Experiencias particulares de los trabajadores filipinos y sus familias bajo la intensificación de la explotación imperialista

Partido Comunista de Filipinas

2-4 de mayo de 1998 — Bruselas, Bélgica

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A partir de mediados de 1997, finalmente fue desenmascarada la falacia de Ramos sobre el progreso económico filipino. Una aguda devaluación de la moneda local (la cual actualmente se cotiza a 38 P por dólar, comparado con 25 P/dólar en julio de 1997) precedió a una alza en las tasas de interés, la bancarrota de pequeñas y medianas empresas, desempleo, un agudo incremento en el costo de vida y un deterioro general del nivel de vida de los trabajadores y campesinos filipinos.

La actual crisis económica es el resultado de las políticas de liberalización, desregulación y privatización impuestos por el imperialismo norteamericano, conducido por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial de Trabajadores y otras entidades afines. Esas políticas exacerbaron la orientación neo-colonial de la economí a filipina permitiendo a las corporaciones capitalistas monopólicas, acumular superganancias aún mayores.

Las condiciones semicoloniales y semifeudales prevalecientes en Filipinas, permitieron a los monopolios capitalistas extranjeros la explotación del pueblo y trabajadores filipinos en general. Ellos se aprovecharon de este estado no-industrializado promoviendo la producción barata de materiales agrí colas, minerales y otros para la exportación y echando a andar lí neas de producción de bajo valor agregado los cuales aprovechan el bajo costo del trabajo filipino.

La clase trabajadora de la industria filipina permanece pequeña comparada con el campesinado debido a la escasa base industrial. La clase trabajadora industrial es explotada principalmente por los monopolios capitalistas foráneos y por la gran burguesí a local. Ellos son fuertemente explotados debido a las terribles condiciones salariales reforzadas por las polí ticas y leyes que están extremadamente manipuladas en contra de los intereses de la clase trabajadora.

La crisis internacional del capitalismo monopólico, fuerza a los imperialistas a intensificar su explotación de la clase trabajadora con el fin de acumular aún mayores beneficios para ellos. El régimen USA-Ramos ha roto todas sus pretensiones de libertad económica para permitir a las corporaciones monopólicas foráneas a exportar sin restricciones los recursos humanos y naturales de Filipinas. Para hacer atractiva Las Filipinas a los grandes inversores capitalistas foráneos, el régimen promueve leyes y polí ticas que violan los derechos fundamentales polí ticos y económicos de los trabajadores.

Impacto de la intensificacion y de la crisis imperialista sobre los trabajadores filipinos

1. Debido a que de 85 a 90 porciento de los bienes son importados, una devaluación de la moneda produce un incremento en los precios de los productos de primera necesidad. Como resultado, el valor de la mano de obra de los trabajadores filipinos se ha incrementado. En Las Filipinas, hay una inflación crónica que se traduce en una subida continua del valor de la mano de obra. Hacia finales de 1997, el costo de vida diario de una familia promedio alcanzó los 387.82 P. Hacia enero de 1998, el costo de vida diario alcanzó los 410.00 P, y los 430 P hacia abril de 1998.

2. El costo de la mano de obra, o salarios, no coincide con el valor de la mano de obra. El salario mí nimo oficial en la región de la capital nacional está fijado a 195 P diarios el cual no llega siquiera a la mitad del costo de vida diario. Esto ha producido un drástico deterioro en los estándares de vida de los trabajadores filipinos y de sus familias, especialmente en términos de nutrición y consumo diario, vivienda y salud.La imposibilidad de enfrentar el incremento en el costo de vida es el gran estí mulo que fuerza a los trabajadores a luchar desesperadamente por un incremento de 100 P al salario mínimo diario el cual es esencialmente una lucha por prevenir la caí da de los salarios.

3. La devaluación de la moneda local es ventajosa para los capitalista monopólicos extranjeros. Usando los mismos 7.8 dólares que antes de la devaluación podí a pagar 8 horas de mano de obra, ellos pueden pagar ahora más de 12 horas de mano de obra o 4.15 horas adicionales de trabajo excedente después de que la moneda se devaluó un 50 %. La devaluación de la moneda, ha servido también para incrementar las ganancias y los beneficios que se embolsan los grandes capitalistas extranjeros.

4. Como en las Filipinas no hay una base industrial sustancial, hay una permanente y anormal tasa de desempleo. La dominación de las grandes corporaciones foráneas impide el crecimiento y debilita la industria local. Actualmente, más de 20 % de la fuerza de trabajo filipina esta desempleada y más del 50 % esta subempleada. La entrada de capital extranjero no ayuda a facilitar el empleo. De enero a marzo de 1997, hubo una baja de 21 % en la creación de nuevos empleos a pesar de un 130 % de inversiones extranjeras.

5. De acuerdo con las estadí sticas gubernamentales, la tasa de desempleo es menor a 8 %, aún mas baja que en algunos paí ses industrializados de Europa. El gobierno desinfla el número de desempleados por (a) no contar como parte de la fuerza de trabajo a las mujeres, amas de casa y otros quienes en la práctica son parte de la fuerza de trabajo pero que no son considerados como buscadores activos de empleo; (b) contar como empleados aún a aquellos que son empleados solo temporalmente en labores de vigilancia; (c) contar como empleados a quienes se auto-emplean (tales como propietarios de pequeñas tiendas) quienes para razones prácticas están desempleados.

6. El desempleo ha empeorado aún más debido a la reciente crisis económica y financiera. Solamente en el primer cuarto de 1998, 42,712 trabajadores fueron rescindidos de acuerdo con estudios gubernamentales. En 1996, de acuerdo a un estudio de la Confederación de Empleadores de Filipinas (ECOP), 600 fábricas de ropa y textiles cerraron. 3,000 trabajadores del sector manufacturero perdieron su empleo en 1996.

7. Debido a la reciente aguda devaluación de la moneda, las empresas (especialmente las pequeñas y medianas) resultaron agobiadas por el súbito incremento en el valor de sus préstamos y pagos regulares. Para recuperar sus pérdidas, los bancos están incrementando las tasas de interés sobre los préstamos. Como resultado, un gran número de tales pequeñas y medianas empresas se han declarado en bancarrota y cierre.

8. La anormalmente alta tasa de desempleo se refleja en los salarios de los trabajadores filipinos. Esto se observa más cabalmente en el sistema de agencias de empleo o colocaciones en donde varios agentes (quienes actúan a nombre de los trabajadores que buscan empleo) compiten ofreciendo las mejores ofertas (más bajos salarios) a los empleadores. Como resultado, un gran número de empleadores ni siquiera proveen el salario mí nimo. De acuerdo a un estudio gubernamental, una tercera parte de todas las compañas violan la ley del salario mí nimo. Las cifras podrí an ser en realidad aún más altas. Por ejemplo, 65 % de las agencias de seguridad pagan menos del salario mí nimo.

9. Varias formas de trabajo flexible oprimen aún más a los trabajadores filipinos. Estos nuevos sistemas de empleo son ampliamente practicados por los empleadores, especialmente por grandes capitalistas extranjeros. Entre los métodos más usados estan la `eventualización' y los `contratalización' (contratación directa de trabajadores a tiempo parcial o contratación indirecta a través de agencias de colocaciones); empleos externos (generalmente las fábricas de prendas de vestir en donde algunas partes de la lí nea de ensamble, especialmente el trabajo intensivo de producción manual, son tí picamente subcontratados a agentes quienes a su vez contratan a trabajadores en su propia casa para hacer este trabajo especí fico); y horarios de trabajo flexibles tales como rotaciones en el trabajo para reducir los gastos por horas adicionales e incrementar la productividad por trabajador. Estas formas variadas de trabajo flexible niegan o impiden el ejercicio de los más elementales derechos otorgados a los trabajadores empleados regularmente tales como el derecho a la organización y acción colectiva. Más aún, tales esquemas de empleo permiten a los capitalistas presionar a la baja los salarios de los trabajadores y, asi, incrementar sus ganancias.

De acuerdo con un estudio gubernamental, desde 1992 más de la tercera parte de los trabajadores empleados (36.2 %) son de tiempo parcial. De 1988 a 1990, 40 % de las firmas electrónicas de propiedad extranjera contrataron trabajadores temporales o eventuales.

Laws Textile que exporta camisas principalmente a Estados Unidos para clientes como JC Penney, tiene solamente 390 trabajadores regulares pero 1,700 trabajadores contractuales, los cuales son principalmente reclutados entre los trabajadores semi-habilitados en las escuelas de entrenamiento técnico del gobierno y son contratados por solamente tres meses cada vez.

Shoemart es una de las más grandes cadenas de tiendas departamentales en Filipinas. Los empleados de Shoemart se estiman en 20,000, pero solamente 1,731 empleados clasificados están categorizados como trabajadores regulares y protegidos por el acuerdo colectivo negociado entre el sindicato y los patrones. El resto son provistos por las agencias de reclutamiento y contratados en contratos de menos de seis meses.

Manila Bay Hosiery es el principal productor de medias. Alguna vez empleó a miles de trabajadores. Gradualmente redujo su fuerza de trabajo regular a solamente 257 en la actualidad mientras aumentaba su número de contractuales. La dirección de la empresa dispuso una tienda ``independiente" al interior de la fábrica la cual emplea trabajadores por contratos de cinco meses y a la cual la compañí a le subcontrata órdenes de trabajo.

Wyeth Philippines cambio su horario de trabajo semanal al llamado esquema ``6-2" donde un empleado trabaja continuamente por seis dí as y está fuera por dos dí as. Como resultado, el trabajador se emplea los sábados y domingos sin ser pagado por horas extra y está forzado a trabajar más de 40 horas por semana en violación de los Acuerdos Colectivos Negociados (CBA).

10. Las condiciones en el lugar de trabajo se deterioran aún más en la medida que los capitalistas cortan los gastos y maximizan sus ganancias. Aún los estudios gubernamentales muestran que 68.6 % de las fábricas inspeccionadas violan los Estándares Generales de Trabajo.

11. El gobierno promueve el desplazamiento a ultramar de los trabajadores filipinos como una solución al problema perenne del desempleo. Desde 1997, las colas de trabajadores que enfilan para trabajos en ultramar ha ido creciendo exhibiendo la desesperación de cientos de miles por un empleo. Sin embargo, menos y menos oportunidades de trabajo se abren en los paí ses que tradicionalmente absorbí an el exceso de mano de obra filipina como Arabia Saudita y otros paí ses en la región del Golfo, Corea del Sur y Malasia debido a sus propias crisis domésticas y problemas de desempleo. Más de 6 millones de trabajadores filipinos de ultramar son parte de los desempleados que no pueden ser absorbidos localmente.

12. La conducción del gobierno de una acérrima privatización causa aún más penurias en los trabajadores. La venta total del Sistema de Estaciones de Agua y Alcantarillado (MWSS), incluyendo todos los activos y facilidades, el pasado 1 de agosto a las compañas propiedad de las familias López y Ayala y sus contrapartes extranjeras (Las Industrias Bechtel de Estados Unidos, United Utilities de Inglaterra, Lyonnais des Eaux de Francia) resultó en el despido de sus 5,600 trabajadores. Aunque la mayorí a de esos trabajadores fueron recontratados, ellos fueron tomados sobre la base de un perí odo de prueba. Su sindicato de trabajadores no fue reconocido. El gobierno esta planeando también la privatización de la Corporación Nacional de Energí a (NAPOCOR) y hospitales tales como El Centro Lung, El Centro del Corazón, El Centro Kidney, El Hospital Mental de Filipinas y el Hospital General de Filipinas.

Debido a la conducción intensificada de los imperialistas por acumular superganancias aún mayores que resultan en una de las peores crisis económicas jamás experimentadas en Filipinas, los estándares de vida de los trabajadores filipinos ha caí do a niveles extremadamente bajos.