guerra de Kosovo, cuyo núcleo es definir un nuevo principio de interferencia internacional luchando contra el llamado "Poder dictatorial". Este principio arguye que la soberanía nacional es menos importante que los derechos humanos y la prevención del "exterminio étnico no pertenece únicamente a los asuntos internos y que la limpieza étnica de Kosovo se había convertido en una amenaza para la paz mundial.

Es claro que la preocupación de Blair o Clinton no era el problema étnico de la República Federal de Yugoslavia, sino el del nuevo orden internacional basado en los ´valores de Occidenteª y en su sistema legal. La guerra de Kosovo ofreció una oportunidad y un ejemplo del concepto ´soberanía limitadaª

El "neointervencionismo" forma parte de la teoría del "tercer camino" sobre el orden global, en estrecha relación con sus opiniones sobre la "comunidad internacional". Blair en su discurso sobre la "nueva teoría de la comunidad internacional" enfatizó el problema de la globalización , incluyendo la supervisión del mercado financiero internacional, la protección del ambiente ecológico mundial y la seguridad global y el desarme, temas que servirán de pretexto para las intervenciones. Es el caso de Colombia hoy día.

Concluímos señalando que el llamado Tercer Camino" de Tony Blair y Clinton es la nueva forma fascista de dominación del imperialismo caracterizada por la demagogia y la violencia de un Estado sobre otro.