Seminario Comunista Internacional
Bruselas, 2-4 de mayo 1998
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El pasado 1° de Mayo, más de un millón de cubanos desfilaron en La Habana ante el presidente Fidel Castro. Si hacía falta de prueba de la adhesión del pueblo cubano a la dirección de sus organizaciones de masas, el Partido y el Gobierno, ése fue el multitudinario desfile de los trabajadores.
El criminal bloqueo yanquí, establecido en forma total desde febrero de 1962 y reforzado treinta años más tarde por la nefasta ley Helms-Burton, pretendió el derrumbe del proyecto socialista encarnado por Cuba, a la que se quiso rendir por hambre y enfermedades luego de fracasar en el desembarco militar de Bahía de Cochinos en 1961. Ese bloqueo fue condenado por cinco Asambleas Generales y consecutivas de la ONU. Pero con gran cinismo, el Departamento de Estado de EEUU publicó días atrás la lista de "estados terroristas" donde incluyó a Cuba, Corea del Norte, Libia, Irak y Sudán.
Cuba alcanzó el 22 de abril una victoria notable sobre la campaña imperialista en el seno de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Por primera vez en siete años pudo derrotar una moción yanquí que pretendía condenarla por supuestas violaciones a los derechos humanos. Ese fracaso del Departamento de Estado puede ser la señal de que el bloqueo imperialista comienza a fracasar definitivamente: hay que darle el golpe final.
Cuba se mantuvo firme en su opción por el socialismo, incluso luego que la URSS y el ex bloque socialista del Este de Europa fueron desmantelados por los traidores de adentro y los imperialistas de afuera. Cuba no renunció al socialismo, pese a quedar aislada, con su comercio exterior en debacle, y a pocas milas de la superpotencia imperialista más poderosa de la historia.
Cuba, un pequeño país, hizo y hace proezas en materia de salud, educación, investigación, atención a la niñez, etc. Ha apoyado la lucha de otros pueblos, incluso derramando la sangre de combatientes como Ernesto Che Guevara en Bolivia.
Los firmantes afirmamos que hoy, los pueblos y los revolucionarios del mundo tenemos que apoyar los esfuerzos de Cuba para vivir dignamente, hacer cesar la injerencia imperial y mantener su opción por el socialismo. La lucha del pueblo cubano contra el imperio es nuestra propia lucha.
Reclamamos el fin del criminal bloqueo yanquí y la anulación de la ley Helms-Burton.
Exigimos la devolución al país de la base militar que los yanquís usurparon en Guantánamo.
Resolvemos impulsar acciones solidarias con Cuba en cada uno de los países.
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