La vía de la revolución mundial en el siglo XXI

En ocasión del ochenta aniversario de la revolución de octubre

Ludo Martens
Partido del Trabajo de Bélgica


Hace ochenta años, el 25 de octubre de 1917, Lenin y el Partido bolchevique desencadenaron la insurrección popular en Petrogrado.
Es así que se da inicio a la Revolución socialista soviética que transformó al mundo entero y que abrió un nuevo capítulo en la historia de la humanidad.
El potente soplo de la Revolución de Octubre inspiró un desarrollo ascendente del movimiento revolucionario proletario hasta la muerte de Stalin en 1953.
Desde entonces, el revisionismo, iniciado por Kruschov, traicionó la Revolución de Octubre y renegó todos sus principios esenciales. Treinta y cinco años de revisionismo condujeron al restablecimiento del capitalismo en su forma más salvaje en la Unión Soviética y en los países del este de Europa y al decline momentáneo de la revolución proletaria mundial.
El siglo veinte habrá sido el siglo del ensayo general de la revolución socialista mundial.
A puertas del año 2000 la experiencia tanto positiva como negativa permite a todas las fuerzas anticapitalistas tener una comprensión más profunda de la justeza histórica de los principios de la Revolución de Octubre.
En efecto, en el curso de la primera mitad del siglo XX, la fidelidad a los principios marxistas-leninistas aportó victorias a las fuerzas revolucionarias en el mundo entero; en el curso de la segunda mitad de este siglo, su liquidación progresiva por el revisionismo provocó derrotas azotadoras a nivel mundial.
Los comunistas tienen la convición que el siglo veintiuno será el siglo del triunfo de los principios de la Revolución de Octubre y del marxismo-leninismo en los cinco continentes.
Los dos grandes problemas que nuestro mundo ha conocido desde los albores del siglo - el problema de la liberación del trabajo por la revolución socialista y aquel de la revolución nacional por la revolución anti-imperialista y democrática como fase preparatoria a la revolución socialista - se interpondrán también en el siglo próximo. Pero ellos se interpondrán con una intensidad mucho más fuerte y con un espectro incomparable, porque los trabajadores en los puntos más recónditos de la tierra estarán integrados en un solo torrente revolucionario. A comienzos del siglo veintiuno, la clase obrera poseerá una experiencia infinitamente más rica que con la cual el proletariado, aun embrionario a nivel mundial, disponía en 1900.
Hoy, en 1997, conmemorar la Revolución de Octubre significa defender la doctrina integral del leninismo en lucha contra el revisionismo impuesto por Krutchov.
Krutchov fue el representante de una línea pequeño burguesa existente en el seno del Partido Bolchevique desde la Revolución de Octubre. Esta línea expresaba los intereses de la burguesía, de la pequeña burguesía y de los elementos burocratizados al seno del aparato soviético. Kamenev, Zinoviev, Trotsky, Bujarin y Rikov son los principales representantes de esta línea en la historia del Partido Bolchevique. En tiempos de Lenin y de Stalin esta línea pequeño burguesa fue sistemáticamente criticada y combatida y el socialismo iba de victoria en victoria. A partir de la muerte de Stalin, la linea menchevique logró tomar el poder con Krutchov.
Krutchov impuso al Partido Comunista de la Unión Soviética las idéas de Kautsky y de los mencheviques que Lenin había combatido tan encarnecidamente.
El análisis que hizo Lenin del kauskismo reviste una actualidad impresionante, en tanto se aplica palabra por palabra al revisionismo moderno. «Con ayuda de sofismos patentes, (Kautsky) vacía al marxismo de su esencia, revolucionaria; se acepta todo del marxismo excepto los medios de lucha revolucionarios, su propaganda y su preparación, la educación de las masas precisamente en ese sentido... la clase obrera no puede alcanzar sus obtetivos de revolución mundial sin sostener una lucha implacable contra ese renegamiento esa apatía, esa bajeza complaciente hacia el oportunismo, ese increible envilecimiento del marxismo en el plano teórico.» (1)
La negación de todos los principios fundamentales del leninismo, la rehabilitación de las ideas de los mencheviques, se hizo sobre la base de la consigna falaz: «criticar las desviaciones de Stalin y volver a Lenin».
Ahora bien, Stalin aplicó integralmente los principios del leninismo y por esta razón se ganó el odio más feroz de todos los reaccionarios. La historia ha demostrado incontestablemente que los ataques contra Stalin, desde Krutchov hasta Gorbachov, apuntan hacia los principios esenciales, establecidos por Lenin. Es fácil demostrar que Krutchov, al atacar a Stalin, efectuó un retroceso, no hacia Lenin si no a Kautsky.
Sin la obra de Stalin, la Revolución de Octubre habría sido un episodio glorioso, cierto, pero local y de corta duración, sin gran impacto en la historia mundial. Es Stalin quién materializa los principios elaborados por Lenin y quién transforma la Revolución de Octubre en una fuerza material capaz de influenciar el destino del mundo.
Cuando Stalin comienza a dirigir el Partido Bolchevique a fines de 1922, el país estaba en ruinas y nada garantizaba el logro de la experiencia. Si en el curso de los años veinte, la línea de Trotsky, Zinoviev, Kamenev o Bujarin hubiesen triunfado a la cabeza del Partido, hubieran conducido a la caída de la dictadura del proletariado. Los principios de la Revolución de Octubre no hubieran podido materializarse en la Unión Soviética y no hubieran conocido el espectro internacional y durable que Stalin les aseguro.
Treinta y cinco años de práctica política, de Krutchov a Brejnev y Gorbachov, demostraron que estos revisionistas no lrograron «corregir los errores de Stalin» o «desarrollar de manera creadora el leninismo adaptándolo a las nuevas condiciones internacionales», como ellos lo proclamaban demagógicamente.
En todos los documentos fundamentales del PCUS a partir del XX Congreso de 1956 encontramos un «leninismo» revisado y falsificado.
Sin la crítica sistemática de estas tesis revisionistas, es imposible restablecer la doctrina integral del leninismo auténtico.
Es necesario reestudiar las obras impotantes de Lenin, para estar en condiciones de refutar los sofismas de Krutchov, Brejnev y Gorbachov.
En efecto, podemos constatar que desde el supuesto «volver a Lenin» proclamado por Krutchov, en muchos partidos comunistas las obras de Lenin son cada vez menos leídas, asimiladas y aplicadas.
Entre los muchos partidos marxistas leninistas que se lanzaron contra el revisionismo, constatamos por otro lado una evolución en el mismo sentido. Si la primera generación de cuadros adquirió un conocimiento bastante sistemático del leninismo, la generación siguiente hizo pocos esfuerzos por dominar el conjunto de la doctrina de Lenin y por aplicarla en la lucha práctica de hoy. Esta debilidad se hace también sentir en el Partido del Trabajo de Bélgica.
Es importante, hoy, sistematizar las tesis esenciales, tal cual Lenin las formuló, sobre el Estado, la democracia, el parlamentarismo, el imperialismo, la revolución proletaria y la dictadura del proletariado. Es lo que haremos en este informe. Nos parece la mejor forma de demostrar la actualidad candente de los principios de la revolución de Octubre.
Al fin del reinado de Brejnev y durante el de Gorbachov, la mayor parte del aparato del Partido Comunista había ya adoptado las posiciones políticas de la gran burguesía internacional.
Un amplio sector del «capitalismo en la sombra» se había dessarrollado con el apoyo de fuerzas revisionistas, ese sector capitalista «ilegal» estrechó alianzas con la alta burocracia que trataba cada vez más los medios de producción como su propiedad privada. El revisionismo acababa su trabajo de destrucción de los fundamentos económicos, políticos, ideológicos y morales del socialismo. La nueva gran burguesía devino una clase para si, consciente de su papel dirigente en la sociedad y presta a instaurar su dictadura abierta. En el vigésimo octavo Congreso, Gorbachov proclamó públicamente la restauración integral del capitalismo en la Unión Soviética.
Luego del combate final por eliminar los últimos vestigios del régimen socialista vimos obrar a nivel mundial un frente unido de todas las fuerzas anticomunistas.


La Revolución de Octubre marcó la primera mitad de nuestro siglo y vimos a todas las fuerzas autenticamente revolucionarias y socialistas aliarse alrededor de su bandera. La contra revolución de 1989-1990, que culminó la degeneración iniciada en 1956, fue, a su vez, un evento que marcó la historia mundial.
En un momento en que se producen grandes eventos de caracter histórico e internacional, es cuando las diferentes fuerzas políticas muestran su verdadera naturaleza. En el curso de la contra revolución 1988-1990, el revisionismo, la social democracia, el trotskismo, el anarquismo, el ecologismo han revelado su caracter burgués y anticomunista. Todas estas corrientes ideológicas se aliaron en un frente unido contra revolucionario para realizar y apoyar la restauración integral del capitalismo salvaje en Europa del Este y en Unión Soviética. Todo esto, claro, en nombre de la libertad, la democracia los derechos humanos y en nombre del «socialismo de caracter humano» y del «socialismo democrático». Todas estas ideologías dependen del «socialismo» pequeño burgués, burgués o reaccionario denunciado en su tiempo por Marx y Lenin.
El restablecimiento del capitalismo integral en la Union Soviética y en Europa del Este en el curso de los años 1989-1990 fue seguido inmediatamente de una ola reaccionaria desencadenándose en el mudo entero, por un crecimiento dramático de la agresividad y la barbarie imperialista.
Hoy la verdadera naturaleza del capitalismo y del imperialismo aparece al desnudo. Las masas populares padecen la violencia barbara del fascismo, del nacionalismo reaccionario, del tribalismo, de los fundamentalismos religiosos, de las agresiones imperialistas y del terrorismo de Estado. La cruda realidad muestra que las tesis sobre el capitalismo y el imperialismo desarrolladas por Lenin no son solamente válidas sino que parecen aún más pertinentes a la situación actual que ellas no lo fueron al principio del siglo.
La violencia que padecen hoy los trabajadores y los pueblos oprimidos constituye una demostración dramática que la sola vía para salir de la barbarie capitalista e imperialista es el camino trazado por la gran Revolución de Octubre.


Primer capítulo

El Estado y la Revolucíon


I. La naturaleza de clase del Estado burgués.


El Estado del Capital

 

Al elaborar su concepción del socialismo científico, Marx y Engels trataron dos asuntos fundamentales: aquel de la propiedad de los medios de producción y aquel del caracter del Estado. Desde los tiempos de Marx los reformistas han estado de acuerdo en que los medios de producción sean en última instancia priopiedad colectiva. Para ellos la colectividad estaba representada por el Estado. La cuestión del Estado ha sido el asunto más controvertido desde Marx . El Estado burgués puede representar diferentes formas, de la monarquía a la república, desde el Estado reaccionario y policial al Estado democrático.
Según Marx y Lenin, la república democrática es la forma de Estado más progresista en régimen burgués. Sin embargo, tal república está fundamentalmente caracterizada por la omnipresencia del capital, de la riqueza.
Lenin, citando a Engels, dice: «En la república democrática... 'la riqueza ejerce su poder de una forma indirecta, pero aún más segura'... primeramente, por la 'corrupción directa de los funcionarios' y segundo, por `la alianza del gobierno y de la Bolsa'» (2). Luego Lenin concluye: «La omnipresencia de la `riqueza' es más segura en la república democrática, porque ella no depende de los defectos del envoltorio político del capitalismo. La república democrática es la mejor forma política posible del capitalismo .» (3).
Marx y Lenin afirman que el Estado no está jamás «encima de la refriega», que no está jamás encima de las clases.
Al contrario, desde que la sociedad está dividida en clases sociales cuyos intereses son fundamentalmente opuestos, todo Estado es un instrumento por el cual una clase domina y oprime a otras clases. Es el instrumento que legaliza la omnipresencia de una clase, en este caso de la burguesía, y que prohibe y quita ciertos medios de lucha a las clases dominadas por esta burguesía.
Lenin: «Según Marx, el Estado es un organismo de dominación de clase, un organismo de opresión de una clase por otra; es la creación de un `orden' que legaliza y consolida esta opresión moderando el conflicto de las clases. Según la opinión de los políticos pequeño burgueses, el orden es precisamente la conciliación de clases, y no la opresión de una clase por otra; moderar el conflicto, es conciliar, y no retirar ciertos medios y procedimientos de combate a las clases oprimidas en lucha por la derrota de los opresores.» (4)

 

El perfeccionamiento de la máquina militar y burocrática

El Estado es el Ejército y la burocracia.

Marx y Lenin explican que las dos instituciones clave del Estado burgués son por una parte las fuerzas de represión y por otra parte la burocracia, y principalmente su escalón superior, que está estrechamente ligado a la gran burguesía y lleva el mismo estilo de vida.
Lenin: «Las dos instituciones más características de esta máquina de Estado son: la burocracia y el ejército permanente. Muchas veces, en sus obras, Marx y Engels hablan de los mil lazos que atan estas instituciones a la burguesía» (5). Y Lenin cita a Marx en El Dieciocho Brumario: «Ese poder ejecutivo, con su inmensa organización burocrática y militar... su ejército de funcionarios de medio millón de hombres y su otro ejército de quinientos mil soldados, espantoso cuerpo parásito... se constituyó... al ocaso del feudalismo que ayduó a derribar» (6).
En la concepción marxista, el nudo central de la máquina del Estado está constituido por las fuerzas armadas y las fuerzas de represión.
«El ejército es tradicionalmente el instrumento que sirve para perpetuar el viejo régimen, la muralla más sólida de la disciplina burguesa, del dominio del capital, y la escuela de la sumisión servil y de la subordinación de los trabajadores al capital.» (7)
«En todas las repúblicas burguesas, hasta las más democráticas, la policía es (con el ejército permanente) el instrumento principal de la opresión de las masas... La policía propina zurras a la 'gente simple'... está llena de deferencia para los capitalistas que se aseguran su indulgencia simplemente otorgándoles coimas... Cortada del pueblo, constituyendo una casta profesional formada de hombres `adiestrados' a obrar con severidad contra los pobres, de hombres relativamente bien pagados y gozando de los privilegios del «poder» (sin hablar de los `ingresos lícitos'), la policía sigue siendo infaliblemente, en todas las repúblicas democráticas donde reina la burguesía, el instrumento... de esta última.» (8)

Una máquina de represión constantemente reforzada y perfeccionada

La máquina del Estado burgués ha sido creada por las clases explotadoras para servir a su dominación y ella ha sido reforzada y perfeccionada luego de las diferentes crisis y revoluciones que han conocido los países capitalistas.
Lenin: «El desarrollo, el perfeccionamiento, la consolidación de este aparato burocrático y militar continúan a través de la multitud de revoluciones burguesas.» (9) «Más se procede a las `redistribuciones' del aparato burocrático entre los diversos partidos burgueses y pequeño burgueses... y más evidente aparece a las clases oprimidas, el proletariado a la cabeza, su hostilidad irreductible a la totalidad de la sociedad burguesa. De ahí la necesidad para todos los partidos burgueses, hasta los más democráticos, incluyendo los `demócratas revolucionarios', de acentuar la represión contra el proletariado revolucionario, de reforzar el aparato represivo, es decir precisamente la máquina de Estado. Ese orden de los acontecimientos obliga a la revolución a `concentrar todas las fuerzas de destrucción' contra el poder de Estado; le impone por tarea, no de mejorar la máquina de Estado, sino de demolerla, de destruirla.» (10)
Desde la Primera Guerra Mundial y el acceso de los partidos social-demócratas a los gobiernos burgueses, la burocracia de los Partidos Socialistas ha recibido una gran parte del aparato burocrático. Y esos partidos han efectivamente sostenido los refuerzos sucesivos del aparato de represión antipopular.
Las autodenominadas 'democracias revolucionarias' del PS se han vuelto a menudo las poetisas de la represión burguesa. El antiguo partidario de la «dictadura del proletariado», Paul-Henri Spaak, se volvió uno de los padres espirituales de la OTAN de la cual fué secretario general. André Cools, quien participó en la dirección de la huelga revolucionaria de 60-61, poco tiempo después estuvo sosteniendo todas las medidas represivas que la burguesía tomó luego de esta huelga. Vandenbroucke, antiguo jefe trotskista convertido en ministro social-demócrata, sostuvo la participación belga en la guerra de agresión contra Irak, apoyó el aumento del campo de acción de la OTAN, solidarizó con su amigo Tobback en su política de refuerzo de la Gendarmería.


Marx : «Hay que romper el estado burgués»


Lenin formula enseguida la tesis esencial de la doctrina marxista sobre el Estado: la vieja máquina de Estado debe ser destruida.
Lenin: «`Todas las revoluciones políticas no han hecho más que perfeccionar esta máquina en lugar de romperla'... Esta deducción es la principal, la esencial, en la doctrina marxista del Estado.» (11) «Lo esencial es saber si la vieja máquina de Estado (ligada a la burguesía por miles de realciones y toda penetrada de... conservadurismo) será mantenida o si será destruida y reemplazada por una nueva... La revolución no debe llegar a conducir lo que la clase nueva comande y gobierne con la ayuda de la vieja máquina de Estado, sino más bien, que luego de haberla roto, ésta comande y gobierne con la ayuda de una nueva máquina: es esta idea fundamental del marxismo la que Kautsky escamotea.» (12)
Lenin extrae una conclusió política categórica en relación a los revisionistas. El afirma: «(Kautsky escribe esto:) 'Jamás y en ningún caso... la victoria del proletariado sobre el gobierno hostil... puede llevar a la destrucción del poder de Estado; no puede resultar más que un cierto desplazamiento... de la corelación de fuerzas al interior del poder de Estado... el objetivo de nuestra lucha política sigue por tanto, como por el pasado, la conquista del poder de Estado por la adquisición de la mayoría en el parlamento y la transformación de ese último en jefe del gobierno'. He aquí el oportunismo más puro y chato; es renunciar de hecho a la revolución reconociéndola en las palabras... En cuanto a nosotros, nosotros rompemos con esos renegados del socialismo y lucharemos por la destrucción de toda la vieja máquina de Estado, para que el proletariado armado se convierta él mismo en el gobierno... el proletariado consciente estará por entero con nosotros en la lucha, no por un 'desplazamiento de la corelación de fuerzas', sino por la derrota de la burguesía, por la destrucción del parlamentarismo burgués... por una república de los Soviets de diputados obreros y soldados, por la dictadura revolucionaria el proletariado.» (13).
Salta a los ojos que estas conclusiones de Lenin se aplican integralmente, palabra por palabra, a todos aquellos que han seguido la política de Krutchov y continúan haciéndolo.

El revisionismo y el Estado burgués

Desde Krutchov los revisionistas han rechazado la posición marxistas sobre el Estado y la Revolución.
Su concepción del Estado es idéntica a la de Kautsky y Vandervelde: el Estado sería un instrumento «neutro», por encima de las clases, del cual la clase obrera podría apoderarse gracias a una mayoría parlamentaria.
Kruschov declaró: «La conquista de una sólida mayoría parlamentaria ... crearía ... condiciones tendientes a segurar transformaciones sociales radicales. Cierto que una seria resistencia... del enorme aparato militar y policial... es inevitable. La transición al socialismo se hará a través de una lucha de clases aguda, revolucionaria.» (14) Ya no se trrata de romper el aparato de estado burgués y reemplazarlo por un aparato revolucionario genarado por la lucha del proletariado. Lo esencial de la doctrina de Marx sobre el Estado es escamoteado por la frase nebulosa «Transformaciones sociales radicales a través de la lucha de clases».
El libro-manual «El movimiento revolucionario internacional de la clase obrera», editado por Boris Ponomarev en 1964, reeditado luego en 1967, expresa perfectamente la continuidad de las ideas revisionistas bajo Kruschov y Brejnev. El trata de la construcción del socialismo, de la lucha de las clases bajo el capitalismo, de la lucha contra el imperialismo en los países dominados y de la lucha por la paz. En estos cuatro dominios, bajo una palabrería aparentamente «Leninista», el expone un programa revisionista y contra-revolucionario coherente y completo.
El capítulo que trata del «Movimiento obrero en los países capitalistas desarrollados», no dice una sola palabra sobre el Estado, en tanto que el instrumento de la dictadura de la burguesía. Escribir 502 páginas sobre la «revolución socialista» sin el menor desarrollo sobre la naturaleza del Estado actual. ¿Como es posible hecerlo?.
Nada se dice de la función del ejército burgués como núcleo de la dictadura de la burguesía, dirigido para combatir militarmente las fuerzas que amenazan el orden económico y político burgués. Se aprende solamente que «un gran frente antimonopolista (es) capaz de reprimir la burguesía, de impedirle hacer su política de violencia con respecto a los trabajadores.» (15)
Las raras alusiones al Estado lo hacen siempre aparecer como un instrumento neutro que podemos arrancar al control de los monopolios». Durante la resistencia (antifascista), la clase obrera combatió por las constituciones auténticamente democráticas que preveían la participación de los trabajadores en la gestión del Estado, y la limitación del poder de los monopolios, de transformaciones progresistas en la economía y la política.» (16) Ya no se trata de romper el Estado fascista y de reemplazarlo por un nuevo Estado, construido en curso del proceso de invertimiento del fascismo por la lucha popular armada.
Mas lejos, se lee: «Los revolucionarios...ven en la vía pacífica de paso al socialismo la expresión de la lucha encarnizada de las grandes masas populares para conquistar los derechos económicos y políticos siempre nuevos, para apartar progresivamente los monopolios de la dirección de la sociedad y finalmente traer al poder a las clases trabajadoras». (17). Encontramos aquí la imagen del Estado en calidad de «dirección de la sociedad», de la cual podemos «apartar progresivamente los monopolios» para reemplazarlos por «el poder de las clases trabajadoras».

II. La democracia burguesa
¿Cómo se hace la pregunta de la democracia?

En nombre de la democracia, los crímenes más abominables...

Al momento del derrumbamiento de la Unión Soviética, la significación de la clase de los discursos sobre «la democracia» en general, «por encima de las clases», aparece con una claridad evidente.
La contra-revolución en Europa del Estado y en Unión Soviética ha sido hecho bajo la consigna « libertad y democracia». La caída de la producción industrial del 50%: «en nombre de la democracia». El reinado de 4.000 organizaciones de la mafia: «en nombre de la democracia». El robo de todas las economías de los pensionados en promedio de una inflación del 3.000%: «en nombre de la democracia». Las guerras civiles reaccionarias en Azerbaidjan, en Armenia, en Georgia, en Tchetchenia, en Tadjikistan: «en nombre de la democracia». Un exceso de 1.700.000 personas muertas en tres años: «en nombre de la democracia».
Después del derrumbamiento de la URSS, la Liga Mundial Anti-Comunista, que reagrupa las principales organizaciones fascistas y de extrema derecha del mundo, ha cambiado su nombre por «Liga Mundial por la Libertad y la Democracia»!, con lo dicho basta.
En Rusia, el restaurador del capitalismo salvaje, Yeltsin pudo destruir el parlamento ruso bajo el fuego de sus carros blindados, el ha podido instaurar un régimen apoyándose en la mafia y en las potencias imperialistas, el ha podido falsificar a fondo las elecciones, toda la prensa burguesa no cesa de repetir que «la democracia progresa» en Rusia.
En Africa, en 1990, el «viento de la democracia» ha comenzado a soplar con la iniciativa de Mitterrand desde la cumbre de la Beaule. Desde entonces, la situación de las masas populares están gravemente deterioradas y las intervenciones imperialistas se suceden Desde la cumbre de Chailot, en Noviembre de 1991, Habyarimana afirma que «la consolidación de la democracia pluralista es acelerada en Rwanda después de la cumbre de la Beaule». Y dos años mas tarde, bajo esta bandera, Habyarimana había acabado los preparativos del genocidio...

¿La democracia para qué clase?

Tratando de la democracia, todos los reformistas «olvidan» el principio más elemental del marxismo, el del análisis de clases. En una sociedad basada en la propiedad privada de los medios de producción, la burguesía y la clase obrera constituyen dos clases cuyos intereses son diametralmente opuestos. ¿Qué tipo de democracia puede haber en tal contexto?.
Lenin: «Es natural que un liberal hable de «democracia» en general. Un marxista no dejará jamás de demandar: ¿Para Qué Clase?» (18) «En la medida que existan clases distintas, no se podrá hablar de 'democracia pura', si no solamente de democracia de clase.» (19) «Democracia para una infima minoría, democracia para los ricos, tal es el democratismo de la sociedad capitalista.» (20)
¿Dónde está «la» democracia, cuando en el nombre del derecho a la propiedad de los medios de producción, un puñado de explotadores decididos a cerrar «su» fábrica y de echar a millares de obreros a la calle?.
¿Dónde está «la» democracia, cuando para proteger la «propiedad privada» del patrón , la gendarmería interviene con violencia para acabar con la lucha de los obreros licenciados para la mantención de sus empleos?
«Para proteger los intereses de la gran burguesía, nuestra «democracia está presta en todo momento a lanzar las fuerzas de represión contra los obreros, los jóvenes, los inmigrantes. La «democracia» puede en todo momento, para proteger el orden burgués establecido, detener los sindicalistas y los anticapitalistas, prohibir los partidos y los periódicos, decretar el régimen de excepción.

La prensa y el Parlamento, ¿Instrumentos de la Democracia?

La «Libertad de Prensa»

La «libertad de prensa» es uno de los millares de ejemplos de lo que significa realmente la democracia burguesa.
Cada uno es «libre» de publicar un diario. Pero, desde luego, es necesario poseer al menos cien millones de FB.
La «libertad de prensa» bajo el capitalismo, es escencialmente la libertad de glorificar, de justificar y de defender el capitalismo y de la libertad de denigrar, de calumniar, de ensombrecer, de manchar las luchas anticapitalistas.
El 2 de febrero de 1997, tuvo lugar en Bélgica, en Clabecq, una de las manifestaciones obreras más memorables del último medio-siglo. Ella se proclama orgullosamente una manifestación de la clase obrera contra el patronato, para las revindicaciones radicales. La prensa de la burguesía, impresionada por el inmenso éxito, destaca la manifestación por «la ternura». La manifestación era de «una calma y dignidad perfectas, manchada sólo de un incidente, ... el despertar de los ciudadanos.» (Le Soir) «Los colores del estremecimiento ciudadano», titulaba Vers l'Avenir y «El estremecimiento ciudadano se hace más grande» afirmaba La Libre Belgique. La Dernière Heure anunciaba «El despertar de la ciudadanía». Claramente, la prensa burguesa niega que las clases explotadas se han mobilizado contra sus explotadores. El concepto de contra-revolución de la «ciudadanía» está utilizado para insinuar una solidaridad de todos los ciudadanos, patrones, banqueros y altos funcionarios preocupándose tanto del empleo como lo hacen los empleados amenazados.
Una semana más tarde, delante todas las maniobras de más en más groseras para liquidar la Fundición de Clabecq por níveles, unos obreros daban unos puñetazos bien merecidos al presidente de la interventora. E inmediatamente, la prensa «libre» se descadenó. Para ésta prensa, la violencia, no es el capitalismo listo en echar a 2,000 obreros en la calle, en acosar a 2,000 famillas en la desesperación, en empujar a la gente al suicidio, y a abrir el camino a otros hacia la droga y la pequeña crimininalidad. La violencia, es el obrero desesperado que levantó el puño contra su explotador. L'Écho, el períodico de la bolsa, escribe: « En cuanto a la dirección, a los ingenieros, esto fue siempre el terror». «Es todo el contrario de la democracia: el totalitarismo». «Son prácticas de quienes detrás de discursos de extrema izquierda, se colocan de hecho hacia la extrema derecha». Le Soir acusa a d'Orazio, el principal dirigente obrero de Clabecq, de haber «confiscado y desviado» la voluntad de 50,000 personas presentes a la manifestación! «Roberto d'Orazio, el 'papa rojo' de la Fundición, se pierde. Confiscó el enorme impulso de solidaridad ciudadana con el sólo provecho que su propio «vamos a ir hasta el final».
Escuchamos algunos comentarios de Lenin a éste próposito: «La 'libertad de prensa' es igualmente una de las principales palabras de la 'democracia pura' ... Los obreros saben .. que ésta libertad es un engaño hasta cuando las mejores imprentas y las grandes reservas de papel estén agrarrados de los capitalistas, hasta cuando permanezca el poder del capital sobre la prensa ... Los capitalistas califican de libertad de prensa, la libertad de utilisar sus riquezas para fabricar y falsificar lo que llamamos 'la opinión pública'.» (21)

«El sufragio universal, es la dictadura de la burguesía»

¿Y a propósito de la relación entre la democracia y las elecciones ? La burguesía afirma que las elecciones libres constituyen la esencia del proceso democrático. ¿Cual es la posición leninista a éste propósito ?
Hasta dentro de una república democrática, el Estado es esencialmente una máquina para oprimir a las clases trabajadoras y su función principal es mantener la dictadura del capital. La burguesía organisa ciertas formas de democracias con la meta explícita de reconciliar a las masas con la dictadura del capital, de hacerlas aceptar el inevitable o el el bien fundado de la dominación del capital.
Las elecciones, bajo el régimen burgués, son una operación gigantesca de manipulación de la opinión con la meta de dar la ilusión que la política gubernamental, quien está directamente dictada por el gran capital, emana de la voluntad del pueblo. A cada año, los hechos dan la prueba de ésta afirmación. Felipe González ganó sus primeras elecciones en España prometiendo que España permanezería afuera de la OTAN ! Una vez que recogió los votos gracias a las promesas demagógicas, entró al seno de OTAN! Los social-demócratas belgas hicieron una campaña prometiendo «salvar» el sector público. Una vez llegados al gobierno, votaron un programa de privatizaciones que soprepasaba hasta los planes de los más atrevidos de los liberales . Con la manipulación y la propaganda, la burguesía llega a hacer entrar cada nuevo gobierno como la emanación de la voluntad popular, expresada durante elecciones! Después, éste gobierno ejecuta la política que la gran burguesía juzga más oportuno seguir.
Lenin dice con razón: «El sufragio universal, es la dictadura de la burguesía». De verdad, bajo la dominación, cuando praticamente todos los medios de comunicación están dentro de las manos del gran capital, cuando toda la maquinaria del Estado es controlada por la gran burguesía y los partidos burgueses, cuando el Estado y los monopolios financian las campañas de los partidos burgueses con la ayuda de sus cientos de millones de francos. Las elecciones son efectivamente una operación para consolidar la dictadura de la burguesía.
Los social-demócratas y los revisionistas, por embellecer la democracia burguesa, afirman que el sufragio universal «es una gran conquista del movimiento obrero». El advenimiento del sufragio universal en Bélgica, permite refutar esta fábula. En primer lugar, la dirección del Partido Obrero Belga, había avanzado esta revindicación para escamotear la necesidad de la revolución socialista y de la dictadura del proletariado. Se bate por el sufragio universal con el objetivo explicito de presionar a los obreros en la vía del reformismo y de la colaboración de clases. Además, el sufragio universal no fue acordado hasta al momento cuando el Partido Obrero había dado todas las garantías que él defendería el orden establecido y que sería un gestor leal de la seguridad burguesa. Sí, como lo dice Lenin: en la sociedad capitalista, el sufragio universal, es la dictadura de la burguesía.
Así es como Lenin se expresa al respecto. «Es lo mismo en la más democrática de las repúblicas, El Estado no es otra cosa que una máquina de opresión de una clase a otra. La burguesía está obligada a hacerse la hipócrita y de dar el nombre de «poder de todo el pueblo» o de democracia en general, o de democracia pura a la república democrática burguesa, que es de hecho la dictadura de la burguesía, la dictadura de los explotadores sobre las masas trabajadoras.
«La república democrática, la asamblea constituyente, el sufragio universal, etc., es la dictadura de la burguesía. Para liberar el trabajo del yugo capitalista, no hay otro medio que reemplazar esta dictadura por la dictadura del proletariado. Sólo la dictadura del proletariado es capaz de liberar a la humanidad del yugo capitalista, de la mentira, de la falsedad y de la hipocresía de la democracia burguesa, democracia para los ricos, y de instaurar la democracia para los pobres.» (22)

¿La democracia defiende las minorías?

La burguesía pretende que su sistema «democrático» permite asegurar la defensa de las minorías. En realidad, ella se esfuerza para poner a las «minorías» bajo el control de uno u otro partido burgués para quebrar el espíritu de lucha de esta minoría e «integrarla» dentro del orden establecido.
Lenin escribió «la democracia burguesa no concede la defensa de la minoría a otro partido burgués; en cambio el proletariado, en todas las cuestiones serias, profundas, fundamentales recibió en lugar de «protección de la minoría» la ley marcial o las masacres. Mientras más la democracia se desarrolla, se acerca más, en casos de divergencias políticas profundas y peligrosas para la burguesía, de la masacre o de la guerra civil.» (23)
En Estados Unidos, ciertas políticas burguesas se especializan en la «protección de la minoría negra», pero la policía se especializa en las redadas violentas en los barrios negros más pobres. La de Los Angeles tiene una historia larga de violencia racista, es como la noche, cuando la policía acosó un solo hombre, Rodney King. Un testigo registró esta escena con un video. Y a pesar de esta prueba, los policías salieron libres. Una manifestación violenta de la mayoría de las personas pobres de Los Angeles se sucedió. Manifestación que fue detenida por el ejército americano y por la policía.

La democracia burguesa contra los trabajadores

La democracia excluye a los pobres

En la sociedad capitalista, la «Democracia» es hecha a medidas para los ricos, mientras que mil obstaculos, restricciones y dificultades impiden a los pobres de utilizar los pocos derechos que les han dejado nominalmente.
Lenin, ha perfectamente descrito el tipo de «Democracia» de la cual los trabajadores pueden gozar bajo el reino del Capital. «la Democracia Burguesa..... es siempre .... una Democracia limitada, deformada, falsa, hipócrita, un paraiso para los ricos una anzuelo peligroso y un engaño para los explotados y para los pobres.» (24) En el régimen capitalista, la Democracia es reducida, comprimida, recortada, mutilada por este ambiente que crean la esclavitud salarial, la necesidad y la miseria de las masas.» (25) «Si se considera de más cerca el mecanismo de la Democracia capitalista se verá por todas partes.... restricción sobre restricción al democratismo. Estas restricciones, eliminaciones, obstáculos para los pobres parecen «menus»,....pero, totalizadas, estas restricciones excluyen, eliminan a los pobres de la política de la participación activa en la democracia.» (26)

Las leyes y los jueces al servicio del Capital

Bajo la «Democracia», la burguesía ha adoptado centenas de leyes y de decretos que proteguen la explotación y al arbitrario capitalista, centenas de reglamentos que molestan, agobian, discriminan y roban a los trabajadores.
Pero no es suficiente para la burguesía que las leyes sean hechas por ella y para ella. En «Democracia», estos que tienen el dinero pueden contratar jueces y especialistas para «desviar» legalmente las leyes y reglamentos que limitan tan solo un poco la arbitrariedad de los capitalistas.
Agregando, en la «Democracia Burguesa», el aparato policial y jurídico esta ligado de mil maneras a la gran Burguesía y ayuda de mil maneras a ésta y a los ricos a «arreglar» sus problemas, tanto que ella aplica sin misericordia las leyes contra los pobres.
Lenin escribe: «Cuando en los países capitalistas, los jueces, burgueses hasta la raíz de sus entrañas... gastan siglos o decenios elaborando los reglamentos... escribiendo... centenas de volumenes de leyes y comentarios que agobian al obrero, mantiene al pobre atado de pies y manos, dirigen mil enredos y obstaculos al simple trabajador..., entonces los liberales burgueses y el señor Kautsky no miran en esto «arbitrariedad»! En este aspecto reina el «orden» y la «legalidad»!, en ese caso todo ha estado meditado y codificado para «sacarle el jugo» al pobre. En ese caso concreto miles de abogados y de funcionarios burgueses... saben interpretar las leyes de manera que sea imposible al obrero y al campesino medio romper la barrera de puntas de acero que disponen estas leyes. Estos no es «lo arbitrario» de la burguesía, esto no es la dictadura de los explotadores indecentes y hábidos de la sangre del pueblo. Esta es «Democracia» pura, que aparece más pura de día en día.» (27)

Democracia burguesa y terror antipopular

En Turquía, Colombia y el Perú, las elecciones se realizan, parlamentarios son elegidos, la democracia reina. Pero el ejército y las bandas de «autodefensa» organizadas por el poder aterrorizan la población masacran decenas de miles de sindicalistas, campesinos y revolucionarios.
Lenin ya señalaba: «No hay Estado, incluso el más democrático, que no tenga en su constitución sesgos o restricciones que permitan a la burguesía lanzar las tropas contra los obreros, proclamar la ley marcial, etc. «en caso de violación del orden», es decir, en caso que la clase explotada «violara» su estado de servidumbre, y si ella tuviera la veleidad de no compôrtarse como esclava.» (28)

Aspiración a la democracia y a la revolución

Los trabajadores quieren una democracia que les sirva

En la época actual, en la cual los trabajadores han adquirido un cierto nivel de educación, la gran burguesía está obligada a invocar la democracia para justificar su reinado. Consigue fabricar una «mayoría democrática» utilizando la propaganda, la intoxicación con mentiras, el lavado de cerebros y también la intimidación y la presión.
Sin embargo, en la masa trabajadora vive un real deseo de auténtica democracia. Ahora, «en el Estado burgués», aún en el más democrático, las masas oprimidas se enfrentan constantemente contra la contradicción irritante, entre la igualdad en palabras, proclamada por la «democracia» de los capitalistas y las miles de restricciones y subterfugios reales que convierten a los proletarios en esclavos asalariados. (29).
¿Cómo utilizar esta contradicción entre la democracia «en palabras», formal y falsa y la aspiración profunda de los trabajadores por una democracia «para ellos»?
Realizar las aspiraciones democráticas de los proletarios y los trabajadores, es el punto exactamente opuesto de la mixtificación «democrática» organizada por los tiranos que son los grandes empresarios y sus políticos. En este sentido, la lucha para realizar las aspiraciones democráticas de los trabajadores es un aspecto escencial en la lucha por la revolución socialista.
Lenin: « ... tan plena, tan metódicamente realizada como sea posible concebir, de burguesa, la democracia se convierte en proletaria.» (30) Las aspiraciones democráticas de los trabajadores, manifestadas en el marco de una democracia burguesa, pero seguidas y realizadas de una manera radical, hasta el fin, se transforman en democracia proletaria por el derrumbe del sistema burgués. Para decirlo con las palabras de Lenin: «Desarrollar la democracia hasta el fin ... es una de las tareas esenciales en la lucha por la revolución social.» (31)
Aquí hay un punto de ruptura, la cantidad se transforma en calidad, los derechos democráticos conquistados en el marco del sistema burgués se transforman en democracia proletaria a través de la revolución socialista.
Sin embargo, hace 80 años que los social-demócratas y los revisionistas pretenden lo contrario. La extensión sistemática de «la» democracia en el marco burgués nos aproximará siempre más y más al socialismo y se transformará finalmente de manera pacífica en socialismo. Para ellos, la diferencia entre democracia burguesa y democracia proletaria es una diferencia de cantidad, una pudiendo transformarse pacíficamente en la otra, sin pasar por la ruptura cualitativa que es la revolución socialista.
Lenin ha denunciado a esta gente en estos términos: «Los kautskistas de todas las naciones ... se aplastan ante la burguesía, se acomodan con el parlamentarismo burgués, disimulan el carácter burgués de la actual democracia y se contentan con pedir que sea ampliada, que sea realizada hasta el fin.» (32)
Ahora, en esta época histórica donde reinan los monopolios y el imperialismo, la democracia burguesa se degrada cada vez más: es la reacción que triunfa en toda línea, los derechos democráticos de los trabajadores son cada vez más reducidos ... y hoy en día esto es a menudo realizado por esta misma social-democracia, que pretendía que «la extensión continua» de la democracia burguesa iba a conducir al socialismo!
Las palabras de Lenin al respecto merecen amplia reflexión: «La super estructura política que dirige la nueva economía, el capitalismo monopolista ... es el viraje decisivo a partir de la democracia hacia la reacción política.» (33) «Políticamente, el imperialismo tiende, de manera general, hacia la violencia y a la reacción.» (34)
¿Los acontecimientos esenciales de la historia reciente no confirman, de manera contundente, estas tésis? ¡La bárbara guerra contra Irak, el embargo que asesina «pacíficamente» un millón de bebés, de niños y de ancianos irakíes, (con la participación activa de los social- demócratas y el apoyo político del revisionista Gorbatchov!); !El genocidio de Rwanda que mató un millón de tutsis y de hutos democráticos (con la participación activa del ejército francés del social demócrata Miterrand!); las leyes anti-sindicales en Inglaterra; la corrupción escandalosa de los partidos social cristianos y social demócratas que han estallado en Italia y en Bélgica ...
Entonces, con toda seguridad, Lenin denuncia los oportunistas del género de Khutchov, Marchais, Carrillo, Berlinger! «El camino hacia delante, partiendo de esta democracia capitalista ... no nos lleva simplemente, directamente y sin tropiezos, a «una democracia cada vez más perfecta», como lo pretenden ... los oportunistas pequeño burgueses. No. El camino hacia delante se hace pasando por la dictadura del proletariado.» (35).

La democracia bajo el socialismo

¿Cómo se plantea, entonces, el interrogante de la democracia bajo el socialismo? El socialismo no es, de ningún modo, la «verdadera democracia para todos», como lo pretenden los kautskistas y los kruchevianos.
Para los capitalistas que disfrutan plenamente la democracia burguesa, el socialismo significa escencialmente el fin de la democracia, el fin de la libertad de explotar, el fin de la libertad de acumular fortunas por medios legales e ilegales, el fin de la libertad de comprar los medios de comunicación y de «moldear» la opinión pública, el fin de la libertad de organizar la educación para su interés, etc.
Para los trabajadores, el socialismo no significa la expansión de la vieja democracia burguesa, sino la creación de nuevas formas de democracia que permitan a los trabajadores participar realmente en las decisiones políticas y económicas.
Lenin declara: «La dictadura del proletariado (...) no puede limitarse simplemente a la ampliación de la democracia. Al mismo tiempo que una ampliación considerable de la democracia, convertida por primera vez en democracia para los pobres, democracia para el pueblo y no para los ricos, la dictadura del proletariado lleva una serie de restricciones a la libertad de los opresores, de los explotadores, de los capitalistas. A aquellos, debemos someterlos con la finalidad de liberar a la humanidad de la esclavitud salarial; es necesario quebrar su resistencia por la fuerza, y es evidente que donde hay represión, hay violencia, no hay libertad, no hay democracia.» (36)

Los revisionistas y la democracia burguesa

Kruschov y los revisionistas que niegan el carácter de clase del Estado también reusan reconocer que toda forma de democracia tiene un carácter de clase. Han retomado las frases de Kautsky sobre «la democracia pura», sobre «la demoracia auténtica» o sobre «la democracia verdadera».
El libro de Ponomarev afirma: «El concepto de la democracia auténtica como poder del pueblo en el interés del pueblo ha sido expuesto en los programas de los partidos comunistas de Italia, Francia, Inglaterra, Bélgica, Finlandia, Estados Unidos.» (37)
Los revisionistas niegan el carácter de clase de la democracia y utilizan frases ampulosas: «Salir del marco estrecho de la democracia burguesa», «transformar gradualmente» y «enriquecer» la democracia. Así quieren hacer creer en la tésis reformista que una extensión de «la» democracia (¡bajo la dictadura de la burguesía!) lleva directamente al socialismo.
Ponomarev: «Saliendo del cuadro estrecho de las formas democráticas burguesas, enriqueciendo la democracia con un contenido nuevo, transformándola gradualmente en un medio ventajoso para que el pueblo pueda ejercer cada vez más un poder real y limitar y en seguida liquidar el poder de los monopolios, los trabajadores lanzarán las bases de una verdadera democracia evolucionando hacia el socialismo.» (38)
Esta verborrea inflada y vacía fue tomada directamente de los social demócratas Kautsky y Vandervelde. Sirve para enmascarar las cuestiones esenciales. Primero la del Estado: ¿Es un instrumento de la dictadura del capital o es una institución neutra donde «el pueblo» puede ejercer un «poder real» creciente y «limitar» y después «liquidar» el poder del capital? En seguida la cuestión de la dictura de la burguesía y de sus formas «democráticas» que esta dictadura puede revestir. Enmascara también la cuestión de la revolución socialista y finalmente la de la dictadura del proletariado, que únicamente puede asegurar realmente la democracia de los trabajadores.
La misma verborrea fue utilizada por Thorez para escamotear los problemas de la revolución socialista y la dictadura del proletariado. Ponomarev lo cita así: «Maurice Thorez ha dicho: 'No hay más, en nuestra época, un largo intervalo histórico entre las transformaciones democráticas y las socialistas ... La democracia, creación contínua, terminará en el socialismo.» (39) Gracias a la tésis de la «creación contínua», Thorez hace desaparecer la ruptura que constituye la revolución socialista, ruptura que separa dos mundos, el de la dictadura de la burguesía y aquel de la dictadura del proletariado

 

III. El «tránsito» parlamentario»


Las nociones que acabamos de estudiar, la del Estado neutro «por encima de las clases» y la de la «democracia pura», son la base de la estrategia reformista del paso al socialismo por la adquisición de una mayoría parlamentaria.
Lenin se burló ásperamente de la ineptitud social demócrata proferida por Kautsky y Vandervelde a este propósito.

La verdadera naturaleza del parlamento

El parlamento, una pantalla escondiendo las fuerzas de la represion

Lenin ha mostrado claramente la naturaleza de clases del parlamento burgués: es un órgano de la clase hostil, una maquinaria para reprimir a los trabajadores, un órgano de decoración en el cual las decisiones verdaderas no son tomadas, es una pantalla para las fuerzas del orden, que, se dedican al espionaje, a la represión y en caso de necesidad, se lanzan a las masacres.
Lenin escribió: «Los obreros saben y sienten ... que el parlamento burgués es para ellos un organismo extranjero, un instrumento de opresión en manos de la burguesía contra los proletarios, el organismo de una clase hostil, de una minoría de explotadores.» (40)
El parlamento burgués es parte integral del aparato del Estado burgués; si sus fuerzas de represión y su burocracia antipopular son sus núcleos, el parlamento es ante todo una pantalla que oculta los verdaderos centros del poder burgués, un molino de viento que siembre ilusiones «democráticas». Si los verdaderos centros del poder capitalista deciden reprimir los movimientos populares, el parlamento tiene por instrucción justificar «democráticamente» la represión.
Lenin: «El parlamento burgués, (en las condiciones) donde la propiedad de los capitalistas y su poder se mantienen, es una máquina destinada a reprimir a millones de trabajadores por un puñado de explotadores ... Hoy, cuando la historia mundial ha inscrito en la orden del día la destrucción completa de ese régimen y el paso del capitalismo al socialismo, contentarse con el parlamentarismo burgués, ... adornarlo bajo el nombre de «democracia» en general, esconder su carácter burgués, olvidar que el sufragio universal, mientras exista la propiedad capitalista, es uno de los instrumentos del Estado burgués, es traicionar vergonzosamente al proletariado.» (41)
Estas palabras de Lenin se aplican íntegralmente a los adeptos de Kruschov que «se contentan con el parlamento burgués, esconden su carácter burgués y traicionan vergonzosamente al proletariado».

El capital controla y vigila al parlamento

Pasar del régimen parlamentario al socialismo es una idea ridícula puesto que el parlamento no es el centro del poder en la sociedad capitalista.
Todo el mundo sabe que las grandes decisiones políticas, económicas y militares son elaboradas en los estrechos círculos de la gran burguesía, en los círculos dirigentes del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional, del ODE, de los servicios de estudios especializados, de los Estado-Mayor de la policía, el ejército, de la OTAN, de las federaciones de empresas ... Sus decisiones son entonces enviadas por el gobierno al parlamento, que se inclina y dice: «Sí».
En Bélgica, estos últimos años, el presupuesto designado a la educación secundaria ha sido fuertemente reducido y el acceso a la universidad limitado. ¿Quién ha designado y tomado estas decisiones? ¿Son las masas de trabajadores y estudiantes que defienden sus intereses? No, ellas no tienen derecho a opinión. ¿Son los parlamentarios? De ninguna manera. Quienes han elaborado estos planes antipopulares son los servicios de estudio de los patrones y los especialistas de la alta burocracia del Estado. Después, los estados mayores de los partidos burgueses que han sometido estos planteamientos al parlamento y han ordenado a «sus» parlamentarios obedecer.
Lenin dijo respecto a este tema: «El parlamento burgués ... , en una democracia burguesa, jamás resuelve las demandas importantes; éstas han sido decididas por la Bolsa, por los bancos.» (42) «El verdadero trabajo de «Estado» se efectúa detrás de las bambalinas; es ejecutada por los departamentos, las cancillerías, los estados mayores. En los parlamentos, lo único que se hace es parlotear con el solo fin de embaucar al «buen pueblo.» (43) «En la sociedad capitalista ... los asuntos más importantes ... son resueltos por un puñado ínfimo de capitalistas, que no se limitan solamente a engañar a las masas, sino que a menudo engañan también al parlamento. No hay ningún parlamento en el mundo que haya dicho alguna vez algo serio sobre la guerra y la paz! En la sociedad capitalista, los asuntos principales concernientes a la vida económica de los trabajadores ... el capitalista los resuelve como un gran señor, como Dios!» (44)

El sentido de las elecciones en el regimen burgués

Escoger «su partido burgués»

El parlamento burgués es definitivamente un instrumento en beneficio de la dictadura de la burguesía ... Entonces ¿Cuál es el verdadero significado de las elecciones en el régimen burgués?
Los partidos burgueses y pequeños burgueses tienen medios gigantescos, tienen el apoyo y la simpatía de los grandes capitalistas que poséen los medios de comunicación. En estas condiciones, las elecciones permiten esencialmente a las masas escoger que elemento burgués o pequeño burgués irá al parlamento para defender «en nombre del pueblo», el orden burgués. Que la mayoría parlamentaria sea compuesta de liberales, de social-demócratas, de nacionalistas, de social-cristianos, de ecologistas o de fascistas, todos defienden los principios de base del sistema capitalista y los intereses de la gran burguesía. Lenin con mucha pertinencia decía: «Decidir periódicamente ... que miembro de la clase dirigente pisoteará, aplastará al pueblo en el parlamento, tal es la verdadera escencia del parlamentarismo burgués.» (45)

Un reflejo directo de la madurez de los trabajadores

Por otra parte, las elecciones también pueden indicar la medida en la que los trabajadores comienzan a abandonar el sistema capitalista.
Lenin, citando a Engels: «El sufragio universal es el índice que permite medir la madurez de la clase obrera. Esta clase no es nada y jamás será nada en el estado actual.» (46)
Aún cuando la mayoría de la población elige revolucionarios, este voto prueba solamente los sentimientos revolucionarios de las masas. Indica que los espíritus están maduros para la revolución. Pero aún es preciso hacerla y vencer al enemigo por medios revolucionarios. Lenin: «El sufragio universal certifica el grado de madurez de las diferentes clases en la comprensión de sus respectivas tareas. Demuestra cómo las diferentes clases están dispuestas a cumplir con sus tareas. La verdadera solución de esas tareas es obtenida no por el voto sino por todas las formas de la lucha de clases, comprendida la guerra civil.» (47)



La participación comunista en las elecciones

Entonces ¿Por qué los comunistas participan en el parlamento? Ellos jamás lo hacen para sembrar ilusiones con un pretendido paso parlamentario al socialismo. Los comunistas participan en el parlamento para probar a los trabajadores que un día, será necesario disolver ese parlamento que no es más que un instrumento de la dictadura burguesa y que será necesario reemplazarlo por los órganos revolucionarios de las masas trabajadoras.
Lenin: «La participación en las elecciones parlamentarias y en las luchas parlamentarias es obligatoria para el partido del proletariado revolucionario justamente para educar las capas retrasadas de su clase, precisamente para despertar e instruir a la masa aldeana inculta, oprimida e ignorante. Mientras ustedes no tengan la fuerza suficiente para disolver el parlamento burgués y todas las instituciones reaccionarias, ustedes deben trabajar en esas instituciones precisamente porque aún se encuentran obreros embrutecidos por la clerigalla y por la atmósfera asfixiante de los hoyos provincianos.» (48)

¿Cómo la mayoria puede realmente decidir?

¿Que es la voluntad de la mayoría del pueblo? ¿Cómo esta voluntad puede expresarse?
¿Los asuntos vitales, los que deciden la vida o la muerte del sistema capitalista, pueden ser resueltos por un voto minoritario contra la mayoría en el parlamento? ¿La problemática de la dictadura de la burguesía o de la dictadura de los trabajadores puede ser decidida por un voto mayoritario en el parlamento?
Lenin dijo: «Los ... socialistas pequeños burgueses ... aún sueñan con instaurar el socialismo por medio de la persuación. La mayoría del pueblo será persuadido y entonces la minoría se someterá, la mayoría votará, y el socialismo será instaurado. No, el mundo no está hecho de una manera tán feliz; los explotadores, los halcones rapaces, la clase capitalista no se dejan convencer. La revolución socialista confirma lo que todo el mundo ha visto: La resistencia encarnizada de los explotadores. Cuanto la presión de las clases oprimidas más se acentúa, cuanto más están estas clases listas para derribar toda opresión, toda explotación ... más furiosa se vuelve la resistencia de los explotadores.» (49)
«Los demócratas pequeño burgueses ... que han substituido la lucha de clases por sus sueños sobre el entendimiento de las clases, se representan la transformación socialista ... no como el derrumbe de la dominación de la clase explotadora, sino en un proceso de sumisión pacífica de una minoría a una mayoría consciente de sus deberes. Esta utopía pequeño burguesa, indisolublemente ligada a la noción de un Estado colocado sobre las clases condujo en la práctica a la traición.» (50)
Así, para instaurar el socialismo, es necesario invertir la dominación de la clase burguesa y quebrar la resistencia inevitable, feroz y encarnizada de los explotadores. Estas cuestiones se resuelven en la lucha de clases más áspera, y no por un simple voto en el parlamento.
Aún en los casos muy raros en los cuales un parlamento se pronuncie mayoritariamente por el paso al socialismo o por medidas anticapitalistas consecuentes, el voto en sí no resuelve de ninguna manera el problema de la realización efectiva de esas medidas. La victoria de las fuerzas anticapitalistas no puede ser asegurada más que por la lucha de clases, por la conquista de la mayoría en la acción revolucionaria y en el derrumbamiento por la fuerza de la clase dominante.
Lenin: «El proletariado no puede vencer sin ganar a su causa a la mayoría de la población. Pero limitar o subordinar esta conquista a la mayoría de los sufragios en las elecciones bajo el dominio de la burguesía, es hacer prueba de una incurable debilidad de espiritu o consiste simplemente en engañar a los obreros. Para ganar la mayoría de la población, el proletariado debe primero destruir la burguesía y apoderarse del poder estatal; debe en segundo lugar instaurar el poder de los Soviets, después de haber demolido a fondo el viejo aparato del Estado, minando de un solo golpe la dominación, el prestigio, la influencia de la burguesía y la de los pequeños burgueses conciliadores sobre las masas trabajadoras no proletarias. Debe, en tercer lugar, acabar de destruir la influencia de la burguesía y de los conciliadores pequeños burgueses sobre la mayoría de las masas laboriosas no proletarias, satisfaciendo por medidas revolucionarias sus necesidades económicas a costa de los explotadores.» (51)

Los revisionistas y el parlamentarismo burgués

Todas las posiciones de Lenin sobre el parlamentarismo burgués, han sido liquidadas por Kruschov.

Elogio del parlamentarismo
burgués

En el libro de Boris Ponomarev, leemos: «Los partidos comunistas de los países capitalistas siempre han indicado que era posible utilizar el sistema parlamentario ... después de la toma del poder de las clases trabajadoras. El Partido comunista francés, en las tésis de su XIV Congreso (1956), así lo ha indicado: «Nuestro pueblo está apegado a las instituciones parlamentarias conquistadas en las luchas del pasado, restablecido con la independencia nacional en los combates de 1944. Es muy probable que se esforzará de sacar partido de estas instituciones para la reestructuración del sistema social» (52) Los comunistas estudian ... las posibilidades ... de utilizar las instituciones ... burguesas ... Así se procede ... a colocar a plena luz, el carácter limitado e inconsecuente de la democracia burguesa. Los comunistas lo hacen sin ofender los sentimientos de las masas ligadas a las instituciones democráticas tradicionales, que, en la realidad, son el resultado de la lucha de muchísimas generaciones de la clase obrera.» (53)
Hagamos algunos comentarios sobre estas dos afirmaciones de Ponomarev.
Es falso presentar las instituciones parlamentarias como «el resultado de las luchas de la clase obrera», para insinuar que ellas pueden encarnar la voluntad de los trabajadores. El parlamento fue creado por la gran burguesía para ejercer su dominación sobre la sociedad. Ensegida las luchas de la clase obrera de los finales del siglo pasado han sido desnaturalizadas y desviadas por los jefes reformistas. Estas luchas fueron orientadas hacia el sostén al sistema político burgués y los jefes reformistas son completamente integrados a través de su participación al parlamento burgués. El sufragio universal (con la exclusión de las mujeres, es claro) fue concedido con el objetivo explícito de quebrar el movimiento revolucionario de los trabajadores, y los jefes reformistas lo han utilizado para combatir la revolución.
Cuando los kruschovistas afirman que no hay que «herir los sentimientos de las masas apegadas al parlamento»,marcan claramente su ruptura total con el leninismo.
En 1917-1918, Lenin subraya que la pequeña burguesía seguía a menudo a la gran burguesía a causa de su apego al parlamentarismo y al nacionalismo burgués. El denominaba al parlamentarismo «El prejuicio más profundo de la pequeña burguesía.» (54)
La pequeña burguesía estaba «apegada» a la Asamblea constituyente, elegida algunas semanas después de la Revolución de Octubre, en noviembre de 1917, por medio del sufragio universal ... Esta Asamblea que había dado una mayoría contra-revolucionaria. En las semanas que siguieron a estas elecciones, el movimiento revolucionario se profundizó en los campos. La Asamblea reusó ratificar el programa socialista de la Revolución de Octubre, y los bolcheviques tuvieron que disolver esta Asamblea contra-revolucionaria. Entonces una parte de la pequeña burguesía ha apoyado a la burguesía en la guerra civil contra los bolcheviques a causa de sus estúpidos prejuicios parlamentaristas. Es imposible hacer la revolución socialista, pasar a un estadio cualitativamente superior de democracia, al poder de los Soviets, sin «herir» los prejuicios de una parte de la pequeña burguesía, que cree en el eterno valor de la democracia burguesa. Deben experimentar las ventajas del poder socialista para apoyarlo.

Un «retorno» a Lenin, para asesinarlo

Veamos ahora como el mismo Kruschov «ha quebrado las nociones fuera de moda», según él, a propósito del parlamentarismo. (55)
En el XX Congreso, en 1956, él afirma: «La cuestión que se formula es la posibilidad de utilizar también la vía parlamentaria para pasar al socialismo ... Lenin nos indicó otra vía, la creación de la República de los Soviets, la única vía justa en las codiciones históricas de entonces ... Pero desde entonces, cambios escenciales han sobrevenido en la situación histórica ... Las fuerzas del socialismo y de la democracia han crecido considerablemente en el mundo entero, mientras que el capitalismo está muy debilitado. Las ideas del socialismo se apoderan realmente del espirítu de toda la humanidad trabajadora. Además, en las condiciones actuales, la clase obrera de varios países capitalistas tiene la posibilidad de unir bajo su dirección a la inmensa mayoría del pueblo y de asegurar el paso de los principales medios de producción a las manos del pueblo. Los partidos políticos de derecha ... están cada vez más derrotados. Enconces, la clase obrera ... está en condiciones de derrotar a las fuerzas reaccionarias, de conquistar una sólida mayoría en el parlamento y de transformarlo de órgano de la democracia burguesa en el instrumento de una verdadera voluntad popular. En esta situación, este establecimiento tradicional ... puede llegar a ser un organismo de verdadera democracia, de democracia para los trabajadores.» (56).

Glorificar la fuerza del socialismo para minarlo


Kruschov, para justificar su adhesión al kautskismo y al parlamentarismo burgués, ha invocado «cambios esenciales en la situación histórica». Este renegado pretendía que la creación de una República de los Soviets era «la sola vía justa en las condiciones históricas de 1917», pero que en 1956 no era viable! Y ¿Por qué? Porque los países socialistas habían llegado a ser muy fuertes, porque el capitalismo mundial habría sido seriamente débilitado, porque toda la humanidad «trabajadora», aspiraba al socialismo. Estos tres argumentos son falsos.
El campo socialista había, efectivamente, llegado a ser fuerte bajo Stalin. Era una razón para que el capitalismo se encarnizara con una última energía contra su histórico adversario. Lenin indicó con justeza que el reforzamiento de la Unión Sovietica haría redoblar el odio de todas las fuerzas reaccionarias.
Pero, si la Unión Soviética se ha efectivamente reforzado de manera continuada bajo Stalin, a partir de 1953 el oportunismo ha minado el interior del Partido y del Estado. Decretando en 1956 «la victoria definitiva de la Unión Soviética» y el fin de la dictadura del proletariado, Khuschov ha abierto la puerta a todas las corrientes burguesas que no tardaron en debilitar y a minar políticamente al Estado Socialista.
El argumento: «el capitalista está debilitado» no corresponde de ninguna manera a la realidad. El capitalismo habría llegado a ser tan débil, tan derrotado, que no podría lanzar sus ejércitos y sus formaciones fascistas en una guerra civil para doblegar a los trabajadores. Los renegados presentan la situación bajo una luz falsa, se alejan completamente del análisis materialista y objetivo de la realidad, ellos presentan a la gran burguesía como una clase casi sin medios de defensa, obligada a resignarse ante la marcha «irresistible» del socialismo. Estas mentiras y sus ilusiones sirven para «justificar» una línea reformista.
El argumento «las ideas socialistas se apoderan de todos los trabajadores» expresa de igual forma el paso de Kruschov al reformismo burgués. Hay que recordar que los socialismos burgueses y pequeños burgueses ya habían sido denunciados por Marx y Engels en el Manifiesto en 1848. Ahora, la afirmación de Kruschov que todos los trabajadores se convierten en socialistas está basada en la aceptación de que el socialismo burgués y el socialismo pequeño burgués son verdaderas doctrinas socialistas! Ponomarev lo confiesa francamente: «No está exluído que en numerosos países, sobre todo donde existen viejas tradiciones parlamentarias y democráticas burguesas, poderosos partidos social demócratas y partidos que se apoyan en las capas medias, el paso al socialismo se hace con la participación de una coalición al poder de muchos partidos que, aunque tengan divergencias ideológicas, están unidos por un objetivo común, la construcción del socialismo.» (57) Los krutchovistas dicen explicitamente que se puede realizar el socialismo, es decir, la dictadura del proletariado en los términos de Marx, con partidos burgueses como los partidos socialdemócratas y los partidos de las clases medias.
Los revisionistas han utilizado la gran fuerza que el socialismo había adquirido bajo Stalin para hacer creer que la causa del comunismo avanzaría a partir de entonces sin librar batallas ásperas y violentas contra el capitalismo y el imperialismo.
Este espírítu de quietud y pasividad ante el enemigo de clase se ha acentuado a medida que la burocracia se ha alejado cada vez más de las masas trabajadoras y ha adquirido privilegios y riquezas por medios ilegales. Nuevas fuerzas capitalistas han podido desarrollarse libremente hasta la contra-revolución abierta de Gorbatchov en 1990. Engañando al proletariado soviético y mundial con su «teoría» del capitalismo cada vez más debilitado y su afirmación que «todos se transforman en socialistas», Kruschov y Brejnev prepararon el terreno para la vuelta con fuerza del capitalismo salvaje y la pérdida total de todas las conquistas socialistas.

¿Estupidez o engaño?

Kruschov afirma que la «conquista de una sólida mayoría al parlamento» es capaz de «transformar este órgano de la democracia burguesa en un instrumento de la verdadera voluntad popular».
Ahora ningún parlamento jamás impedirá a la burguesía masacrar a los trabajadores cuando éstos quieran poner fin a la propiedad privada de los medios de producción. Sólo la fuerza militar de las clases oprimidas puede impedirlo.
Lenin dijo: «El hecho mismo de admitir la idea de una sumisión apacible de los capitalistas a la voluntad de la mayoría de los explotados y de una evolución pacífica, reformista hacia el socialismo, no es solamente el signo de una extrema estupidez pequeño burguesa, sino también es engañar abiertamente los obreros ... disimular la verdad. La verdad es que la burguesía, aún la más democrática, no se detiene delante de ninguna mentira, delante de ningún crimen, ni delante de la masacre de millones de obreros y campesinos para salvar la propiedad privada de los medios de producción.» (58)


Capítulo Segundo

El imperialismo es la víspera de la revolución socialista


I. La naturaleza del imperialismo

Capitalismo y capitalismo monopolista


En 1916, Lenin analizó el desarrollo del capitalismo después de la muerte de Marx y Engels.
El capitalismo «liberal» se ha transformado, por la ley de la competencia y por la concentración de los capitales, en capitalismo monopolista. Los monopolios bancarios e industriales, que se han fusionado para obtener ganancias máximas, han comenzado a exportar los capitales. Las grandes potencias imperialistas se han repartido entre ellas el conjunto del globo.
Desde el comienzo del siglo, el movimento de concentración de los capitales ha progresado continuamente, tanto como el desarrollo de las fuerzas productivas, gracias a las innovaciones tecnológicas.
Sin embargo, el capitalismo monopolista lleva también una tendencia a frenar el desarrollo tecnológico, notablemente a causa de monopolios (temporales) en ciertas ramas. La limitación del desarrollo intelectual y científico de las masas populares y su exclusión de las decisiones económicas, frenan también el desarrollo de las fuerzas productivas.

El capitalismo monopolista de Estado y la explotacion máxima

Lenin subraya que la dominación de los grandes monopolios, que «se fusionan» con el aparato de Estado burgués, agudiza todas las contradicciones económicas, políticas y sociales del capitalismo.
Esta tendencia se había ya manifestado antes de 1914, pero se ha acentuado fuertemente durante la primera guerra imperialista.
Lenin muestra que en el curso de la época imperialista, la dictadura de la burguesía toma necesariamente un carácter más feroz: «El capitalismo de monopolio se transforma en capitalismo monopolista de Estado ... la propiedad privada de los medios de producción manteniéndose, esta monopolización y estatización crecientes de la producción llevan necesariamente a una explotación más intensa de las masas laboriosas, una opresión más aplastante, la resistencia a los explotadores se vuelve mucho más difícil. La monopolización y la estatización refuerzan la reacción y el despotismo militar, al mismo tiempo que conducen, inexorablemente, a una aumentación inaudita de la ganancia de los grandes capitalistas a costa de todas las otras capas.» (59) «La monstruosa opresión de las masas laboriosas por el Estado, que se confunde cada vez más estrechamente con los agrupamientos capitalistas todopoderosos, se afirma cada vez en más.» (60)
Lenin había notado estas tendencias en el curso de la Primera Guerra Mundial. Estas se acentuaron entre las dos guerras y condujeron, entre otras causas, a la fascistización y al fascismo. Hoy en día esas tendencias se expresan con una mayor fuerza a escala mundial.


Reacción en la política interior y exterior

La opresión más aplastante y el despotismo militar no son una casualidad ni un fenómeno temporal. La transformación de la base económica del capitalismo tiene consecuencias en su superestructura política e ideológica. Al monopolio económico corresponde el monopolio político de una gran burguesía que impone su voluntad por los métodos más reaccionarios.
Lenin: «La superestructura política que dirige la nueva economía, el capitalismo monopolista ... es el viraje a partir de la democracia hacia la reacción política ... En política exterior, tal como en política interior, el imperialismo tiende a transgredir la democracia, a instaurar la reacción.» (61)
En política interior: «La reacción política en todos los aspectos es lo propio del imperialismo. Venalidad, corrupción en proporciones gigantescas.» (62) «(En la etapa imperialista) el yugo ejercido por un puñado de monopolistas sobre el resto de la población llega a ser cien veces más pesado, más tangible, más intolerable.» (63)
En el momento del reparto del mundo entero, la violencia y la guerra son la regla en la política exterior del imperialismo. «El capitalismo pacífico ha sido reemplazado por el imperialismo no pacífico, belicoso y catastrófico.» (64)

Capitalismo monopolista y fascistizacion

Es así que Lenin describió la fascistización, como tendencia fundamental del capitalismo monopolista y del imperialismo.
La fascistización que aumenta aceleradamente y su desenlace, el fascismo abierto, no son fenómenos extraños a la democracia burguesa; al contrario, son las expresiones de la degeneración inevitables de la «democracia» burguesa en la época del imperialismo.
Bajo el capitalismo monopolista y el imperialismo, la tendencia general es la restricción y la eliminación de los derechos democráticos de las masas populares, la exclusión de las masas populares de la solución de los problemas políticos y económicos esenciales.
El capitalismo monopolista impone su dictadura, tanto por el método de la fascistización y del fascismo, como por el método de la demagogia y la manipulación de las masas. Los diferentes partidos burgueses utilizan estos dos métodos con una intensidad variable. Si los partidos fascistas y la derecha privilegian la fascistización, también recurren a la demagogia social. Si los partidos social demócratas y reformistas imponen la política del gran capital sobretodo por la demagogia social, juegan a veces un rol decisivo en la fascistización del régimen burgués.
Lenin subraya que el capitalismo monopolista está caracterizado por la reacción en todos sus aspectos, tanto en política interior como en política exterior; concluye que el imperialismo es la víspera de la revolución socialista. El kautskismo y el revisionismo pretenden combatir la reacción y el fascismo alineándose tras la burguesía «democrática» y aceptando su dirección. Esta posición es reaccionaria porque siembra la ilusión de una vuelta al pasado «democrático» del capitalismo pre-monopolista.
Para derrotar al proletariado y a las masas trabajadoras, la burguesía utiliza alternativamente el fascismo y la demagogia «democrática». En Chile, la dictadura fascista de Pinochet fue reemplazada por la «democracia» burguesa en la cual la democracia cristiana y la social democracia juegan el rol principal ... bajo el ojo vigilante del ex-dictador Pinochet, que continúa siempre a la cabeza del ejército!
El fascismo alemán, en 1945, fue reemplazado en la parte occidental de Alemania, por la «democracia» burguesa, que mantiene antiguos nazis a la cabeza del ejército, en los servicios de policía, en los servicios de inteligencia, en la industria y en la administración del Estado. En ese momento, la « democracia más grande del mundo», los Estados Unidos, han recibido 10 000 nazis alemanes, ucranianos, croatas, húngaros ... [65).
La Revolución socialista debe eliminar la dictadura de la burguesía, no solamente en su forma fascista, sino también, bajo su forma «democrática».

 

II. Imperialismo, guerra y revolución

El imperialismo es la guerra

Los monopolios y las potencias imperialistas se reparten el mundo no por maldad o porque hayan escogido una «mala» política: lo hacen por necesidad.
Para sobrevivir en la implacable lucha competitiva, los monopolios deben realizar beneficios máximos, y para hacerlo, necesitan estar presentes en los mercados más lucrativos. Lenin: «Si los capitalistas se reparten el mundo ... es porque el grado de concentración que ya han logrado los obliga a involucrarse en esta vía a fin de realizar sus beneficios, y los reparten «proporcionalmente a los capitales», según las fuerzas de cada uno ... Ahora, las fuerzas cambian con el desarrollo económico y político.» (66) «Es inconcebible, en el régimen capitalista, que la repartición de las zonas de influencia, de los intereses de las colonias, etc., repose sobre otra cosa que la fuerza de aquellos que toman parte en la repartición, con la fuerza económica, financiera, militar, etc. Ahora las fuerzas respectivas de estos participantes en el reparto varían de una manera desigual, porque no puede haber, en el régimen capitalista, un desarrollo uniforme ... de los países.» (67)
Por lo tanto, mientras que el imperialismo domine la mayor parte del mundo, la guerra de tipo colonial, las guerras entre potencias imperialistas y las guerras mundiales son inevitables. «El capitalismo se transformó en reaccionario. Ha desarrollado las fuerzas productivas a tal punto que la humanidad no tiene otra alternativa que pasar al socialismo o sufrir durante años y incluso decenas de años, la lucha armada de las «grandes» potencias para la mantención artificial del capitalismo con la ayuda de las colonias, de monopolios, de privilegios y de opresiones nacionales de toda naturaleza.» (68)

Imperialismo y guerra mundial

La primera guerra mundial fue la consecuencia de un reparto inevitable entre diferentes potencias imperialistas.
Desde los finales del Siglo XIX, el mundo estaba repartido entre las potencias coloniales, Inglaterra siendo la potencia hegemónica mundial y Francia, Bélgica, Holanda y Portugal poseyendo una «justa parte» de las colonias.
El imperialismo alemán, que no había conocido un desarrollo fulminante más que a partir de 1900, no tenía casi colonias y reivindicaba un nuevo reparto. Dos bloques imperialistas, el primero conteniendo Inglaterra, Francia, Rusia, Bélgica, y el segundo constituido por Alemania, el Imperio austro-húngaro y Turquía, se enfrentaron en la Primera guerra mundial. De los dos lados, la guerra fue criminal porque ambos querian aplastar el movimiento obrero socialista en cada país y conquistar nuevas colonias.
Desde los primeros días de la primera guerra mundial, Lenin recalcaba que otras guerras mundiales seguirían si la clase obrera europea no llegara a poner fin al capitalismo y al imperialismo mediante la revolución. «El imperialismo pone en juego el destino de la civilización europea: otras guerras seguirán muy pronto a éstas, a menos que se produzca una serie de revoluciones victoriosas. La fábula de la «última guerra» es un sueño vacío y pernicioso. Es un mito «pequeño burgués.» (69)
La segunda guerra mundial fue también provocada por la necesidad de un reparto del mundo entre las potencias imperialistas.
El imperialismo alemán, que había perdido todas sus colonias en 1918, y el imperialismo japonés, exigían un nuevo reparto del mundo, que correspondiera a sus potencias económicas y militares.
Inglaterra y Francia ensayaron, al principio, de impulsar el expansionismo alemán contra el único país socialista del mundo, la Unión Soviética. Pero, finalmente, la guerra mundial comenzó como una guerra entre las potencias imperialistas por el control de Europa, de los Balkanes y del Medio Oriente. En seguida, la guerra tomó su verdadera dimensión, cuando los nazis atacaron la Unión Soviética con el fin de destruir el socialismo y de reducir el país al estado de colonia alemana.
Después de la segunda guerra mundial, los Estados Unidos se convirtieron en la única super-potencia imperialista, y un tercio de la humanidad tomó el camino del socialismo.
Stalin, en 1952, subraya que Gran Bretaña y Francia intentarían, tarde o temprano, de sustraerse al control estadounidense, y que Alemania y Japón se levantarían y tratarían de romper la dominación estadounidense. El peligro de guerra entre las potencias imperialistas cintinúa vigente, afirma Stalin. A la lectura de estas tesis comprendemos que las ideas revisionistas se estaban desarrollando desde ya al interior del PCUS y que Stalin se veía obligadi a reaccionar. «La guerra contra la Unión Soviética, país del socialismo, es más peligrosa para el capitalismo que la guerra entre países capitalistas: ... La guerra contra la Unión Soviética necesariamente plantea la cuestión de la existencia misma del capitalismo». «Se dice que se deve considerar como fuera de moda la tésis de Lenin según la cual el imperialismo engendra inevitablemente las guerras, porque poderosas fuerzas populares han surgido ahora, que defenderán la paz contra una nueva guerra mundial. Esto es falso. El movimiento actual por la paz ... no tiene como objectivo destruir el capitalismo y establecer el socialismo; se limita a luchar con fines democráticos para la mantención de la paz ... Esto no es suficiente para suprimir las guerras inevitables en general entre los países imperialistas: A pesar de todos los éxitos del movimiento por la paz, el imperialismo permanece en pie. Portanto, las guerras continúan siendo totalmente inevitables. Para suprimir las guerras inevitables, es preciso destruir el imperialismo.» (70)
Hoy día, la guerra económica por la conquista de los mercados mundiales y por el control de las materias primas se desarrolla con violencia entre el imperialismo estadounidense, el imperialismo europeo, bajo la dominación alemana, y el imperialismo japonés. Rusia, país totalmente destrozado por la restauración del capitalismo y caído bajo el control del imperialismo estadounidense y alemán, se transformó en un factor de una gran inestabilidad a nivel internacional.
Todas las potencias imperialistas se preparan afiebradamente a intervanciones y a agresiones militares exteriores. La materia inflamable de una tercera guerra mundial se acumula.


Solamente la revolucion salvará a la humanidad

El imperialismo es la víspera de la revolución socialista. Las fuerzas productivas están maduras para el socialismo; las gigantescas fuerzas productivas se mantienen propiedad privada solo al precio de la opresión, del terror y de la guerra.
Solamente la revolución socialista,permitirá a la humanidad escapar a la barbarie del imperialismo y sobrevivir dignamente.
«Es imposible suprimir las guerras sin suprimir las clases e instaurar el socialismo: reconocemos perfectamente la legitimidad, el carácter progresista y la necesidad de las guerras civiles, es decir la guerra de la clase oprimida contra la clase que la oprime: ... obreros asalariados contra la burguesía.» (71)
Mientras subsista el imperialismo, la clase obrera será arrastrada a guerras reaccionarias, criminales. O bien la clase obrera se prepara para la guerra civil para el socialismo y la paz, o tendrá que sufrir otras guerras mundiales, más bárbaras que las precedentes. Lenin: «Si no es durante la guerra presente, será en el periodo que seguirá: ... la bandera de la guerra civil del proletariado será el punto de reunión, no sólo de centenares de millones de obreros conscientes, sino, también de millones de semiproletarios y de pequeños burgueses, encegados por el chovinismo, y que los horrores sangrientos de la guerra imperialista, en lugar de espantarlos o embrutecerlos, los va a iluminar, instruir, despertar, organizar, templar y preparar para la guerra contra la burguesía de su «propio» país y de los países «extranjeros».» (72).

 

III. El reformismo y el revisionismo contra el leninismo

El reformismo, la guerra y la «paz» imperialista

Durante la primera guerra imperialista, la social democracia se ha pasado definitivamente del lado de la burguesía monopolista y del imperialismo.
Ha justificado la guerra criminal llevada por su propia burguesía. Su ala izquierda intentaba seducir con una paz «duradera» ... que llegaría después de la guerra en curso y sin el derrumbe revolucionario de la burguesía.

El pacifismo burgués

El pacifismo social demócrata defiende, en el fondo, el orden imperialista. Difunde en las masas trabajadoras la ilusión de una paz duradera sin pasar por la revolución socialista. Lenin denuncia al «marxista» Kautsky en estos términos: «Las clases opresoras necesitan para salvaguardar su dominación dos funciones sociales: la del verdugo y la del sacerdote. El verdugo debe reprimir la protesta y la rebeldía de los oprimidos, el sacerdote debe consolarlos, trazarles perspectivas ... de un endulzamiento de sus desgracias y sacrificios, siempre bajo la dominación de clases, hacerles aceptar esta dominación, alejarlos de la acción revolucionaria, debilitar su espiritu revolucionario y destrozar su energía revolucionaria. Kautsky ha convertido el marxismo en la teoría contra-revolucionaria la más repugnante y la más estúpida.» (73)
La guerra imperialista rebela los agudos antagonismos del capitalismo monopolista, y éstos antagonismos prueban justamente que el capitalismo es un sistema criminal, bárbaro e inhumano, al cuál se debe, a todo precio, poner fin por la revolución socialista. Los reformistas lanzan un velo sobre estos antagonismos, maquillan al imperialismo, mantienen la ilusión de que el imperialismo es compatible con la democracia y la paz, y que por consecuencia, la revolución socialista no es necesaria para la liberación de los trabajadores. Lenin: «Kautsky separa la política del imperialismo de su economía ... Esto implicaría que los monopolios en la economía serían compatibles con un comportamiento político que excluiría al monopolio, la violencia y la conquista ... Tal planteamiento equivale a difuminar, atenuar, debilitar las contradicciones más fundamentales de la fase actual del capitalismo, en lugar de rebelar su fondo.» (74) «La significación objetiva ... de la 'teoría' de Kautky es ... consolar las masas, en un espiritu eminentemente reaccionario, dando la esperanza que una paz permanente es posible en el régimen capitalista, desviando su atención de los antagonismos agudos.» (75)

La «paz» para preparar otras
guerras

Los reformistas se han convertido en los más eficases agentes de la burguesía porque se esfuerzan para impedir a los obreros y trabajadores encontrar en los sangrientos horrores de la guerra imperialista el coraje y la determinación de derrocar ese sistema criminal y de construir un porvenir socialista.
Si los reformistas logran paralizar la clase obrera, ésta tendrá inevitablemente que sufrir otras guerras mundiales, aún más bárbaras y genocidas que las anteriores.
Lenin, preveía, inmediatamente después de la primera guerra mundial, el desencadenamiento de una segunda guerra mundial, en el caso de que los obreros no llegaran a destruir la burguesía en los principales centros imperialistas. «La actitud reformista, frente al capitalismo, engendró ayer (y engendrará, inevitablemente mañana), la masacre imperialista de millones de hombres y toda clase de crisis sin fin.» (76) Analizando la oposición entre Inglaterra, que salió reforzada de la guerra, y todas las otras potencias imperialistas, y el antagonismo entre los Estados Unidos y Japón, Lenin concluía ya en 1919: «Todas las potencias están preparando una nueva guerra imperialista ... Una nueva y furiosa guerra está en preparación» (77)
Todos los cacareos por la «paz» tienen como objetivo paralizar las luchas revolucionarias y conducir a los trabajadores hacia nuevas guerras imperialistas. «Si la revolución del proletariado no derrota a las clases dirigentes actuales, no puede existir otra paz que un amnisticio mas o menos breve entre las potencias imperialistas, una paz acompañada de un reforzamiento de la reacción en el interior, un reforzamiento de la opresión nacional y de la servidumbre de las naciones débiles, de la acumulación de materiales explosivos abriendo el camino a nuevas guerras. Porque de la política engendrada por toda la época imperialista ... deriva inevitablemente una paz fundada sobre una opresión nueva y aún más violenta de las naciones.» (78)

Después de la primera guerra mundial, la reacción en el interior de los países imperialistas tanto como la opresión y las guerras exteriores han tomado un carácter aún más violento.
Hoy cualquiera puede darse cuenta que la segunda guerra mundial ha sido seguida por un sorprendente nuevo desarrollo de los servicios de represión y de control sobre las poblaciones en los países imperialistas; las intervenciones y las guerras exteriores son más bárbaras de las que habíamos conocido entre 1918 y 1939.

El imperialismo y la revolución: el revisionismo contra el leninismo.

Lenin ha demostrado que a finales del siglo XIX ha comenzado una nueva época, la del capitalismo monopolista, la época del imperialismo. El desarrollo de las fuerzas productivas exige paso al socialismo. La exacerbación de todas las contradicciones del mundo capitalista obliga a la clase obrera a realizar la revolución socialista para asegurar su sobrevivencia. El imperialismo es la víspera de la revolución socialista.
Todo el análisis de Lenin sobre la época del imperialismo y sus conclusiones políticas han sido rechazadas por los revisionistas Kruschov, Brechnev y Gorbatchov.

«La época del derrumbe automático del imperialismo ...»

Los revisionistas afirman abiertamente que nuestra época no es la del imperialismo y la de la revolución proletaria:
«Aplicar a la época contemporanea la definición de la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias, definición que refleja las particularidades de un periodo terminado en el cual las fuerzas del imperialismo jugaban un rol dominante ... es no comprender la realidad, la radical modificación de las relaciones de fuerza.» (79)
¿Entonces? ¿Cómo los revisionistas definen la época actual?
Ellos la definen como la época histórica del derrumbamiento automático del capitalismo, sin pasar por la revolución proletaria. Ponomarev escribe: «Veamos cuáles son los nuevos factores objetivos ... Son, en primer lugar, los cambios radicales sobrevenidos en la correlación de las fuerzas de clase en el mundo, que resultan de la transformación del sistema mundial en el factor decisivo de la evolución social ... las realizaciones de la Unión Soviética ... ejercen una influencia siempre creciente sobre todo el presoceso revolucionario mundial, facilitando la lucha de los trabajadores en los países capitalistas ... (80) «Uno tras otro, los pueblos rompen resueltamente con el capitalismo, con el imperialismo ... El capitalismo no puede levantarse del golpe que le fue asestado en 1917. Estamos en la época histórica ... de la disgregación ... del declinar ... del capitalismo, de la consolidación y del triunfo completo del socialismo a escala mundial. El capitalismo no tiene posibilidades de salir de la profunda crisis que atraviesa la sociedad burguesa.» (81)
Primero, es preciso observar que los «cambios radicales en las relaciones de las fuerzas de clase en el mundo» eran exclusivamente el resultado de la política revolucionaria aplicada por Stalin hasta su muerte en 1953. Kruschov y Brechnev han fanfarroneado a propósito de la fuerza de la Unión Soviética, que Stalin les había legado. Ahora estos revisionistas, atacando toda la política de Stalin, han empezado la erosión y la destrucción de esta fuerza! Más aún, ellos se jactaron de la fuerza de la Unión Soviética, fuera de todo discernimiento. Stalin jamás dijo que la gran fuerza que la URSS construyó bajo su dirección convertía en superflua la revolución proletaria en los países imperialistas y la revolución anti-imperialista y democrática en los países oprimidos! Ahora Kruschov y Brechnev pretestaban la fuerza de la Unión Soviética para vanagloriarse, augurando el paso pacífico al socialismo, tanto en los países imperialistas como en los oprimidos; el capitalismo y el imperialismo se derrumbarían frente a los movimientos pacíficos de las masas.

«Las leyes objetivas del capitalismo han cambiado»

Más aún, los revisionistas rechazan todo el análisis de Lenin sobre las leyes objetivas del capitalismo monopolista, leyes que obligan a la clase obrera a alistarse en el camino de la revolución socialista.
Ponomarev escribe: «La existencia de poderosas tendencias antagónicas debilita o modifica el accionar de ciertas leyes sociales y económicas propias del capitalismo ... La competencia de los dos sistemas mundiales ejerce una influencia cada vez mas fuerte en los procesos sociales y económicos en la sociedad capitalista. La política burguesa no es el reflejo «puro» de las leyes objetivas del capitalismo.» (82) «El sistema socialista contribuye a modificar ciertas leyes del capitalismo y sus manifestaciones.» (83)
De hecho, todas las leyes del capitalismo monopolista que Lenin analizó y que vuelven necesaria la revolución proletaria son negadas: la intensa explotación, la opresión monstruosa, la reacción política y la fascistización, el militarismo, la opresión en los países coloniales y neocoloniales. Y sobre todo, la tésis central de Lenin: el imperialismo es la guerra.

«El imperialismo impone la paz»

Los revisionistas han caído más bajo que Kautsky. Nos aseguran que el imperialismo quiere la paz y que se someterá a la voluntad de los pueblos!
Después de la Segunda Guerra Mundial, Stalin demostró claramente a los pueblos del mundo entero que el imperialismo estadounidense caminaba tras las huellas del imperialismo hitleriano y que preparaba afiebradamente guerras en el mundo entero. Kruschov toma el partido contrario de esta tésis leninista. Declara en el XX Congreso: «El establecimiento de relaciones de amistad durables entre las dos más grandes potencias del mundo, la Unión Soviética y los Estados Unidos de América, tendrá una importancia enorme para consolidar la paz en el mundo entero.» (84) Ponomarev declara: «Los marxistas-leninistas ... están convencidos que las fuerzas del progreso y del socialismo están en condiciones de detener a los agresores imperialistas, de obligarlos a someterse a la voluntad de los pueblos.» (85)
Así, para los revisionistas, el imperialismo no está en condiciones de desencadenar una guerra mundial, de llevar una guerra contra la Unión Soviética o contra otro país socialista, ni aún, intervenir militarmente contra un movimiento revolucionario en un país del tercer mundo! «Llega a ser posible proscribir la guerra mundial, aún antes de la desaparición del régimen capitalista que la engendra. La fuerza del sistema socialista no solamente vuelve vanas todas las tentativas del imperialismo de 'rechazar' el socialismo por la vía militar, de restaurar el capitalismo, ahí, donde ha sido liquidado en el pasado, si no también obstaculiza la intervención armada contra los pueblos que se han alistado en la vía revolucionaria. Antes, una revolución victoriosa debía casi inevitablemente enfrentarse a una intervención contrarevolucionaria. Hoy, la situación ha cambiado radicalmente. Los imperialistas no tienen la posibilidad de exportar la contrarevolución, sin exponerse a serios riesgos.» (86)
Toda esta teoría ha servido únicamente para desarmar al proletariado de los países socialistas, de los países capitalistas y de los países neocolonialistas delante del imperialismo, el enemigo mortal de la clase obrera internacional!
Kruschov utiliza el más innoble chantaje contra los marxistas-leninistas que reúsan desarmarse y renunciar a la revolución proletaria y al derrumbe del imperialismo.
El acusa a los revolucionarios que continuaban aplicando la política leninista, de querer provocar una guerra nuclear mundial que terminaría con toda la humanidad!
Lenin decía que el imperialismo podría recurrir a las formas más extremas de la barbarie, que el proletariado debía estar alerta a todas las eventualidades y prepararse al derrumbe del imperialismo. Kruschov, al contrario, pregonizaba la capitulación, la pasividad y la desesperación: «Una guerra termonuclear causaría tales destrucciones que la progresión hacia el socialismo ... se detendría en lugar de acelerarse.» (87) Según Lenin y Stalin, la lucha por la paz prepara el triunfo de la revolución, en el caso que el imperialismo ose desencadenar una nueva guerra. Los revisionistas, al contrario, son pacifistas burgueses: su pretendida «lucha por la paz» va a convertir al imperialismo en algo dulce y razonable: «cada victoria de la lucha por la paz ... desinfecta el clima en el mundo entero, contribuye a atenuar la guerra fría y la histeria anticomunista.» (88) La historia nos ha mostrado exactamente lo contrario: la capitulación revisionista ha degradado el clima político internacional, ha impulsado la guerra fría, llevando la histeria anticomunista a su cúspide y ha conducido al derrumbe del socialismo ...

«La via de Octubre está superada»

Los revisionistas llegan entonces a la siguiente conclusión lógica: la vía de la Revolución de Octubre ya no es válida. «Las revoluciones sociales futuras serán diferentes a la Revolución de Octubre ... por su forma, sus carencias y además por la composición de sus participantes.» (89) Los revisionistas rechazan la revolución violenta y pregonizan el reformismo: «el paso pacífico» llega a ser la línea general, no solamente para los países imperialistas, sino también para las neocolonias! (90)
Hoy sabemos que esas concepciones antileninistas han directamente conducido al dramático debilitamiento de las fuerzas de la revolución mundial y a la restauración del capitalismo en la Unión Soviética en sus formas más bárbaras. La áspera realidad que tenemos ante nuestros ojos nos prueba la quiebra integral de toda la demagogia revisionista y prueba la pertinencia de todas las tésis expuestas por Lenin y defendidas por Stalin.


Capítulo tres

Revolución socialista y violencia Revolucionaria


A lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial, Lenin no cesó de denunciar la traisión de los reformistas.
En el momento de la fundación de la Tercera Internacional, el punto central de su defensa del marxismo revolucionario contra el reformismo, fue el siguiente: «Para lograr la victiria sobre la burguesía, el proletariado tiene que realizar la Insurrección armada.» «La guerra civil es puesta a la orden del día en el mundo entero. La consigna es 'Todo el Poder a los Soviets'.» «La Internacional Comunista es el partido de la insurrección del proletariado mundial revolucionario» (91)
Si para los reformistas y los revisionistas, la palabra «revolución» tiene un sentido puramente demagógico, Lenin destaca que este concepto incluye necesariamente la violencia revolucionaria y apunta a la instauración de la Dictadura del Proletariado.

 

I. La revolución, es una guerra encarnizada

Lenin decia enfrentándose a los revisionistas futuros: «Las grandes revoluciones, incluso cuando han comenzado pacíficamente, como la gran Revolución francesa, han terminado en guerras encarnizadas, desencadenadas por la burguesía contrarevolucionaria. Y no puede ser de otra manera, si consideramos el asunto desde el punto de vista de la lucha de clases y no de la fraseología pequeño burguesa sobre la libertad, la igualidad, la democracia del trabajo y la voluntad de la mayoría. (...) No pude haber evolución pacífica hacia el socialismo.» (92)
Queremos sistematizar en esta parte cuatro posiciones fundamentales de Lenin en lo que respecta a la violencia revolucionaria.
Para destacar de mejor forma su importancia, veamos en primer lugar, como los revisinistas han tratado la cuestión de la violencia.
El revisionista Krutchov reabilitó todas las concepiones de Kautsky y Vandervelde en lo que concierne a la violencia revolucionaria. Esto fue presentado como una lucha contra el «dogmatismo» y una vuelta al «marxismo vitalizador». El XX congreso afirma: «La experiencia histórica nos muestra la necesidad de una lucha intransigente para superar el dogmatismo que vuelva árida la fuente vitalisadora del marxismo. El dogmatismo es un obstáculo al progreso del movimiento comunista.» (93)
A partir del XX congreso, le defensa de la insurrección armada por Lenin, quien hacía de esta cuestión el principal punto de ruptura con los reformistas, comenzó a ser tachada de actitud dogmática. Pomarov escribe: «Los fundadores del marxismo estaban lejos de hacer de la insurrección armada un absoluto, un dogma, de considerarla como el único medio de la revolución socialista.» (94)
Los revisionistas soviéticos apruevan a sus disipulos chilenos, quienes, algunos años más tarde serán responsables de la derrota sangrienta de la Revolución chilena. «Los comunistas latinoaméricanos parten del hecho de que la Revolución no es sinónimo de lucha armada. (...) 'La tesis de la vía pacífica, leemos en el programa del Partido Comunista de Chile, no es una fórmula táctica. Es una reivindicación fundamental del movimiento comunista'.» (95)


Inculcar sistematicamente la idea de la revolución violenta.

En su obra más célebre y más leída, El Estado y la Revolución,Lenin destaca presisamente ese punto para tratar a los Kautsky, los Tséretelli y los Dan, aquellos antecesores de Krutchov y Corbalán, de «Traidores a la doctrina de Marx y Engels».
Hablando del Anti-Dühring de Federico Engels, Lenin escribe: «Esta obra de Engels... encierra un racionamiento sobre la importancia de la revolución violenta. La apreciación histórica de su rol se transforma, con Engels, en un verdadero elogio de la revolución violenta. De esto, 'nadie se recuerda'; no esta de moda, en los partidos socialistas de nuestro tiempo, el hablar de la importancia de esta idea. (...) En la propaganda y agitación cotidiana entre las masas, estas ideas no juegan ningún rol. (...) Este es el razonamiento de Engels: '...el que la violencia sea la partera de toda vieja sociedad que porta en sus entrañas una nueva; que esta sea el instrumento gracias al cual el movimiento social vence y destruye formas políticas fijas y muertas- de esto, ni una palabra en Dühring' (...) La necesidad de inculcar sistemáticamenta a las masas esta idea- y presisamente esta- de la revolución violenta es la base de toda la doctrina de Marx y Engels. La traición a su doctrina... se expresa con un relieve singular en el olvido... de esta propaganda, de esta agitación. Sin revolución violenta es imposible sustituir el Estado Burgués por el Estado proletario.» (96)


La insurrección es un arte

Durante la preparación directa de la revolución proletaria, es decir, desde los inicios de septiembre de 1917 hasta la revolución del 25 de octubre, Lenin no cesa de desarrollar la idea de la insurrección armada.
Lenin se enfrenta frontalmente a ciertos oportunistas a la cabeza del Partido Bolchevique, hombres como Kamenev, Zinoviev y Rykov. Lenin les repetía: «No se puede ser fiel al marxismo, a la revolución, si no se considera la insurrección como un arte.» (97)
Lenin desarrolla esta idea esencial de la siguiente manera. «La insurrección es un arte, del mismo modo que la guerra y otras formas de arte. Esta sometida a ciertas reglas. (...) Primero; no hay que jugar nunca a la insurrección si no se esta decidido a llevarla hasta el final... Si los insurgentes no pueden reunir fuerzas superiores a sus adversarios, entonces ellos serán derrotados y debilitados. Segundo; una vez comenzada la insurrección es necesario actuar con la mayor determinación y pasar a el ataque. La defensiva es la muerte de toda sublevación armada, en la defensiva se ha perdido incluso antes de medirse contra las fuerzas enemigas. Es necesario atacar al adversario por sorpresa, mientras sus tropas estan aún dispersas, hay que esforzarse por lograr cada día una nueva victoria, incluso modesta; hay que mantener la ventaja moral que significará la primera victoria de los insurgentes, hay que atraer a los elementos vasilantes que siguen siempre al más fuerte y se ponen siempre del lado más seguro. Hay que empujar al enemigo a la retirada antes que pueda concentrar sus tropas, en resumen, actúen siguiendo las palabras de Dantón, el más grande maestro hasta nuestros días de la táctica revolucionaria: 'Audacia, más audacia y siempre audacia'.» (98)

Dificultades inesperadas y grandes sacrificios

Los revisionistas y reformistas utilizan también la palabra «revolución», pero ellos quieren una «revolución» sin costos, sin destrucción, sin guerra civil, una revolución fuera de las circunstancias concretas que producen las revoluciones... Lenin denunció sin concesion a los reformistas que tienen una concepción libresca, idílica de la revolución. Las masas populares se involucran en la revolución cuando no ven ninguna otra manera de asegurar su supervivencia. La revolución nace de la barbarie extrema del capitalismo y las masas deben estar listas a grandes sacrificios para asegurar la victoria de la revolución.
«Aquel que no 'admite' la revolución del prolateriado sino a condición que se desarrolle con facilidad y sin enfrentamientos; que la acción común del proletariado de diferentes países sea obtenida al mismo tiempo; que la eventualidad de derrotas sea excluida de ante mano, que la revolución siga una línea larga, despejada, bien derecha; que no se tenga... que realizar a veces los más grandes sacrificios... aquel se deslizará siempre... hacia el campo de la burguesía contrarevolucionaria, como nuestros socialistas revolucionarios... nuestros mencheviques. (...) Esos señores gustan de imputarnos el 'caos' de la revolución, la 'ruina' de la industria... es la guerra imperialista quien ha traído todas esas calamidades... En época de revolución la lucha de clases tomá necesariamente, inevitablemente, siempre y en todos los países, la forma de una guerra civil; y esta guerra civil es inconcebible sin las peores destrucciones, sin el terror, sin las restricciones a la democracia formal en el interés de la guerra.» (99)
Los revisionistas Krutchov y Ponomarev han defendido textualmente las posiciones de «los señores mencheviques», posiciones que los han llevado efectivamente «en el campo de la burguesía contrarevolucionaria». Ponomarov escribió lo siguiente: «La clase obrera... se esfuerza por lograr las transformaciones sociales radicales con los menores costos para las masas populares, sin efusión inútil de sangre, sin destrucción de las fuerzas productivas.» (100) Luego cita al Partido Comunista chileno: «Somos partidarios de una vía que implique el mínimo de sacrificios para evitar en la medida de lo posible, la efusión de sangre y la destrucción de valores materiales y culturales.» (101)
Una cosa es el deseo de las masas trabajadoras por liberarse de la dominación capitalista limitando lo máximo posible los sacrificios y la destrucción. Otra cosa es hacer frente con valentía a la violencia y al terror utilizados por la gran burguesía para perpetuar su reinado. Y otra cosa todavía es la determinación de los obreros y de los trabajadores para utilizar todos los medios necesarios, para realizar todos los sacrificios necesarios con el fin de acabar con la violencia y el terror burgeses.

Al terror blanco se responde con el terror rojo

El 3 de marzo de 1918 Rusia firma la paz de Brest-Livosk, una paz injusta impuesta por el imperialismo alemán que despoja de territorios importantes a la Rusia socialista.
Como el ejército ruso, completamente desmoralizado, era incapaz de continuar la guerra, esta paz se hacía urgente para salvar el régimen bolchevique, consolidar el orden socialista y formar un nuevo ejército rojo.
La burguesía rusa realizaba una política de provocación: hacía agitación en favor de la guerra contra Alemania, porque sabía que tal guerra provocaría inevitablemente la caída del poder bolchevique. La pequeña burguesía menchevique y socialista-revolucionaria, por espíritu nacionalista estrecho, quería también la guerra y se enfrentaba rabiosamente a los bolcheviques. Una guerra civil de las más encarnizadas se produjo.
Lenin explica que en esta guerra, la violencia revolucionaria más extrema fue impuesta a los bolcheviques. «En la época de la paz de Brest-Litovsk, nosotros hemos debido combatir el sentimiento patriótico. Deciamos, si eres socialista, debes sacrificar tus sentimientos patrióticos en nombre de la Revolución mundial que vendrá. Los mencheviques y los socialistas-revolucionarios estaban de lado de los (ejércitos contraevolucionarios) checoslovacos, de las bandas de Butov y de Krasnov. Esta situación exigía de nuestra parte la lucha más encarnizada y los métodos terroristas de este tipo de guerra. La gente tuvo razón en condenar desde diferentes puntos de vista este terrorismo... para nosotros esta claro que el terror había sido provocado por la guerra civil desmesurada. Se debía al hecho que todos los demócratas pequeño burgueses se volvieron en nuestra contra. Ellos llevaban la guerra en nuestra contra de diferentes formas, por la guerra civil, por la corrupción, por el sabotaje. Son estas las circunstancias que transformaron al terror en necesario. Es por esto que nosotros no devemos arrepentirnos, ni condenarlo. (...) Los demócratas pequeño burgueses... marcharon en contra nuestra con un odio que iba hasta el frenesí, porque nosotros estuvimos obligados a destruir sus sentimientos patrióticos» (102)
Luego de la derrota de Alemania, fueron las potencias imperialistas victoriosas, Inglaterra y Francia, quienes agradieron a la joven Unión Soviética y armaron a las fuerzas contrarevolucionarias rusas, ucranianas, georgianas, etc. En esta guerra de resistencia los bolcheviques han tenido que responder al terror blanco con el terror rojo.
«Siempre nos han acusado de terrorismo. Acusación corriente que la prensa retoma con gusto. Nos imputan el haber levantado al terrorismo como un principio. A esto nosotros respondemos: 'Ustedes no se creen ni a ustedes mismos esta calumnia' (...) Nosotros decimos: el terror nos ha sido impuesto. Acaso olvidan que el terrrismo fue provocado por la invación de la Entente todo poderosa. ¿No se trata de terror cuando la flota de todo el mundo bloquea a un país hambriento? ¿No se trata de terror cuando representantes extranjeros, cubiertos de una pretendida inmunidad diplomática, organizan sublevaciones de guardias blancos? (...)Si nosotros hubiesemos intentado actuar sobre aquellas tropas levantadas por la piratería internacional, convertidas en feroces por la guerra, através de las palabras, si nosotros hubiesemos intentado actuar de manera distinta que el terror, no hubieramos resistido dos meses, no hubieramos sido sino unos imbéciles. El terror nos ha sido impuesto por el terrorismo de la Entente, por el terror que practica el capitalismo internacional todo poderoso destruyó, destruye y condena a morir de hambre a los obreros y los campesinos, en lucha por la libertad de sus países.» (103)

 

II. El desarrollo pacífico de la Revolución

Después de la Revolución de febrero de 1917 y el derrocamiento del poder feudal zarista, una situación única se creó en Rusia, caracterisada por la existencia de un doble poder: el poder burgués, representado por el gobierno provisional y el poder revolucionario, representado por los Soviets.
Los Soviets eran el poder de los obreros, campesinos y soldados. Pero bajo la dirección de los mencheviques y socialistas-revolucionarios, este poder «tenía confianza» en el poder burgués y apoyaba, con agrado, la política del gobierno provisional.
Las armas estaban en manos del pueblo, la burguesía no contaba con fuerzas de represión capaces de dominar al pueblo en armas. Los soviets podían declarar la paz, dar la tierra a los campesinos y tomar medidas draconianas contra los capitalistas. Pero renunciaron a todas esas medidas necesarias y realisables por confianza en las frases «revolucionarias» del nuevo gobierno provisional.
En estas condiciones, el eje central de la táctica bolchevique era convencer a los Soviets que el gobierno burgués no merecía la menor confianza, que los soviets tenían que tomar el poder e imponer las medidas necesarias para la sobreviviencia de obreros y campesinos. Lenin repitió durante 3 meses: «El desarrollo pacífico de la Revolución es posible y verosimil si todo el poder es transmitido a los Soviets». (104)

Revisionismo y odio a la revolución violenta

Es basados en esta línea táctica, seguida por Lenin entre abril y julio de 1917, que Krutchov pretende basar su tesis: «La clase obrera y su vanguardia... buscan hacer la revolución por la vía pacífica» (105)
Gorbatchov también pretendió que la línea bolchevique después de febrero 1917 ha «mostrado la posibilidad de un tránsito pacífico del poder a manos de los trabajadores, posibilidad que no pudo ser realizada, desgraciadamente, debido a ciertas circunstancias históricas.» (106)
Esta «revolución por la vía pacífica» que pregonan los revisionistas, esconde, en los hechos, su verdadero odio a la revolución, a la insurrección popular y a la guerra civil revolucionaria, en breve, al leninismo.

Este odio fue abiertamente expresado por quienes hacen el coro a Gorvatchov, sobre todo por Pavel Volobouïev, doctor en historia y Presidente del Consejo científico de la Academia de Ciencias de la URSS.
He aquí sus comentarios. «Lenin y los comunistas de Rusia nunca hicieron de la violencia revolucionaria un fetiche. (...) Antes de la Revolución de Octubre, los comunistas proclamaban su intención de romper sin efusión de sangre la oposición de los capitalistas a las medidas revolucionarias en el dominio económico. (...) Pero la providencia dispuso de otra forma. Le Revolución abre la vía a una guerra civil encarnizada. El odio secular a los opresores, le ferocidad de los hombres que fueron bestializados durante los años de la guerra, los excesos anarquistas , todo reventó poderosamente sobre el caracter que tomó esta guerra fraticida. La victoria de la Revolución de Octubre se obtuvo al precio de esfuerzo y dificultades inesperadas, acompañadas de fracasos de envergadura, de errores enormes de nuestra parte. Especialistas militares simplemente sospechosos de traisión fueron fusilados por orden de Stalin. (...) La lucha armada de obreros y campesinos contribuyó también a desatar el elemento anárquico. Las masas desclasadas fueron la fuente. (...) Los 'bajos fondos' desclasados han efectivamente existido y también su agresión feroz . Sume a aquello la existencia de una masa enorme que había perdido todo, y que por lo tanto la guerra se convirtió en su oficio, y tiene la explicación del bandidismo que causó estragos en todo el país.»
Remarquemos entre paréntesis que la lucha de los revisionistas en contra de la violencia revolucionaria se prolonga lógicamente en su odio contra el continuador de la obra de Lenin, Stalin. El doctor en historia Volobouïev prolonga sus críticas contra «la volencia de los bajos fondos desclasados de la sociedad» con ataques virulentos contra Stalin: «Stalin es un termidoriano clásico. Practicó, bajo formas seudo socialistas, un despotismo oriental de los más crueles de tipo medieval.» (107)


Entre dos guerras civiles

Volvamos ahora a la táctica empleada por Lenin en los meses que precedieron a la Revolución de Octubre.

El escribió a proposito de esta táctica: «El desarrrollo pacífico de una Revolución cualquiera, es en general una cosa extremadamente rara y difícil, siendo la Revolución la agudización extrema de las contradiciones de clase más graves.» (108)
Desde el 24 de abril de 1917 Lenin había explicado, al encuentro de los revisionistas presentes y futuros, su táctica para los meses siguientes.
El desarrollo pacífico de una Revolución es algo distinto a una pretendida «Revolución pacífica». El desarrollo pacífico es una fase particular en el proceso revolucionario. En abril de 1917 las masas obreras y campesinas de Rusia acababan de terminar victoriosamente la primera guerra civil (Revolución Democrática) y el país se encontraba en una fase de transición hacia la segunda guerra civil (Revolución Socialista). Como las masas tenían confianza en el lenguaje «revolucionario» del gobierno burgués, había que concentrarse sobre la educación política para que las masas entiendan la necesidad de la segunda guerra civil. Lanzarse en la lucha armada cuando las condiciones objetivas y subjetivas no estaban reunidas, significaba practicar el aventurerismo y el blanquismo.
Lenin dice: «Ciertos camaradas llegan a preguntarse si no hemos renegado: nosotros predicabamos la transformación de la guerra imperialista en guerra civil, y he aquí que hablamos contra nosotros mismos. Pero la primera guerra civil ha terminado en Rusia, pasamos ahora a la segunda, entre el imperialismo y el pueblo en armas; y en este periodo de transición mientras la fuerza de las armas esté entre las manos de los soldados, ... esta guerra civil se transforma en una propaganda de clase, pacífica, larga y paciente. Si nosotros hablaramos de la guerra civil antes que la gente haya comprendido la necesidad, sin ninguna duda caeríamos en el blanquismo.» (109). Mientras los capitalistas y su gobierno no puedan y no osen usar la violencia contra las masas, mientras que la masa de los soldados y de los obreros elija y revoque libremente todas las autoridades -toda idea de guerra civil es ingenua, incensata y grotesca.» (110) «La crisis no puede ser resuelta... por acciones parciales de pequeños grupos armados, ni por tentativas blanquistas de tomar el poder, de arrestar al gobierno provisional, etc» (111) «Estamos por la guerra civil, pero solamente cuando es conducida por una clase conciente... renunciamos por el momento a esta consigna, pero solamente por el momento. Las armas están ahora entre las manos de los soldados y obreros, y no de los capitalistas. Mientras en gobierno no haya abierto las hostilidades, nosotros realizamos nuestra propaganda pacíficamente. (...) No debemos transar con la pequeña burguesía, actualmente a la espera que demos un paso atras en nuestros principios. No hay error más peligroso para un partido proletario que fundar su táctica sobre deseos subjetivos donde se necesita organización» «Actualmente somos minoría, las masas aún no nos dan su confianza. Sabremos esperar: ellas se pondrán de nuestro lado cuando el gobierno se revele a ellas tal como es. Diremos entonces, teniendo en cuenta la correlación la fuerzas: nuestra hora ha llegado» (112)


«Preparar férreamente la insurrección»

A principios de julio de 1917, muchos obreros y soldados se pronunciaron por una manifestación insurreccional para derrocar al gobierno.
Los bolcheviques se oponían porque la mayoría de los obreros, soldados y campesinos no estaban aún listos. Una victoria eventual no podía entonces ser duradera. Pero delante del impulso popular, los bolcheviques se vieron obligados a ponerse a la cabeza de la manifestación proyectada y darle un caracter pacífico bajo la consigna: «Todo el Poder a los Soviets». Medio millón de obreros y soldados desfilaron el 4 de julio en Petrogrado.
Presos del pánico, los reformistas habían concentrado en Petrogrado tropas fieles al gobierno para «restablecer el orden». El 5 de julio, la redacción del Pravda fue saqueada y los bolcheviques arrestados. Kerensky declara que los desordenes eran obra de agentes de Alemania y exigía que Lenin pase al tribunal por espionaje en provecho de Alemania. El comité central de los mencheviques denuncia «la aventura criminal llevada a cabo por el Estado Mayor leninista» y apoya los plenos poderes que el gobierno se había atribuido para «combatir todos los actos de contra revolución y anarquía». (113)
Lenin saca las conclusiones de estos acontecimientos. «Todas las esperanzas fundadas sobre el desarrollo pacífico de la Revolución rusa se han esfumado para siempre. La situación objetiva se presenta así: o la victoria completa de la dictadura militar o la victoria de la insurrección armada de los obreros. (...) No más ilusiones con respecto a las vías pacíficas, no más acciones dispersas... prepararse con firmeza para la insurrección armada, si la evolución de la crisis permite involucrar verdaderamente a las masas.» (114)

Que tipo de lucha contra el golpe de Estado militar

Es en este contexto que la burguesía reaccionaria organiza, el 25 de agosto, el golpe de Estado de Kornilov, comandante en jefe del Ejército.
Toda la burguesía estaba de acuerdo, desde de los sucesos del 3-5 julio, en que los bolcheviques constituían una gran amenaza para el régimen y que era necesario reprimirlos. Dos hombres se presentan como candidatos para «restaurar el orden» de una manera fuerte: por un lado Kornilov, que deseaba una dictadura militar abierta, apoyándose en las fuerzas zaristas y en la burguesía reaccionaria; y por otro lado Kerensky, que quería darle una base popular a la represión contra los bolcheviques, apoyándose no solamente en las fuerzas reaccionarias, sino así mismo en los mencheviques y socialistas-revolucionarios. El programa de Kornilov consistía en prohibir los Soviets en el Ejército y en las grandes ciudades, entregar Riga a los alemanes, para así dar un golpe al movimiento obrero revolucionario y en enviar al Ejército contra Petrogrado y provclamar la ley marcial.
Luego de numerosas vacilaciones, Kerensky decide oponerse a este plan debido a que temía que las masas obreras se pasaran en bloque con los bolcheviques si los reformistas apoyaran el golpe de Estado militar.
Lenin reacciona al golpe de Estado de Kornilov intensificando la lucha revolucionaria de los obreros.
Hasta ese momento los mencheviques habín impedido, a través de todos los medios, la formación de la Guardia Roja, formación de obreros armados para la defensa de la Revolución. Lenin dice ahora: «Es la hora de pasar a la acción. Hay que hacer la guerra a Kornilov a través de los métodos revolucionarios, impulsando a las masas»,»armando a los obreros de Petrogrado». (115)
Lenin lanza una alerta contra la táctica opurtunista de subordinar la lucha revolucionaria a la dirección de los reformistas-mencheviques. «Incluso en estos momentos, no debemos apoyar el gobierno de Kerensky... Hacemos y continuaremos haciendo la guerra contra Kornilov, igual que las tropas de Kerensky; pero no apoyamos a Kerensky, al contrario nosotros develamos su debilidad. (...) Nosotros modificamos la forma de nuestra lucha contra Kerensky. Sin atenuar, en lo más mínimo, nuestra hostilidad hacia él.» (116)
Esta táctica leninista es extremamente opuesta a la táctica de los revisionistas, quienes, ante la amenaza de golpes de fuerza de los reaccionarios y fascistas, llaman a la «unidad antifascista» en base a una línea de capitulación frenta a la social-democracia. En sus «unidades antifascistas», los revisionistas se someten a la dirección de los social-demócratas, se dejan encerrar en los programas de los social-demócratas y en sus métodos de lucha. Lenin, en cambio, desarrolla la lucha revolucionaria de las masas populares en la óptica de la toma del poder posterior, él acepta luchar codo a codo con las organizaciones reformistas que efectivamente luchen contra el adversario común, modifica la forma de lucha contra los jefes reformistas, pero no modifica en absoluto su hostilidad total hacia el programa y línea política de los reformistas.


El poder a los Soviets por la insurrección

Luego de cinco días, el 30 de agosto, el complot de Kornilov fracasó.
Durante la lucha contra Kornilov los Soviets juegan nuevamente un rol de movilización revolucionaria y muchos obreros y soldados mencheviques se aproximan a las posiciones bolcheviques.
En el curso de la primera quincena de septiembre, los Soviets de Petrogrado, de Moscú y de Finlandia pasan bajo dirección bolchevique. Los Soviets retiran su apoyo al gobierno de la coalición burguesa diriguido por el social-demócrata Kerensky y exigen «El poder a los Soviets».
En estas nuevas condiciones, con el fin de impulsar a las masas hacia la Revolución, Lenin vuelve, de cierta forma, a la táctica anterior al 3-5 de julio.
Lenin escribe el 3 de septiembre de 1917: «Todo el poder a los Soviets, formación de un gobierno... que responda ante los Soviets. En ese momento... este gobierno... podría muy probablemente asegurar la progresión pacífica de la Revolución rusa.»
Antes de los días 3 al 5 de julio esta táctica tenía principalmente como fin el desenmascarar la política de colaboración de clases de la mayoría menchevique y socialista-revolucionaria de los Soviets y de convencer a la mayoría de campesinos y obreros de la justesa de la posición bolchevique. Pero desde principios de septiembre, esta táctica apunta a preparar directamente la instauración de la Dictadura del Proletariado a través de la insurrección armada.
En efecto, desde el golpe de Estado de Kornilov ya no hay sino dos opciones fundamentales: «O bien todo el poder a los Soviets y la democratización completa del ejército, o el Kornilovismo.» (117) ¿Acaso los mencheviques y los socialistas-revolucionarios han sacado lecciones del golpe de Estado militar de Kornilov? «Si es así, hay que comenzar por crear inmediatamente un poder estable y firme... Sólo el poder de los Soviets puede ser estable y apoyarse abiertamente en la mayoría del pueblo.» (118) «¿ que es un poder atrevido y decidido, una política firme, sino la dictadura del proletariado y campesinos pobres? (...) ¿Que significaría, en efecto, esta dictadura? Nada más que el rompimiento de la resistencia de los kornilovianos y la retoma, el llevar hasta el fin la democratización completa del ejército... Sólo la dictadura del proletariado y los campesinos pobres es capaz de romper la resistencia de los capitalistas, de ejercer el poder con una determinación y un espíritu de decisión verdaderamente grandiosos, de asegurar el apoyo entusiasta, total, verdaderamente heroíco de las masas del ejército y el campesinado.» (119) « 'El poder a los Soviets', esto significa una reforma radical de todo el antiguo aparato de Estado, aparato burocrático que trava toda iniciativa democrática, la supresión de este aparato y su reemplazo por uno nuevo, popular, auténticamente democrático, aquel de los Soviets; la facultad entregada a la mayoría del pueblo de demostrar iniciativa e independencia, no solamente en la elección de diputados, sino también en la administración del Estado, en la aplicación de reformas y transformaciones sociales.» (120) «El poder a los Soviets: es el único medio de asegurar en el futuro una evolución gradual pacífica, tranquila de los acontecimientos, yendo a la par con el progreso de la conciencia y el espíritu de decisión de las masas populares.» (121)
Y esta conciencia y espíritu de decisión de desarrollan en la medida que las masas comprendan la necesidad de la insurrección armada para tomar realmente todo el poder, para desarmar a las tropas reaccionarias con las cuales cuente aún la burguesía. Como lo escribe Lenin una semana antes de la Revolución del 25 de octubre: «Desde septiembre el partido discute la cuestión de la insurrección, de ahora en adelante inevitable para aplicar la consigna 'Todo el poder a los Soviets'.» (122)

 

III.Los oportunistas Kamenev y Zinoviev contra Lenin

Desde el golpe de Estado de Kornilov las masas obreras y campesinas de Rusia se encuentran ante una elección fundamental: Otorgar todo el poder a los Soviets revolucionarios por la insurrección o seguir a los conciliadores y dejarse llevar hacia la dictadura militar.

La participación en el pre-parlamento

Para frenar el alza revolucionaria los dirigentes mencheviques y socialistas-revolucionarios habían convocado para el 12 de septiembre a una Conferencia Democrática. En la cual se las habían arreglado para obtener una sólida mayoría pequeño-burguesa y burguesa.
Aunque una mayoría del Comité Central decidió participar en la Conferencia, Lenin la descalifica desde el 14 de septiembre, día de la apertura. «La Conferencia democrática engaña al campesinado, pues ella no le da ni la paz ni la tierra.» «Se trata... de poner a la orden del día la insurrección armada en Petrogrado y Moscú, la conquista del poder. (...) Es necesario recordar las palabras de Marx sobre la insurrección, meditarlas: 'La insurrección es un arte'. (...) La historia no nos perdonará si no nos tomamos el poder ahora.» (123)
Lenin veía en la participación en la Conferencia Democrática un primer signo de cretinismo parlamentario al interior de los bolcheviques. En efecto, una nueva revolución crecía en al país, la revolución del proletariado y la mayoría de los campesinos contra la burguesía y su aliado, el imperialismo franco-inglés.
No había que desviar la atención de las masas hacia una conferencia de tipo parlamentario que tenía como único objetivo paralisar a las fuerzas revolucionarias asendentes. Los bolcheviques no debían perder su tiempo en este Conferencia, había que descalificarla y envíar a todos los cuadros hacia las masas para prepararlas para la insurrección inminente. «Hay que boicotear la Conferencia Democrática. Todos nosotros nos equivocaríamos si no lo hacemos.» (124)
Los 127 bolcheviques que habían participado en la Conferencia, votaron por 77 votos contra 50, su participación en la continuación de la Conferencia, llamada pre-parlamento. Kamenev y Rykov eran los voceros de estos «parlamentaristas». Lenin subrayaba: «En los 'medios dirigentes' de nuestro partido notamos vacilaciones que pudieran ser funestas» (125)

«Esperar la decisión del Congreso de los Soviets»

Luego de la decisión del Comité Central de no participar en el pre-parlamento, el «cretinismo parlamentario» de tipo «bolchevique» tomó inmediatamente una nueva forma, decidiendo esperar la convocatoria de el Congreso de los Soviets quién «tomará el poder». La contra revolución se preparaba afiebradamente en reunir fuerzas para acabar con la revolución. Además, la reacción se aprestaba para entregar Petrogrado a los alemanes para derrotar a los revolucionarios.
El 29 de septiembre, Lenin puso todo su peso en la balanza contra los «parlamentaristas» y los vacilantes que rechasaban pasar inmediatamene a la insurrección: Lenin pide ser demitido de un Comité Central capitulador.
«Los bolcheviques, si se dejan caer en la trampa de las ilusones constitucionales, en la 'fe' en el Congreso de los Soviets,... en la trampa de la 'espera' del Congreso de los Soviets, etc., (...) esos bolcheviques serían despreciables traidores a la causa del proletariado. (...) Existe entre nosotros, en el Comité Central y en los medios dirigentes del Partido una corriente o una opinión favorable a la espera del Congreso de los Soviets y hostil a la toma inmediata del poder, hostil a la insurrección inmediata. Hay que vencer esta corriente o esta opinión. De otra manera los bolcheviques se deshonrarían para siempre y serían reducidos a cero en tanto que partido. (...) 'Esperar el Congreso de los Soviets es una idiotés completa, ya que es dejar pasar semanas completas; cuando, en la hora actual, las semanas e incluso los días deciden todo. (...) Derroten primero a Kerensky, luego convoquen el congreso. (...) Convocar el Congreso de los Soviets el 20 de octubre para decidir 'la toma del poder', no es acaso como fijar tontamente la fecha de la insurrección. Podremos tomar el poder hoy día, pero del 20 al 29 de octubre no nos dejaran tomarlo... El órgano central tacha en todos mis artículos las indicaciones que doy sobre los errores peligrosos de los bolcheviques... Debo presentar mi petisión de demisión al Comité Central, cosa que hago.» (126)

«La insurrección es imposible y prematura...»

Estas explicaciones y amenazas de Lenin no surtieron efecto. Durante la reunión del Comité Central del 10 de octubre, Kamenev y Zinoviev se opusieron nuevamente a la preparación de la insurrección y Trotski pide que sea retardada hasta la convocatoria al Congreso de los Soviets.
En la reunión del 16, Kamenev y Zinoviev votaron contra la insurrección; hubo 4 abstenciones y 19 votos a favor. Al día siguiente Lenin escribió una crítica incisiva a los argumentos contra la insurrección realizados por Kemenev y Zinoviev, a quienes acusa de «alineamiento político con la burguesía».
«No tenemos la mayoría entre el pueblo y, sin esa condición, la insurrección es imposible...»
«Los hombres capaces de hablar así... son formalistas que desean obtener por adelantado... la garantía que en todo el país el Partido bolchevique ha obtenido exactamente la mitad más uno de los votos. (...)La realidad nos muestra con evidencia que desde las jornadas de julio, la mayoría del pueblo ha comenzado a alinearse rápidamente al lado de los bolcheviques. (...) El acontecimiento más importante en la actualidad en Rusia es la sublevación campesina. He aquí como se efectúa en realidad el tránsito del pueblo al lado de los bolcheviques...»
«En la situación internacional no hay nada que nos oblige a actuar sobre hechos consumados, nosotros más bien dañaríamos a la causa de la revolución socialista en occidente si nos hacemos fusilar.»
«...Razonaríamos como los Scheidemann y los Renaudel: lo más sensato es no sublevarnos, porque si nos fusilan, el mundo perderá internacionalistas de un gran temple, tan sensatos. (...) La guerra ha impuesto a los obreros de todos los países los peores sufrimientos; les ha debilitado. Las explosiones se multiplican, en Alemania, en Austria. Somos los únicos en tener Soviets de diputados obreros y soldados y nos quedaremos en la espera, traicionaríamos a los internacionalistas alemanes como traicionamos a los campesinos rusos que... a través de acciones, por una sublevación contra los propietarios terratenientes, nos llaman a sublevarnos contra el gobierno de Kerensky...»
«Nosotros no somos lo suficientemente fuertes para tomar el poder y la burguesía no lo es para hacer fracasar la Asamblea Constituyente.»
«...expresan su confusión y su miedo a la burguesía dando prueba de pesimismo frente a los obreros... Si los Soviets no tienen la fuerza para derrocar a la burguesía, es que esta última tiene la suficiente fuerza para hacer fracasar la Asamblea Constituyente. (...) Renunciar a la insurrección es renunciar al traspaso del poder a los Soviets, es poner toda nuestra 'confianza' en la valerosa burguesía que ha 'prometido' convocar a la Asamblea Constituyente. (...) poner en duda que es la insurrección el único medio para salvar la revolución es caer en esta cobarde confianza en la burguesía.» (127)

La traición de Kamenev y Zinoviev

El 18 de octubre Kamenev y Zinoviev publican en un periódico menchevique una nota en la cual ellos hablan de la decisión de los bolcheviques de organizar la insurrección, decisión que ellos condenan.Lenin escribe, ese mismo día, que Kamenev y Zinoviev eran unos «rompe-huelgas» y «traidores»: «yo lucheré con todas mis fuerzas... por su exclusión del Partido.» (128)
La revolución triunfa el 25 de octubre, a pesar del sabotaje de los oportunistas.
Después de la Revolución de Octubre Kamenev y Zinoviev querían hacer entrar al gobierno a los mencheviques y socialistas-revolucionarios que se oponían al programa revolucionario adoptado el 25 de octubre por el congreso de los Soviets. El 3 de noviembre, Kamenev y Zinoviev llevan al voto en el comité ejecutivo central de los Soviets una resolución que indicaba que los bolcheviques no tendrían en el gobierno sino la mitad de los puestos. Aquello crearía una situación en la que los reformistas podrían bloquear completamente la actividad revolucionaria del gobierno.
Lenin declara: «La oposición que se ha formado al seno del Comité Central se aparta completamente de todas las posiciones fundamentales del bolchevismo y de la lucha proletaria de clase en general, repitiendo los propósitos no marxistas de la imposibilidad de la revolución socialista en Rusia, sobre la necesidad de ceder a los ultimatums y a las amenazas de un alejamiento emanadas de una minoría notoria de la organización de los Soviets (los mencheviques).» (129)
Estos dos puntos -la imposibilidad de construir el socialismo en un solo país, la URSS, y la necesidad de un compromiso con los mencheviques- seran, durante los años veinte la plataforma común de dos corrientes revisionistas, aquella de Trotski y la de Kamenev y Zinoviev.
Lenin declara posteriormente: « Kamenev, Zinoviev, Noguine, Rykov, Miliutin y otros, han demisionado ayer, 4 de noviembre, del Comité Central de nuestro Partido, y los tres últimos, del Consejo de Comisarios del Pueblo. En un partido tan grande como el nuestro... no podíamos evitar encontrarnos con camaradas insuficientemente firmes y preserverantes en la lucha contra los enemigos del pueblo... los camaradas que se van actuan como desertores. (...) Condenamos resueltamente esta desersión... Pero declaramos que la desersión de algunos altos miembros de nuestro Partido no debilitará ni por un instante la unidad de las masas que sigen a nuestro Partido y, por consecuencia, no debilitará a nuestro Partido» (130)
La oposición a la insurrección armada y la reconciliación con los partidos reformistas son dos posiciones esenciales del revisionismo krutchovista. En ese sentido Kamenev, Zinoviev y Rykov han sido precursores de Krutchov. Esta es una prueba de la continuidad de una línea oportunista en la cabeza del Partido Bolchevique que se oponía a la realización de la política leninista. Stalin combatió el oportunismo de Kamenev y Zinoviev con una enorme paciencia aplicando la línea leninista. Cuando Kamenev y Zinoviev se comprometieron en actividades clandestinas y en complots contra el Partido, fueron juzgados y condenados a muerte. Trotsky, el enemigo más encarnecido del bolchevismo, rindió homenaje entonces a Kamenev y Zinoviev, aquellos «representantes de la vieja guardia bolchevique...»


Capítulo Cuarto


La dictadura del proletariado

I. La cuestión esencial del marxismo

Marx y Engels analizaron el capitalismo como sistema basado en la dictadura de la burguesía.
Antes que ellos, autores liberales ya habían descrito y analizado la lucha de clases que se desarrolla entre la clase obrera y la burguesía en la sociedad capitalista. Lo fundamentalmente inédito que Marx y Engels aportaron es la tésis que el socialismo no puede existir sino como negación de la dictadura de la burguesía, como dictadura del proletariado.
La «dirección política de la clase obrera» es la fórmula inconsistente que puede cubrir todas las «vias reformistas» al socialismo y que sirve para enmascarar la cuestión esencial: Que clase ejerce la dictadura.
Lenin dijo: «Limitar el marxismo a la lucha de clases, es truncarlo, es reducirlo a lo que es aceptable para la burguesía. Sólo es un verdadero marxista aquel que comprende y reconoce la lucha de clases hasta su final: La dictadura del proletariado.» (131) «La cuestión de la dictadura del proletariado es la cuestión esencial del movimiento obrero moderno en todos los países capitalistas ... A escala internacional, la historia de la doctrina ... de la dictadura del proletariado ... coincide con la ... del marxismo... Cualquiera que no ha comprendido la necesidad de la dictadura de toda la clase revolucionaria para conquistar la victoria, no ha comprendido nada en la historia de las revoluciones.» (132)
El traidor Kruschov no ha solamente negado la necesidad de la dictadura del proletariado en la Unión Soviética, sino durante el XX Congreso ha afirmado que la dictadura del proletariado no es lo escencial en el paso al socialismo en los países capitalistas. Kruschov declaró: «Para todas las formas de socialismo, la dirección política de la clase obrera ... es la mayor condición. De lo contrario es imposible el paso al socialismo (133)

El poder de la clase obrera nace de la revolución, de la insurrección, de la violencia revolucionaria contra la burguesía; su origen no está en las leyes ni en las instituciones de la burguesía; al contrario él barre estas leyes e instituciones para reemplazarlas por nuevas leyes e instituciones creadas por las clases revolucionarias para servir a sus intereses.
Lenin: «La doctrina de la lucha de clases, aplicada por Marx al Estado y a la revolución socialista, lleva necesariamente al reconocimiento de la dominación política del proletariado, de su dictadura, es decir de un poder que no comparte con nadie y que se apoya directamente en la fuerza armada de las masas.» (134)

¿Por qué la dictadura del proletariado es necesaria en el socialismo? ¿Cuáles son las relaciones entre las diferentes clases bajo el socialismo? ¿Cuáles son las relaciones entre el proletariado y las otras clases trabajadoras bajo el socialismo?
El capitalismo del siglo XX es esencialmente la dictadura de la burguesía monopolista que se apoya en el conjunto de la burguesía y en las capas superiores de la pequeña burguesía. La burguesía monopolista es el núcleo central del sistema capitalista, tal como el proletariado es el núcleo central en el curso de la revolución socialista y durante todo el periodo histórico del socialismo.
Lenin: «Sólo una clase determinada, es decir los obreros de las ciudades y en general los obreros de las fábricas, los obreros industriales, es capaz de dirigir la masa de trabajadores y explotados en la lucha por derribar el yugo del capital, ... en la obra de creación de un nuevo orden socialista, en la lucha para suprimir totalmente las clases.» (135)
Para construir el socialismo, el proletariado, núcleo central debe apoyarse sobre el conjunto de las capas de los trabajadores. «La dictadura del proletariado es una forma particular de alianza de clases, entre el proletariado, vanguardia de los trabajadores, y las numerosas capas no proletarias de trabajadores (pequeña burguesía, pequeños patrones, campesinos, intelectuales, etc.) o la mayoría de estas capas, alianza dirigida contra el capital, alianza orientada para el derrumbe completo de la resistencia de la burguesía y de todos sus intentos de restauración, para la construcción y la consolidación definitiva del socialismo ... Es la alianza de partidiarios resueltos del socialismo con sus aliados vacilantes, a veces «neutros» ..., alianza entre clases que difieren en los niveles económico, político, social e ideológico.» (136)
La dictadura del proletariado es el ejercicio de la dictadura contra la burguesía y la organización de la democracia para las clases trabajadoras. «La dictadura del proletariado es la represión por la violencia de la resistencia de los explotadores, es decir, de la minoría ínfima ... la dictadura del proletariado debe engendrar ... la extensión sin precedente de la democracia real en favor de las clases laboriosas reprimidas por el capitalismo.» (137).
El socialismo tiene dos tareas esenciales: reprimir la burguesía y organizar un sistema económico superior. «El proletariado debe transformarse en la clase dominante, capaz de reprimir la resistencia inevitable, desesperada de la burguesía y organizar, para construir un nuevo régimen económico, todas las masas laborales y explotadas.» (138)
El socialismo reprime a la burguesía y organiza la democracia popular para crear un sistema económico superior al capitalismo, un sistema que realice una más alta productibilidad al servicio exclusivo de los trabajadores. «La dictadura del proletariado, no es solamente la violencia ejercida contra los explotadores, e incluso no es escencialmente la violencia. El fundamento económico de esta violencia revolucionaria, la prueba de su vitalidad y de su éxito, es que el proletariado ofrece y realiza un tipo superior de organización social del trabajo en comparación con el capitalismo.» (139)

 

II. El Estado socialista y los Soviets

El estado socialista de la clase obrera solo puede surgir en el curso de la lucha por la destrucción del Estado burgués.
Estos dos tipos de Estado son diametralmente opuestos, tanto por su naturaleza de clase como por sus métodos de funcionamiento. «El poder de los Soviets en el parlamento burgués ... así se plantea la cuestión en el plano histórico mundial.» (140)

Los Soviets, el Partido y las clases trabajadoras

Los Soviets nacieron como órgano de movilización y de combate revolucionario de las masas explotadas por el capitalismo.
Los Soviets surgieron en el curso de la Revolución de 1905-1906.
Emergieron, nuevamente durante la Revolución de Febrero de 1917, y su carácter revolucionario se afirmó nítidamente en la Revolución de Octubre, cuando entraron a la historia como los órganos de la insurrección de los obreros, los soldados y los campesinos, como órganos de la toma del poder revolucionario.
Es durante la Guerra Civil de 1918 y fines de 1919 cuando los Soviets hacen definitivamente su prueba como organización de gobierno.

Los Soviets, organizaciones de las masas explotadas

Durante estos cuatro años de revolución, decenas de millones de obreros, campesinos y trabajadores se despertaron a la vida política activa. Los Soviets fueron los centros de una formidable creatividad política. «La escencia del poder de los Soviets, consiste en que la base constante y única de todo el poder gubernamental es la organización de las masas antes oprimidas por los capitalistas, es decir los obreros y los semiproletarios. Son esas masas que ... son llamadas a tomar una parte decisiva en la gestión democrática del Estado.» (141).
Como organizaciones de combate, los Soviets tenían desde el principio un carácter de clase. «Solamente los trabajadores y los explotados eran admitidos en los Soviets, excluyendo los explotadores de toda especie.» (142) Los Soviets son «la unión y la organización de las masas laboriosas y explotadas, oprimidas por el capitalismo, y solamente ellas ... las clases explotadoras y los representantes ricos de la pequeña burguesía eran automáticamente excluídos.» (143)

Las relaciones entre el Partido comunista y los Soviets

Los Soviets no fueron un «producto espontáneo de la lucha de clases». Surgieron espontáneamente en el trayecto de las luchas contra la burguesía, pero adquirieron su carácter revolucionario gracias al trabajo de síntesis y la creatividad del Partido Comunista.
En efecto, como organización de masa de los trabajadores, los Soviets debían necesariamente reflejar las corrientes políticas e ideológicas que atravesaban el pueblo.
Así, antes de la Revolución de Octubre, los mencheviques, que eran mayoría en los Soviets, utilizaban esto ultimos para subordinar a la clase obrera al aparato estatal burgués. Fue solo gracias al trabajo del Partido bolchevique que los Soviets se subtrayeron a la tutela del Estado burgués y se convertieron en órganos de poder diferente, oponiéndose abiertamente a los órganos del Estado burgués.
Como la formación de un nuevo aparato del Estado proletario no es un proceso espontaneo, el papel del Partido comunista para su formación y consolidación es esencial. «Es solamente cuando el proletariado es orientado por un Partido organizado y experimentado, ... que la conquista del poder puede ser considerada no como un episodio sino como el punto de partida de un trabajo perdurable de construcción comunista de la sociedad por el proletariado.» «El Partido comunista es el arma principal, esencial de la emancipación del proletariado; debemos ahora tener en todos los países, no grupos y tendencias, sino un Partido comunista; y solo debe haber en cada país un sólo y único Partido comunista.» (144)
El nuevo sistema de gestión del Estado socialista es, por consecuencia, complejo. Lenin resume esta complejidad: «Las cosas pasan así: el Partido absorbe de cierta forma la vanguardia del proletariado, y esta es la que ejerce la dictadura del proletariado. Pero sin una base como los sindicatos, es imposible ejercer la dictadura, cumplir las funciones del Estado. Es necesario asumirlas por medio de diversas instituciones, de tipo nuevo también: por intermedio del aparato de los Soviets.» (145)
Después de la Revolución de Octubre, durante la insurrección de Kronstad, los anarquistas, los mencheviques y toda la burguesía mantenían la consigna «los Soviets sin los bolcheviques», para quebrar la dictadura del proletariado e introducir la subordinación de los Soviets a los órganos de la democracia burguesa.
Por lo tanto, en el curso de la lucha revolucionaria como durante el ejercicio del poder socialista, los Soviets eran los órganos donde se efectaba la simbiosis entre la vanguardia comunista y todas las clases trabajadoras. «El aparato (de los Soviets) ... asegura una fórmula de organización de vanguardia, es decir de la parte más consciente, más enérgica, más avanzada de las clases oprimidas, campesinos y obreros; es por tanto un aparato por el cual la vanguardia de las clases oprimidas puede educar, instruir y arrastrar con ella toda la enorme masa de esas clases.» (146)

Los Soviets, el ejército y el aparato del Estado socialistas

Los Soviets desarrollaron el trabajo de la construcción de un Estado proletario, socialista, siguiendo tres ejes.
Primero, los Soviets se consolidaron como órganos representativos de las masas explotadas y como órganos de su poder. Su carácter de clase se expresaba, entre otras actividades, por la organización de elecciones en los lugares de trabajo, lo que reforzó la influencia de los obreros y de los trabajadores más revolucionarios.
Segundo, los Soviets jugaron un rol esencial en la formación del ejército rojo, de la policía y de los cuerpos de seguridad socialista.
Finalmente, los Soviets crearon un aparato de justicia completamente nuevo, en el cual los jueces salían de las masas obreras y trabajadoras, se encontraban bajo su control, y empezaron el trabajo de reestructuración integral del aparato administrativo.

El ejército rojo, ejército de los trabajadores

El Estado es ante todo las fuerzas armadas al servicio de una clase.
El ejército rojo nació del derrumbe del ejército burgués al fin de la Primera Guerra Mundial y de las insurrecciones armadas organizadas por los soldados, los marineros y los oficiales revolucionarios. Este núcleo de partida fue reforzado por el alistamiento de centenares de miles de jóvenes comunistas y de obreros, así como jóvenes campesinos revolucionarios, para defender las conquistas de la Revolución de Octubre.
Durante las jornadas de la Revolución de Octubre, los Soviets fueron escencialmente formados por soldados y obreros; los Soviets jugaron un papel decisivo en la desintegración del antiguo ejército reaccionario y en la formación del ejército revolucionario.
Respecto al ejército y a la policía socialista, Lenin declara: «La contrarevolución jamás ha tolerado la presencia de los obreros en armas, separados del ejército. En Francia, escribía Engels, después de cada revolución, los obreros se arman; 'para los burgueses que están en el poder, el desarme de los obreros es el primer deber'. Los obreros en armas eran el embrión del nuevo ejército, la célula de organización del nuevo orden social. Aplastar esta célula, impedir su crecimiento, tal era la primera inquietud de la burguesía. La primera inquietud de toda revolución victoriosa ... ha sido la destrucción del antiguo ejército, su licenciamento y su reemplazamiento por uno nuevo. La nueva clase social que accede al poder nunca pudo y no puede ahora llegar a este poder y afirmarlo de otra manera que desintegrando completamente al antiguo ejército ... de otra manera que forjando poco a poco en una dura guerra civil, un ejército nuevo, una nueva disciplina, la nueva organización militar de la nueva clase.» (147) «Los Soviets constituyen un nuevo aparato de Estado que representa ... la fuerza armada de los obreros y los campesinos, fuerza que no está desligada del pueblo como el antiguo ejército permanente, sino que está estrechamente ligada a él.» (148)
La policía burguesa también fue desmantelada. Lenin: «La sustitución de una milicia popular a la policía ... es la condición del éxito de toda reforma ... en provecho de los trabajadores. En periodo revolucionario, esta condición es realizable.» (149)

El poder legislativo y ejecutivo

Bajo la dictadura de la burguesía, el poder real se encuentra en las manos de los grandes capitalistas, de los altos funcionarios del Estado burgués y de los ministros ligados estrechamente a los capitalistas y a los altos funcionarios. El parlamento sirve para dar una aparencia de «democracia» a las medidas dictatoriales del gran capital.
Bajo la dictadura del proletariado, los grandes capitalistas fueron expropiados y los medios de producción pertenecen a la comunidad de los trabajadores. El ejército y la policía socialista fueron esencialmente compuestos por trabajadores revolucionarios en armas.
En este nuevo sistema, los órganos elegidos por los trabajadores, los Soviets, pueden efectivamente detener todo el poder. Los Soviets tienen como tarea esencial elaborar leyes y crear instituciones que expriman únicamente el interés de las masas trabajadoras.
Pero, los miembros de los Soviets también juegan un rol en la ejecución de las leyes y en el funcionamiento de las instituciones. Como lo dijo Lenin, el sistema de los Soviets «permite aliar las ventajas del parlamentarismo y las de la democracia inmediata y directa, es decir aliar en los representantes elegidos por el pueblo tanto la función legislativa como la ejecución de las leyes.» (150)



La participación de las masas en la cuestion estatal

Bajo la dictadura de la burguesía, el aparato de Estado es una máquina burocrática monstruosa que oprime, maltrata, inquieta y explota a los trabajadores. El Parlamento burgués solo tiene como función enmascarar y hacer aceptar a los trabajadores esta situación.
Una de las funciones esenciales del Estado Socialista es la de crear un aparato de Estado que esté entera y únicamente al servicio de las masas trabajadoras. Los Soviets tienen la histórica tarea de terminar con el Estado como cuerpo parásito viviendo por encima de los trabajadores y hostil a ellos. La esencia del sistema socialista se basa en que los trabajadores revolucionarios elegidos participen en la gestión del Estado, y organizen el control del conjunto de las masas trabajadoras sobre los órganos del Estado. Lenin: «Todos los ciudadanos sin excepción deben participar en el ejercicio de la justicia y en la gestión del país. Y es importante para nosotros que todos los trabajadores sin excepción participen en la administración del Estado.» (151)
Esta participación de los trabajadores en la gestón del Estado socialista y su control sobre los órganos del poder revela la esencia profunda de la dictadura del proletariado. La resistencia de la burguesía se manifiesta, entre otras maneras, en sus esfuerzos para burocratizar los órganos del poder socialista, para cortarlos de los trabajadores y sustraerlos a su control. Stalin comprendió que la burocratización de los Soviet (la ruptura entre los elegidos y las bases, el rechazo a preparar a todos los trabajadores para la participación en la gestión del Estado socialista), era una grave amenaza interna para el socialismo. «Uno de los enemigos más peligrosos para el progreso de nuestra causa es el burocratismo. Que vive en cada una de nuestras organizaciones. El burócrata comunista es el tipo de burócrata más peligroso. No hay nada que decir cuando la cólera de las masas del partido apunta contra estos elementos y cuando estas masas tienen la posibilidad de enviar esos elementos al diablo». (152) Esta posición de 1928, Stalin la expresará nuevamente en 1952.
Cuando Kruschov, en 1956, declaró que la dictadura del proletariado había dejado de existir en la Unión Soviética, dió libre curso a las tendencias burocratizantes. El hizo entrar en los Soviets los elementos burgueses y pequeños burgueses. Después, Brejnev acabó la burocratización de los Soviets, sustrayéndolos, cada vez más, a todo control por los trabajadores. Bajo Gorvatchov, los Soviets se convirtieron en lugares donde la nueva burguesía organizaba su propia representación política, luchando por la destrucción total de los últimos vestigios del socialismo.


III. La lucha de clases bajo la dictadura del proletariado

Un largo periodo histórico

La dictadura del proletariado es necesaria durante todo el periodo histórico donde subsisten fuerzas interiores y exteriores que hacen posible la restauración del capitalismo.
Lenin dijo: «Solamente esos que han asimilado la esencia de la doctrina de Marx sobre el Estado, que han comprendido que la dictadura de una clase es necesaria ... durante todo el periodo histórico que separa al capitalismo de la 'sociedad sin clases', del comunismo.» (153). «Las clases permanecen y permanecerán en la época de la dictadura del proletariado. La dictadura llegará a ser inútil cuando las clases hubieran desaparecido. Ellas no desaparecerán sin la dictadura del proletariado.» (154)
Sobre este tema, Lenin simplemente desarrolló las ideas esenciales de Marx y de Engels sobre la base de una experiencia revolucionaria mucho más extensa y rica. Marx ya había indicado que después del periodo del socialismo, caracterizado por la dictadura del proletariado, vendrá el periodo del comunismo. La sociedad no entrará en la fase del comunismo más que después de un largo periodo histórico de transformaciones socialistas en profundidad. Según Marx, el comunismo vendrá cuando habrá desaparecido el servilismo, la subordinación de los individuos a la división del trabajo, y con ella, la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no será solamente un medio de vida, sino que llegará a ser por sí mismo la primera necesidad vital; cuando con el desarrollo múltiple de los individuos, las fuerzas productivas serán acrecentadas también, y todas las fuentes de la riqueza colectiva surgirán con abundancia.» Antes que se alcance este estado superior del desarrollo material e intelectual y para alcanzarlo, la dictadura del proletariado es necesaria. «Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista se coloca el periodo de la transformación revolucionaria de aquella en ésta. A lo que corresponde un periodo de transición política, donde el Estado no podría ser otra cosa que la dictadura revolucionaria del proletariado. (155)
Lenin ha retomado y elaborado estas tésis de Marx. La dictadura del proletariado permanece necesaria hasta que las menores diferencias entre las clases sociales hayan desaparecido y hasta que la clase obrera internacional haya destruido el imperialismo mundial.
«Está claro que para suprimir completamente las clases es preciso no solamente destruir a los explotadores, a los grandes propietarios de bienes raíces y a los capitalistas, no solamente abolir su propiedad; es preciso aún abolir toda propiedad privada de los medios de producción; es preciso borrar también la diferencia entre la ciudad y el campo, como la que existe entre los trabajadores manuales e intelectuales. Es una obra de largo aliento. Para realizarla, es preciso hacer un gran paso hacia adelante en el desarrollo de las fuerzas productivas.» (156)
«Marx y Engels ... vieron claramente que ... sería preciso un largo periodo de dictadura del proletariado, ... y la colaboración de los obreros de todos los países, que deberán conjugar todos sus esfuerzos a fin de asegurar la victoria hasta el fin.» (157)
Los reformistas se han siempre levantado contra esta tésis esencial del leninismo.
Aunque sean enemigos irreductibles de la dictadura del proletariado, en las situaciones cuando los obreros quieren la revolución, los reformistas pretenden «estar de acuerdo con la dictadura del proletariado», pero entonces, «por un tiempo limitado» ...
El jefe de la social democracia internacional, Vandervelde llegó a ser, al comienzo de la Primera Guerra Mundial, Ministro en el gobierno burgués de Bélgica. Él hacía propaganda para enviar a los trabajadores al matadero en esta guerra imperialista criminal; él tomó la defensa de las instituciones burguesas, incluso la monarquía. Pero después de la guerra, ante la subida revolucionaria, pretendió aceptar la necesidad de la dictadura del proletariado ... , pero, como medida de corta duración, para volver tan rápido como sea posible a la «democracia pura»!
Es así como este enemigo declarado de la dictadura del proletariado decia en aquel entonces: «La dictadura del proletariado, sí, por el fuego y el fierro, si es preciso, para quebrar la resistencia de la burguesía, para abrir la ruta a la revolución social. Pero la dictadura como medio, como un medio provisorio y no como la prolongación indeterminada del estado de sitio y del terror, colocando a los otros partidos fuera de la ley, eliminando las libertades, reemplazando a la democracia por la dictadura de un puñado.» (158)
Cinco años antes, Lenin había ya descrito la táctica contrarevolucionaria de reformistas del tipo Vanderverde. El escribe en 1919: «Lo más peligroso de parte de (Kautsky, MacDonald, Vanderverde), es el reconocimiento verbal de la dictadura del proletariado. Estas gentes son capaces de reconocer todo, de firmar todo, a condición que se mantengan a la cabeza del movimiento obrero ... Esta gente admitiría verbalmente la dictadura del proletariado para hacer pasar ... 'el sufragio universal', el parlamentarismo burgués, el rechazo de ... quebrar completamente el aparato de Estado burgués.» (159)
Y se puede decir que los revisionistas del género Kruschov han retomado, 30 años después a Vandervelde, exactamente la misma línea en lo que concierne a la revolución proletaria y a la dictadura del proletariado: pregonan el paso pacífico y la dictadura del proletariado «bajo tal o tal otra forma» y «de corta duración» ... Ponomarev, refiriéndose a la lucha por el socialismo en los países capitalistas, escribe: «Una revolución pacífica sin guerra civil no tiene nada de común con la paz social. Esto no es un 'partnership social', sino una forma de lucha de clases tal como la revolución no pacífica; su victoria se consolida igualmente por la dictadura del proletariado bajo tal o tal forma y donde la duración depende de las condiciones concretas.» (160) Formalmente el concepto de 'dictadura del proletariado' está y muchos comunistas honestos fueron cegados por estas palabras. Ellos decían entonces: «Pero no, vuestras críticas contra Krutchov son falsas, miren, él defiende también la dictadura del proletariado!» Cada palabra puede ser llenada de contenidos diferentes y hasta opuestos. Krutchov se opusó al conjunto de tesis que Lenin desarrolló bajo el concepto de dictadura del proletariado. La dictadura del proletariado «bajo tal o tal forma», «por un periodo limitado», son exectamente las fórmulas que Vandervelde utizó para combatir el contenido leninista de este concepto y para esconder su concepción socialdemócrata.
Más generalmente, respecto a la construcción del socialismo en la Unión Soviética, Kruschov rechazó la tésis fundamental de que la dictadura del proletariado es necesaria durante todo el periodo histórico en que se prepara el comunismo.
Para Kruschov, la dictadura del proletariado había dejado de ser necesaria desde 1956. Sin embargo, era evidente que la productividad del trabajo de la Unión Soviética estaba aún muy lejos de la del mundo capitalista, y que el imperialismo era siempre la fuerza dominante en el mundo.
En el XXII Congreso, Kruschov declara: «Habiendo sido suprimidas las clases explotadoras , vimos desaparer la función que consiste en quebrar su resistencia. Las principales funciones del Estado socialista - de organización de la economía, cultural y educativa - ha recibido su más amplio desarrollo ... Después de haber asegurado la victoria total y definitiva del socialismo y el paso en gran escala al comunismo, la dictadura del proletariado cumplió su misión histórica y, desde el punto de vista de los objetivos del desarrollo interior, cesó de ser una necesidad en la Unión Soviética. El Estado que ha surgido como Estado de la dictadura del proletariado, se ha convertido en la época actual en Estado de todo el pueblo, en órgano que traduce los intereses y la voluntad del conjunto del pueblo.» (161)
Fundamentalmente, era la tésis de la social democracia: se deve aceptar la dictadura del proletariado por un breve periodo, pero se vuelve lo más rápido posible al régimen burgués y su «democracia para todos».

La lucha de clases contra la burguesía y la pequeña burguesía

Lenin desarrolló la tésis que la lucha de clases permanece durante toda la dictadura del proletariado, que la resistencia de la burguesía se intensifica y que habrá irremediablemente múltiples tentativas para restaurar el capitalismo.
Lenin : «La dictadura del proletariado no es el fin de la lucha de clases; es su continuación bajo formas nuevas. La dictadura del proletariado, es la lucha de clases del proletariado victorioso que ha tomado en sus manos el poder político contra la burguesía vencida, pero no extinguida ... que, lejos de haber dejado de resistir, intensificó su resistencia.» (162) «Después de una primera derrota seria, los explotadores que no esperaban ser derrocados ... se lanzan a la batalla con una energía duplicada, con una pasión furiosa, con un odio centuplicado, para reconquistar el 'paraíso' perdido.» (163) «La transición del capitalismo al comunismo, es toda una época histórica. Mientras no haya terminado, los explotadores mantienen, ineluctablemente, la esperanza de una restauración, esperanza que se transorma en tentativa de restauración.» (164)
La burguesía y los propietarios de bienes raíces perdieron sus medios de pruducción, pero siempre están ahí, y disponen de muchos medios para intentar retomar el control de los medios de producción. «Las clases permanecen, pero cada una se ha modificado en la época de la dictadura del proletariado ... la clase explotadora, de los propietarios de bienes raíces y de los capitalistas, no ha desaparecido y no puede desaparecer de golpe bajo la dictadura del proletariado. Los explotadores han sido vencidos pero no aniquilados.» (165)
¿Cuáles son las armas de las cuales dispone la burguesía, aún bajo el socialismo? «Largo tiempo después de la revolución, los explotadores conservan necesariamente una serie de reales y notables ventajas.» (166) «Les queda una base internacional, el capital internacional, del cual son una sucursal. Les queda en parte ciertos medios de producción ... «El 'arte' de gobernar el Estado, el ejército, la economía les da una ventaja muy grande , de manera que su rol es infinitamente más importante que el lugar que ocupan en el conjunto de la población.» (167) Les queda dinero (imposible suprimirlo de un golpe), algunos bienes mobiliarios, a veces considerables, relaciones, hábitos de organización y de gestión, el conocimiento de todos los «secretos» de la administración (costumbres, procedimientos, medios, posibilidades); les queda una instrucción más desarrollada, afinidades con los técnicos profesionales (burgueses por su modo de vida y su ideología); les queda una experiencia infinitamente superior del arte militar (lo que es importantísimo), etc., etc.» (168)
Bajo el socialismo, la burguesía dispone aún de una gran fuerza de reserva potencial en la pequena burguesía. «Detrás de los capitalistas explotadores está la gran masa de la pequeña burguesía, que ... vacila y se balancea, que un día sigue al proletariado, y al otro, espantada por las dificultades de la Revolución, entra en pánico a la primera derrota de los obreros, se embolata, se agita, lloriquea, pasa de un campo al otro.» (169)
En ciertas circunstancias, el pequeno productor que vende en el mercado libre, puede llegar a convertirse en un poderoso enemigo del proletariado.
«El campesino que, en 1918-1919, entregó a los obreros hambrientos de las ciudades 40 millones de «puds» de trigo al precio del Estado, que los entregó a los organismos del Estado ... ese campesino es un campesino trabajador ... El campesino que vendió ocultamente 40 millones de «puds» de trigo diez veces más caro que el precio del Estado ... ese campesino es un especulador, es el aliado del capitalista, el enemigo de clase del obrero. Es un explotador ... 'Ustedes violan la libertad, la igualdad, la democracia', nos gritan de todas partes ... Nunca reconoceremos la igualdad con el campesino especulador, como nunca reconoceremos la «igualdad» entre explotador y explotado, la «libertad» del primero de saquear al segundo.» (170). «Las costumbres, las tradiciones, la rutina de la pequeña producción agrícola crean inevitablemente un terreno sobre el cual surgen elementos burgueses. De la pequeña producción mercantil salen inevitablemente pequeños capitalistas que se esfuerzan por convertirse en grandes.»
«La dictadura del proletariado es una lucha tenaz, sangrienta y sin sangre, violenta y pacífica, militar y económica, pedagógica y administrativa contra las fuerzas y las tradiciones de la vieja sociedad. Las fuerzas de las costumbres en millones y docenas de millones de hombres es la fuerza más terrible.» (171) Es preciso vencer la resistencia (a menudo pasiva, singularmente tenaz y difícil de quebrar) de numerosos vestigios de la pequeña producción; es preciso vencer la fuerza enorme de las costumbres y de la rutina apegadas a esos vestigios.» (172)
«Es mil veces más fácil vencer la gran burquesía centralizada que 'vencer' los millones y millones de pequeños patrones; mas esos, por su actividad cotidiana, costumbrista, invisible, inaccesible, disolvente, realizan resultados que son necesarios a la burguesía, que restauran la burguesía.» (173)

La burguesía en las instituciones soviéticas

La lucha de clases bajo el socialismo no es únicamente llevada contra los antiguos propietarios de bienes raíces y capitalistas, o contra los nuevos burgueses que surgen de la pequeña producción.
La burguesía se recompone también al interior de las instituciones soviéticas, al interior del aparato de Estado soviético. Los altos salarios permiten a una minoría adoptar un estilo de vida burgués ; los aventureros y los estafadores, que se infiltran en el aparato, y los 'comunistas' que buscan llenarse los bolsillos llegan a ser nuevos elementos burgueses».
Lenin : «No se puede negar la influencia disolvente que los altos salarios ejercen sobre el poder soviético. Esto sucede porque la Revolución, habiendo sido hecha muy rápidamente, el nuevo poder ha visto apegarse a él un cierto número de aventureros y de estafadores, que junto con ciertos comisarios incapaces y sin escrúpulos, solo buscan la ocasión para convertirse en 'expertos' ... en el arte de saquear el tesoro.» (174)
Innumerables funcionarios de la antigua sociedad defienden siempre el zarismo y el capitalismo; propietarios terratenientes y urbanos y capitalistas expropiados o sus hijos se infiltran en las instituciones soviéticas.
Lenin: «De hecho, sucede muy a menudo que en la cumbre, donde nosotros tenemos el poder de Estado, el aparato funciona con altibajos ... en la base, hay centenares de millares de antiguos funcionarios, legados por el zar y la sociedad burguesa, y que trabajan a veces conscientemente, a veces inconscientemente, contra nosotros.» (175)
Los grandes propietarios terratenientes y los grandes capitalistas no han desaparecido de Rusia, pero fueron enteramente expropiados, políticamente derrotados como clase, pero sus vestigios se ocultan entre los empleados de las administraciones públicas del poder soviético.» (176)
Todos estos elementos llevan una lucha de clases para minar, sabotear y podrir el poder soviético. «Ahora, excelentes funcionarios ocupan los puestos; el interés de su clase, según ellos es de jugarnos sucio, obstruir el trabajo; se imaginan salvar la cultura preparando la caída de los bolcheviques y conocen el dominio administrativo cien veces mejor que nosotros. A esas personas, es preciso hacer la guerra con todas las de la ley.» (177)
La gente de la Smiéna Viekh formaban un grupo de intelectuales de la emigración blanca antisoviética. Algunos habían combatido el poder socialistas con las armas bajo Koltachk. Eran enemigos encarnizados del comunismo, pero juzgaban inútiles las tentativas para derrocar a los soviets. Ellos apoyaban a los soviets para destruirlos del interior. En su «apoyo» a los soviets, algunos se hacían pasar incluso por «comunistas». Nos imaginamos que aquellas personas no tuvieron ningún problama para apoyar, años más tarde, la posición trotskista y fundirse en ella.
Lenin nota la dificultad de combatir a esos enemigos camuflados. «La gente de la Smiéna Viekh representan una corriente política y social teniendo a su cabeza los cadetes (burgueses) destacados ... algunos se presentan como comunistas, pero hay hombres más francos, entre otros Ustrialov. Fue ministro bajo Koltchak... «Defiendo el poder de los Soviets en Rusia, dijo Ustrialov... porque este poder sigue ahora la vía que lo llevará al poder burgués ordinario» ... Las cosas de que habla Ustrialov, es posible, digámoslo sin rodeos. La historia conoce transformaciones de todo género... La gente de la Smiéna Viekh expresan el estado de espíritu de millares y decenas de millares de burgueses de todas categorías o de empleados soviéticos que participan en nuestra Nueva Política Económica (NEP). Ahí está el peligro esencial y real. Y es por eso que es preciso prestar una atención principal a esta cuestión: ¿Quién, efectivamente, la ganará? ... La lucha contra la sociedad capitalista ha llegado a ser cien veces más encarnizada y peligrosa porque nosotros no vemos siempre claramente dónde está el enemigo que nos combate y quién es nuestro amigo ... Si consideramos que en Moscú hay 4 700 comunistas responsables, y si consideramos la máquina burocrática, esa masa enorme, podemos preguntarnos ¿Quién dirige y quiénes son dirigidos? ... la NEP ... es una forma de lucha entre dos clases irreductiblemente hostiles.» (178)

El revisionismo en los tiempos de Lenin

La antigua burguesía y las fuerzas burguesas salidas de la pequeña burguesía, así como los elementos antisocialistas infiltrados en las instituciones soviéticas siempre encontraron sus representantes en los elementos oportunistas en la dirección del Partido.
En efecto, su política oportunista de derecha o de «izquierda» correspondía a los intereses objetivos de estas clases.
Aquí hay dos ejemplos.
En el momento de la discusión sobre la paz de Brest-Litovsk, de comienzos de enero a abril de 1918, Bujarin y Piatakov pregonizaban una política aventurera; caen en la trampa de provocación de apoyar «la guerra revolucionaria» contra Alemania, que organizaban los mencheviques y los socialistas revolucionarios. El ejército estaba completamente debilitado e incapaz de combatir. Obligarlo a la «guerra revolucionaria» conducía a la catástrofe. El oportunismo de «izquierda» de Bujarin expresaba los intereses de clase de la pequeña burguesía y de la burguesía que querían provocar el derrumbamiento del poder bolchevique.
Del comienzo de noviembre de 1920 hasta el fin de enero de 1921, el Partido bolchevique fue paralizado por una discusión inútil e inoportuna provocada por Trotsky.
Según los términos de Lenin, Trotsky fabricaba textos de una «logomaquia hueca, desprovista de todo contenido» de un ''vano parloteo de intelectuales» que no prestaba ninguna atención a la «experiencia práctica» ni a la verificación de esta experiencia. «Ahí hay un error político radical muy profundo y peligroso.» (179)
A nivel político, Trotsky proponía «sacudir los sindicatos» y defendía «los excesos inútiles y nefastos de la burocracia», oponiéndose a los sindicatos. «La política de Trotsky es una política de obstrucción burocrática para obstaculizar a los sindicatos», decía Lenin . «El camarada Trotsky ha cometido muchos errores que tocan el fondo mismo de la cuestión de la dictadura del proletariado ... (tenemos) divergencias sobre los métodos de abordar las masas, de ganar las masas, de realizar el vínculo con las masas. Tal es el fondo del problema.» «Si abordamos los sindicatos de una manera errónea, el poder de los Soviets y la dictadura del proletariado se perderán.» (180)
La política de Trotsky habría conducido al hecho que los mencheviques y los socialistas revolucionarios ganaran la mayoría de los sindicalistas y habrían provocado el derrumbamiento del poder bolchevique.

Ya en los tiempos de Lenin, las líneas oportunistas aparecidas en la cabeza del Partido habrían podido conducir el poder socialista a su pérdida si la mayoría de la dirección los hubiera seguido.
Efectivamente, esas líneas encontraban inevitablemente el sostén de los elementos oportunistas, dudosos y contrarevolucionarios, que se habían infiltrado en masa en el Partido.
Primero, aventureros, elementos dudosos, bandidos y otros enemigos entraban en el Partido bolchevique. Lenin : «Cualquiera sabe que numerosos 'amigos' del bolchevismo después que nosotros hemos triunfado, son enemigos. Se infiltran a menudo entre nosotros elementos sumamente dudosos, badidos que ... nos venden, nos enganan, nos traicionan». (181). Es inevitable que aventureros y otros elementos de los más perniciosos se insinúen en la dirección del Partido dirigente. Ninguna revolución lo ha evitado ni lo evitará ... El quid de la cuestión es que el partido dirigente, que se apoye en una clase de vanguardia, sana y vigoroza, sepa depurar sus filas». (182)
«En seguida, el espiritu burocrático que reinaba en numerosas instituciones soviéticas ganaba también miembros del Partido que trabajaban en esas instituciones».
Lenin: «Se concibe que el burocratismo, que ha hecho su reaparición en las instituciones soviéticas no podía dejar de ejercer también una influencia disolvente en las organizaciones del Partido, ya que los cuadros superiores del Partido son igualmente los del aparato soviético: Es una sola y misma cosa.» (183) «Nuestro peor enemigo interior es el burócrata, el comunista que ocupa en las instituciones soviéticas un puesto responsable ... rodeado del respeto de todos, como un hombre de conciencia. Un poco brutal, puede ser pero sobrio. El no ha aprendido a luchar contra el papeleo, no sabe luchar contra él, y él lo invade.» (184)

Más aún, los revolucionarios que habían aceptado muchos sacrificios durante la lucha, querían ser «recompensados» y «beneficiados» por su vez del poder.
Lenin: «Sí, derribando a los grandes propietarios de la tierra y de la ciudad y la burguesía, hemos desbrosado el camino al socialismo, no hemos construido el edificio. Y en el terreno donde una generación transformó todo, constantemente, se ve aparecer en la historia de las generaciones nuevas, a condición que la tierra de luz, y ella da la luz a burgueses en profusión, y esos que consideran la victoria sobre los capitalistas desde el punto de vista de los pequenos propietarios: «!Ellos han ganado mucho, ahora es nuestro turno!» dan nacimiento a una nueva generación de burgueses!» (185)

Y finalmente, numerosos miembros del Partido menchevique se han adherido al Partido bolchevique sin haber cambiado fundamentalmente su ideología, y sus concepciones políticas.
Lenin: «En la depuración del Partido, yo indicaría una tarea particular, la que consiste en purificar el Partido de los antiguos mencheviques ... En el periodo de 1918 a 1921, los mencheviques rebelaron dos rasgos que les son peculiares: el primero, el arte de adaptarse hábilmente, de adherirse a la corriente que dominan los obreros; el segundo, es servir aún más hábilmente, en cuerpo y alma, a las guardias blancas ... es preciso arrojar del Partido los oportunistas, los comunistas burocratizados, torpes, blandos y a los mencheviques que se han pintado una cara, pero que en su alma son siempre mencheviques.» (186)

Los revisionistas y la lucha de clases bajo el socialismo

Stalin siempre siguió la política de Lenin y llevó correctamente la lucha de clases contra la burguesía, tanto contra la antigua burguesía como contra la burocracia, es decir, la burguesía que se reconstituía en el interior de las instituciones socialistas.
En el curso de los años 1937-1938 la eminencia de la guerra ha impulsado a todas las fuerzas burguesas y a todos los oportunistas a reunir sus fuerzas en una última tentativa de derribar el poder soviético. La quinta columna reclutada por el imperialismo alemán, las fuerzas enemigas del exterior y del interior de las instituciones soviéticas, los trotskistas y bujarinistas, convertidos en adversarios irreductibles del leninismo tanto como los burócratas han redoblado sus esfuerzos para derribar eso que ellos llamaban la dirección staliniana. El Partido pudo liquidar a tiempo este complot, depurar el Partido, el ejército y las instituciones soviéticas y crear así las condiciones de la victoria sobre la agresión nazi.
En 1956, cuando se rechazó públicamente todos los principios leninistas, el traidor Kruschov, afirmaba que en 1936 las clases explotadoras estaban ya liquidadas y que no había una base social para una contra-revolución!
En su «informe secreto», pretende: «Aún mientras se desarrollaba la furiosa lucha ideológica contra los trotskistas, los zinoviovistas, los bujarinistas y los otros, no se tomaron jamás medidas de represión extrema contra ellos. Pero, algunos años más tarde, cuando las clases explotadoras habían sido ya liquidadas, cuando la estructura social soviética había cambiado radicalmente, cuando la base social de los movimientos y grupos políticos hostiles al Partido estaba extremadamente retraída, cuando los adversarios políticos del Partido después de mucho tiempo habían sido vencidos políticamente, es entonces que comienza la represión contra ellos.» (187)
Aquí se trata de una negación de toda la teoría leninista sobre la mantención de las clases y la lucha de clases bajo el socialismo. ¿Es que en 1937 los numerosos medios de los cuales, según Lenin, la antigua burguesía dispone para combatir el socialismo les habrían sido completamente quitados? ¿Es que los elementos burgueses no se infiltraban más en las instituciones soviéticas? ¿Es que en los puestos de dirección la degeneración política de los comunistas no se producía más? ¿Es que el imperialismo no establecía más vinculos con la antigua burguesía y con los comunistas burocráticos? Lo que es cierto es que todos estos fenómenos negativos se producían en gran escala en 1936, y ellos continuaron produciendose en 1956 ... y aún en 1986. El que la contrarevolución sea todavía posible luego de setenta años de socialismo es la mejor prueba de que había efectivamente una «base social» para los grupos antileninistas en 1937, apenas veinte años después de la Revolución de Octubre.
Kruschov ataca la práctica revolucionaria de Stalin para poder oficialmente enterrar la teoría de Lenin sobre la lucha de clases bajo el socialismo. Así, Ponomarev escribe en 1964-1967: «La fuerza del sistema socialista convierte ... en inútiles todas las tentativas del imperialismo de «rechazar»el socialismo por la vía militar, de restaurar el capitalismo ahí donde ha sido olvidado después de largo tiempo:. (188) «Actualmente no solamente la URSS, sino en otros países socialistas, han sido liquidadas las bases económicas y sociales de una «restauración del capitalismo». La práctica ha confirmado que tanto en el sistema de construcción socialista, la resistencia de los vestigios de la contra-revolución interior, impulsada por momentos se refuerza y toma una forma aguda, como fue, por ejemplo el caso de Hungría durante el levantamiento contra-revolucionario, ella es sin embargo incapaz de resucitar el antiguo orden burgués». (189).
La estupidez de esta tesis es evidente. La contra-revolución húngara de 1956 movilizó todas las antiguas fuerzas fascistas y burguesas de Hungría, sostenidas y alentadas por los revisionistas que tomaron la cabeza del partido, del tipo Imre Nagy.
El imperlialismo estadounidense y alemán aportaron una ayuda multiforme a los anti-comunistas. El revisionista Nagy se mostraba demasiado abiertamente con los antiguos fascistas y los antiguos burgueses; él pregonaba abiertamente la «neutralidad» y el paso al campo del imperialismo. Si Kruschov hubiera aceptado esto, habría sido derribado por la izquierda del Partido Comunista de la Unión Soviética. Pero después del aniquilamiento de la insurrección contra-revolucionaria, la línea revisionista continúa desarrollándose bajo Kadar, y las fuerzas contra-revolucionarias perfeccionando sus tácticas. La restauración capitalista en Hungría de 1989 se realizó por las mismas fuerzas y con el mismo programa que la insurrección de 1956.
Pretendiendo que la restauración del capitalismo no era posible en 1936 y con mayor razón en 1956, Kruschov liquida la dictadura del proletariado que es la cuestión esencial del marxismo y del leninismo. Así Jruschov establece un proceso político que reintroduce todas las concepciones sociales demócratas, burguesas en el Partido Comunista. De esta manera los revisionistas han puesto las bases ideológicas y políticas de la restauración efectiva del capitalismo por Gorbatchov.


Notas

1. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 238
2. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 425
3. Id., p. 426
4. Id., p. 419
5. Id., p. 440
6. Id., p. 439
7. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 294
8. Lenin, Han olvidado lo esencial, Tomo 24, p. 360
9. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 441
10. Id., p. 442
11. Id., p. 439
12. Id., p. 525
13. Id., p. 528-529
14. Informe al XX Congreso del PCUS, Moscú, 1956 p. 47
15. Ponomarev, p. 245
16. Ponomarev, p. 275
17. Ponomarev, p. 245-246
18. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 243
19. Id., p. 250
20. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p.498
21. Id., p.485-486
22. Lenin, Hacerca de la "Democracia" y de la Dictadura del Proletariado, Tomo 28 p. 385
23. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 254
24. Id., p.250
25. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 525
26. Id., p.498-499
27. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 284-285
28. Id., p. 253
29. Id., p. 251-256
30. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 453
31. Id., p. 489
32. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 290
33. Lenin, Una caricatura del marxismo, Tomo 23, p.44
34. Lenin, El Imperialismo, fase superior del capitalismo, Tomo 22, p.289
35. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 489-499
36. Id., p. 499
37. Id., p. 307
38. Id., p. 307
39. Id., p. 316
40. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 256
41. Lenin, Carta a los obreros de Europa y América, Tomo 28, p. 452-453
42. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 256
43. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 458
44. Lenin, Noveno congreso del PC(B)R-Discurso de Clausura, Tomo 30, p. 500-501
45. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 457
46. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p. 252
47. Lenin, Las elecciones a la Asamblea Constutuyente, Tomo 30 p. 279
48. Lenin, La enfermedad infantil del comunismo(el 'izquierdismo'), Tomo 31, p. 54
49. Lenin, IV conferencia de los Sindicatos, Tomo27, p. 295-296
50. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 436
51. Lenin, Las elecciones a la Asamblea Constutuyente, Tomo 30 p. 272
52. Ponomarev, p.306
53. Ponomarev, p. 376
54. Lenin, Reunión de militantes del partido de Moscú, Tomo 28, p.212
55. Krutchov, Informe al XX Congreso, p. 5
56. Krutchov, Informe al XX Congreso, p.46-47
57. Ponomarev, p. 249
58. Lenin, Tesis sobre las tareas fundamentales del Segundo Congreso de la Internacional Comunista, tomo 31, p. 188-189
59. Lenin, Septima Conferencia de Rusia del POSD(b)R., Tomo 24, p. 314-315
60. Lenin, El Estado y le Revolución, Tomo 25, p. 415
61. Lenin, Una caricatura del marxismo, Tomo 23, p. 44
62. Lenin, El imperialismo y la división del socialismo, Tomo 23, p.117-118
63. Lenin, El Imperialismo, fase superior del capitalismo, Tomo 22, p. 223
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67. Id., p. 318
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71. Lenin, El socialismo y la guerra, Tomo 21, p. 309
72. Lenin, La situación y las tareas de la Internacional, Tomo 21, p. 34
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83. Ponomarev, p. 230
84. Informe del XX Congreso, p. 35
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144. Cuatro primeros congresos de la Internacional,
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145.
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146.
Lenin, Los bolcheviqus mantendrán el poder?, Tomo 26, p. 98-99
147.
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Lenin, El VII congreso del PC(b)R, Tomo 27, p. 135
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Stalin, Werke, Band II, p. 63 Discurso del 16 de mayo de 1928
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Lenin, La economía y la política, tomo30, p. 110-112
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160.
Ponomarev, p. 478
161. XXII Congreso
, p. 585
162.
Lenin, Prefacion al discurso Como engañan al pueblo, Tomo 29, p 385
163.
Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p 263
164.
Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p 263
165.
Lenin, La economía y la política, Tomo 30, p. 110-112
166.
Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p 262
167.
Lenin, La economía y la política, Tomo 30, p. 110-112
168. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p 262
169. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Tomo 28, p 263
170.
Lenin, La economía y la política, Tomo 30, p. 110-112
171. Lenin, La enfermedad infantil del comunismo ('el 'izquierdismo') Tomo 31, p. 39
172. Lenin, La gran iniciativa, tomo 29, p 425
173. Lenin, La enfermedad infantil del comunismo ('el 'izquierdismo') Tomo 31, p. 39
174. Lenin, Las tareas inmediatas del poder soviético, Tomo 27, p. 259
175. Lenin, IV congreso de la Internacional comunista, Tomo 33, p.441
176. Lenin, IV congreso de la Internacional comunista, Tomo 32, p. 485
177. Lenin, X Conferencia de Rusia del PC(b)R, Tomo 32, p. 456
178. Lenin, XI Conferencia de Rusia del PC(b)R, Tomo 33, p. 292-293-294
179. Lenin, De nuevo los sindicatos, Tomo 32, p. 90,41,24,22,26
180. Lenin, II Congreso de mineros de Rusie, Tomo 32, p.50,71,35,15,82
181. Lenin, Reunión de los militantes del Partido de Moscú, Tomo 28, p. 226
182. Lenin, La gran iniciativa, Tomo 29, p. 436
183. Lenin, Nuestra situación interior y exterior, Tomo 31, p. 438
184. Lenin, La situación internacional e interior, Tomo 33, p. 228
185. Lenin, Seción de CEC 29 de abril 1918, Tomo 27, p. 311-312
186. Lenin, Sobre la depuración del partidp, Tomo 33, p. 32-33
187. Informe secreto, Ed. du Seuil, 1976, p.63
188. Ponomarev, p; 230
189. Ponomarev, p.256

Ludo Martens es el Presidente del Partido del Trabajo de Bélgica. Este texto fué presentado por primera vez en el Seminario Internacional de Bruselas de el 2 al 4 de mayo de 1997


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